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S?bado, 22 de enero de 2011

~El Llanto Del Lobo~

?Buenas! Les pido perd?n por la demora, pero ayer me cop? programando un trabajo para la facu, y cuando me di cuenta, no hab?a escrito nada. El d?a de hoy les traigo una nueva historia, titulada "El Llanto Del Lobo" en la cual una vez m?s, el protagonista masculino se me absorvi? toda la trama, jajaja. La escrib? con ayuda de Principe_Leo en la trama, y espero que les guste. Como an?cdota les cuento que est? pensada para dos partes, as? que en la segunda se van a explicar varias cosas que ocurren en esta primera parte. En fin, ahora con la lectura:


???? Su risa infantil recorri? la habitaci?n cuando la pelota rebot? en el suelo, y el cachorro la golpe? con el hocico, haci?ndola impactar directamente en su frente. La ni?a gir? y la atrap? entre sus peque?as manos, para luego mostr?rsela a su nuevo amigo: el siberiano que su madre le hab?a regalado una semana atr?s, y que ahora la miraba con sus incre?bles ojos celestes, los que ped?an la pelota a gritos, y los cuales ella ve?a hermosos, comparados con los suyos marrones.?

? ? Ella solt? otra risa cuando el cachorro agach? las patas delanteras, moviendo la cola y mostr?ndola con alegr?a, en se?al de que quer?a continuar jugando. Escondi? la pelota en sus espaldas, pero el animal comenz? a girar a su alrededor, mientras ella mov?a el juguete lado a lado, hasta que finalmente lo solt?, haci?ndolo rebotar un poco en el suelo. El cachorro se tir? sobre la pelota de color rosado, como si se hubiera tratado de la m?s temible fiera, y poco a poco la fue empujando hasta la ni?a.
??? - ?Buen perro, Lobo! -lo felicit?, agach?ndose para acariciarle la cabeza, y el perro lambi? su ment?n con alegr?a, haci?ndola re?rse.
??? El animal la empuj? hacia el suelo, para comenzar a lamberle el ment?n y las manos, y enredarse en su rubio cabello, mientras ella se sacud?a de la risa, llam?ndolo. De pronto, un profundo sonido retumb? en todo el ambiente, y las luces se apagaron, dej?ndolos sumidos en la m?s profunda oscuridad de la noche. Lobo se separ? de ella, alej?ndose un poco, y la ni?a a duras penas se puso de pie, para despu?s comenzar a llamarlo; el animal volvi? r?pidamente, y lo abraz?, qued?ndose sentada en el suelo.
??? Los cortes de luz siempre la hab?an asustado pero, si bien ella hab?a pensado que el animal la proteger?a, ahora ve?a que Lobo estaba nervioso, temblando y peg?ndose a ella en busca de refugio. Un suspiro sali? de la boca de la rubia, cuando comenz? a sentir calor. ?Ser?an los nervios? No, no era el calor del ejercicio, que quemaba por dentro? este quemaba por fuera. El perro se estir?, apuntando el hocico hacia el techo y soltando unos aullidos profundos.
??? La ni?a se puso de pie, pero sin dejar de tocarle la cabeza al perro con la zurda, alz? la diestra hasta el frente y, caminando a ciegas, se dirigi? hasta la puerta del dormitorio, el cual llevaba al living de la casa. Puso la mano sobre el picaporte y la retir? r?pidamente tras sentir el metal excesivamente caliente. Lobo solt? otro aullido, pero esta vez seguido de llantos y, mordiendo la pollera que ella ten?a, comenz? a tironearla para alejarla de ah?. Sin hacerle caso, ella volvi? a intentar abrir la puerta, y cuando logr? destrabarla, su rostro se ilumin? con el fuego que estaba consumiendo el estar de su casa.
??? Camin? hacia atr?s llevada por su cachorro, hasta que lleg? al borde de la cama y se abraz? al animal. El miedo recorri? su cuerpo cuando el perro comenz? a llorar nuevamente, intentando salirse del fuerte abrazo que ella le proporcionaba. ?Qu? pod?a hacer? Ten?a miedo, estaba sola en la casa, y sus padres se hab?an ido a una fiesta: no ten?a forma de avisarles, y tampoco sab?a qu? pod?a hacer.
??? El perro forceje? entre sus brazos hasta que finalmente logr? zafarse del agarre, y par?ndose a su lado, estir? el hocico hasta morderle el borde de la manga de su blusa floreada, y comenzar a tirarla hasta la otra puerta, la del dormitorio de sus padres. Sin saber qu? hacer se dej? llevar, pero cuando hab?an dado unos pasos, el suelo comenz? a temblar, y a sacudirlos de su posici?n.
??? Sin ver nada, y sin saber qu? hacer, la ni?a cay? de rodillas en el suelo, justo cuando comenz? a sentir polvo cayendo sobre su ropa, y luego otro sonido estruendoso, pero esta vez muy cerca de ellos. Un fragmento de cielorraso se desprendi?, soltando escombros y cayendo directamente donde estaban ellos, golpe?ndole la cabeza. Desde su visi?n, el color de la negrura del apag?n cambi? a uno completamente diferente, y los ladridos de su fiel can se tornaron lejanos y apagados; cay? al suelo de costado, sintiendo su piel entumecida, y sin reaccionar ante los lambidos y aullidos de Lobo.
??? Sent?a que giraba y que ca?a, que estaba acostada pero a su vez cayendo. Oy? los aullidos y llantos de Lobo, y a lo lejos, una sirena. Pero ella no sent?a nada.

