cabecera

twitterfeedfeedburner

youtube fav da

   

viernes, 18 de febrero de 2011

~El Llanto Del Lobo~

Hola a todos!!! ¿Cómo andan? Les pido disculpas por no publicar la semana pasada: el exámen que rendí (y aprobé! :D) me dejó con el cerebro demasiado fusilado como para poder escribir algo coherente. Esta semana, Marina y su anónimo pretendiente ya me estaban torturando, porque querían nuevo capítulo. En fin, muchas gracias a todos por leerme, y ahora sí, los dejo con el nuevo capítulo: 

 

Un coche negro circulaba entre los galpones abandonados del puerto, de noche, intentando encontrar algo que sus ocupantes buscaban atentamente. De pronto, el auto se detuvo frente a un galpón bastante escondido, con una puerta de metal asegurada por una gran traba, y un par de escaleras de emergencias a los lados.
    La puerta del acompañante se abrió, dejándole paso al morocho que antes había actuado como abogado. Alzó la diestra para sostenerse el cabello que, aún corto, se removía con el viento nocturno del puerto, molestándole gravemente. Giró hacia atrás al ver a Pantera bajarse del lado del conductor, caminando con sus tradicionales movimientos de cadera, que enloquecían a cualquier hombre que osara a mirarla… pero no a él.
    - ¿Este es el lugar? -preguntó, en un tono mezclado con afirmación.
    - Así parece…
    Ella se acercó hasta la puerta, para luego sacar un colgante que tenía en el cuello, del cual colgaba una llave de forma curiosa. Sacándosela, la pasó por la cerradura de la gran puerta, destrabándola. Luego de eso, el morocho se acercó hasta el picaporte y, empujándolo hacia la izquierda, la pesada puerta se corrió sin hacer ningún ruido, a pesar de estar completamente oxidada.
    Por dentro, el galpón era de un tamaño pequeño, pero había sido preparado para guardar dos autos, manteniendo detrás de ellos unos largos escritorios con forma de C, donde Zorro ya se había acomodado con sus computadoras. En el centro había una mesa pequeña con una portátil, y una pantalla para proyectar frente a esta. Varias sillas habían sido colocadas a los alrededores, con dos sofás, teléfonos fijos, y un televisor con una antena improvisada.
    Los dos recién llegados se adentraron, observando a Zorro ensimismado en sus computadoras, y a Lince recostada en uno de los sofás. Volviendo hacia atrás para abrir más el portón, el joven lo empujó lo suficiente hasta que el auto pudiera pasar, para luego pedirle las llaves a Pantera, y posteriormente estacionarlo dentro del lugar. Cerrando el portón, se acercó hasta donde estaba Lince, para después darse un nuevo momento para observar el lugar: tal parecía, que incluso tenía unas sectorizaciones con habitaciones.
    - ¿Te ayudo con las cosas?
    La voz de Lince lo trajo nuevamente a la realidad, y asintiendo, se dirigieron hacia el coche de Pantera, para abrir el baúl, y comenzar a sacar las computadoras extras, y cajas con ropas y pelucas que iban a utilizar, además de algunas frazadas, más teléfonos, y también un cañón proyector, el cual instalaron en la mesa central. Justo cuando lo estaban colocando, Lince golpeó sin querer la mesa, dejando caer un sobre que estaba escondido en la parte inferior, y que sólo tenía una inscripción con máquina de escribir: “No abrir hasta las 12:30”, decía.
    Justo cuando iban a discutir sobre la procedencia del sobre, el portón comenzó a moverse silenciosamente, para luego dejarle paso a otro coche, un poco más pequeño y de color negro. Al detenerse, la puerta del conductor se abrió, dejándole paso a Cobra, el penúltimo miembro del grupo. De edad similar a la del morocho, Cobra tenía el cabello castaño un poco ondulado, y los ojos verdes, los cuales resaltaban considerablemente con su piel un tanto bronceada; vestido de traje, se acomodó el saco sin mirar a sus compañeros, para luego encaminarse hasta el portón, cerrándolo sin cuidado. Se acercó al centro justo cuando Lince quería sacudir el sobre para intentar deducir lo que había en su interior, pero él se lo arrebató de las manos, para luego leer la cita, y depositarlo en otra de las mesas.
    - Seguro es de Draco -anunció, con su voz grave-. Sigamos sus instrucciones.

