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Viernes, 19 de noviembre de 2010

La L?nea Del Horizonte (II): La Rebeli?n De Asgorth


?Buenas a todos! El cap?tulo de hoy se centra en otro personaje: en ?ngelo. Seguro que lo odiar?n, pero la verdad es que ten?a que empezar a moverse, o se iba a convertir en un hongo, jejeje. Espero poder tener el one-shot para el desaf?o en esta semana, y les agradezco much?simo todos los comentarios que me dejan. Muchas gracias a todos, y ahora s?, los dejo con la lectura.

?

Esa madrugada se hab?a levantado temprano y r?pidamente, se instal? en la computadora. Quer?a intentar llevar a cabo su plan de contactarse con Alan mediante el Asgorth, o tendr?a que buscar otros medios para asesinarlo. Sin embargo, sab?a que su propia cabeza estar?a en problemas si no lograba atar ese cabo que le hab?a quedado.
?? ?Se sent? en su oficina, recarg?ndose sobre el sill?n, esperando poder entrar al juego donde se encontrar?a con el personaje de Alan, el cual se llamaba Le?n. Hab?a pensado en darle a ?l y a los miembros del clan un correo electr?nico falso, y luego comenzar a chatear e intentar convencerlo de encontrarse, donde finalmente lo asesinar?a. Sin embargo, grata fue su sorpresa cuando vio que al intentar pasar el correo a los miembros de ese clan, todos se rehusaban cordialmente, sin decirle ninguna palabra. Se acerc? a Le?n habl?ndole en un chat privado, pero s?lo logr? que lo bloquearan, impidi?ndole comunicarse con nadie.
?? ??ngelo golpe? la mesa fuertemente cuando vio que Le?n hab?a desaparecido, desconect?ndose sin decirle a nadie. Solt? un par de insultos que se perdieron en el aire, pero luego un mensaje privado dentro del Asgorth le llam? la atenci?n: Marcia le estaba hablando. Recordando que ella era muy cercana a Le?n, pens? que quiz?s hablarle y caerle en gracia no ser?a una mala idea.? ?Perd?nale, es muy buen l?der, pero como persona es muy particular?. Dec?a el mensaje de ella, ?ngelo comenz? a escribir, pero un nuevo mensaje de Marcia apareci? en su monitor. ?Si quieres su confianza, tendr?s que gan?rtela?.
?? ?La ira recorri? su cuerpo, oblig?ndolo a apretar los pu?os y a morderse la lengua al punto de lastimarse. ?Es que acaso se trataba de un ni?o intentando ganarse la confianza de un adulto? El recordaba a un mocoso asustadizo, llor?n e indefenso, que hubiera sido incapaz de sostenerse ante su mirada; sin embargo, ahora se sent?a como estando delante de H?rcules. ?Qu? era esa diferencia? Se maldijo a s? mismo por no poder encontrarse ante alguien con m?s problemas de los que Alan ten?a.
?? ?Apag? bruscamente la computadora, sali?ndose del juego, para despu?s ponerse de pie, encamin?ndose hacia la salida. Alz? la diestra para rebuscar en el bolsillo oculto de su saco, encontrando un atado de cigarros, del cual sac? uno y r?pidamente lo encendi?. Se lo acerc? a la boca y dando una seca, sinti? que finalmente pod?a relajarse. Ahora el problema era simple: ?qu? pod?a hacer para asesinar a Alan y no dejar testigos?
?? ?Sus pasos lo llevaron al jard?n que ten?an en la parte trasera del complejo, y divagando por el lugar, se sent? en uno de los bancos, rodeado de flores de colores y una incre?ble tranquilidad, mientras ?l se dedicaba a pensar.? Pasaron unos minutos en los que termino su cigarrillo rodeado por el silencio, cuando finalmente un momento volvi? a su memoria: hac?a unos d?as atr?s, hab?a le?do a Le?n comentar que ahora ten?a profesores particulares.
?? ?Una incre?ble idea ser?a poder encontrar al profesor de Alan, y tenerlo de su lado. Convencerlo era f?cil, puesto que siempre ced?an de una u otra forma; el problema era encontrarlo. Una sonrisa maquiav?lica se marc? en su rostro, cuando apagando el cigarro sobre el banco, y dejando la colilla tirada, se puso de pie encamin?ndose hacia las dependencias.
?? ?- ?Hey, t?! -le grit? al primero que vio pasar cerca de ?l-. Busca a Perno y dile que vaya a mi oficina.
?? ?El hombre asinti? temerosamente, y sali? corriendo en el sentido desde donde hab?a venido. Al llegar a su oficina, ?ngelo sonri? al ver a su subordinado esper?ndolo en la puerta, con cara de pocos amigos: seguramente, hab?a interrumpido alguna de sus diversiones.
?? ?Entraron a la sala tras una indicaci?n del morocho, y cuando ?ste se predispon?a a buscarse otro cigarrillo, se dio cuenta que el reci?n llegado estaba impaciente.
?? ?- ?Qu? necesitabas? -coment? con desgano-. Estaba ocupado.
?? ?- Exactamente: estabas -corrigi? ?ngelo, volte?ndose a verlo con la peor de sus miradas-. Te doy dos d?as para que encuentres qui?n, o quienes, son los profesores particulares de Alan Bennington.
?? ?El rubio hizo una mueca de desgano, saliendo de la habitaci?n. Odiaba los plazos de tiempo que le daba ?ngelo.

