<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><rdf:RDF    xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"    xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/">    <channel rdf:about="http://x-pressions.blogcindario.com/rss10.xml">        <title>&amp;bull;]&amp;bull;&amp;middot;&amp;middot;&amp;raquo; X-p&amp;reg;&amp;euro;ss&amp;iexcl;&amp;oslash;n$ &amp;laquo;&amp;middot;&amp;middot;&amp;bull;[&amp;bull;</title>        <description>Muchas veces la imaginaci&amp;oacute;n sobrepasa los l&amp;iacute;mites de las palabras, pero as&amp;iacute; tambi&amp;eacute;n &amp;eacute;stas son el mejor medio para expresarse. Este es mi blog personal, con historias escritas por mi. Bienvenidos.</description>        <link>http://x-pressions.blogcindario.com/</link>       <dc:date>2012-04-24T16:14:40+01:00</dc:date>        <items>            <rdf:Seq>                <rdf:li rdf:resource="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/05/00604-blog-cerrado.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/05/00603-cap-14-derrumbe.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/05/00602-cap-13-intervencion.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/05/00601-cap-12-sueldos.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/04/00600-cap-11-planes.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/04/00599-cap-10-encuentro.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/04/00598-cap-9-falta.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/04/00597-cap-8-transacciones.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/03/00596-fotos-de-mendoza.html"/>                <rdf:li rdf:resource="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/03/00595-cap-7-herencia.html"/>            </rdf:Seq>        </items>    </channel>    <item rdf:about="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/05/00604-blog-cerrado.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2011-05-22T14:11:10+01:00</dc:date>        <dc:creator>ThunderGirl_vw</dc:creator>        <title>Blog Cerrado</title>        <link>http://x-pressions.blogcindario.com/2011/05/00604-blog-cerrado.html</link>        <description>&lt;p&gt;Así como dice el título, con la primera parte de &quot;El Llanto Del Lobo&quot; ha terminado la historia de este blog. La verdad la pasé muy, pero muy bien, y me guardo en el alma todos los hermosos comentarios y las reacciones que han generado mis escritos. Esto no quiere decir que no voy a escribir más, sino que no lo voy a publicar porque, debido a la universidad y a otras cuestiones, ya no dispongo del tiempo necesario para mantener el blog como se debe. Muchísimas gracias a todos los que me siguieron, a los que leyeron, y demás.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Gracias por el apoyo que me han dado.&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/05/00603-cap-14-derrumbe.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2011-05-22T14:08:39+01:00</dc:date>        <dc:creator>ThunderGirl_vw</dc:creator>        <title>CAP 14: Derrumbe</title>        <link>http://x-pressions.blogcindario.com/2011/05/00603-cap-14-derrumbe.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;strong&gt;~El Llanto Del Lobo~&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;img src=&quot;http://x-pressions.blogcindario.com/ficheros/firmas/avatar-llantolobo.jpg&quot; style=&quot;float: right; margin-left: 5px; margin-right: 5px;&quot; /&gt;¡Buenas a todos! ¿Cómo andan? Este es el último capítulo de la historia y, si bien es bastante abierto, la historia fue pensada originalmente para que tuviera dos partes, así que eso lo explica. En fin, les agradezco muchísimo a todos los que han leído hasta este momento, y más que nada a todos los que me dejaban comentarios con su apoyo. Los dejo con la lectura:&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;El ruidoso ambiente, cargado con las quejas de las personas, y con los gritos de malestar, no ayudaba a que Marina se mantuviera calmada. Con las manos entrelazadas, y jugando con sus dedos, escuchaba pacientemente a cada una de las personas que se sumaban a esa larga cola del Banco, que ahora ya debía estar haciendo un camino de varias eses.&lt;br /&gt;    Cerca de ella, un poco a sus espaldas, se encontraban dos hombres que no habían dejado de hablar sobre la mala actuación del banco, hasta que muy pronto un comentario cada vez más frecuente, comenzó a asustarla: la cantidad de guardias que estaban llegando a esos bancos.&lt;br /&gt;    - Además, aún nadie ha podido obtener su dinero -dijo uno, un tanto molesto.&lt;br /&gt;    - Si -se quejó el otro-. ¡Probablemente no tengan nada de nuestro dinero!&lt;br /&gt;    Preocupada, Marina suspiró, pensando que tendría que pasar por varios problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    En el momento en que ella escuchaba hablar a los hombres, Cobra entró tranquilamente al Banco, saludando a otro guardia y presentándose como refuerzo. Se mantuvo circulando con cautela durante unos minutos, para luego encaminarse rápidamente hacia la bóveda del Banco, junto con un grupo que había sido redirigido.&lt;br /&gt;    Mientras tanto, Zorro y Pantera lograron escapar de los controles policiales y de los reporteros, sincronizando su llegada a la puerta trasera del Banco, en el mismo momento en que la guardia de Cobra alcanzaba ese sector. Estacionando el camión, Zorro se bajó vestido con su uniforme, para saludar al gerente que -impacientemente-, caminaba lado a lado del lugar.&lt;br /&gt;    - ¡Llegan tarde! -fue lo primero que gritó el gerente al verlo-. Comiencen a cargar el dinero, tenemos que hacer rápido -ordenó, para luego, continuar caminando por el lugar, mientras observaba la situación al otro lado del Banco.&lt;br /&gt;    Pantera bajó del camión, caminando hasta Zorro e intercambiando unas inaudibles palabras, para después encaminarse hacia el depósito en cuestión, para comenzar a mover las bolsas. Sus ojos se cruzaron raudamente con los de su compañero, el que venía continuando con la guardia a la que había sido asignado.&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;    Por otro lado, el morocho que había sido asignado para simular ser un cliente más, ingresó un poco molesto al banco, acomodándose la camisa que había sido agredida por los guardias, para luego colocarse en la cola de extracción. Sus pies se congelaron en el momento en que sus ojos vieron que Marina estaba ahí, varios metros más adelante en la fila, mientras esperaba ser atendida. ¿Qué podría pasarle? En cuanto la gente se enterara que el dinero iba a ser robado, ¿podría evitarse un motín?&lt;br /&gt;    En el momento en que sus pies lograron despegarse del piso, un gran ruido comenzó a llegar desde el exterior, y él nervioso observó el reloj que llevaba en la zurda: ya era hora. Los empleados del supermercado habían establecido secretamente que harían una marcha frente al Banco a esa hora, y ellos conocían esa información gracias a Lince; habían decido utilizar la confusión que generarían, para poder alejar el camión con el dinero lo más discretamente posible, pero él no esperaba que Marina fuera a estar ahí. ¿Y si le pasaba algo? Quiso volver a caminar hacia ella, pero dos guardias pasaron corriendo bloqueándole el paso, con dirección a la puerta.&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;    En ese mismo momento, Zorro y Pantera habían terminado de cargar el dinero en el camión, cuando un cliente que había intentado llegar a la bóveda los vio. Rápidamente, voz se corrió por todo el local, y los gritos, empujones e insultos, se hicieron corrientes. Se amontonaron contra los vidrios de las cajas, golpeando y llamando a los gritos. Marina logró salir de la cola y corrió hasta una columna, donde sintió espacio suficiente para respirar, sin que la apretaran.&lt;br /&gt;    De pronto, tal como el morocho estafador lo había esperado, el gerente del Banco salió del fondo de las oficinas, con un megáfono en la mano, para luego subirse a una mesa, desde donde pudo ver a todas las personas. Alzó las manos pidiendo silencio, y cuando finalmente lo dejaron hablar, tomó la palabra.&lt;br /&gt;    - Es cierto, ha salido un camión blindado del Banco, pero sólo lleva una carta de pedido -anunció, mientras se escuchaba un extraño murmullo-. Ha ido a otra sucursal a buscar el efectivo necesario, y luego podremos permitirles extraer las divisas.&lt;br /&gt;    Se bajó rápidamente de la mesa, acompañado por dos guardias, y se dirigió hacia el fondo del local una vez más, mientras las personas se iban calmando, volviendo a sus colas, y tranquilizándose. Viendo que la situación se calmaba, el estafador pensó que podría acercarse a Marina, pero la rubia volvió caminando lentamente hasta donde se había ubicado en la cola anteriormente, alejándose de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El camión blindado avanzaba a paso tranquilo por la ciudad, hasta que finalmente pudo dirigirse por una autopista. Pasando desapercibido en el creciente embotellamiento, aprovechó el espacio de la banquina para separarse de la masa, y tomar el camino adyacente que Draco les había indicado. Doblaron a la derecha tras unos minutos por ese camino, cuando al horizonte ya vieron acercarse rápidamente a los galpones donde debían estacionarse.&lt;br /&gt;    - ¿Es allí? -preguntó Pantera-. Me da mala espina&lt;br /&gt;    Zorro asintió. Era un lugar demasiado oscuro. Estacionó el camión ocultándolo tras unas bolsas de basura, y ambos esperaron.&lt;br /&gt;    - Draco dijo que vendría él -murmuró Zorro.&lt;br /&gt;    - Mejor bajemos para comenzar a abrir el camión -afirmó Pantera.&lt;br /&gt;    Intercambiaron una rápida mirada, y luego cada uno se bajó por su lado. Zorro se detuvo unos segundos al ver que tenía los cordones de los zapatos desatados, para luego agacharse y comenzar a atarlos. Por su parte, Pantera ya había llegado a la parte trasera, y se encontraba forcejeando con el portón del camión, cuando sintió un extraño ruido.&lt;br /&gt;    - ¡Hey, Zorro! ¿Qué tanto tardas? -se quejó, molesta.&lt;br /&gt;    En ese momento, ella apareció por detrás del camión para llamar a su compañero, pero antes de que pudiera decir o hacer algo, sus pies se paralizaron. Una silueta vestida de negro, con un pasamontañas que le cubría el rostro apareció tras de él, para luego alzar la diestra y jalar del gatillo de una pistola. La bala traspasó el cuello del hacker, asesinándolo en el instante, para luego alojarse en el brazo izquierdo de la morocha. Un grito desgarrador surcó el cielo, y ella rápidamente llevó la diestra hacia la herida, para luego voltearse y comenzar a correr. ¿Alguien los había traicionado?&lt;br /&gt;    La figura tras ella se adelantó unos pasos, para luego alzar la zurda con el puño cerrado y, apoyando el cañón de la pistola, apuntó directamente a su cabeza. Gatilló rápidamente, y la bala certera golpeó directamente en la cabeza de la fémina, dejando que su cuerpo cayera inerte en el suelo, hundiéndose en su propia sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Por su parte, el morocho continuaba observando el local, aún en la cola, y ahora más lejos de Marina. Sentía que uno de sus ojos estaba puesto en la rubia, y el otro en la niña que ahora hablaba con un guardia mientras intentaba convencerlo de que la dejara entrar. Suspiró, alzando la zurda para comprobar su reloj, y ver que ya había pasado demasiado tiempo desde que Zorro y Pantera habían llegado con el camión. ¿Les habría pasado algo?&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;    Había pasado ya casi cuarenta minutos desde que el camión se había ido, cuando el gerente del banco vio llegar a uno nuevo, desde la ventana de su oficina. Bajó rápidamente, preguntándose qué estaría pasando. Llegó a la bóveda sólo para escuchar al camionero que estaba peleando con un guardia, mientras le mostraba una orden en la que se le autorizaba a cargar todo el dinero disponible.&lt;br /&gt;    - ¡Pero qué es esto! -se quejó, manoteando la nota y leyéndola a las apuradas-. ¡Acaban de venir a llevarse el dinero! ¿Quiénes son ustedes?&lt;br /&gt;    - Venimos de la casa central, el señor Marcus nos envió a buscar el dinero -replicó el chofer, ya cansando de dar explicaciones.