*

    Eran cerca de las ocho de la mañana, cuando el susodicho abogado sintió que el cansancio lo estaba abrumando en exceso, y que lo mejor sería ir a tomar un café. Además, estaba cansado de ver a Lince dormir y a Cobra mirar televisión, como si no hubiera nada mejor que hacer. Salió del galpón caminando, vestido sólo con un pantalón de vestir y una camisa blanca, y fue cruzando el puerto por los rincones más oscuros, hasta que finalmente estuvo bastante lejos de éste, como para caminar preocupado.
    En todo el trayecto, su mente no se separaba del sobre que había llegado, mientras sus pies lo movían autónomamente, hasta algún lugar que él desconocía. ¿Cuál sería su contenido? Seguramente, se trataba de la nueva estafa propuesta por Draco, pero más allá de eso, no tenía ninguna pista… sólo tenía que estar seguro de volver para los doce y media, o probablemente lo dejarían afuera. Se detuvo en seco al observar que había caído en una de las avenidas principales y que, más precisamente, estaba parado a metros de aquella florería, donde se había encontrado a la chica ciega.
    Dio un paso, para luego frenarse en seco, sin saber si quería o no ir y encontrársela. Pasó rápidamente y echando una sutil mirada, sólo vio a una mujer mayor atendiendo, la cual dedujo que podía tratarse de su madre. Sintiéndose decepcionado y sin saber por qué, continuó caminando sin sentido hasta una plaza que se encontraba a unas cuadras de distancia. Se detuvo en la esquina observando la cantidad de árboles y plantas con flores, las cuales cambiaban completamente el paisaje de la ciudad, volviéndolo más hermoso de lo que jamás había pensado.
    De pronto, unos ladridos llamaron su atención, y comenzó a observar a sus alrededores, en busca del can. Su mirada se centró rápidamente en un siberiano de pelaje blanco y grisáceo, con ojos celestes y fríos como los de un depredador, y el hocico fruncido, que miraba con insistencia a una paloma, la cual parecía empeñada en escapársele. Sentada en un banco cerca del animal, se encontraba la misma rubia que él había visto en la florería, mientras se reía de los ruidos que hacía su perro, y los llantos que dejaba escapar cuando la paloma se le escapaba.
    - ¡Lobo! -lo llamó, y el hombre pudo distinguir perfectamente su voz-. ¡Ven, Lobo!
    Inmediatamente, él la vio tensarse mientras le acariciaba la cabeza al animal, el cual ahora estaba sentado a sus pies.
    - ¿Quién anda ahí? -volvió a preguntar, con la voz seria y mucho más suave.
    El perro inmediatamente se puso de pie, curvándose hacia afuera y protegiendo a su ama, mientras movía la cola como un depredador. En ese momento, el morocho pensó por un instante que se trataba de un verdadero Lobo, y no de un simple perro siberiano. Sin dudar, el perro enfocó sus helados ojos en el hombre, para luego comenzar a ladrarle sin moverse de su lugar, agachando el pecho y tomando una posición lista para el ataque.
    - ¿Qué pasa, Lobo? -volvió a preguntar ella, intentando calmar al perro-. ¿Quién anda ahí?
    En ese momento, él no sabía qué hacer. ¿Por qué la observaba como si estuviera mirando hacia el pasado? ¿Qué eran esos impulsos de ir a saludarla? Ella estaba sentada en sillón de la plaza, con el pelo suelto que se mecía con el suave viento, los ojos cerrados dándole a su perfecto rostro, un gesto de dormida que lo dejaba anonadado; la blusa blanca con puntillas que ella llevaba puesta, la hacían lucir como una princesa bajo su mirada, y no pudo resistir la tentación de acercarse, y saludarla.
    Ante su sorpresa, Marina se quedó callada unos instantes, mientras seguía tratando de contener al animal.
    - ¿Nos conocemos? -preguntó, sin embargo, muy rápidamente recordó el tono de voz, y la sensación que le daba la cercanía de ese hombre.
    - No mucho -respondió él, observando de reojo al perro-. Hace unos días fui a tu florería a comprar un ramo, nada más.
    Ella sonrió, mostrando los labios sonrosados y parte de los dientes perfectamente perlados.
    - Rosas -anunció, contenta por recordar-. ¿Verdad? ¿Salió todo bien, con el ramo?
    El hombre se quedó en silencio… había salido bien, después de todo, pero seguramente no en la forma en que ella se lo imaginaba. Abrió la boca para intentar responderle, pero antes de que pudiera decir algo, Lobo comenzó a ladrarle nuevamente, y de una forma tan violenta, que la rubia casi no pudo contenerlo.
    - Lo siento -se disculpó, mientras se ponía de pie, y se acomodaba la pollera que llevaba-. Nos veremos luego…
    Sin decir nada más, movió dos veces la correa de Lobo, y éste solo comenzó a caminar en la dirección de la florería, guiándola. Mientras, Marina volvió la cabeza hacia atrás, intentando oír algo más, pero al sentir sólo silencio, pensó que seguramente el hombre había sido rechazado, y se deprimió: esas flores eran demasiado hermosas como para llevarle la tristeza a alguien.
    Por su parte, él la observó irse y no pudo evitar pensar nuevamente en ella. Casi sin pensar se tiró lentamente sobre el mismo banco donde Marina había estado sentada, y decidió disfrutar del día, hasta que un olor le trajo malos recuerdos: polvo, un derrumbe… Sacudió la cabeza negándose a sí mismo la posibilidad de recordar y, sin perder más tiempo, se puso de pie para caminar nuevamente hacia el galpón.

