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Viernes, 07 de enero de 2011

La L?nea Del Horizonte (II): La Rebeli?n De Asgorth


?Buenas a todos! ?C?mo andan? Espero que bien, y que disfrutando el nuevo a?o. ?Felices reyes para todos! ?Lindos regalos? En fin, el d?a de hoy les traigo el pen?ltimo cap?tulo de esta historia, ya que pronto tendremos una nueva que comenzar?. Como anticipo, les cuento que se trata de "El Llanto del Lobo", la primera historia hasta este momento, que estar? hecha en dos partes consecutivas. En fin, no hablo m?s, y los dejo con la lectura:

?

??? Marcos apret? los ojos, pensando en el instante en que morir?a, atravesado por la bala de ?ngelo. El morocho se alej? un poco, dispuesto a disparar, pero en el instante que iba a jalar el gatillo, sinti? un estruendoso golpe. Asustado, alz? la vista para observar el port?n de entrada, y en ese momento lo vio: un coche de polic?a hab?a chocado el port?n de entrada, el cual se hab?a abierto de par en par, y ahora dejaba paso a una patrulla.
?? ?El auto se detuvo a unos metros, seguidos de camionetas y varios oficiales a pie que, inmediatamente, comenzaron un tiroteo con los mafiosos. Aprovechando la confusi?n, ?ngelo se alej? lo m?s r?pido que pudo de Marcos, sin intentar dispararle al detective, pues esa demora podr?a llegar a costarle la vida y la libertad. Entre las sombras, cruz? por el sal?n hasta llegar a un gabinete que hab?a en una de las paredes y, entrar en ?l; una vez ah?, empuj? el fondo falso, y sali? a unas escaleras. Le llev? unos segundos bajarlas en completa oscuridad y a la mayor velocidad posible, para luego cruzar un pasillo, y finalmente salir en otro gabinete con fondo falso, en un alejado galp?n del puerto.
?? ?Al mismo tiempo, en el momento en el que los autos de la polic?a irrumpieron en el sal?n, Marcos se apresur? a ponerse de pie, pero tropezando, logr? correr hasta detr?s de unas columnas, escondi?ndose. Suspir? un poco cuando su espalda toc? la pared, pero antes de que pudiera pensar, alguien lo tom? fuertemente del codo derecho; el detective intent? forcejear, peg?ndole con el codo libre, pero al girarse se dio cuenta de que era otro oficial de polic?a. En ese instante, un coche aceler? y derrap? hasta quedar al lado de ellos, y el polic?a que lo sosten?a abri? la puerta, arroj?ndolo dentro, y subi?ndose con ?l, pero en el asiento delantero.
?? ?Sorprendido por el accionar, Marcos gir? la cabeza hacia la izquierda, y en ese momento vio que el jefe Wagner estaba sentado a su lado, con el se?o fruncido y los labios apretados en disgusto. El detective abri? la boca para explicar todo pero, en ese momento, Wagner se las arregl? para levantar r?pidamente el pu?o izquierdo, y asestarle un golpe en la mejilla, empuj?ndolo hacia atr?s, y azot?ndose la cabeza contra el vidrio de la puerta del auto. Antes de que pudiera reaccionar, el jefe sac? un par de esposas y se las coloc?, inmoviliz?ndolo.
?? ?- ?Pero qu?? -alcanz? a murmurar, para despu?s ver las esposas que ten?a puestas-. Lo siento, pero ahora tengo las pruebas necesarias.
?? ?- ?Eres un completo idiota! -grit? enojado, pero pronto se dio cuenta de las ?ltimas palabras de Marcos-. ?Qu? dijiste?
?? ?- Tengo una confesi?n de ?ngelo -repiti? el detective-. Lo grab? todo?
?? ?- ?Al fin haces algo ?til! -respondi? Wagner-. ?Pero eso no quita que eres un est?pido! ?Sabes que no eres de infiltraci?n y que te hab?a negado el permiso! -pausa-. ?Y c?mo lo conseguiste?
?? ?- Tengo un micr?fono oculto, con un grabador? -confes?-. Est? en mi pecho, oculto.
?? ?Sin decir nada, Wagner le abri? la ropa y, encontrando un peque?o grabador perfectamente oculto, lo despeg? bruscamente, sin importarle que estaba adherido con cinta a la piel, para despu?s guardarlo cuidadosamente en su propia ropa. Luego, meditando un poco, estir? la cinta y se la dio al oficial que los acompa?aba, con ?rdenes estrictas de que lo tuviera listo para escuchar, ni bien llegaran a la estaci?n.
?? ?
?? ?Al cabo de un rato, ya en la estaci?n, Wagner se encontraba sentado en su despacho, con Marcos en otra de las sillas, mientras continuaba ret?ndolo continuamente por haber desobedecido sus ?rdenes. Unos golpes en la puerta interrumpieron el discurso, para dejar paso al oficial que antes hab?a sido ordenado, el cual tra?a un peque?o reproductor en sus manos, y una sonrisa en la boca.
?? ?- Listo para o?rse, se?or -anunci?, dejando el aparato en el escritorio del jefe.
?? ?Sin dudar, Wagner apret? el bot?n de play, guardando inmediato silencio, mientras escuchaba la conversaci?n completa de Marcos con ?ngelo.
?? ?- ??De qu? te r?es, maldito!?
?? ?- Que yo al menos no ando dejando cabos sueltos e intocables por ah?
?? ?- ?Yo no dejo cabos sueltos! -era la voz de ?ngelo-. ?Por eso mat? a ese est?pido senador, y por eso atar? el siguiente cabo!
?? ?Ante tal confesi?n, el jefe no pudo m?s que mostrar una incre?ble sonrisa, la cual de pronto se volvi? oscura y sombr?a, perdiendo la alegr?a.
?? ?- ?Pueden identificar las voces? -fue una orden, m?s que una pregunta.
?? ?El oficial asinti?.
?? ?- S?, jefe, ya lo hemos hecho -hizo una pausa, y luego continu?-. Efectivamente, la confesi?n es de ?ngelo Benonni, y lo comprobamos con grabaciones guardadas en el archivo de Crimen Organizado.
?? ?Wagner hizo un gesto con la mano, y el oficial sali? de la oficina, dej?ndolos una vez m?s, solos.
?? ?- Ya puedes sacar una orden de arresto de ?ngelo -coment?-. Ve a descansar, estar? lista en una hora.
?? ?Marcos se puso de pie, agradeci?ndole al jefe, pero en ese momento, una pregunta vino a su mente. Viendo que no se iba, Wagner se detuvo a preguntarle qu? ocurr?a.
?? ?- ?C?mo supieron de la reuni?n, y de que yo estaba ah??
?? ?Una estruendosa carcajada sali? de la boca de Wagner.
?? ?- Uno de nuestros contactos te reconoci?, y nos avis? que estabas en problemas, con un mensaje de texto.