&lt;br /&gt;    Justo cuando el gerente iba a replicar, un fuerte ruido, similar al de una bomba, resonó desde el lobby del banco, haciendo que el suelo temblara. Asustado, pensando que quizás alguno de los manifestantes los estaba atacando, corrió hacia la parte central del banco, cuando una nueva explosión volvió a hacer temblar el suelo, obligándolo a perder el balance, y tirándolo al suelo. Volteó para ver hacia atrás, sólo para descubrir que parte del edificio se estaba derrumbando, y que la salida de los camiones, había sido completamente tapiada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Lejos de ese lugar, en la florería, Sonia se encontraba recostada en una reposera mientras tejía un nuevo gorro para su hija, cuando de pronto el siberiano se puso de pie, corriendo hasta la puerta. Asustada, la mujer soltó el tejido y corrió a buscar al perro, deteniéndose a su lado cuando el can echaba la cabeza hacia atrás, aullando. Alzó la vista sorprendida al ver a tantas personas detenidas que observaban hacia el mismo sentido y, al salir a la vereda, vio con temor que un gran humo gris se desprendía del edificio del banco, donde estaba Marina.&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Minutos antes de que la explosión sucediera, Dalton había logrado salir de la cola y, acercándose hasta Marina, rozó levemente su brazo derecho con su zurda, llamándole la atención. Ella giró rápidamente el rostro hasta ese lado, intentando buscar a quién la había agarrado.&lt;br /&gt;    - Marina, soy yo -dijo él, observando con cierta alegría cuando la boca de la fémina marcó una hermosa sonrisa.&lt;br /&gt;    - Pensé que no volvería a verte -respondió ella, acomodándose para verlo de frente-. ¿Vienes a retirar tu dinero? -preguntó, intentando iniciar una charla.&lt;br /&gt;    En ese momento, el sonido de una explosión retumbó en el lugar, haciendo que el suelo temblara, y sacudiéndolos. Los gritos de desesperación comenzaron a hacer eco en el lugar, justo cuando otra fuerte explosión se escuchó en el lugar. Marina alzó la diestra intentando aferrarse a los brazos del morocho, cuando la masa enloquecida comenzó a correr por el lugar, alejándolos, y empujándolo a él hacia atrás.&lt;br /&gt;    Asustado, y sólo empujado por la necesidad de rescatar a Marina, pero el suelo comenzó a temblar, y una lluvia de polvo comenzó a caer desde el techo, el cual se iba rajando rápidamente. Un sonido de ultratumba resonó en el lugar, haciendo que el cielorraso se partiera, para dejar caer cascotes. Una de las piedras cayó desde arriba, golpeando al morocho en la cabeza, y haciendo que toda su visión se tornara en tonos rojizos.&lt;br /&gt;    En su dolor, alzó la cabeza intentando buscar a Marina con la mirada, mientras intentaba taparse la sangrante herida con la diestra. Al cabo de unos segundos la vio: sola e intentando caminar hasta la salida, mientras la gente que corría sin sentido la empujaba. Bajó la mano izquierda, apoyándola en el suelo y haciendo fuerza para poder ponerse de pie.&lt;br /&gt;    Un nuevo ruido cubrió el lugar, mientras la lluvia de polvo iba nublando las visiones. Los gritos de las personas se hicieron presentes, mientras sus ojos no se despegaban de la rubia. Unos pedazos de techo cayeron delante de ella y, en ese momento, el estafador vio todos los momentos de su vida. Recordó a Mariana llorando en la habitación, recordó el cadáver que vio durante el velorio, y sobre todo, recordó las lágrimas y los gritos que ella decía, antes de verla viva por última vez.&lt;br /&gt;    Intentó caminar unos pasos, mientras el suelo temblaba, pero alguien lo empujo, justo cuando una de las columnas del lobby se partió por la mitad. Una de las piedras cayó sobre su pierna, tirándolo al suelo, mientras sentía un profundo dolor correr por su cuerpo. Sintió la ropa humedecerse en la sangre que brotaba de su pierna, cuando de pronto una voz femenina y aniñada lo trajo a la realidad. Alzó la mirada para ver a Lince, también golpeada y magullada.&lt;br /&gt;    - Lobo, vi a Cobra -le dijo, mientras intentaba mover la piedra de la pierna, para luego ponerlo de pie-. Creo que lo aplastó una columna&lt;br /&gt;    La pequeña intentó ponerlo de pie, mientras pasaba uno de sus brazos por sobre sus hombros, para poder hacerlo caminar. Sin embargo, el morocho no paraba de sacudirla, señalando hacia donde había visto a Marina.&lt;br /&gt;    - ¡Ayúdala! -gritó, desesperado-. ¿A quién, Lobo?&lt;br /&gt;    Lobo intentó zafarse del agarre de Lince, pero ella continuaba arrastrándolo hacia la puerta. Llegaron justo en el momento en que una de las vigas cedía, para hacer que todo en esa pared, colapsara. El morocho giró la cabeza mirando hacia todos lados, cuando vio una mano de mujer, aplastada bajo pedazos del derrumbe. ¿Sería ella?&lt;br /&gt;    Las lágrimas comenzaron a caer por su rostro, mientras gritaba incoherentemente, llamándola.&lt;br /&gt;    Lince no cedió, jamás. Lo arrastró directamente hasta otra salida que había visto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Bueno, esto ha sido todo por hoy. Les pido que por favor lean el próximo artículo, ya que es algo importante.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/05/00602-cap-13-intervencion.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2011-05-15T19:52:03+01:00</dc:date>        <dc:creator>ThunderGirl_vw</dc:creator>        <title>CAP 13: Intervención</title>        <link>http://x-pressions.blogcindario.com/2011/05/00602-cap-13-intervencion.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;strong&gt;~El Llanto Del Lobo~&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;img src=&quot;http://x-pressions.blogcindario.com/ficheros/firmas/avatar-llantolobo.jpg&quot; style=&quot;float: right; margin-left: 5px; margin-right: 5px;&quot; /&gt;¡Buenas a todos! ¿Cómo andan? El finde pasado no escribí nada porque terminé de rendir un final (que me fué muy, muy bien :D) y me tomé todo el fin de semana. Había escrito todo para el viernes, pero cabecita hueca me olvidé publicarlo, no se qué me pasó. En fin, espero que les guste, el penúltimo de la primera parte de esta historia. Gracias por leerme, y ahora sí, con la lectura:&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;El sonido de una llamada repercutió en todo el galpón, haciendo que rápidamente los cinco miembros se acercaran hacia el proyector y a las computadoras, para aceptarlas. Después de haber comenzado exactamente con la gran estafa del supermercado, ahora tenían a todos los cajeros y empleados haciendo huelga en frente del banco, mientras sus acciones caían horriblemente.&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;Muy bien hecho, gente&lt;/em&gt; -fue el saludo de Draco-.&lt;em&gt; El próximo paso será escuchar las conversaciones internas del Banco, y comunicar cualquier movimiento que hagan.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    Antes de que pudieran comentar algo, la comunicación se cortó rápidamente. Como siempre, Lince se agachó para ver bajo la mesa, y encontró nuevamente un sobre de papel madera, pegado al reverso de la mesa. Lo despegó con un poco de esfuerzo, mientras Cobra se quejaba, hasta que finalmente se paró con el elemento en las manos, abriéndolo, y mostrándolo.&lt;br /&gt;    En su interior, había más instrucciones, y una nota que decía que las líneas ya estaban pinchadas, y sólo faltaba oírlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;    Habían pasado seis horas ya desde que estaban escuchando, y sólo cuatro de ese día laboral. Esa mañana, el gerente el banco se encontraba dando vueltas en su propia oficina, mientras observaba el cúmulo de gente que rondaba por la calle frente al banco, con pancartas y carteles, aumentando la emoción de la prensa por captar algo interesante.&lt;br /&gt;    ¿Cómo podían controlar a la gente, y evitar que sus acciones siguieran cayendo? Se llevó la diestra al mentón, rascándose la incipiente barba que su esposa había insistido en dejar crecer, mientras se preguntaba qué estaría pasando con todo ese dinero. En efectivo tenían lo necesario, e incluso más de lo necesario, pero en la parte virtual el dinero había desaparecido.&lt;br /&gt;    Suspiró, cansino, cuando de pronto unos golpes en la puerta de su oficina le llamaron la atención alterando su paz interior y haciéndolo voltear rápidamente, sólo para ver a su secretaria.&lt;br /&gt;    - Señor -dijo-, tiene una llamada urgente en la línea tres.&lt;br /&gt;    Sin decir más nada, ella se fue cerrando la puerta, y el gerente rápidamente se encaminó hasta su sillón, acomodándose en él, para luego tomar el tubo del teléfono, y llevarlo a su oreja.&lt;br /&gt;    - Diga -saludó, un poco rudo, pensando en lo que se sobrevenía-.&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;Habla Marcus&lt;/em&gt; -dijo un hombre mayor al otro lado de la línea, sorprendiéndolo: se trataba de uno de los dueños y principales accionistas-. &lt;em&gt;Te voy a encargar una tarea, chico.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    El gerente tragó saliva, sabiendo lo que podía pedirle.&lt;br /&gt;    - ¿En qué puedo ayudarle?&lt;br /&gt;    - E&lt;em&gt;sta situación no nos favorece&lt;/em&gt; -anunció, haciendo una pausa, y continuando-. &lt;em&gt;Te enviaré un camión esta tarde, y deberás cargar todo el dinero en él. Si alguien los ve y pregunta, diles que van a buscar dinero a otras sucursales.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    - ¡Hey! ¡Al fin!&lt;br /&gt;    El grito de Cobra hizo que todos rápidamente se acercaran hacia él, mientras el castaño comenzaba a contarles todo lo que había oído. Sin dudarlo, se acercaron hacia la computadora que usaban para llamar a Draco, e iniciaron una llamada, esperando poder comunicarse.&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;¿Encontraron algo?&lt;/em&gt; -preguntó él, esperando una explicación para la llamada.&lt;br /&gt;    Rápidamente, Cobra le comentó todos los detalles, y muy pronto, el silencio cayó sobre ellos, hasta que finalmente Draco volvió a hablar.&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;De acuerdo, esto es lo que haremos&lt;/em&gt; -anunció, dispuesto a dar órdenes-. &lt;em&gt;En dos horas, Zorro irá a buscar un camión blindado que tendré preparado, en el depósito de autos y chatarra que está cerca del galpón. Las llaves estarán guardadas en la guantera. Te estoy descargando la ruta que deberás seguir hasta llegar al banco.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    Mientras decía esto, una de las computadoras de Zorro hizo un pequeño sonido, y todos pudieron observar el mapa que se abrió rápidamente, donde la ruta que marcaba en amarillo indicaba la idea, y en azul la vuelta. En ambos casos, se evitarían las zonas céntricas y de posibles embotellamientos.&lt;br /&gt;    - Comprendido -asintió el aludido-. Ya recibí las rutas.&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;De acuerdo, Cobra&lt;/em&gt; -dudando unos segundos, para luego continuar-. &lt;em&gt;Tendrás que entrar al Banco, vestido como guardia de seguridad. Te pasaré los datos falsos, y encontrarás la ropa en el mismo depósito donde estará el camión. Asegúrate de quedarte en la entrada, y no hablar demasiado.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    - Entendido.&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;Pantera, tu irás con Zorro, como auxiliar de a bordo, para ayudarle a cargar el camión con el dinero. La ropa de ambos estará bajo el asiento.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    Ella asintió, con desgano, esperando hacer algo más interesante.&lt;br /&gt;    - ¿Y nosotros? -preguntó Lince, refiriéndose a ella y a su morocho favorito del grupo, los cuales aún no habían sido nombrados.&lt;br /&gt;    -&lt;em&gt; Lince tú irás con la gente del supermercado, y él irá como otro cliente más, a hacer fila&lt;/em&gt; -anunció Draco finalmente-. &lt;em&gt;Llevarán intercomunicadores, y no deberán olvidar ser discretos.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El camino era tranquilo a pesar de la gente, y Marina avanzaba con el brazo izquierdo enlazado en el codo con el de su madre, mientras que llevaba la correa de Lobo en la derecha. Caminaban despacio y serenamente, mientras hablaban, hasta que de pronto el siberiano lanzó un ladrido, para luego aullar como un lobo, y comenzar a dar vueltas en su lugar, ignorando las órdenes de su dueña.