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Domingo, 09 de septiembre de 2007

Hola a todos!!! Escribiendo con broches en los ojos para no dormirme, y y escuchando música para no pensar en la facu (al menos por dos minutos) logré escribir este capítulo, y acá se los traigo para que "no mueran del suspenso" como me dijeron :P... En fin, los dejo que lean...



En su camino a la estación, Petrelli iba tratando de explicarse el porqué de esos sueños, y porqué la primera vez había sido tan exacto, y ahora no tanto. Un poco defraudado por Sota, miró levemente hacia su lado al detenerse en un semáforo, y vio que poco a poco éste iba recuperando el color de su piel.
- No pensé que fueras tan impresionable... -le dijo de mala forma, justo cuando colocaba primera, y hacía avanzar su coche.
- Lo siento, señor... -respondió este, sorprendido, ya que el detective nunca se comportaba así.
Minutos después llegaron a destino, y Sergio se bajó rápidamente. Al llegar a la oficina, Max ya había llegado, y estaba leyendo la autopsia que le había hecho al empleado. Al ver al detective, le pidió que pasara a su oficina.
- Sergio, ya es de noche, ve a tu casa...
- ¡Pero Max! -le contestó como nunca- No quiero, soy más útil estando aquí, y...
- ¡Es una orden! -respondió el jefe- Te vas ya mismo, y vuelves mañana a primera hora...
- Si señor...
Hecho eso, Sergio se dirigió a la salida drásticamente, y ni siquiera revisó lo que sus subordinados habían investigado. Subió a su Mondeo, y cruzó la ciudad conduciendo al máximo de velocidad. Cuando llegó a su casa, aparcó el coche sobre la vereda, pero in entrarlo al garage, y se bajó.
Abrió la puerta tras luchar con la llave, y entró de mala cara. Miró para el lado, y vio a su mujer, Carla, expectante y asustada asomándose desde la cocina. Al verlo, se sacó rápidamente el delantal, y se acercó hacia donde él estaba.
- ¡Sergio! ¡Mi amor! -dijo abrazándolo, pero el no correspondía- ¿Qué pasó? Me asustaste cuando hacías tanto ruido para entrar...
- No podía abrir la puerta....
La respuesta fue seca, cortada, y estuvo acompañada de un disimulado intento de detective de separar a su esposa. Sin dedicarle ni una palabra más, se fue caminando a su habitación.
- ¡Sergio! -llamó ella.
Inmediatamente se fue caminando detrás de él, preguntándole qué le pasaba. Sin embargo, su esposo no respondía. Muy preocupada continuó caminando detrás observando la situación, y casi con lágrimas en los ojos.
- Mi vida... -dijo llorando- ¿Qué te pasa?
- ¡Nada! -le espetó él- No molestes... Déjame dormir...
La mujer se fue llorando, pero ya acostumbrada. Eso se debía a que mientras su esposo había trabajado en el caso de Bonetti, había estado así de raro. Después de todo, razonaba Carla, su trabajo no era lo más tranquilo del mundo, y era normal que se sintiera cansado.
Sin embargo, dentro del dormitorio, Sergio no pensaba eso.
Juntando fuerzas y recriminándose a sí mismo esas actitudes que hasta a él lo extrañaban, comenzó a desvestirse poco a poco, y a prepararse para dormirse temprano. Se sentó en el borde de la cama, desató sus zapatos, y se reclinó hacia atrás.
- Te gusta hacerte respetar por las malas... -dijo una voz masculina que resonó por todo el cuarto.
Sobresaltado, Petrelli se levantó rápidamente de la cama, y se ajustó el cinto del pantalón, mientras inspeccionaba cada parte del cuarto, y buscaba con la vista donde había dejado su arma.
- ¿Quién eres? -preguntó al fin- ¡Muéstrate
- No necesitas verme para saber que estoy aquí...
Sergio sintió un escalofrío que recorría su cuerpo desde muy abajo, y le hizo sentir un profundo miedo, que él trató de controlar y disimular. Sin embargo, esa voz lo vio, y soltó una sonora carcajada.
- Se nota en tu gesto que lo disfrutas... -recalcó la voz- Mañana cuando la veas, y te moleste con su llanto inútil, mejor pégale un cachetazo, así sabrá quien manda...
Por más que la ira de aglutinó en su garganta, y que miles de palabras resonaron en su mente, el detective no dijo nada, y un tanto desesperado -y otro tanto desquiciado- se tiró en la cama nuevamente, y sin pretenderlo, se quedó dormido fuera de las sábanas.
Esa noche, ningún sueño vino a su mente, pero la voz continuó torturándolo lentamente, y tratando de que escuchara sus locuras.

Perdón porque sean tan cortos los capítulos, ya van a alargarse... Pronto colocaré una nueva votación, sobre "4ever Child" así que espero que se animen a dar su opinión ;)... Nos vemos pronto en el próximo artículo!!!

Tags: literatura, novela, argentina, suspenso, thriller, policial

<@ArticuloNumComenta[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
Domingo, 09 de septiembre de 2007 | 9:13
muy bueno el cap?tulo, ahora ya no s? que pensar... si Petrelli est? paranoico o chalado del todo...
Autor: Kamus_99
Domingo, 09 de septiembre de 2007 | 9:43
ya no s? ke pensar del detective, est? de la nuca el pobre....
Por ser ke seg?n decis lo escribite de apuro, est? muy bueno el cap.
Domingo, 09 de septiembre de 2007 | 13:29
Genial el cap?tulo!!!! Es cierto que ya no se sabe que pendar del detective. La historia est? buen?sima y tiene cada vez m?s suspenso. Te felicito
Domingo, 09 de septiembre de 2007 | 23:06
??Gracias chicos!! Estaba con los ojos en la nuca de tanto sue?o que ten?a, pero me alegro que les haya gustado!! ?Parece loc Petrelli, no?
Autor: Aldair_88
Lunes, 10 de septiembre de 2007 | 6:34
Muy buen cap. realmente el pobre detective parece ido... ke bien escribes Trueno y como mantienes al lector el suspenso, te felicito
Autor: Foxys
Lunes, 01 de octubre de 2007 | 0:37
:-/ jojoojo exelente! gust? muchoe ste cap!!!

 

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