??? Un movimiento pareci? despertarla, hasta que finalmente se dio cuenta que alguien la estaba cargando en sus brazos. No pens? en ella, en la casa, sino en su fiel mascota que hab?a intentado sacarla de ese lugar.
??? - ?B?jame! -gimi?-. ?Salven a mi perro, salven a Lobo!
??? Una mano fuerte y tranquila le acarici? el rostro justo cuando un leve viento fresco roz? su piel sucia por el holl?n y el escombro, refresc?ndola.
??? - Est? bien -dijo calmado, deposit?ndola en una camilla y acomodando sus brazos-. El perro est? vivo.
??? Ella estir? los brazos intentando agarrar al animal, mientras sollozaba su nombre, y el mismo bombero de antes dej? al animal en la camilla, el cual comenz? a mover la cola y a lamberle la cara y los ojos, mientras soltaba alg?n que otro llanto. La ni?a lo acarici?, casi sin ?nimos de re?rse, y sin poder soportar m?s el dolor, estir? la cabeza hacia atr?s, y perdi? el conocimiento, cayendo en lo que ella crey? que era un profundo sue?o.

??? No supo cuanto tiempo pas?, pero cuando despert?, abri? los ojos y sigui? rodeada por la oscuridad de aquella noche. Movi? las manos hacia los lados, sintiendo que estaba acostada en una camilla, y con suero inyectado en su brazo derecho, cuando de pronto la mano de su madre atrap? la de ella, con fuerza. Se removi? en la cama, y luego despeg? sus labios, secos, intentando hablar.
??? - Ma? m? -dijo-. ?Por qu? est?n apagadas las luces?
??? No obtuvo respuesta. S?lo sinti? la frente de su madre apoyarse en su diestra, mientras sus l?grimas mojaban sus manos, y luego los llantos de Lobo, desde alg?n lugar de la habitaci?n.