&lt;br /&gt;    - Déjame ayudarte -dijo Sonia, decidida a ayudar con el perro.&lt;br /&gt;    Antes de que Marina pudiera hacer algo, Sonia la soltó para luego dar la vuelta por las espaldas de ella, y agarrarle la cabeza a Lobo, mientras le hacía caricias y le hablaba en voz baja. Marina se agachó intentando calmar al animal, pero éste continuaba aullando sin control.&lt;br /&gt;    - ¿Y si te lo llevas a casa, mamá? -preguntó Marina-. Si voy al banco yo, seguro me dejan hacer los trámites más rápidos.&lt;br /&gt;    La mujer dudo, mientras ambas se ponían de pie.&lt;br /&gt;    - Está peligroso -murmuró.&lt;br /&gt;    - No te preocupes. Tengo el celular a mano, y necesito el bastón, nada más.&lt;br /&gt;    Sonia removió su cartera hasta encontrar el bastón plegado, para luego irlo desarmando poco a poco, hasta que quedó de un largo normal, para luego dárselo en la mano a su hija.&lt;br /&gt;    - Te ayudo a cruzar la calle. ¿Sí? -agregó, tomándola del codo, mientras arrastraba a Lobo con la otra.&lt;br /&gt;    Llegaron hasta la esquina a un paso más lento aún y, tras esperar el semáforo de peatones, Marina logró llegar hasta el comienzo de la cola para ingresar al banco. Sin embargo, uno de los guardias la vio, y tras encontrar que era ciega, rápidamente le hicieron un lugar de privilegio, dejándola entrar a la cola interna del Banco Imperial.&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/05/00601-cap-12-sueldos.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2011-05-01T11:51:04+01:00</dc:date>        <dc:creator>ThunderGirl_vw</dc:creator>        <title>CAP 12: Sueldos</title>        <link>http://x-pressions.blogcindario.com/2011/05/00601-cap-12-sueldos.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;strong&gt;~El Llanto Del Lobo~&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;img src=&quot;http://x-pressions.blogcindario.com/ficheros/firmas/avatar-llantolobo.jpg&quot; style=&quot;float: right; margin-left: 5px; margin-right: 5px;&quot; /&gt;¡Buenas a todos! ¿Cómo andan? Perdón por la demora, pero ando estudiando y se me complicó esta semana. Les agradezco a todos la pacienica, y les comento que luego de este capítulo, faltan dos más y termina la primera parte de esta historia. Muchísimas gracias por leerme, y sin más preludio, los dejo con el capítulo y la lectura.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;A pesar de que eran casi las cinco de la tarde, el sol aún brillaba como el del mediodía, aumentando el calor y la sed. Tres cajeros del supermercado habían decidido ir a cobrar sus sueldos al terminar su jornada, pero haber decidido jugar una carrera y correr cuesta arriba dos cuadras, les había bajado el ánimo, y caminaban pasándose una botella de agua, y bebiendo de ella como si fuera el único oasis en el desierto. Entre risas y bromas varias, llegaron a uno de los cajeros del Banco Imperial, donde siempre cobraban.&lt;br /&gt;    - Dejémoslo a Martín primero -dijo el más alto, dándole una palmadita en el hombro al aludido-. Así vemos qué tan rápido la novia le extrajo el dinero.&lt;br /&gt;    Una carcajada recorrió a todos los presentes, mientras el seleccionado caminaba hacia el cajero, con la espalda encorvada y apretándose la diestra contra la frente, pensando que su novia acabaría por destruir sus finanzas. Se detuve frente a la máquina, pasando la tarjeta que lo identificaba, y siguiendo paso a paso las instrucciones, sólo para descubrir que no tenía dinero. Reintentó la transacción, pero la espera y la cantidad de veces que se despeinó con la zurda, llamaron la atención de sus amigos.&lt;br /&gt;    - ¿Qué pasa, Martín? ¿Te dejaron seco? -bromeó el mismo de antes, pero el aludido negó con la cabeza.&lt;br /&gt;    - Parece -murmuró, saliendo del cajero-. Prueba tú, Jorge, hoy no me llevo con las máquinas.&lt;br /&gt;     Despeinándolo, para tranquilizarlo, Jorge se encaminó al cajero. Pasó la tarjeta mientras silvaba, ingresó el código de seguridad, pero al ver que no tenía dinero, sus ojos se abrieron considerablemente.&lt;br /&gt;    - ¡Hey! ¡Esta caja del demonio está rota! -gritó.&lt;br /&gt;    - ¿Qué paso? ¿Una novia te sacó todo a ti también? -preguntó otro.&lt;br /&gt;    - No, tonto -dijo, saliendo preocupado-. Tenía algo más depositado, además del sueldo, pero me dice que está todo en cero.&lt;br /&gt;    - A ver, déjame a mí&lt;br /&gt;    Sin embargo, cuando los tres encontraron sus cuentas sin fondos, rápidamente decidieron ingresar al banco, a ponerse en la cola de cobro, antes de que el Banco cerrara por ese día. La espera de más de cuarenta minutos sólo logró aumentar los nervios y la incomodidad de los tres trabajadores, que se encontraron con una cajera recién contratada, que masticaba un chicle de una forma poco delicada y que, entre cliente y cliente, sacaba una lima de uñas y se arreglaba las mismas con desgano.&lt;br /&gt;    - ¿Sí? -preguntó la chiquilla, arrastrando la última i, haciendo que Martín quisiera estrangularla.&lt;br /&gt;    - Quería realizar una extracción de mi cuenta -dijo, para luego proceder a darle sus datos.&lt;br /&gt;    Al cabo de unos minutos, la chica abrió los ojos ampliamente, titubeando y moviendo los dedos sobre el teclado sin saber qué escribir, hasta que finalmente le dijo que tenía un problema con la cuenta, puesto que las acreditaciones estaban demoradas. Tras los primeros enojos y una disputa, ella terminó dirigiéndolos hacia la persona que les hubiera acreditado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Casi una hora y media desde que estos tres habían salido del supermercado, regresaron al lugar, sólo para ver a los clientes enojados, y a más de la mitad de las cajas cerradas. Aguzando el oído, oyeron una fuerte discusión que provenía desde el pasillo donde estaba la oficina del encargado.&lt;br /&gt;    - ¡Calma, calma! -les dijo el hombre.&lt;br /&gt;    - ¿Cómo quieres que nos calmemos? -preguntó una mujer, que trabajaba como acomodadora de las góndolas del negocio-. ¡Nos estafaron! ¡Queremos nuestro sueldo!&lt;br /&gt;    El encargado llevó el índice y el pulgar hacia su nariz, apretándose entre los ojos.&lt;br /&gt;    - Si se comportan con delicadeza, les muestro el registro de transacciones, así comprueban ustedes mismos que hice la transferencia.&lt;br /&gt;    Con paciencia, uno a uno fueron observando que las transacciones habían sido realizadas, a pesar de los testigos que decían que sus cuentas estaban vacías. Cada vez más preocupado, el viejo encargado comenzó a recordar los últimos problemas con algunas cuentas en el Banco Imperial, y su temor comenzó a incrementarse, al saber que si era lo mismo que hasta ese momento, el dinero iba a estar perdido y una gran tormenta se les aproximaba.&lt;br /&gt;    Calmando a sus empleados, reunió a los jefes de cada sector del supermercado, y subiéndolos a su propio auto, se dirigieron a la central del Banco Imperial. Cerca de media hora después, las cinco personas estaban frente a los dos guardias, a quienes tuvieron que darle una detallada explicación de lo que ocurría. Ya demasiado asustado, el encargado guió a sus empleados hasta la cola, comenzando la cola justo cuando los guardias cerraban definitivamente la puerta de entrada.&lt;br /&gt;    - ¿En qué puedo ayudarlo, señor? -preguntó el cajero, un hombre entrado en años y que parecía cansado de los jubilados.&lt;br /&gt;    - Queríamos revisar las cuentas de estas personas -dijo, señalando a sus empleados-. Acabo de hacer la transferencia de sueldos, pero parece que hay inconvenientes.&lt;br /&gt;    Preocupado, el cajero bajó la diestra disimuladamente, presionando un botón de emergencia, que hizo que un par de guardias se acercaran discretamente, para observar lo que sucedía. Cada uno de los subjefes dio sus datos, sólo para encontrarse con que las transferencias estaban hechas, pero que las cuentas tenían sus montos completamente en cero.&lt;br /&gt;    - ¡Son unos demonios! ¡Nos están robando descaradamente! -gritó el más joven, cansado de la actitud negativa del cajero.&lt;br /&gt;    El encargado intentó calmarlo, para luego voltear hacia el hombre tras el mostrador.&lt;br /&gt;    - Me gustaría hablar con el gerente, si es posible.&lt;br /&gt;    Sin embargo, antes de que pudieran responderle, los seis guardias llegaron, colocándole las manos en los hombros, y arrastrándolos fuera del lugar, mientras sus gritos retumbaban en todo el banco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Lince sonreía a cada uno de los clientes que aún quedaban en el supermercado, mientras las peleas de algunos de sus compañeros  comenzaban a llegar a sus oídos. Curiosa, cuando llegó su descanso, se dirigió hacia un grupo de chicas, aprovechándose de sus gestos de inocencia.&lt;br /&gt;    - ¿Qué pasa, chicas? -preguntó, haciéndose la tonta.&lt;br /&gt;    - Pues que mientras nos cubrías, fuimos a cobrar y parece que no están los pagos -dijo una de ellas, bastante molesta, mientras soltaba su cartera contra uno de los mostradores.&lt;br /&gt;    Muy pronto, el grupo comenzó a discutir, enojándose por el robo que el banco estaba haciendo, y pensando en armar algún tipo de protesta.&lt;br /&gt;    - ¿Por qué no llamamos a los reporteros, en la puerta del banco? -sugirió Lince, justo cuando el encargado del banco, llegaba con los jefes de sección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El tranquilo ambiente de la florería parecía abstraerla cada vez más. Sonia, su madre, permanecía sentada en un sillón de mimbre, con el libro de cuentas en la falda, y el buen Lobo echado a sus pies, mientras veía con alegría cómo su hija se entretenía con un ramo de margaritas, las cuales iba armando con gracia y alegría.&lt;br /&gt;    De pronto, la campanita de la puerta tintineó, y una de las clientas habituales, una mujer mayor de pequeña estura, encorvada, y que siempre pasaba aunque fuera para saludarlas, entró al negocio. Marina la saludó con entusiasmo, llamando la atención de su madre, quien alzó la vista para verla. Sin embargo, grande fue su sorpresa al verla compungida y asustada, con las manos apretando la cartera la cual sostenía a la altura del pecho, y el labio partido, con unas gotitas de sangre ensuciando su mentón.&lt;br /&gt;    - ¡Juana! -llamó Sonia-. ¡Qué le pasó!&lt;br /&gt;    Marina inclinó la cabeza hacia su madre, sin comprender.&lt;br /&gt;    - Marina, hija, acompáñala al sillón -le ordenó a su hija, mientras salía por la puerta interna-: voy a buscar unas gasas.&lt;br /&gt;    Asustada, la rubia tomó a la viejita, y llamando a Lobo, se dirigieron hacia el sillón de mimbre donde había estado Sonia, ayudándola a sentarse.&lt;br /&gt;    - ¿Qué pasó, Juana? -preguntó ahora la joven, apoyándose sobre el mostrador, cuando su madre volvía.&lt;br /&gt;    - Gracias -respondió la anciana, tomando las gasas que le daba Sonia-. Cuando fui al Banco Imperial, había un tumulto de jóvenes los del supermercado. Parece que ¡ah! -se quejó cuando apretó demasiado la gasa, para luego proseguir-, parece que les han robado el dinero del sueldo a todos&lt;br /&gt;    La mujer siguió hablando un rato, hasta tranquilizarse, y luego madre e hija la acompañaron a la puerta, despidiéndola cuando se iba.&lt;br /&gt;    - Ay, nena -suspiró Sonia, mientras volvía hacia dentro-. Vamos a tener que sacar el dinero de ese banco.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Esto ha sido todo por hoy. ¡Gracias por leerme! ¡Nos vemos en el próximo artículo.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/04/00600-cap-11-planes.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2011-04-23T20:32:53+01:00</dc:date>        <dc:creator>ThunderGirl_vw</dc:creator>        <title>CAP 11: Planes</title>        <link>http://x-pressions.blogcindario.com/2011/04/00600-cap-11-planes.