*
?? ?Era de noche cuando ?ngelo se encontraba en una de las discotecas de la mafia, en el sector privado. La habitaci?n era grande pero a su vez protegida, ya que muchos guardias estaban apostados en cada una de las entradas. El piso oscuro resaltaba con la alfombra de piel de oso que hab?a en el centro, sobre la que se encontraba una mesa ratona negra de vidrio, rodeada por dos sillones negros. A sus espaldas hab?a una gran pecera con pira?as de diversos colores, las cuales eran un vicio del jefe. Una ventana amplia permit?a ver la parte de las pistas de baile, y ten?an grandes cortinales de piel de cebra, dispuestos a cubrirlos.
?? ?El morocho descansaba tirado en uno de los sillones, con dos f?minas entre sus brazos. Una era rubia y de cabellos largos, con labios carnosos exagerados por un piercing en forma de argolla, y que apenas iba cubierta con un vestido rojo ajustado, y botas altas. A su diestra, una morena de cabellos cortos y piel trigue?a besaba su cuello, mientras se dejaba tocar.
?? ?Estaba contento, no pod?a negarlo. Acababa de concretar un contrato con el que el Jefe estar?a sin lugar a dudas complacido, y ya ten?a un nuevo plan para acercarse a Alan y acabar con ?l. Hab?a marcado ese tiempo para divertirse con las mujeres que ten?a a su lado, justo cuando Perno apareci? en la puerta de la habitaci?n con una carpeta entre las manos.
?? ?- ?Oh! -coment?, alegre-. ?Eso es lo que yo pienso?
?? ?El rubio asinti?.
?? ??ngelo estir? la diestra, y la chica que estaba apoyada en su hombro se estir? hasta agarrar la carpeta de la mano del reci?n llegado, y darse la ?ngelo. El morocho las corri? a ambas y cuando se hubieron ido, abri? la tapa y comenz? a analizar los datos. El profesor se apellidaba Larguetti, y se trataba de un hombre no demasiado joven ni viejo, pero paciente, que ten?a una t?pica y feliz familia de una hija y esposa: perfecto para poder torturarlo y convencerlo.
?? ?Ahora, s?lo ten?a que pensar en c?mo interceptarlo. Leyendo los datos, se percat? que el joven profesor no ten?a auto; a su vez, record? que Alan siempre sal?a del Asgorth cerca de las siete de la ma?ana, diciendo que ten?a clases. Por ende, el maestro ten?a que estar tom?ndose un colectivo entre las seis y las seis cuarenta y cinco, para poder llegar en horario.
?? ?- ?La computadora! -orden?.
?? ?La morocha que hab?a estado en sus brazos se acerc? con la m?quina encendida, y d?ndosela en la mano, se la ofreci? con cuidado, para luego alejarse. Abri? un navegador de Internet, y buscando los colectivos de la ciudad, comenz? a buscar hasta encontrar la l?nea que un?a el trayecto entre la direcci?n de la casa de Larguetti, con la de Alan.
?? ?- Perfecto -murmur?, dejando la computadora de lado-. Perno, vas a ir a esperar al profesor esta madrugrada, a la parada que te voy a indicar, y tr?emelo con el menor ruido posible.