*

??? Sus pasos largos y masculinos se detuvieron frente a una espejada vidriera, para que pudiera comprobar su imagen. Iba vestido con el t?pico traje negro de trabajo, camisa blanca y corbata negra, combinado con unos mocasines de cuero impecablemente brillantes. Su cabello negro y lacio ca?a sobre su rostro, e intent? acomodarlo a?n cuando el peque?o viento le jugaba en contra; sus ojos celestes brillaban a?n contra ese vidrio, e intent? una de sus mejores y m?s conquistadoras sonrisas, para luego volver a su estado normal y serio. Alz? ambas manos hasta la corbata, ajust?ndola y centr?ndola, para despu?s dar un paso hacia atr?s, y retomar su camino.
??? Iba a verla en muy poco tiempo, y ten?a que comprobar que todo saliera bien pero? quiz?s le faltaba algo. De pronto, un llamativo cartel pizarra en la vereda, le llam? la atenci?n; el local al que promocionaba ten?a el frente pintado de amarillo, y un llamativo toldo con bordes pintado a rayas verticales color blanco y verde, y con un borde redondeado en cada punta. Sonri? al leer las letras que formaban la palabra ?Florer?a? en la vidriera, y los precios de diversos ramos en el cartel pizarra que le hab?a llamado la atenci?n: eso era lo que le faltaba, un ramo de flores para conquistar a cualquier mujer.
??? Se detuvo en la puerta observando el ambiente del local. Bastante tranquilo, a lo largo de la pared izquierda de la puerta hab?a un largo mostrador donde preparaban los ramos, con una caja registradora al final, y un televisor engarzado al techo en esa esquina; casi enfrentada a la puerta de entrada, en la pared opuesta hab?a otra puerta, cubierta con una cortina de tiras, que seguro daba paso a la casa de los due?os. Y finalmente, a la derecha de la entrada se encontraban expuestas las diversas flores, todas en ramos y en llamativos cacharros, colocados a diversas alturas y con el ambiente justo.
??? Dos jarrones blancos de textura arrugada le llamaron la atenci?n, y entrando sin anunciarse, se encamin? directamente hasta ellos, para despu?s acercar su nariz, e inhalar su suave perfume. De pronto, los ladridos repentinos de un perro lo sobresaltaron, haci?ndolo enderezarse como si hubiera robado algo, para despu?s alejarse unos pasos mientras se acomodaba el saco.
??? Volvi? la mirada hacia el mostrador, s?lo para descubrir a un impresionante siberiano de ojos celestes y brillantes como el hielo, que aullaba como si se tratara de un lobo. Sorprendido, se acerc? hasta el mostrador, s?lo para ver que frente al animal hab?a una mujer que estaba en cuclillas, de no m?s de veinticinco a?os -seg?n sus c?lculos-, cabellos dorados y recogidos en una trenza que reposaba sobre su hombro derecho cayendo al pecho, que intentaba calmarlo acarici?ndolo con sus manos delgadas y delicadas, del color de la porcelana. El animal lanz? unos peque?os llantos mientras ella segu?a intentando calmarlo.
??? En ese instante, los ojos de hielo del perro se fijaron en los celestes del hombre, y el siberiano cambi? r?pidamente de estado, dejando de aullar para comenzar a gru?ir, observ?ndolo directamente. La mujer alz? la diestra hasta apoyarla en el mostrador y, sin soltar la cabeza del perro -al cual continuaba acariciando-, se puso de pie con esfuerzo, para despu?s enfrentarlo.
??? Esa mirada, el cabello dorado como el sol, la piel de porcelana, los ojos marrones de formas perfectas, la nariz esculpida como si se tratara de la m?s perfecta estatua? incluso la edad coincid?a. Eran demasiado parecidas.
??? - Mariana? -ese nombre se escap? de su boca en un murmullo.
??? La rubia frunci? el se?o, moviendo el rostro hasta casi enfrentarlo, pero dejando la mirada perdida.
??? - Creo que se ha confundido, se?or -dijo ella, con una voz dulce y femenina-. Mi nombre es Marina.
??? Tranquilamente baj? la zurda hasta Lobo, acarici?ndolo nuevamente, mientras se acomodaba en su postura, manteni?ndose tensa: hab?a algo extra?o en ese cliente que acababa de llegar, pero no lograba descifrar de qu? se trataba.
??? - ?Buscaba algo? -pregunt?, al cabo de unos segundos.
??? - Un ramo? -titube?-? de rosas rojas, por favor.
??? Ella asinti? y, pasando la mano por los bordes del mostrador, se gui? a s? misma hasta el final, para despu?s continuar caminando lentamente hacia las flores, con la zurda apenas alzada y los dedos extendidos como si estuviera intentado rastrear algo. Se detuvo lejos de las rosas, para despu?s levantar las manos con cuidado acerc?ndolas hacia los pimpollos, para despu?s ubicar el tallo y agarrarlos precisamente, sin cortarse con ninguna espina.
??? El morocho torci? la cabeza, observ?ndola: ten?a la mirada perdida, caminaba lento, y se basaba en su tacto para moverse y seleccionar las mejores rosas. ?Era ciega? Lo comprob? cuando la vio volver con la misma destreza pero, para su sorpresa, arm? el ramo lenta y precisamente, gui?ndose puramente en su tacto y en el perfume de las flores. Cuando termin?, alz? el ramo con la zurda y termin? de acomodar el mo?o, para despu?s oler con tranquilidad, disfrutando del perfume; un segundo despu?s, se lo extendi? con cuidado, para que ?l lo tomara.
??? El alz? las manos, titubeando, para despu?s tomar el ramo sin rozarle las manos, pero sin poder quitarle la mirada del rostro, anonadado por el parecido.
??? - ?Le gusta el ramo? -pregunt? ella, sintiendo que algo le hab?a pasado al joven.
??? ?l murmur? una suave afirmaci?n, sinti?ndose est?pido por dentro por no saber c?mo responderle o tratarla. Pag? el monto que ella le dijo, pero tras despedirse, el animal comenz? a aullar nuevamente, llorando un poco, y oblig?ndola a ella a agacharse nuevamente y mimarlo.
??? Sali? del local un tanto confundido, sin saber que pensar, pero cuando el fresco aire matutino refresc? su mente, se olvid? de las similitudes de esa florista y, sin dudarlo, se encamin? hacia su destino: ten?a a alguien a quien conquistar.