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;strong&gt;~El Llanto Del Lobo~&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;img src=&quot;http://x-pressions.blogcindario.com/ficheros/firmas/avatar-llantolobo.jpg&quot; style=&quot;float: right; margin-left: 5px; margin-right: 5px;&quot; /&gt;¡Buenas a todos! Aquí traigo otro capítulo de la historia, que, lamentablemente, ya está en la recta final para terminar. Les recuerdo que esta historia fue planeada en dos partes, y por eso hay bastantes &quot;incógnitas&quot; sin resolver. En fin, les agradezco a todos por leer, y ahora sí, los dejo con al historia. ¿Me dejan un comentario?&lt;/em&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;En silencio, sus ojos celestes se desplazaron para ver a cada uno de los presentes, hasta centrarse en Lince, quien parecía ajena al nerviosismo grupal, mientras jugueteaba con su propio cabello, siempre en ese aire infantil que hacía que nadie supiera su edad. Suspiró, cansado de esperar, cuando de pronto un pequeño tic resonó al otro lado de la computadora que esperaba una llamada, y muy pronto el proyecto marcó una gran imagen en la pared blanca.&lt;br /&gt;    - ¿Un supermercado? -masculló Cobra, observando con desconfianza el gran cartel de “Supermercados Buenavista”, que aparecía en la foto.&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;Exactamente, Cobra&lt;/em&gt; -saludó la voz de Draco, dejando a todos atónicos-. E&lt;em&gt;n el sobre que está bajo la mesa, hay más instrucciones.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    Y sin decir nada, la comunicación se cortó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Lince caminaba por la calle alegremente, con una peluca rojiza y ondulada que llevaba atada en una coleta baja, y apoyada sobre su hombro derecho, lentes de contacto color marrones, y unos lentes ficticios de marco renegrido, que le daban un peculiar aspecto de intelectual. Se detuvo frente a las puertas del supermercado, apretando con las manos la cartera que llevaba colgada en bandolera, para luego dar un paso y hacer que las puertas automáticas se abrieran solas. Caminó un poco, hasta encontrar a un guardia de seguridad, para luego detenerlo y sonreírlo.&lt;br /&gt;    - Disculpe, señor -dijo en un tono tranquilo-. ¿Sabe dónde tengo que ir para presentarme al puesto de cajera?&lt;br /&gt;    El guardia no pudo evitar mostrar una pequeña sonrisa al verla.&lt;br /&gt;    - En aquella cola -respondió, señalando hacia un pasillo donde esperaban un montón de jóvenes.&lt;br /&gt;    Agradeciéndole, se dio vuelta y se encaminó hasta la cola, saludando a quienes estaban a su alrededor, y disponiéndose a esperar.&lt;br /&gt;    Pasaron más de cuarenta y cinco minutos en los que ella sólo podía esperar, sin saber ya en qué posición colocarse, puesto que sus dos pies ya estaban dormidos, y no había ningún lugar donde pudiera sentarse. Al fin, la puerta se abrió y el hombre le hizo gesto para que entrara. Sonriendo, ella se encaminó rápidamente, para después cruzar la puerta, y ver que la cerraban tras de ella.&lt;br /&gt;    - Un gusto señorita, soy el encargado de esta sucursal -anunció el hombre de pasados cuarenta años, cabello con principios de canas, y una rasurada barba-. Me llamo Marco Petroni.&lt;br /&gt;    - Me llamo Amelia Martínez -dijo ella presentándose-. Un gusto.&lt;br /&gt;    - ¿Tienes algún currículo?&lt;br /&gt;    Asintiendo, Lince sacó una carpeta preparada por Zorro y Cobra, donde le habían armado un impresionante currículo. Sorprendido, el encargado ojeó cada página, para luego alzar su rostro, sonriendo y tendiéndole la mano.&lt;br /&gt;    - Gracias por venir, Amelia -saludó amablemente, mientras la acompañaba a la puerta-. Te vamos a llamar.&lt;br /&gt;    - Gracias a usted.&lt;br /&gt;    Y sin decir más nada, Lince salió del pasillo, caminando con su aire juvenil y desenfadado, para detenerse antes de salir del supermercado, para saludar al guardia que le había dado las indicaciones.&lt;br /&gt;    Aún sorprendido por el currículo de la joven pelirroja, el encargado Marco decidió comprar si efectivamente eran reales. Llamando al Banco Credi-rápido, donde decía que había trabajado, esperó hasta que lo hubieran atendido pero, para su gran sorpresa, no sólo que las referencias eran reales, sino que decían que Amelia se había mudado a un barrio muy cercano al supermercado, que estaba demasiado lejos del Banco, y había renunciado por cuestiones de movilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Mientras tanto, ya de nuevo en el puerto, Lince esperaba junto a su morocho favorito, sentados ambos en el sofá, mirando el techo sin saber qué hacer. Cada tanto, Cobra pasaba insultándolos, intentando obligarlos a hacer algo, pero ambos permanecían tranquilos.&lt;br /&gt;    - Lince -preguntó él, de pronto, interrumpiendo el silencio-. ¿Por qué estás tan segura que te van a contratar?&lt;br /&gt;    Ella sonrió, dándole un pequeño codazo en el brazo.&lt;br /&gt;    - Porque usaron el nombre de una cajera real, que se mudó al lugar de la zona -afirmó, para luego soltar una pequeña risita al ver el gesto de sorpresa de su compañero-. Cobra y Zorro hicieron el trabajo de investigación.&lt;br /&gt;    - ¡Pero!&lt;br /&gt;    Antes de que él pudiera terminar la frase, el celular falso de Lince comenzó a sonar, y todos los presentes se agruparon en torno a ella, para poder escuchar la comunicación.&lt;br /&gt;    - ¿Hola? -saludó.&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;Soy Marco, del supermercado Buenavista&lt;/em&gt; -se presentó el mismo hombre de antes-. &lt;em&gt;¿Hablo con Amelia Martínez?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    - ¡Sí, señor! -asintió Lince, sonriéndole a sus compañeros-. ¿En qué puedo ayudarlo, señor?&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;Era para avisarte que hemos decidido contratarte para el puesto de cajera. Sin embargo, te vamos a pedir que realices una semana de capacitación&lt;/em&gt; -explicó detenidamente-. &lt;em&gt;¿Cuento contigo?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    - Por supuesto, estoy muy agradecida señor.&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;De acuerdo, te esperamos mañana a las ocho.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    Cortó la comunicación, sólo para sonreírle más a sus compañeros, contándoles que la habían aceptado. A su lado, el morocho permanecía atónico, sintiendo que las cosas se descarrilaban cada vez más.&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Pasó una semana en la que Lince se vio obligada a participar de la capacitación, hasta que finalmente le asignaron una caja propia, dándole la llave con la que podía abrirla y cambiarle el papel a la ticketera, aún siempre con un guardia a su lado. Llegó un día, cuando ya habían pasado unas semanas prudenciales desde que estaba en el supermercado, hasta que una noche en la que tuvo que permanecer hasta tarde, aprovechó la llave que tenía, para abrir la caja e instalar un pequeño sistema backdoor, una vez que las cámaras fueron apagadas.&lt;br /&gt;    Desde esa noche, el morocho y Zorro comenzaron a trabajar día y noche en la conexión con el sistema del supermercado, hasta que casi dos días después, pudieron encontrar el registro de las cuentas donde se depositaba el dinero de los empleados. Según las cuentas que habían hecho juntos, y las averiguaciones de Lince, el total de empleados sumaba 97 personas, contando personal de caja, limpieza y otros administrativos y seguridad.&lt;br /&gt;    Recostándose en la silla, Zorro cruzó los brazos sobre su prominente vientre, mientras miraba la pantalla. A su lado, el morocho giró para analizar el gesto de preocupación que tenía su compañero.&lt;br /&gt;    - ¿Qué sucede? -preguntó, un tanto impaciente.&lt;br /&gt;    - Pues -Zorro torció la cabeza, intentando poner en palabras sus pensamientos-. Con la cantidad de cuentas que son, lo mejor sería ir desviando las transacciones en el momento en que se hacen, para evitar cualquier problema de que vayan a cobrarlas en lo que nosotros las estamos modificando.&lt;br /&gt;    - ¿Y eso cómo lo conseguimos? -el aludido suspiró, pensando que sería otra tarea más para Lince.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Una nueva semana comenzó, donde la  misión de encontrar cuándo se realizaban los pagos, le fue encomendada a Lince. Aprovechando que todos se encontraban hablando del próximo cobro, y qué harían con el dinero, la pequeña estafadora se acercó hasta uno de los cajeros, de edad avanzada, aprovechando que podía fingir no saber nada.&lt;br /&gt;    - ¡Eres muy impaciente! -le dijo el hombre, sonriendo y pegándole despacito en la cabeza.&lt;br /&gt;    - ¡Ah! Pasa que vi un vestido nuevo que quería, y&lt;br /&gt;    Y sabiendo que al hombre le gustaba hablar, Lince aprovechó los minutos de descanso antes de abrir el supermercado, para charlar con él. Sin embargo, las respuestas no se hicieron esperar, y muy pronto el hombre soltó la información.&lt;br /&gt;    - No te alarmes, no tendrás que esperar mucho -terminó diciendo.&lt;br /&gt;    - ¿De verdad?&lt;br /&gt;    - ¡Claro! -agregó, soltando una pequeña carcajada-. Todos nos reímos cuando el jefe va a pagar los sueldos, porque cuelga un cartel de motel en la puerta, que dice “no molestar” que tiene dibujada una alcancía, y si te atreves a ir ¡ay, ay, ay!&lt;br /&gt;    - ¿Y eso? -respondió, fingiendo sorpresa.&lt;br /&gt;    - Es que se debe a una broma -suspiró, disponiéndose a contar-. Cuatro años atrás&lt;br /&gt;    Lince tuvo que controlar su propia paciencia mientras el viejo le contaba meticulosamente la broma, riéndose y sin dejarle entender casi nada.&lt;br /&gt;    - ¡Oh! ¡Ya van a abrir! -volvió a comentar el hombre, terminando con la broma-. Amelia, el depósito lo hacen el primer día hábil del mes por la mañana, y entre esa tarde y el día siguiente, ya se puede cobrar. No te desesperes, niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Esa mañana, Zorro estaba sentado en la computadora, con todos los sistemas preparados, cuando de pronto, recibió un mensaje de texto de Lince. “Está pagando”, decía. El hacker entrelazó los dedos, haciéndolos sonar, para luego ponerse a trabajar: iba a anular todos los montos de cada una de las cuentas, ya que tenía pleno acceso a la computadora del encargado, gracias al backdoor que Lince había instalado en el sistema.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;em&gt;Bueno, esto ha sido todo por hoy. Muchas gracias por leerme, y nos estaremos encontrando en el próximo artículo!!&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/04/00599-cap-10-encuentro.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2011-04-16T10:54:48+01:00</dc:date>        <dc:creator>ThunderGirl_vw</dc:creator>        <title>CAP 10: Encuentro</title>        <link>http://x-pressions.blogcindario.com/2011/04/00599-cap-10-encuentro.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;strong&gt;~El Llanto Del Lobo~&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;img height=&quot;100&quot; src=&quot;http://x-pressions.blogcindario.com/ficheros/firmas/avatar-llantolobo.jpg&quot; style=&quot;float: right; margin-left: 5px; margin-right: 5px;&quot; width=&quot;100&quot; /&gt;¡Hola a todos! ¿Cómo andan? Espero que no les moleste que publique los sábados, pero la facu me anda llevando todo el tiempo que tengo. Hoy les traigo un romántico capítulo, que espero que les guste tanto como a mí. Ah, me encantan estos dos protagonistas!!! En fin, muchísimas gracias a todos por leerme, y ahora sí, los dejo con la historia: &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;En ese momento, ella realmente estaba en paz. La brisa matutina entraba por las amplias ventanas de la florería, empapando el aire con sus cálidos perfumes, y dejándola respirar un arcoíris de esencias que la hacían imaginarse un mundo sólo de olores. Sus manos se movían ágiles mientras recortaba las espinas de las rosas, e iba armando un jarrón, con el cual decoraría el living de la casa. Sabía que eran rosas naranjas, pero aunque no las veía, amaba el perfume y la suavidad de los pétalos.&lt;br /&gt;    La puerta del local se abrió lentamente, pero aún así, las campanitas de la parte superior sonaron majestuosamente, llamando la atención de la rubia. A sus pies, Lobo se sentó inmediatamente, pegándose a ella, y soltando un pequeño aullido.