*
    A las 12:30 en punto del mediodía, Lince se acercó hasta el proyector, para luego prenderlo, mientras iba abriendo cuidadosamente el sobre. Rápidamente, una transmisión de voz dio inicio, proyectando sólo una imagen negra sobre la pantalla.
    - Saludos -dijo la voz distorsionada de Draco-. Antes que nada, tengo que felicitarlos por el trabajo anterior, pero aún así, faltan tres estafas más para completar nuestra misión última.
    El morocho permanecía de pie al lado de Lince, mientras la observaba pelearse con el pegamento que tenía el sobre, y que no le dejaba abrirlo.
    - ¿Qué es lo que haremos ahora? -inquirió Pantera.
    - Abran el sobre que les dí…
    Manoteando el elemento de las manos de la fémina, el susodicho abogado cortó rápidamente la parte de arriba, para luego meter la mano, y sacar la foto del rostro de un hombre: visualmente obeso, con papada y los mofletes caídos, tenía una calva creciente en casi toda la cabeza, las cejas blancas, y los ojos marrones caídos, con gesto de aburrimiento.
    - ¿Ese no es el senador Arturo Ítalo? -preguntó Cobra-. ¿Cómo vamos a chantajear a ese tipo?
    La voz del otro lado soltó una pequeña risa, para luego hablar.
    - En efecto, es él… -luego hizo una pausa, y continuó-. Tiene una loca fascinación con las niñas, más aún si todavía son colegialas. Esta vez, será el turno de Lince para actuar.

 

Esto fue todo por hoy. Muchas gracias por leerme!! ¿Me dejan un comentario? Me encantaría saber la opinión y los efectos que les causan mis historias. En fin, no los aburro más, gracias por pasarse, y nos estaremos leyendo en el próximo artículo. ¡Éxitos!


Tags: novela, historia, argentina, drama, suspenso, estafas, romance

<@ArticuloNumComentarios@> Comentarios:

viernes, 18 de febrero de 2011 | 21:38

en especial me encantaron las descripciones de este capitulo y como uno puede imaginarse con tanta facilidad todo el entorno q plantes, un capitulo muy bueno, felicitaciones

sábado, 19 de febrero de 2011 | 17:36
¡Esto se pone cada vez más atrapante! Lo que más me intriga es Marina, aún no he descubierto cual puede ser su relación con estos tramposos. La trama es espectacular y coincido con Príncipe, tus descripciones son únicas, me hace vivier el relato. Te felicito.
Autor: RINA
miércoles, 23 de febrero de 2011 | 22:02
HOLA LINDA,GRACIAS POR TUS COMENTARIOS,PERO TE DIGO QUE SOY UNA PERSONA SIMPLE QUE GUSTA DE HACER COSAS PARA MIS NIETOS Y TAMBIEN PARA ALEGRARME EL ALMA,BUENO LAS CARITAS LAS PINTO ASI,TOMO UN PINCEL YMOJO SUAVEMENTE SIN EMPAPAR LA CARITA Y CON ACRILICO COLOR PIEL AGUADO LE DOY COLOR,SI QUEDA MAS FUERTE EN ALGUN LADO ,TOMO UNA SERVILLETA DE PAPEL Y ABSORVO UN POQUITO SOBRE LA CARITA MUY SUAVEMENTE.BUENO ESPERO QUE TE SEA UTIL.HASTA PRONTO
jueves, 03 de marzo de 2011 | 20:42

Muchas gracias por leerme!!! Gracias por los comentarios, también.

Rina, finalmente hice la muñequita, te dejo el enlace de la foto, para que veas como quedó: muñequita

 

HTML permitido: <strong>, <s>, <em>, <u>, <a>, <img>
Nombre:





 

   

 

design & stories copyright by truenoazul_vw
+2011+