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S?bado, 16 de abril de 2011

~El Llanto Del Lobo~

?Hola a todos! ?C?mo andan? Espero que no les moleste que publique los s?bados, pero la facu me anda llevando todo el tiempo que tengo. Hoy les traigo un rom?ntico cap?tulo, que espero que les guste tanto como a m?. Ah, me encantan estos dos protagonistas!!! En fin, much?simas gracias a todos por leerme, y ahora s?, los dejo con la historia:

?

En ese momento, ella realmente estaba en paz. La brisa matutina entraba por las amplias ventanas de la florer?a, empapando el aire con sus c?lidos perfumes, y dej?ndola respirar un arco?ris de esencias que la hac?an imaginarse un mundo s?lo de olores. Sus manos se mov?an ?giles mientras recortaba las espinas de las rosas, e iba armando un jarr?n, con el cual decorar?a el living de la casa. Sab?a que eran rosas naranjas, pero aunque no las ve?a, amaba el perfume y la suavidad de los p?talos.
??? La puerta del local se abri? lentamente, pero a?n as?, las campanitas de la parte superior sonaron majestuosamente, llamando la atenci?n de la rubia. A sus pies, Lobo se sent? inmediatamente, peg?ndose a ella, y soltando un peque?o aullido.
??? - Buenos d?as, ?en qu? puedo ayudarlo? -salud? sonriendo, hasta que de pronto sinti? un perfume varonil muy particular-. Eres t??
??? El reci?n llegado sonri?. Mirando las delicadas manos de la rubia, que ahora las hab?a acercado, para entrelazar los dedos suavemente. De pronto, el perro comenz? a llorar al otro lado del mostrador, mientras mov?a inquieto las patas. La rubia pareci? acariciarlo un poco, mientras dejaba la diestra sobre el mostrador, para luego enderezarse nuevamente.
??? - Siento irme as? el otro d?a? -dijo ?l, cuando ya estuvo cerca.
??? ?Qu? estaba haciendo? Desde aquella vez no hab?a podido dejar de pensar en Marina y, en contra de su propia voluntad, sus piernas lo hab?an llevado hasta esa florer?a. ?Es que acaso se estaba enamorando de esa princesa sin luz en los ojos? Torci? la cabeza hacia las flores, mientras la miraba a?n de reojo, notando el leve sonrojo en las mejillas de ella. Se acerc? hasta un ramillete en particular, que se mov?a suavemente por la brisa que entraba en el local. Estaba colocado en un jarr?n blanco como el que ella acababa de acondicionar.
??? - Quer?a comprarle flores para llevarle a mi hermana? -murmur?, observando las flores.
??? Lentamente, Marina dio la vuelta al mostrador, mientras se guiaba con las manos, para luego comenzar a caminar lentamente, con la zurda un poco extendida. Finalmente, lleg? al lado del morocho y, alzando ambas manos, acarici? uno de los suaves p?talos, para luego acercarse e inhalar su perfume.
??? - Son Iris Blancos? -susurr?, para luego enderezarse-. Debes haberla querido much?simo.
??? Tal comentario hizo que ?l volteara r?pidamente a verla, para luego relajar su postura. Realmente no podr?a competir con la percepci?n que Marina ten?a, y menos a?n, con la dulzura que irradiaba.
??? - Prep?rame un ramo, por favor.
??? Ella asinti?, para luego comenzar a sacar una por unas las flores, seleccion?ndolas. Las carg? en brazos nuevamente hasta dar la vuelta por el mostrador, para despu?s extenderlas con cuidado. Prepar? uno de los papeles transparentes con las que las envolv?an, comenzando a armar el ramo. Desde el otro lado, ?l observaba con cuidado los gestos de la mujer, mientras le sorprend?a la facilidad con la que ella se guiaba s?lo con las manos. El tiempo pas? r?pidamente, y ?l se encontr? con las flores en las manos, de pie en el medio de la florer?a.
??? Justo en ese momento, sus manos comenzaron a temblar. ?Por qu?, luego de tantos a?os, quer?a ir a verla? ?Podr?a poner en peligro su carrera! ?O era s?lo por ver a Marina, y tener una excusa para verla? De pronto, sinti? que la f?mina hab?a caminado hasta ?l, sosteniendo la correa de su perro en la diestra.
??? - ?Qu? pasa? -pregunt? ?l, un tanto nervioso.
??? - ?Puedo acompa?arte?