&lt;br /&gt;    - Buenos días, ¿en qué puedo ayudarlo? -saludó sonriendo, hasta que de pronto sintió un perfume varonil muy particular-. Eres tú&lt;br /&gt;    El recién llegado sonrió. Mirando las delicadas manos de la rubia, que ahora las había acercado, para entrelazar los dedos suavemente. De pronto, el perro comenzó a llorar al otro lado del mostrador, mientras movía inquieto las patas. La rubia pareció acariciarlo un poco, mientras dejaba la diestra sobre el mostrador, para luego enderezarse nuevamente.&lt;br /&gt;    - Siento irme así el otro día -dijo él, cuando ya estuvo cerca.&lt;br /&gt;    ¿Qué estaba haciendo? Desde aquella vez no había podido dejar de pensar en Marina y, en contra de su propia voluntad, sus piernas lo habían llevado hasta esa florería. ¿Es que acaso se estaba enamorando de esa princesa sin luz en los ojos? Torció la cabeza hacia las flores, mientras la miraba aún de reojo, notando el leve sonrojo en las mejillas de ella. Se acercó hasta un ramillete en particular, que se movía suavemente por la brisa que entraba en el local. Estaba colocado en un jarrón blanco como el que ella acababa de acondicionar.&lt;br /&gt;    - Quería comprarle flores para llevarle a mi hermana -murmuró, observando las flores.&lt;br /&gt;    Lentamente, Marina dio la vuelta al mostrador, mientras se guiaba con las manos, para luego comenzar a caminar lentamente, con la zurda un poco extendida. Finalmente, llegó al lado del morocho y, alzando ambas manos, acarició uno de los suaves pétalos, para luego acercarse e inhalar su perfume.&lt;br /&gt;    - Son Iris Blancos -susurró, para luego enderezarse-. Debes haberla querido muchísimo.&lt;br /&gt;    Tal comentario hizo que él volteara rápidamente a verla, para luego relajar su postura. Realmente no podría competir con la percepción que Marina tenía, y menos aún, con la dulzura que irradiaba.&lt;br /&gt;    - Prepárame un ramo, por favor.&lt;br /&gt;    Ella asintió, para luego comenzar a sacar una por unas las flores, seleccionándolas. Las cargó en brazos nuevamente hasta dar la vuelta por el mostrador, para después extenderlas con cuidado. Preparó uno de los papeles transparentes con las que las envolvían, comenzando a armar el ramo. Desde el otro lado, él observaba con cuidado los gestos de la mujer, mientras le sorprendía la facilidad con la que ella se guiaba sólo con las manos. El tiempo pasó rápidamente, y él se encontró con las flores en las manos, de pie en el medio de la florería.&lt;br /&gt;    Justo en ese momento, sus manos comenzaron a temblar. ¿Por qué, luego de tantos años, quería ir a verla? ¡Podría poner en peligro su carrera! ¿O era sólo por ver a Marina, y tener una excusa para verla? De pronto, sintió que la fémina había caminado hasta él, sosteniendo la correa de su perro en la diestra.&lt;br /&gt;    - ¿Qué pasa? -preguntó él, un tanto nervioso.&lt;br /&gt;    - ¿Puedo acompañarte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Acostumbrado a caminar rápidamente, el andar tranquilo y desinteresado de la rubia, parecía ponerle paz a su existencia. Ella controlaba con gracia a su inquieto lazarillo, cuya cabeza le quedaba casi a la altura de la cadera, y aún así disfrutaba cada segundo de la caminata.&lt;br /&gt;    - Gracias -dijo él de pronto, susurrando.&lt;br /&gt;    Ella negó con la cabeza, sonriendo.&lt;br /&gt;    - Te comprendo, no te preocupes.&lt;br /&gt;    Sus pasos los llevaban tranquilamente hasta una esquina donde tendrían que doblar, pero aún así, él no dejaba de voltearse para mirar sus ojos, que siempre permanecían cerrados. Le dolía en el alma verla así, pero no podía imaginarse cómo había perdido la vista. Abrió la boca, titubeando un par de veces, hasta que ella volteó el rostro, sonriéndole.&lt;br /&gt;    - ¿Dime? -pujó con dulzura, intentando saber qué lo ponía tan nervioso.&lt;br /&gt;    - Perdóname el atrevimiento, pero -hizo una pausa, mientras miraba a la gente caminar, y censurado por el estrepitoso ruido de una moto que pasó por la calle- ¿Cómo quedaste ciega? ¿Es de nacimiento?&lt;br /&gt;    La sonrisa de su rostro pareció perderse, pero muy pronto recobró la postura.&lt;br /&gt;    - Tenía seis o siete años -comenzó a contar, con la voz firme pero siempre dulce-. No conozco bien los detalles, pero una noche que mis padres habían salido, hubo un incendio. Lobo era pequeño, y hacía un mes que lo tenía conmigo, y estaba jugando con él. Quisimos escaparnos y salir de ahí, pero algo me golpeó y me desmayé luego recuerdo que un bombero nos rescató a ambos -cuando dijo eso, se detuvo a acariciar a su perro que había comenzado a llorar, para luego continuar el paso-. El médico me dijo que el calor me quemó las córneas.&lt;br /&gt;    El morocho de las estafas no supo que decir en ese momento.&lt;br /&gt;    - Lo siento mucho&lt;br /&gt;    Simplemente, decidió quedarse con ella y compartir su dolor.&lt;br /&gt;    Se detuvieron en la esquina, junto con una multitud de peatones, esperando su turno para cruzar. Los autos se detuvieron justo cuando el semáforo comenzó a emitir su alarma, y muy pronto, las esquinas se llenaron con los peatones. Marina había llegado hasta la mitad de la cuadra, cuando sintió que él no estaba a su lado. Volvió con cuidado hasta el lado donde estaban.&lt;br /&gt;    - ¿Qué pasó? -preguntó inocentemente, sin obtener respuesta.&lt;br /&gt;    Encerrado en su propia mente, él no pudo evitar recordar a su hermana Mariana, e imaginársela en la misma situación. La habían velado a cajón cerrado, y el último recuerdo que tenía de ella, era verla sentada en la habitación, asustada y llamándolo casi a gritos. Se la imaginó en la misma situación de Marina, y rápidamente sus manos se tensaron, apretando el ramo que traía consigo.&lt;br /&gt;    De pronto, la rubia a su lado estiró la zurda, colocándosela en el hombro, y acariciándolo levemente.&lt;br /&gt;    - Está bien -dijo, con voz consoladora-. No me siento mal.&lt;br /&gt;    Él alzó la mirada, encontrándose con sus ojos cerrados, mientras ella bajaba la mano hasta encontrarse con la de él, y acariciarla levemente.&lt;br /&gt;    - Quédate tranquilo -volvió a decir-. No me duele, ni me molesta.&lt;br /&gt;    Una pequeña sonrisa salió de su boca, justo cuando él se movía, alejándose del tacto de ella. El semáforo estaba por volver a permitir su paso, y pensó que quizás era mejor cambiar el tema. Cruzaron la calle en silencio, ella caminando unos pasos más atrás de él, hasta que al cabo de unos minutos, se encontraron ya ante las puertas de reja del cementerio. Sus pasos se hicieron más lentos al recorrer ese camino de tumbas, pero finalmente ella se detuvo cuando lo sintió parado.&lt;br /&gt;    Se agachó a dejar con cuidado las flores sobre la tumba, acariciando el mármol como si así Mariana pudiera sentirlo. Apretó los ojos, pensando en el parecido con Marina, hasta incluso en su nombre. Murmuró algunas palabras que ella no pudo oír, para luego voltear hasta verla.&lt;br /&gt;    - Gracias por acompañarme -habló finalmente, con la voz mucho más serena y tranquila-. ¿Cómo puedo compensarte?&lt;br /&gt;    Marina torció la cabeza hacia la derecha, pensando. Finalmente, sonrió.&lt;br /&gt;    - ¿Me dejas verte?&lt;br /&gt;    Sin saber cómo reaccionar ante tal pregunta, el asintió. Marina le ordenó a Lobo que se quedara quieto, y soltó la correa. Caminó lentamente con la zurda hacia delante, hasta que finalmente rozó su brazo. Con cuidado, fue subiendo las manos hasta que el índice de su diestra, rozó una de las mejillas masculinas; apoyó todos sus dedos con una suavidad casi fantasmal, para después estudiar cada milímetro de ese rostro, que cada vez le parecía más atractivo. Su mente se forjó una idea perfecta de ese hombre, y comprendió cada uno de sus gestos.&lt;br /&gt;    Ella estaba ensimismada en ese estudio que estaba haciendo, que había comenzado a sonreír sin darse cuenta. El morocho se perdió en esos labios tiernos y sonrosados, hasta que finalmente fue alzando sus manos, para atrapar las de ella; las apartó con cuidado de su rostro, juntándolas y bajándolas. Marina alzó su rostro, cambiando su gesto a uno de pregunta, pero antes de que pudiera decir algo, él la interrumpió.&lt;br /&gt;    - Gracias, Marina&lt;br /&gt;    Y sin decir nada, dio la vuelta y se alejó a paso rápido. Lobo aulló un poco, acercándose hasta la rubia, y haciendo que su cuero rozara contra el dorso de su mano, avisándole de su presencia. Ella suspiró una vez más, al tiempo que se agachaba para acariciar a su fiel can. Otro aullido salió de la boca del perro.&lt;br /&gt;    - Lo sé, lo sé -se quejó ella, en voz baja, hablándole al siberiano-. El tiene muchos demonios que lo siguen, ¿no?&lt;br /&gt;    Otro sonido salió del hocico del can, pero esta vez casi como un quejido.&lt;br /&gt;    - Se que nos volveremos a ver -dijo al aire, mientras emprendía la vuelta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Esto ha sido todo por hoy. ¡Muchas gracias por leerme!&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/04/00598-cap-9-falta.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2011-04-09T11:12:55+01:00</dc:date>        <dc:creator>ThunderGirl_vw</dc:creator>        <title>CAP 9: Falta</title>        <link>http://x-pressions.blogcindario.com/2011/04/00598-cap-9-falta.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;strong&gt;~El Llanto Del Lobo~&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;img height=&quot;100&quot; src=&quot;http://x-pressions.blogcindario.com/ficheros/firmas/avatar-llantolobo.jpg&quot; style=&quot;float: right; margin-left: 5px; margin-right: 5px;&quot; width=&quot;100&quot; /&gt;¡Hola a todos! Aquí vengo nuevamente con otro capítulo de la historia. Les pido disculpas por estar publicando los sábados, pero la facultad realmente me está complicando con los tiempos, así que escribo de a poquito. En fin, me encanta el-protagonista-sin-nombre (en realidad tiene uno, pero pensaba darlo a conocer sólo en la segunda parte de esta historia) y su pareja con Marina!! Bueno, no los molesto tanto, y los dejo con la lectura.&lt;/em&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Había cerrado la puerta fingiendo irse, pero en realidad había estado escuchando. Los llantos y las quejas de su hermana en la calle, parecían demasiado reales como para que hubiera estado intentando engañarlo. ¿Qué habría pasado? Hizo unos pasos hacia atrás, chocando sus espaldas contra la puerta, y dejando que la nuca se apoyara contra la madera, Pablo miró el techo por unos segundos.&lt;br /&gt;    Sin poder aguantarse, mientras la duda lo carcomía, decidió llamar al Banco Imperial. Corrió hasta el teléfono de mesa, tecleando nervioso los números, para luego esperar al cajero.&lt;br /&gt;    - Servicio Express del Banco Imperial. Mi nombre es Alberto, ¿en qué puedo ayudarle? -saludó monótonamente el empleado al otro lado de la línea.&lt;br /&gt;    Rápidamente, Pablo le dio los datos de su cuenta, diciendo que quería saber el monto actual, para verificar si ya se había acreditado una transferencia. Sin embargo, le pusieron la típica música de espera, mientras él se removía nervioso; se sentó en el sofá del living mientras clavaba sus ojos en el reloj, distendiendo sus piernas sobre una pequeña mesa ratona. Mas al cabo de siete minutos de espera, cortaron deliberadamente la llamada.&lt;br /&gt;    - ¡Maldito! -murmuró entre dientes.&lt;br /&gt;    ¿Acaso Victoria tenía razón? Rápidamente, caminó hasta el dormitorio donde buscó un abrigo, para después calzarse la billetera en el bolsillo trasero, buscar las llaves del coche, y encaminarse al garaje. Dejó el portón automático abriéndose mientras él encendía su Porsche, logrando finalmente salir a toda velocidad, cuando estuvo abierto.&lt;br /&gt;    En diez minutos había llegado al Banco, y esperaba en la puerta para ingresar a través de una larga cola. Cuando llegó su turno, los guardias le pidieron el documento, y al ver su nombre, le cerraron el paso, diciendo que el Banco había tenido problemas en una de sus visitas, que efectuara las tratativas por teléfono. Nervioso, Pablo le tomó la muñeca izquierda al guardia con su diestra, para luego patearle el tobillo e ingresar al recinto. No pasó mucho hasta que otros guardias privados se abalanzaron sobre él, empujándolo y sacándolo rápidamente del Banco.