?

En fin, esto ha sido todo por hoy, y espero que les haya gustado mucho la historia. ?Me dejan comentarios? Tambi?n hay votaciones nuevas sobre la historia. ?Gracias por leerme, y si les gusta, den a conocer mis historias!


Tags: novela, drama, romance, estafas, angs

<@ArticuloNumComentarios@> Comentarios:

Autor: anrafera
Domingo, 23 de enero de 2011 | 7:35
...tus relatos conquistan¡ Me ha gustado mucho, mis felicitaciones. Saludos y buen Domingo.
Ramón
Domingo, 23 de enero de 2011 | 11:30
Que buen comienzo, ya me atrapó la historia. Me gustó mucho como describiste el incendio, tus relatos son muy vívidos. Te sigo leyendo la semana que viene.
Viernes, 28 de enero de 2011 | 19:57
¡Gracias por sus comentarios! Me alegro que les guste. Éxitos!!
Autor: Astrid
Jueves, 03 de febrero de 2011 | 12:29
Hola Thunder! lamento haber tardado, es que la universidad me consume u.u

¡Pero me ha gustado mucho! una historia que involucre algo hermoso como un lobo lo leere con gusto, y se ha puesto interesante :)

Sólo un cosa que me di cuenta y queria decirte, creo que suena mucho mejor "lamió" a "lambió" no sé si quieras cambiarlo, pero lo note unas 3 veces por allí aunque no sé si así este bien dicho

Bien me voy, besos ^^
S?bado, 05 de febrero de 2011 | 20:43

me encanto como relataste y le diste tanta vida a este primer capitulo, has hecho un excelente trabajo. felicitaciones

 

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