??? Acostumbrado a caminar r?pidamente, el andar tranquilo y desinteresado de la rubia, parec?a ponerle paz a su existencia. Ella controlaba con gracia a su inquieto lazarillo, cuya cabeza le quedaba casi a la altura de la cadera, y a?n as? disfrutaba cada segundo de la caminata.
??? - Gracias? -dijo ?l de pronto, susurrando.
??? Ella neg? con la cabeza, sonriendo.
??? - Te comprendo, no te preocupes.
??? Sus pasos los llevaban tranquilamente hasta una esquina donde tendr?an que doblar, pero a?n as?, ?l no dejaba de voltearse para mirar sus ojos, que siempre permanec?an cerrados. Le dol?a en el alma verla as?, pero no pod?a imaginarse c?mo hab?a perdido la vista. Abri? la boca, titubeando un par de veces, hasta que ella volte? el rostro, sonri?ndole.
??? - ?Dime?? -puj? con dulzura, intentando saber qu? lo pon?a tan nervioso.
??? - Perd?name el atrevimiento, pero? -hizo una pausa, mientras miraba a la gente caminar, y censurado por el estrepitoso ruido de una moto que pas? por la calle-? ?C?mo quedaste? ciega? ?Es de nacimiento?
??? La sonrisa de su rostro pareci? perderse, pero muy pronto recobr? la postura.
??? - Ten?a seis o siete a?os? -comenz? a contar, con la voz firme pero siempre dulce-. No conozco bien los detalles, pero una noche que mis padres hab?an salido, hubo un incendio. Lobo era peque?o, y hac?a un mes que lo ten?a conmigo, y estaba jugando con ?l. Quisimos escaparnos y salir de ah?, pero algo me golpe? y me desmay? luego recuerdo que un bombero nos rescat? a ambos -cuando dijo eso, se detuvo a acariciar a su perro que hab?a comenzado a llorar, para luego continuar el paso-. El m?dico me dijo que el calor me quem? las c?rneas.
??? El morocho de las estafas no supo que decir en ese momento.
??? - Lo siento mucho?
??? Simplemente, decidi? quedarse con ella y compartir su dolor.
??? Se detuvieron en la esquina, junto con una multitud de peatones, esperando su turno para cruzar. Los autos se detuvieron justo cuando el sem?foro comenz? a emitir su alarma, y muy pronto, las esquinas se llenaron con los peatones. Marina hab?a llegado hasta la mitad de la cuadra, cuando sinti? que ?l no estaba a su lado. Volvi? con cuidado hasta el lado donde estaban.
??? - ?Qu? pas?? -pregunt? inocentemente, sin obtener respuesta.
??? Encerrado en su propia mente, ?l no pudo evitar recordar a su hermana Mariana, e imagin?rsela en la misma situaci?n. La hab?an velado a caj?n cerrado, y el ?ltimo recuerdo que ten?a de ella, era verla sentada en la habitaci?n, asustada y llam?ndolo casi a gritos. Se la imagin? en la misma situaci?n de Marina, y r?pidamente sus manos se tensaron, apretando el ramo que tra?a consigo.
??? De pronto, la rubia a su lado estir? la zurda, coloc?ndosela en el hombro, y acarici?ndolo levemente.
??? - Est? bien -dijo, con voz consoladora-. No me siento mal.
??? ?l alz? la mirada, encontr?ndose con sus ojos cerrados, mientras ella bajaba la mano hasta encontrarse con la de ?l, y acariciarla levemente.
??? - Qu?date tranquilo? -volvi? a decir-. No me duele, ni me molesta.