&lt;br /&gt;    Gritó un par de insultos desde la puerta, impotente y enojado, para luego volver corriendo hasta su auto, pensando en contarle a Tomás y a Diego. Había contado con ese dinero para invertir en una nueva empresa, y si lo perdía, perdería todos los lujos de su vida.&lt;br /&gt;    Condujo rápida e inconscientemente hasta donde estaba la casa de su madre, donde ella vivía con Tomás y con Diego. ¿Podrían ayudarlo? Estaba comenzando a pensar que los del banco lo habían estafado, tal como habían hecho con tanta gente antes de ellos. Se lamentó no haber sacado el dinero cuando su mujer le había dicho, pero ahora ya no había solución.&lt;br /&gt;    Se estacionó en el parque de la casa de su madre, para luego bajarse, colocar la alarma al auto, y tocar el timbre insistentemente. Al cabo de unos minutos, cuando estaba por irse, apareció Diego abriéndole la puerta, e invitándolo a pasar.&lt;br /&gt;    - ¿Qué te trae por acá, Pablo? -preguntó su hermano, mientras lo guiaba hacia el living.&lt;br /&gt;    - Pasó algo, y quería hablar con ustedes -respondió, intentando ocultar su nerviosismo-. La cosa es que&lt;br /&gt;    - ¿Qué te pasó ahora?&lt;br /&gt;    Desde el living, la viuda había escuchado la corta charla, y esperaba impaciente y con el cejo fruncido, una explicación por parte de su hijo.&lt;br /&gt;    - Victoria vino a verme, diciendo que cuando fue al banco a extraer dinero de su cuenta, el cajero le dijo que tenía depósitos pero la cuenta figuraba vacía, y que luego de eso los guardias la sacaron por la fuerza -hizo una pausa ante la mirada desconfiada de su madre, y prosiguió-. Pensé que me estaba engañando, pero igual llamé al banco y me cortaron fui hasta allí, y ni siquiera me dejaron entrar.&lt;br /&gt;    Antes de que él pudiera continuar hablando la viuda soltó una estrepitosa carcajada, para luego ponerse de pie, caminar hasta él, y abofetearlo en la cara.-&lt;br /&gt;    - ¿¡Qué te pasa, vieja!? -gritó Pablo, ofendido.&lt;br /&gt;    - ¡Eres increíble! ¡Intentando engañar a esta pobre viuda, para que te de dinero!&lt;br /&gt;    - ¿Crees que te estoy engañando?&lt;br /&gt;    La mujer asintió, señalándole la puerta, para después darle la espalda, esperando que se fuera. Desconsolado, él miró a sus hermanos, sin saber qué hacer. Diego miró a los ojos de su hermano, y si bien él había querido repartir todo el dinero rápidamente para evitar problemas a futuro, se sentía responsable de la situación actual. Se pasó la diestra por el cabello, acomodándoselo, y luego anunció.&lt;br /&gt;    - Voy a llamar a Victoria, así vamos todos juntos al Banco y vemos qué podemos hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Habían pasado ya dos horas y era cerca del mediodía, cuando la viuda y sus hijos, arribaron al Banco. Aprovechando unos momentos en que los guardias no estaban, la señora Carmen Sendotti se abalanzó a cruzar las puertas, arreglándoselas para llegar hasta la mesa de entrada, donde una aburrida señorita aguardaba la hora de irse mientras, reclinada en su sillón, con las piernas cruzadas, y el cabello sobre el hombro derecho, estiraba los dedos de sus manos metódicamente, al tiempo que se limaba las uñas con la parsimonia de un gato.&lt;br /&gt;    Alzó la vista cuando la mujer plasmó la diestra sobre el escritorio, para luego dar un pequeño brinco en su lugar, acomodándose y poniéndose en su papel.&lt;br /&gt;    - ¿En qué puedo ayudarla, señora?&lt;br /&gt;    - Quisiera revisar el monto en mi cuenta corriente -anunció.&lt;br /&gt;    - ¿Su nombre, por favor? -volvió a preguntar, mientras comenzaba a teclear en la computadora.&lt;br /&gt;    - Carmen Sendotti, viuda.&lt;br /&gt;    Al oír ese apellido, bajó discretamente la mano bajo la mesa, apretando un pequeño botón y llamando a la seguridad. Rápidamente dos guardias aparecieron a su lado, con el típico discurso e intentando sacarla por la fuerza, pero la viuda se las ingenió para patearles las rodillas, y comenzar a golpearlos con la cartera, mientras gritaba cientos de insultos.&lt;br /&gt;    Ante el espectáculo que estaba armando, rápidamente apareció un joven recién recibido, vestido con un traje azul y corbata bordó, con el cabello negro pulcramente cortado, el cual se mostró su identificación como secretario del gerente.&lt;br /&gt;    - El gerente desea hablar con usted -anunció amablemente, para luego hacer un ademán-. ¿Desea acompañarme, por favor?&lt;br /&gt;    Ella asintió, enderezando su postura y apretando su cartera contra el pecho, mientras seguía al jovencito. La gente la observaba en el camino, pero la mujer continuó caminando, prepotente y orgullosa, hasta que finalmente llegó a la oficina. El gerente era un hombre de largos cuarenta años, cabello castaño oscuro pulcramente peinado, vestido con un traje negro y que inmediatamente se puso de pie al verla, acercándose para darle la mano, mientras ella clavaba la mirada en el Rolex de plata que se vio bajo la manga de la camisa.&lt;br /&gt;    - Un gusto, señora Sendotti -saludó, para luego indicarle una silla, que la mujer aceptó en silencio-. Quería primeramente pedirle disculpas por las molestias ocasionadas, pero también espero que me permita explicarle lo sucedido.&lt;br /&gt;    Carmen asintió, sin decir nada más, ni abandonar su orgullosa postura.&lt;br /&gt;    - Debido a que se han estado realizando muchas transacciones virtuales de dinero últimamente, hay problemas para acreditar el efectivo, por lo que en este momento no podrá retirar dinero -anunció, para luego agregar-. Le pido paciencia durante una semana, así arreglamos este inconveniente, que parece ser, además, una falla del sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Había pasado una semana ya, cuando Carmen decidió volver al banco. Llegó media hora antes de que abrieran, y se colocó tras la última persona en la cola, esperando su turno. A las ocho de la mañana, dos guardias salieron a la puerta, y comenzaron a pedir el documento de identidad a cada uno de los presentes que querían ingresar. La cola avanzaba lentamente, y repleta de los murmullos de todos clientes. Cuando finalmente llegó el turno de Carmen, los guardias le prohibieron la entrada, y esta vez, estaban preparados, y cuando ella intentó patearles las rodillas, terminó golpeando a uno de los clientes en la cola, y la echaron por generar violencia dentro del Banco.&lt;br /&gt;    Desesperada, corrió media cuadra hasta un cajero automático, pero su cuenta figuraba bloqueada. Intentó serenarse, para después marcar lentamente los números mientras rogaba que hubiera ingresado mal los datos con anterioridad, pero el resultado era siempre el mismo: la cuenta bloqueada.&lt;br /&gt;    En ese momento, sintió un gran frío en la espalda justo cuando cayó en la cuenta de algo: el caso de la mujer que había vendido su casa, la joven estafada todos los casos habían sido muy similares, con cuantas que tenían transacciones sólo de acreditación, pero que figuraban sin nada de dinero. Preocupada, salió del cajero cuando un hombre comenzó a gritarle improperios, para después correr hasta plaza cercana. En ese lugar, se sentó en uno de los bancos, mientras, mirando el gran cartel del noticiero más famoso del país, comenzó a marcar el número telefónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Habían pasado dos horas desde que ella había ido al banco, cuando rápidamente llegaron varias camionetas con periodistas, fotógrafos y camarógrafos, y toda la familia Sendotti se hizo presente. Una rubia comenzó a entrevistar a la viuda, mientras ella reclamaba sus derechos y contaba a todos lo que había pasado con las cuentas de su familia.&lt;br /&gt;    - ¡ y lo que es peor! -aclamó- ¡Es que están estafando a la familia de un ilustre Senador, que trabajó duramente por esta provincia!&lt;br /&gt;    Rápidamente, la gente comenzó a congregarse alrededor del banco, intentando enterarse de la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Dos cuadras más lejos de ahí, Marina caminaba lentamente mientras su fiel Lobo la guiaba, y su madre continuaba hablando repetidamente de cuánto le había perdido la confianza al banco. De pronto, Marina se detuvo, justo cuando Lobo soltó un pequeño ladrido, para luego sentarse impaciente a su lado.&lt;br /&gt;    - Mamá -dijo ella-. Se escuchan ruidos de periodistas -comentó.&lt;br /&gt;    - ¿En serio? -preguntó Sonia, incrédula, ya acostumbrada al oído de su hija-. A ver ¡oh!&lt;br /&gt;    Marina bajó la diestra para acariciar la cabeza de su perro, mientras agudizaba el oído.&lt;br /&gt;    - ¿Qué está pasando, mamá?&lt;br /&gt;    - Pues hay reporteros, y una mujer y ¡Oh! -Sonia se movía lado a lado, poniéndose de puntillas para intentar ver los rostros-. ¡Es la viuda del senador que murió hace poco! Espérame aquí, Marina, voy a ver qué está pasando.&lt;br /&gt;    Sin decir más nada, la mujer comenzó a caminar mientras no dejaba de mirar el tumulto.&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;    Por su parte, él la estaba observando. Siempre vestida con sus blusas sueltas y femeninas, esta vez era de color verde claro, que resaltaba perfectamente su hermoso color dorado del cabello; llevaba una pollera blanca con detalles de flores verdes y rosadas muy pequeñas, y un par de vuelos de puntillas. A sus pies, ahora echado sobre sus sandalias blancas, yacía Lobo, quien lo vio inmediatamente.&lt;br /&gt;    Como siempre, el perro volteó clavando sus pálidos ojos celestes en él, y ladrándole sin remedio. Por primera vez en su vida, el morocho odió a un can, pensando que jamás le dejaría observar a Marina desde la lejanía.&lt;br /&gt;    - ¿Qué pasa, Lobo? ¿Quién está ahí? -preguntó, volteándose.&lt;br /&gt;    Él iba a acercarse, pero pronto vio a la madre de la rubia acercarse apresurada, y decidió esconderse.&lt;br /&gt;    - ¡Marina! ¡Tranquiliza a ese perro! -dijo la mujer, mientras la agarraba del codo, y la hacía comenzar a caminar de vuelta hacia la florería.&lt;br /&gt;    - ¿Qué pasó?&lt;br /&gt;    - Pues parece que los del Banco, les han vaciado la cuenta con la herencia de su difunto marido.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;em&gt;En fin, esto ha sido todo por hoy. Muchas gracias por la lectura, y nos estaremos encontrando en el próximo artículo. ¡A ver si traigo unas fotos de Santa Fe! Gracias, y nos estaremos leyendo!&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/04/00597-cap-8-transacciones.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2011-04-02T19:44:42+01:00</dc:date>        <dc:creator>ThunderGirl_vw</dc:creator>        <title>CAP 8: Transacciones</title>        <link>http://x-pressions.blogcindario.com/2011/04/00597-cap-8-transacciones.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;strong&gt;~El Llanto Del Lobo~&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;img height=&quot;100&quot; src=&quot;http://x-pressions.blogcindario.com/ficheros/firmas/avatar-llantolobo.jpg&quot; style=&quot;float: right;&quot; width=&quot;100&quot; /&gt;¡Hola a todos! ¿Cómo andan? Hoy les traigo otro capítulo de esta historia, donde las cosas comienzan a complicarse: ¡cada vez, problemas más grandes! En fin, muchísimas gracias a todos los que se pasan por el blog, y ahora sí, los dejo con la lectura:&lt;/em&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;El timbre rechinó en la habitación por cuarta vez, haciendo que todos bajaran las voces. Los hermanos se miraron, y Victoria soltó otro llanto lastimero, mientras se cubría los ojos con ambas palmas. Ante tal gesto, la madre estiró la zurda y le pegó un cachetazo en la nuca, haciendo que la menor se pusiera de pie, y comenzara a gritarle nuevamente. Rápidamente todos comenzaron a alzar las voces nuevamente, hasta que el timbre sonó por cuarta vez.&lt;br /&gt;    Cansado ya del problema, el hijo menor Diego, cruzó el living encaminándose por el corredor, hasta llegar a la puerta. Al abrirla, vio a los dos abogados con cara de pocos amigos, que rápidamente le señalaron el reloj.&lt;br /&gt;    - Es la quinta vez que suena el timbre -mencionó Cobra, con enfado.&lt;br /&gt;    - Lo siento -respondió Diego, moviéndose y dejándolos pasar -. El ambiente está un poco caldeado, como oirán.