*

?? ?El amanecer llenaba todo el cielo con sus tonos anaranjados y amarillentos, mientras ?ngelo s?lo se limitaba a verlo desde aquel oscuro galp?n. Hab?a salido hacia un refugio que ten?a preparado en la ciudad, pero s?lo se animaba a caminar de a tramos, antes de esconderse en el lugar m?s pr?ximo, puesto que sab?a que ahora no s?lo lo iba a perseguir la polic?a, sino tambi?n su propio jefe, para evitar que lo traicionara.
?? ?Ahora ?l mismo era un cabo suelto que deb?a ser atado.


*

?? ?Un grito atronador retumb? en la habitaci?n, haciendo que hasta el mismo se despertara asustado, pero m?s a?n por el sue?o que hab?a tenido. La puerta se abri? r?pidamente, y una joven vestida con un traje negro de mucama, entr? asustada, preguntando si estaba todo bien. Sin embargo, antes de que pudiera hacer algo, Alan la ech? con otro grito destemplado, mientras se ocultaba en las s?banas. Una vez que la mujer se fue, sali? lentamente de entre las s?banas, para dirigirse hacia el ba?o, abrir la ducha, y comenzar a ba?arse sin siquiera quitarse el pijama.
?? ?Sali? del ba?o ya seco, envuelto s?lo con la toalla y, sent?ndose en la computadora, no dud? en entrar al Asgorth y al programa para hablar con el micr?fono. Al entrar en la sala de chat que ellos usaban, un gran murmullo de risas, carcajadas y chistes varios llen? sus o?dos: al parecer, sus conocidos estaban entretenidos ri?ndose y comentando cosas varias? mientras ?l se retorc?a en el miedo y en la desesperaci?n, de que un asesino a sueldo lo estaba buscando para matarlo.
?? ?- Hola? -salud?, entre dientes.
?? ?Inmediatamente todos comenzaron a guardar silencio, al percatarse de que su voz estaba extra?ar y sin dudarlo, Rel?mpago le habl?.
?? ?- Hey, Alan? -dijo, preocupado-. ?Qu? te ocurre?
?? ?El aludido murmur? algunas palabras incomprensibles, pero luego alz? el tono de voz.
?? ?-?vi un asesinato -confes?.
?? ?Nuevamente, todos comenzaron a hablar al mismo tiempo, sin dejar que ninguno de sus consejos sobresaliera de los otros, hasta que finalmente un grito de Rel?mpago los oblig? a callarse, dej?ndolo hablar tranquilo.
?? ?- Ve a la polic?a a declararlo -aconsej?, sugiri?ndolo fuertemente-. No puedes seguir as?
?? ?- Busca protecci?n al testigo -agreg? Marcia.
?? ?Alan neg? con la cabeza.
?? ?- No, no puedo? -susurr?-: tengo que encargarme yo mismo, la polic?a no har? nada.
?? ?Y sin decir nada m?s, cort? la llamada.
?? ?Detr?s de la puerta de la habitaci?n, el profesor Larguetti hab?a escuchado la charla de Alan y, a?n temiendo de lo que ?ngelo podr?a llegar a hacer, decidi? llamarlo y contarle lo que hab?a escuchado.

?

?

Bien, esto ha sido todo por hoy. Much?simas gracias por pasarse, gracias a todos los que dejan comentarios. ?Qu? les parece el nuevo dise?o? Gracias nuevamente, y nos estaremos encontrando en el pr?ximo art?culo. ?Se cuidan! ??xitos!


Tags: novela, literatura, drama, misterio, asesinatos, policial

<@ArticuloNumComentarios@> Comentarios:

Lunes, 10 de enero de 2011 | 18:25
Excelente este capítulo, me asombró que al fin Alan se animara a contarle a alguien lo que había visto. El relato de la redada policial estuvo increiblemente bueno. Te felicito.
Viernes, 14 de enero de 2011 | 9:17
¡Muchas gracias por leerme!
Viernes, 11 de febrero de 2011 | 12:15

te quedo muy buena la descripción de la acción en este capitulo. pudiste dar tensión y suspenso, excelente trabajo.

 

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