??? Una peque?a sonrisa sali? de su boca, justo cuando ?l se mov?a, alej?ndose del tacto de ella. El sem?foro estaba por volver a permitir su paso, y pens? que quiz?s era mejor cambiar el tema. Cruzaron la calle en silencio, ella caminando unos pasos m?s atr?s de ?l, hasta que al cabo de unos minutos, se encontraron ya ante las puertas de reja del cementerio. Sus pasos se hicieron m?s lentos al recorrer ese camino de tumbas, pero finalmente ella se detuvo cuando lo sinti? parado.
??? Se agach? a dejar con cuidado las flores sobre la tumba, acariciando el m?rmol como si as? Mariana pudiera sentirlo. Apret? los ojos, pensando en el parecido con Marina, hasta incluso en su nombre. Murmur? algunas palabras que ella no pudo o?r, para luego voltear hasta verla.
??? - Gracias por acompa?arme? -habl? finalmente, con la voz mucho m?s serena y tranquila-. ?C?mo puedo compensarte?
??? Marina torci? la cabeza hacia la derecha, pensando. Finalmente, sonri?.
??? - ?Me dejas verte?
??? Sin saber c?mo reaccionar ante tal pregunta, el asinti?. Marina le orden? a Lobo que se quedara quieto, y solt? la correa. Camin? lentamente con la zurda hacia delante, hasta que finalmente roz? su brazo. Con cuidado, fue subiendo las manos hasta que el ?ndice de su diestra, roz? una de las mejillas masculinas; apoy? todos sus dedos con una suavidad casi fantasmal, para despu?s estudiar cada mil?metro de ese rostro, que cada vez le parec?a m?s atractivo. Su mente se forj? una idea perfecta de ese hombre, y comprendi? cada uno de sus gestos.
??? Ella estaba ensimismada en ese estudio que estaba haciendo, que hab?a comenzado a sonre?r sin darse cuenta. El morocho se perdi? en esos labios tiernos y sonrosados, hasta que finalmente fue alzando sus manos, para atrapar las de ella; las apart? con cuidado de su rostro, junt?ndolas y baj?ndolas. Marina alz? su rostro, cambiando su gesto a uno de pregunta, pero antes de que pudiera decir algo, ?l la interrumpi?.
??? - Gracias, Marina?
??? Y sin decir nada, dio la vuelta y se alej? a paso r?pido. Lobo aull? un poco, acerc?ndose hasta la rubia, y haciendo que su cuero rozara contra el dorso de su mano, avis?ndole de su presencia. Ella suspir? una vez m?s, al tiempo que se agachaba para acariciar a su fiel can. Otro aullido sali? de la boca del perro.
??? - Lo s?, lo s? -se quej? ella, en voz baja, habl?ndole al siberiano-. El tiene muchos demonios que lo siguen, ?no?
??? Otro sonido sali? del hocico del can, pero esta vez casi como un quejido.
??? - Se que nos volveremos a ver? -dijo al aire, mientras emprend?a la vuelta.

?

Esto ha sido todo por hoy. ?Muchas gracias por leerme!


Tags: novela, drama, misterio, literatura, estafas, romance

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Lunes, 18 de abril de 2011 | 19:30
¡AAAYYYY!! Qué tierno este capítulo!!!!!!!! Me encantó. Esta pareja es la mejor. Y ella que perceptiva es. Adoré leer este capítulo, me vuelve loca la idea de esperar una semana para leer la continuación. Estuvo genial. Te felicito.
Martes, 19 de abril de 2011 | 14:14
el capitulo me encanto, no se describir lo q me hiso sentir, por momento tragico y por otros muy romantico, y ellos la verdad hacen una pareja muy linda. muy buen capitulo
S?bado, 23 de abril de 2011 | 12:47

¡¡A mi también me encanta su pareja!! Creo que son muy tiernos, y me encantaría escribir más sobre ellos.

 

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