&lt;br /&gt;    Sin decir nada, el otro supuesto abogado soltó un suspiro al oír los insultos y reproches provenientes del interior. Así, era fácil saber por qué Draco los había elegido: eran unos buitres, y tan desesperados por el dinero de la herencia, que caerían como tontos en cualquier trampa.&lt;br /&gt;    - Él es Ramiro Vásquez -anunció Cobra, dejando pasar a un hombre que venía tras de ellos, de edad intermedia, y cabello con nacientes canas.&lt;br /&gt;    - Un gusto -saludó el aludido, al dueño de la casa-. Vengo por parte de la Inmobiliaria Edén, y&lt;br /&gt;    - Mejor hablemos con toda la familia -interrumpió Diego, un poco nervioso-. Síganme, por favor.&lt;br /&gt;    Cerrando la puerta tras de sí, los encaminó nuevamente por el corredor, llegando hasta la sala, donde sus hermanos estaban peleando una vez más. Carraspeó la voz un par de veces, hasta que finalmente todos voltearon para verlo. Uno de sus hermanos mayores lo observó de arriba abajo, para luego mirar de frente al nuevo invitado.&lt;br /&gt;    - ¿Y este quién es? -preguntó de mala manera.&lt;br /&gt;    Esas palabras hicieron que Cobra soltara una pequeña risa, que molestó aún más a Pedro.&lt;br /&gt;    - ¿Qué te pasa, abogadito? -volvió a inquirir, aún más enojado.&lt;br /&gt;    Sin decir nada, Cobra lo observó atentamente, haciendo que Pedro se asustara dando un paso hacia atrás, y mirando al recién llegado repetidas veces.&lt;br /&gt;    - Tratas muy mal a los compradores, Pedro -dijo con su voz calmada, intentando recobrar el papel.&lt;br /&gt;    - ¿Comprador? -preguntó la viuda, alzando la mirada y enfocando a inmobiliario.&lt;br /&gt;    - Así es, señora, mi nombre es Ramiro Vásquez, vengo de la Inmobiliaria Edén, con la propuesta de comprarles las propiedades de su difunto marido.&lt;br /&gt;    La declaración hizo que todos los presentes comenzaran a hablar al mismo tiempo, gritándole preguntas, y luego hablándose entre ellos, mientras se iban peleando entre ellos, hasta que una vez más, cayeron en la discusión. Cansado ya de la situación, el compañero de Cobra decidió sentarse en uno de los sillones, para luego colocar el portafolio en su falda y, abriéndolo, quitó un documento legal que había llevado perfectamente envuelto y cuidado.&lt;br /&gt;    Cerrando el maletín con cuidado, se puso de pie y caminó hasta el centro, dejando el documento a la vista de todos.&lt;br /&gt;    - El Doctor y yo -dijo refiriéndose a Cobra-, nos hemos visto obligados a firmar este poder para ser capaces de retirar el testamento, donde se especifica que si no se venden las propiedades en seis meses desde el fallecimiento, éstas pasarán al Estado, y no serán heredadas -hizo una pausa, ante las atónitas miradas, y prosiguió-. Depositaremos el dinero en una cuenta general, y luego lo repartiremos, de forma que podamos asegurarnos nuestros honorarios.&lt;br /&gt;    Cobra se adelantó unos pasos, llamando la atención hacia él, para luego comenzar a explicar.&lt;br /&gt;    - Los porcentajes que mencionamos el otro día, fueron calculados en base al costo de las propiedades -comenzó a explicar, buscando un pequeño mapa de la ciudad en su maletín, donde tenía marcados los terrenos-. Estos tres terrenos -dijo, señalando los lotes-, valen alrededor de noventa mil dólares cada uno; los dos del sur de la ciudad valen cien mil, y el de la zona de quintas vale ciento diez mil todo en dólares. Esta casa vale seiscientos mil, y la casa de verano en la capital, vale trescientos mil.&lt;br /&gt;    Sin darles espacios a hablar o preguntar algo, el fingido abogado buscó una calculadora en su maletín, y comenzó a diagramarle los cálculos de los porcentajes y montos que lo tocarían a cada uno, más un descuento proporcional de los honorarios. Al mismo tiempo, hablaba del trámite que harían, mientras los hermanos iban distrayéndose cada vez más. Sonrió para sí mismo pensando lo bien que hacían en no escucharlo, puesto que la ignorancia y la avaricia iba a ser lo que los traicionara.&lt;br /&gt;    Mientras tanto, el morocho, cuyo verdadero apellido era Ashcrow -como el de su fallecida hermana-, observaba de reojo al comprador de la inmobiliaria, que permanecía tranquilo ante la situación. ¿No era sospechoso? Draco había hecho publicar un anuncio de venta en el diario, a nombre y costos de la familia, y justo a la hora de la salida del diario, este hombre los llamó, interesado en la compra total.  ¿Quién sería? Desde lo que él conocía, la Inmobiliaria Edén no tenía tanto capital como para comprar casi dos millones de dólares en propiedades ¿o sí?&lt;br /&gt;    Sin quererlo, el pseudo-abogado volteó lentamente para ver al hombre y, como si éste lo hubiera estado mirando, encontró su mirada con una risueña y despreocupada, para luego sonreírle tranquilamente, asintiendo con la cabeza. Aún más preocupado, le devolvió otra falsa sonrisa, para luego volver a dirigir su atención hacia Cobra.&lt;br /&gt;    Cuando terminó la explicación, el castaño sacó más papeles de su portafolio y, sonriendo con su mirada compradora, instó a todos los miembros de la familia a firmar los papeles de la venta. Luego, llamó a Vásquez y extendiéndole una lapicera, consiguió su firma.&lt;br /&gt;    En lo que ellos hablaban, el morocho había preparado la computadora portátil que Zorro le había encargado, preparando todo para hacer la transferencia. Cobra llamó a Vásquez una vez más y, dándole la computadora, el aludido ingresó a la página de su banco, para luego colocar su usuario y contraseña en la misma, realizando la transferencia a la cuenta principal que habían preparado. Pasaron unos minutos  en que todos los hermanos corroboraron el monto y la transferencia, para después despedir al inmobiliario, quien se retiró con todos los papeles preparados.&lt;br /&gt;    Sentados uno al lado del otro, los dos falsos abogados comenzaron con el trabajo de repartir el dinero, haciendo que cada uno de los hermanos ingresara a sus cuentas desde la computadora, para poder corroborar el monto que tenían, y que la transacción había sido exitosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Habían pasado ya dos días cuando Verónica caminaba hacia el Banco Imperial. Ahora que ya no podría vivir en la casa de su madre, había encontrado el departamento perfecto en pleno centro, y pensaba comprarlo con el dinero de la herencia. Entró saludando contenta a los guardias de la entrada, para luego dirigirse hacia la caja, para hacer cola: debido a los últimos problemas, ahora tenían que declarar en la caja, y luego los llamaban aparte para el retiro de grandes montos.&lt;br /&gt;    Pasó cerca de media hora cuando finalmente esperó en primer lugar, y uno de los cajeros le hizo seña con la mano. Caminó rápidamente, para luego curvarse un poco y hablar cerca del vidrio, para que nadie la oyera.&lt;br /&gt;    - Hola, quería declarar una extracción de montos grandes -anunció, tendiéndole el número de documento al cajero-. Cincuenta mil dólares -agregó aún más bajo.&lt;br /&gt;    El hombre asintió, para luego comenzar a teclear en la computadora, obteniendo los datos. Al cabo de unos minutos, negó con la cabeza.&lt;br /&gt;    - Lo siento, señorita, no tiene fondos suficientes para tal extracción -declaró.&lt;br /&gt;    - ¿¡Cómo!? -preguntó a los gritos pero susurrando-. ¡Tiene que haber un error!&lt;br /&gt;    - Debe haber hecho otra extracción, déjeme confirmar.&lt;br /&gt;    Sin decir nada, el cajero comenzó a buscar los datos que creía encontrar, pero al ver que la cuenta tenía marcado un depósito y el dinero acreditado, pero que estaba en cero sin tener ninguna extracción, se asustó. Sin saber qué hacer, le pidió disculpas un momento, para luego colocar un cartel de espera frente a ella, e ir en busca del gerente.&lt;br /&gt;    Caminó rápidamente por un pasillo interno, hasta que sorteando a la secretaria del gerente, golpeó la puerta de la oficina de éste.&lt;br /&gt;    - ¿Qué haces aquí? -se quejó el ejecutivo, poniéndose de pie y dispuesto a echarlo.&lt;br /&gt;    - Señor, hay otro caso &lt;em&gt;de esos&lt;/em&gt; -comentó.&lt;br /&gt;    - ¿Cómo, &lt;em&gt;de esos&lt;/em&gt;? -hizo una pausa, y luego su gesto cambió a preocupación. Inmediatamente, se acercó y comenzó a murmurar-. ¿Tiene un depósito y acreditado dinero, pero la cuenta figura en cero? -el cajero asintió, y él se dirigió a su secretaria-. Llama a los guardias, que saquen a la persona esa del banco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Mientras tanto, Verónica esperaba impacientemente, cuando de pronto, los dos guardias que andaban dentro del Banco, se aparecieron a su lado.&lt;br /&gt;    - Señorita, acompáñenos, por favor -dijo uno, con voz grave y tomándola del brazo.&lt;br /&gt;    Ante la sorpresa de los presentes, los dos hombres la sacaron por la fuerza, mientras ella exigía respuestas, y gritaba que el banco la había estafado. La arrastraron por el local, para luego echarla por la fuerza, cerrando las puertas y cruzándose de brazos frente a ella, sin dejarla pasar.&lt;br /&gt;    En ese momento, un solo pensamiento cruzó por su mente: si habían vendido la casa de su madre, y le habían robado la herencia ¿estaba en la calle? Ahora sólo podría vivir con su novio, y usar los ínfimos ahorros que no había depositado en el banco. Pensando que podría preguntarle a sus hermanos, corrió hasta su coche, para luego subirse y manejar rápidamente hasta la casa de su hermano mayor.&lt;br /&gt;    Diez minutos después, su coche rojizo se detuvo con un chirrido de cubiertas frente a la casa de Pablo, y ella bajó corriendo. Tocó el timbre repetidamente, y luego golpeó la puerta un par de veces, hasta que finalmente oyó los pasos tras de ella.&lt;br /&gt;    - ¡¿Pero quién?! -su hermano se detuvo al verla, normalizando la voz-. ¿Qué te pasa, con esa cara?&lt;br /&gt;    - Vengo del banco, me han robado -murmuró.&lt;br /&gt;    - ¿Les viste la cara? -preguntó él.&lt;br /&gt;    - ¡No! ¡Fue en el banco! -su voz se notaba nerviosa y sus manos temblaban-. Fui a retirar, pero mi cuenta estaba en cero y no he hecho ninguna extracción ¡lo juro! El cajero se fue, y muy pronto vinieron dos guardias y me sacaron por la fuerza.&lt;br /&gt;    Pablo la miró. ¿Lo estaría engañando?&lt;br /&gt;    - Vete y deja de inventar, no te voy a dar dinero.&lt;br /&gt;    Y sin más, cerró la puerta, dejándola sola en la calle.&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Bueno, esto ha sido todo por hoy. Muchas gracias por leerme, y nos estaremos encontrando en el próximo artículo. ¡Se cuidan!&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/03/00596-fotos-de-mendoza.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2011-03-29T21:27:37+01:00</dc:date>        <dc:creator>ThunderGirl_vw</dc:creator>        <title>Fotos De Mendoza</title>        <link>http://x-pressions.blogcindario.com/2011/03/00596-fotos-de-mendoza.html</link>        <description>&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;img height=&quot;100&quot; src=&quot;http://x-pressions.blogcindario.com/ficheros/diseno2011/avatar2.jpg&quot; style=&quot;float: left; margin-left: 5px; margin-right: 5px;&quot; width=&quot;100&quot; /&gt;¡Buenas gente! ¿Cómo andan? Aquí he vuelto de mi pequeño viajecito, y acá les traigo algunas fotos para mostrarles. Lamento mucho que saqué varias, pero tengo un pulso del demonio y varias salieron movidas. Bueno, esta vez, les voy a ir comentando un poco cada foto, así se ríen conmigo. En fin, este finde les traigo otro capítulo de la historia para que lean. Ahora sí, las fotos.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;img height=&quot;319&quot; src=&quot;http://i922.photobucket.com/albums/ad63/thundergirl/Fotos/Foto-0189.jpg?t=1301440864&quot; width=&quot;401&quot; /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;Un exquisito asado mendocino en camino. ¿Vieron? ¡Aplusos para el asador!&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;img height=&quot;499&quot; src=&quot;http://i922.photobucket.com/albums/ad63/thundergirl/Fotos/Foto-0177.jpg&quot; width=&quot;400&quot; /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;Los dichosos portones de Mendoza, de una avenida. Un montón de viajes y nunca le había podido sacar foto, ya sea por A o por B.