~El Llanto Del Lobo~
¡Buenas a
todos! ¿Cómo andan? El finde pasado no escribí nada porque terminé de rendir un final (que me fué muy, muy bien :D) y me tomé todo el fin de semana. Había escrito todo para el viernes, pero cabecita hueca me olvidé publicarlo, no se qué me pasó. En fin, espero que les guste, el penúltimo de la primera parte de esta historia. Gracias por leerme, y ahora sí, con la lectura:
El sonido de una llamada repercutió en todo el galpón, haciendo que rápidamente los cinco miembros se acercaran hacia el proyector y a las computadoras, para aceptarlas. Después de haber comenzado exactamente con la gran estafa del supermercado, ahora tenían a todos los cajeros y empleados haciendo huelga en frente del banco, mientras sus acciones caían horriblemente.
- Muy bien hecho, gente -fue el saludo de Draco-. El próximo paso será escuchar las conversaciones internas del Banco, y comunicar cualquier movimiento que hagan.
Antes de que pudieran comentar algo, la comunicación se cortó rápidamente. Como siempre, Lince se agachó para ver bajo la mesa, y encontró nuevamente un sobre de papel madera, pegado al reverso de la mesa. Lo despegó con un poco de esfuerzo, mientras Cobra se quejaba, hasta que finalmente se paró con el elemento en las manos, abriéndolo, y mostrándolo.
En su interior, había más instrucciones, y una nota que decía que las líneas ya estaban pinchadas, y sólo faltaba oírlas.
*
Habían pasado seis horas ya desde que estaban escuchando, y sólo cuatro de ese día laboral. Esa mañana, el gerente el banco se encontraba dando vueltas en su propia oficina, mientras observaba el cúmulo de gente que rondaba por la calle frente al banco, con pancartas y carteles, aumentando la emoción de la prensa por captar algo interesante.
¿Cómo podían controlar a la gente, y evitar que sus acciones siguieran cayendo? Se llevó la diestra al mentón, rascándose la incipiente barba que su esposa había insistido en dejar crecer, mientras se preguntaba qué estaría pasando con todo ese dinero. En efectivo tenían lo necesario, e incluso más de lo necesario, pero en la parte virtual el dinero había… desaparecido.
Suspiró, cansino, cuando de pronto unos golpes en la puerta de su oficina le llamaron la atención alterando su paz interior y haciéndolo voltear rápidamente, sólo para ver a su secretaria.
- Señor -dijo-, tiene una llamada urgente en la línea tres.
Sin decir más nada, ella se fue cerrando la puerta, y el gerente rápidamente se encaminó hasta su sillón, acomodándose en él, para luego tomar el tubo del teléfono, y llevarlo a su oreja.
- Diga -saludó, un poco rudo, pensando en lo que se sobrevenía-.
- Habla Marcus -dijo un hombre mayor al otro lado de la línea, sorprendiéndolo: se trataba de uno de los dueños y principales accionistas-. Te voy a encargar una tarea, chico.
El gerente tragó saliva, sabiendo lo que podía pedirle.
- ¿En qué puedo ayudarle?
- Esta situación no nos favorece -anunció, haciendo una pausa, y continuando-. Te enviaré un camión esta tarde, y deberás cargar todo el dinero en él. Si alguien los ve y pregunta, diles que van a buscar dinero a otras sucursales.
*
- ¡Hey! ¡Al fin!
El grito de Cobra hizo que todos rápidamente se acercaran hacia él, mientras el castaño comenzaba a contarles todo lo que había oído. Sin dudarlo, se acercaron hacia la computadora que usaban para llamar a Draco, e iniciaron una llamada, esperando poder comunicarse.
- ¿Encontraron algo? -preguntó él, esperando una explicación para la llamada.
Rápidamente, Cobra le comentó todos los detalles, y muy pronto, el silencio cayó sobre ellos, hasta que finalmente Draco volvió a hablar.
- De acuerdo, esto es lo que haremos -anunció, dispuesto a dar órdenes-. En dos horas, Zorro irá a buscar un camión blindado que tendré preparado, en el depósito de autos y chatarra que está cerca del galpón. Las llaves estarán guardadas en la guantera. Te estoy descargando la ruta que deberás seguir hasta llegar al banco.
Mientras decía esto, una de las computadoras de Zorro hizo un pequeño sonido, y todos pudieron observar el mapa que se abrió rápidamente, donde la ruta que marcaba en amarillo indicaba la idea, y en azul la vuelta. En ambos casos, se evitarían las zonas céntricas y de posibles embotellamientos.
- Comprendido -asintió el aludido-. Ya recibí las rutas.
- De acuerdo, Cobra… -dudando unos segundos, para luego continuar-. Tendrás que entrar al Banco, vestido como guardia de seguridad. Te pasaré los datos falsos, y encontrarás la ropa en el mismo depósito donde estará el camión. Asegúrate de quedarte en la entrada, y no hablar demasiado.
- Entendido.
- Pantera, tu irás con Zorro, como auxiliar de a bordo, para ayudarle a cargar el camión con el dinero. La ropa de ambos estará bajo el asiento.
Ella asintió, con desgano, esperando hacer algo más interesante.
- ¿Y nosotros? -preguntó Lince, refiriéndose a ella y a su morocho favorito del grupo, los cuales aún no habían sido nombrados.
- Lince tú irás con la gente del supermercado, y él irá como otro cliente más, a hacer fila -anunció Draco finalmente-. Llevarán intercomunicadores, y no deberán olvidar ser discretos.
*
El camino era tranquilo a pesar de la gente, y Marina avanzaba con el brazo izquierdo enlazado en el codo con el de su madre, mientras que llevaba la correa de Lobo en la derecha. Caminaban despacio y serenamente, mientras hablaban, hasta que de pronto el siberiano lanzó un ladrido, para luego aullar como un lobo, y comenzar a dar vueltas en su lugar, ignorando las órdenes de su dueña.
- Déjame ayudarte… -dijo Sonia, decidida a ayudar con el perro.
Antes de que Marina pudiera hacer algo, Sonia la soltó para luego dar la vuelta por las espaldas de ella, y agarrarle la cabeza a Lobo, mientras le hacía caricias y le hablaba en voz baja. Marina se agachó intentando calmar al animal, pero éste continuaba aullando sin control.
- ¿Y si te lo llevas a casa, mamá? -preguntó Marina-. Si voy al banco yo, seguro me dejan hacer los trámites más rápidos.
La mujer dudo, mientras ambas se ponían de pie.
- Está peligroso… -murmuró.
- No te preocupes. Tengo el celular a mano, y necesito el bastón, nada más.
Sonia removió su cartera hasta encontrar el bastón plegado, para luego irlo desarmando poco a poco, hasta que quedó de un largo normal, para luego dárselo en la mano a su hija.
- Te ayudo a cruzar la calle. ¿Sí? -agregó, tomándola del codo, mientras arrastraba a Lobo con la otra.
Llegaron hasta la esquina a un paso más lento aún y, tras esperar el semáforo de peatones, Marina logró llegar hasta el comienzo de la cola para ingresar al banco. Sin embargo, uno de los guardias la vio, y tras encontrar que era ciega, rápidamente le hicieron un lugar de privilegio, dejándola entrar a la cola interna del Banco Imperial.
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