&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;img height=&quot;320&quot; src=&quot;http://i922.photobucket.com/albums/ad63/thundergirl/Fotos/Foto-0180.jpg&quot; width=&quot;400&quot; /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;El trabajo de uno de los artesanos ahí en la feria artesanal de la plaza Independencia.&lt;br /&gt;Me parece muy original, y si bien no le pondría sahumerios, me encantan.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;img height=&quot;319&quot; src=&quot;http://i922.photobucket.com/albums/ad63/thundergirl/Fotos/Foto-0182.jpg&quot; width=&quot;400&quot; /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;También en la plaza Independencia, hicieron una &quot;talla en vivo&quot; los escultores de madera mendocinos,&lt;br /&gt;con troncos caídos de la ciudad.&lt;br /&gt;Este fue una de mis estatuas favoritas, pero no puedo decir el nombre del autor&lt;br /&gt;porque algún random pateó el cartel con el nombre, y yo quedé sin saberlo.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;em&gt;En fin, esto ha sido todo por hoy. Luego les traigo foto de mis zapatos hechos a medida, y la historia de ellos. Muchas gracias por pasarse, y nos estaremos encontrando.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;</description>    </item>    <item rdf:about="http://x-pressions.blogcindario.com/2011/03/00595-cap-7-herencia.html">        <dc:format>text/html</dc:format>        <dc:date>2011-03-19T19:33:19+01:00</dc:date>        <dc:creator>ThunderGirl_vw</dc:creator>        <title>CAP 7: Herencia</title>        <link>http://x-pressions.blogcindario.com/2011/03/00595-cap-7-herencia.html</link>        <description>&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;strong&gt;~El Llanto Del Lobo~&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;img height=&quot;100&quot; src=&quot;http://x-pressions.blogcindario.com/ficheros/firmas/avatar-llantolobo.jpg&quot; style=&quot;float: right;&quot; width=&quot;100&quot; /&gt;¡Hola a todos! ¿Cómo andan? Yo bien, cursando mi penúltimo año en la facultad, así que muy contenta. Les comento que el próximo fin de semana no estaré en Santa Fe (pequeño viajecito, jajaja), así que no habrá historia, pero prometo traerles algunas lindas fotos de recuerdo. En fin, hoy un nuevo capítulo, con otra estafa que comienza. ¿Qué irá a pasar?&lt;/em&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El silencio reinaba en el galpón, cuando sólo el ruido de las gaviotas en el puerto, y el lejano rechinar de los barcos, parecía inundar ese pacífico ambiente. Aún en esa calma, una gran presión reinaba entre los miembros. Cobra miraba de reojo al morocho, el cual parecía perdido mientras veía como Lince jugaba con sus dedos, aparentando ser una niña que necesitaba protección: intentar comprender qué edad real tenía esa mujer, era todo un misterio para los miembros de ese grupo.&lt;br /&gt;    De pronto, el dispositivo que estaba en el centro de la mesa, conectado al proyector, comenzó a sonar. Todos se pusieron de pie inmediatamente, acercándose a él, Pantera activó el dispositivo, iniciando una llamada.&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;Buenos días a todos &lt;/em&gt;-saludó la voz de Draco-. &lt;em&gt;He dejado un nuevo sobre bajo la mesa, por favor ábranlo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    Sin saber cómo habían podido ingresar ese sobre, Cobra se agachó para encontrar el sobre pegado a la parte inferior de la mesa. Lo observó unos segundos, y luego tiró de una parte despegada del doblez, rompiendo parte del sobre y abriéndolo. Metiendo la mano, se sorprendió cuando sólo encontró fotos, las cuales desperdigó por la mesa. Lince suspiró pensando que se iba a tratar de otro pedófilo, y se agachó para ver la foto de un hombre mayor, vestido de traje y excesivamente alimentado, cuyo rostro parecía el de un buldog, debido a las dos grandes mejillas rellenas que caían regordetas a los lados de su rostro.&lt;br /&gt;    - Me parece conocido -murmuró.&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;Es Ruperto Sendotti &lt;/em&gt;-agregó Draco-,&lt;em&gt; y aunque los medios aún no lo dicen, falleció anoche de un paro cardíaco.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    Un extraño silencio atravesó al grupo, que no dudaron en intercambiar miradas. ¿Ahora estafarían a un cadáver?&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;Este hombre tiene seis terrenos y dos casas de gran valor &lt;/em&gt;-continuó el líder del grupo-&lt;em&gt;, y sus cuatro hijos y su viuda, habían peleando como buitres por esas propiedades desde que el hombre enfermó.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    - ¿Entonces, nuestro objetivo son los herederos? -apuntó Cobra.&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;Exactamente&lt;/em&gt; -afirmó Draco-. &lt;em&gt;El velorio se está llevando a cabo hoy, así que actuarán como abogados, nuevamente. He contactado con el hijo menor, Diego Sendotti, y deben ir a buscarlo al velorio.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    - Eso es rudo -volvió a murmurar Lince, ignorada nuevamente.&lt;br /&gt;    - &lt;em&gt;Tienen que ir en unas horas, el resto de las instrucciones están en el sobre.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;    Y sin más, la conversación se cortó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El morocho conducía uno de los autos negros que Draco había dejado a su disposición, cuando finalmente pudo estacionar cerca de la casa de velorios. Observando hacia su izquierda, se sintió abrumado al ver a la gente entrando y saliendo con lágrimas en los ojos, un hombre preparando un coche fúnebre, y el ambiente negativo que se sentía en esa zona.&lt;br /&gt;    Sin pensarlo, un suspiro se le escapó de la boca.&lt;br /&gt;    - ¿Deprimido? -se burló Cobra.&lt;br /&gt;    En ese momento, usando una peluca rubia de cabello corto, con la piel bronceada gracias a uno de los productos de Pantera, y un par de lentes de contacto marrones, Cobra estaba vestido de traje en el papel del abogado Federico Campanelli, y listo para encontrarse con el hijo menor de Sendotti. Viendo que su compañero no le iba a responder, se bajó del coche y se encaminó hacia el local. En la puerta, un joven de contextura delgada, vestido de negro, y con el cabello castaño despeinado, lo saludó tranquilamente con la mano, recibiéndolo con una mirada triste. Desde donde estaba, el morocho sólo los vio ingresar a través de la puerta, sin oír lo que decían.&lt;br /&gt;    Moviendo el coche hacia delante, se reclinó un poco en el asiento, y fijó su mirada en el espejo retrovisor. Sin embargo, grande fue su sorpresa cuando vio una llamativa van blanca, con acrílicos de colores verdes y dibujos floreados sobre la chapa, conducida por un chiquillo de cabellos negros. ¿Quién podría ser ese? ¿Espías? De pronto, una voz femenina le llamó la atención, y echándose en el auto, sacó un pequeño espejo de su bolsillo, el cual comenzó a usar para ver la situación reflejada desde los retrovisores.&lt;br /&gt;    Marina salió del local, siendo guiada por uno de los empleados, mientras iban hablando con un gesto triste. Se acercaron hasta la camioneta, cerrando la puerta trasera, y luego el empleado la ayudó a subir al lado del acompañante. ¿Qué podría estar ella haciendo ahí? De pronto, la camioneta se puso en marcha, y otro empleado salió dentro del local, llevando una gran corona fúnebre, la cual comenzó a acomodar en el coche que estaba estacionado en la puerta.&lt;br /&gt;    Soltando otro suspiro, se aseguro que la camioneta estuviera ya fuera de vista, y volvió a sentarse cómodamente en el asiento, mientras se agarraba la cabeza. ¿Cómo era que ella siempre estaba relacionada con las estafas? ¡Siempre la encontraba!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Siguiendo al hijo de menor de la familia, Cobra avanzó con gesto de respeto, hasta que finalmente llegó con el grupo. La viuda estaba sentada en uno de los pasillos, encorvada sobre sus rodillas y con las manos en la frente, entre las que aprisionaba un pañuelo de color amarillo. Al lado de ella, acariciándole la espalda e intentando darle fuerzas estaba la única hija, Victoria, de cabellos largos y con renegridos bucles, ojos marrones y piel bronceada.&lt;br /&gt;    Al escuchar sus pasos, dos jóvenes salieron de la sala del velorio: Pablo y Tomás. El primero llevaba el cabello rapado, y estaba vestido de traje, mientras que el otro tenía ropa de calle, un tatuaje en la muñeca izquierda, y el cabello castaño como el menor de los hijos.&lt;br /&gt;    - ¿Familia Sendotti? -preguntó Cobra, mirando al mayor de los hijos, el cual asintió-. Siento mucho su pérdida, soy el Doctor Federico Campanelli y&lt;br /&gt;    - ¿Doctor? -preguntó la hija, alzando la mirada hasta su hermano menor-. ¿Trajiste a un abogado al velorio de tu padre? ¡Buitre!&lt;br /&gt;    Antes de que pudiera responder, la fémina se lanzó hacia su hermano, abofeteándolo en la mejilla derecha, para luego comenzar a llorar desconsoladamente, llevando sus manos al rostro.&lt;br /&gt;    - ¡Eres una sanguijuela! -acusó la viuda, desde el lugar.&lt;br /&gt;    Y sin poder decir nada, Cobra observó como los cuatro presentes comenzaban a pelearse tontamente, mientras el pacientemente se quedaba a un lado, apoyado contra la pared. De pronto, el mayor de los hermanos se le acercó, mirándolo fijamente.&lt;br /&gt;    - Te esperamos mañana a las once, ahora vete.&lt;br /&gt;    Asintiendo, el falso abogado salió del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El timbre resonó por todo la casa, y, tras unos segundos de espera, Diego apareció seguido de dos hombres, para luego presentarlos.&lt;br /&gt;    - Ellos son el Dr. Federico Campanelli -dijo señalando a Cobra-, y él es el Dr. Juan Carlos Timoteo -finalizó, señalando al morocho, que ahora traía una peluca castaña-. Por favor, tomen asiento.&lt;br /&gt;    - ¿A qué han venido? -espetó la viuda, aún sosteniendo el mismo pañuelo entre las manos.&lt;br /&gt;    - A leerles y ejecutar el testamento de su marido, señora.&lt;br /&gt;    La seca respuesta de Cobra hizo que todos se quedaran en silencio, intercambiando miradas y sin saber qué hacer. Con cuidado, el morocho sacó un sobre marrón del portafolios, y de éste sacó una carta, la cual le pasó a Cobra; sin perder tiempo, el falso abogado carraspeó la voz, y luego comenzó a leer. Sin embargo, cuando terminó, ninguno de los presentes había comprendido algo.&lt;br /&gt;    - ¿Podría explicarlo? -preguntó la hija.&lt;br /&gt;    - Básicamente dice que tienen que vender todas las propiedades y repartir el dinero -explicó Cobra-. El 50% es para la viuda, y el otro 50% debe repartirse entre los cuatro hermanos, de forma equitativa lo que sería un 12,5% del total de la herencia para cada hermano.&lt;br /&gt;    Las últimas palabras hicieron detonar una bomba entre los presentes, puesto que inmediatamente comenzaron a los gritos, mientras la hermana se lanzaba a llorar, hipando entre palabras, y los tres varones parecían estar listos para comenzar a los golpes. Acomodándose en su lugar, los dos estafadores intercambiaron una breve mirada: realmente era una familia interesada. ¿Cómo los habría encontrado Draco? Él siempre era tan oportuno&lt;br /&gt;    - ¡A mí me corresponde más dinero! -gritó Pablo, el hermano mayor-. ¡Trabajé toda mi vida con el viejo!&lt;br /&gt;    - ¡Ay, cállate! -respondió Diego, el menor, con otro grito-. Mamá, ¿qué hiciste por el viejo para merecer tanto? ¡Te la pasabas dilapidando sus sueldos!&lt;br /&gt;    Había transcurrido más de media hora desde que había comenzado la discusión, cuando el falso abogado Timoteo carraspeó la voz, poniéndose de pie y llamando la atención.&lt;br /&gt;    - Señores, por favor tranquilos -anunció-. La voluntad del testamento es invariable, por lo que nosotros nos encargaremos de encontrar compradores adecuados para las viviendas, y luego depositaremos el dinero de las ventas, en las proporciones estipuladas, en sus cuentas bancarias.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;em&gt;Bueno, esto ha sido todo por hoy. Muchísimas gracias por leerme, y nos encontraremos en el próximo artículo! ¡Se cuidan!&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;</description>    </item></rdf:RDF>