*

?? ?El casta?o suspir? cuando toc? el timbre del colectivo, indic?ndole al chofer que bajar?a en la pr?xima parada. Le gustaba ser docente, era un trabajo noble, pero por sobre todo le gustaba impartir conocimiento. Sin embargo, Alan lograba sacarlo de quicio: no pod?a conectarse con ?l, lograr que no fuera m?s que una hoja que continuamente temblaba.
?? ?El colectivo se detuvo, y bajando con cuidado las escaleras, pis? la vereda justo cuando se acomodaba el saco del traje. Mir? hacia atr?s, enfocando el edificio que ten?a un reloj en la cumbre, y volvi?ndose hacia el frente, se encamin? a la casa de su alumno. Hab?a hecho media cuadra, cuando dos coches negros aparecieron doblando las esquinas y encerr?ndolo. La sorpresa inmoviliz? su cuerpo sin dejarlo reaccionar, y menos a?n cuando colocando una bolsa en su cabeza, le golpearon el est?mago, dej?ndolo inconsciente.
?? ?Se sent?a lejano y abstra?do, hasta que poco a poco su consciencia comenz? a volver en s?, haci?ndolo abrir los ojos. Sin embargo, se encontr? a s? mismo sentado, con los tobillos atados a las patas de una silla, y las manos cruzadas en la espalda, tambi?n atadas; adem?s, delante de sus ojos hab?a un fuerte reflector, lo que le imped?a siquiera intentar abrir los ojos.
?? ?Una puerta emiti? un chirrido cuando se abri?, y unos pasos llevaron a un hombre hasta su lado, el cual se mantuvo a distancia.
?? ?- Rodolfo Carlos Larguetti -ley?, con voz mon?tona-. Nacido en Francia, se mud? a latinoam?rica hace tres a?os para acompa?ar a su madre. Documento 12.456.951, tel?fono 48523169, vive con su esposa Amelia Larguetti, y con su hija de tres a?os Rosita Larguetti. La escuela de la ni?a es el ?Instituto Materno Jos? de los Andes?, y tiene una profesora rubia de 25 a?os de edad, y?
?? ?La tensi?n recorr?a el cuerpo del captivo, y sinti? que iba a explotar cuando vio que comenzaron a soltarle fotos de su familia, de su hija, de su esposa y de sus padre. ?Incluso su perro hab?a sido fotografiado! ?Qui?nes eran esas personas? Lo ?nico que sab?a en ese momento, era que no iba a poder librarse f?cilmente de esa situaci?n.
?? ?- ?Qui?nes son ustedes? -pregunt? hist?rico y al borde de los nervios-. ?Qu? quieren de m??
?? ?- Mejor c?llate y escucha al jefe -apunt? una voz a sus espaldas, mientras le presionaba los hombros-. Deja de llorar y escucha, o torturaremos a su familia.
?? ?El hombre intent? calmarse, conteniendo las l?grimas que hab?an comenzado a correr de sus ojos, sin saber qu? poder hacer. Otra persona entr? en la habitaci?n, y por lo que alcanzaba a ver con el reflector, se trataba de alguien no demasiado viejo, de cabellos negros y largos.
?? ?- Mi nombre es ?ngelo -se present?-. No debes tener miedo, mientras me seas fiel, estar?s seguro y en buenas manos. Pero si me fallas o intentas traicionarme? -hizo una pausa para elevar la tensi?n, sonriendo macabramente-, toda tu familia sufrir? las consecuencias.
?? ?Larguetti se mordi? el labio. No ten?a escapatoria.
?? ?- ?Qu? necesitas? -pregunt?, con la voz en un murmullo y conteniendo la rabia.
?? ??ngelo sonri?: hab?a sido m?s f?cil de lo que esperaba.
?? ?- H?blame de Alan Bennington -fue la simple orden.
?? ?El profesor asinti?, cerrando los ojos e intentando recordar todo lo que pod?a sobre su alumno.
?? ?- Tiene un principio de autismo, y algo de agorafobia? al menos eso me indicaron sus tutores cuando me contrataron -su voz temblaba y por momentos hablaba demasiado r?pido, y luego pausaba intentando serenarse-. Parece que sufri? un shock emocional en la escuela, as? que decidieron darle clases particulares para evitar problemas para el padre, que es pol?tico.
?? ?- Contin?a?
?? ?- Me contrataron porque parece que su agorafobia se increment? por la presi?n de unos compa?eros abusivos en la escuela? pero eso es todo lo que s?, de su enfermedad no me han dicho nada m?s -afirm?, m?s nervioso que antes-. S? que es fan?tico de un juego llamado Asgorth, y que en los ?ltimos d?as ha estado mirando especiales del Discovery Channel sobre asesinatos y crimen organizado.
?? ?Un silencio absorbi? la habitaci?n.
?? ?- ?Alan sale de la casa alguna vez? -pregunt? ?ngelo.
?? ?- No, no? ?l nunca sale, y apenas se mueve dentro de su propia casa -corrobor?, negando con la cabeza-. Una vez quise llevarlo a un museo, pero los padres se negaron y me amenazaron con el despido.
?? ??ngelo hizo un gesto con la cabeza, ordenando que desataran al profesor, y mientras dos de sus matones se encargaban de eso, ?l coloc? un tel?fono sobre la mano de Larguetti, para despu?s hablarle al o?do, con una voz perfectamente estudiada para hacerlo rendirse.
?? ?- Si pierdes o apagas este tel?fono, est?s muerto t? y tu familia -amenaz?-. Me reportar?s cada acci?n de Alan, y si ?ste sale, me informar?s inmediatamente. Aseg?rate de que nadie te oiga.
?? ?Antes de que Larguetti pudiera hacer o decir algo, volvieron a golpear su est?mago, y qued? inconsciente. Se despert? en una plaza, sin saber cu?nto tiempo hab?a pasado, pero con el tel?fono que ?ngelo le hab?a dado, en el bolsillo.

?

En fin, esto es todo por hoy. Much?simas gracias por leerme. ?Me dejan comentarios? Nos estaremos encontrando en el pr?ximo art?culo. ??xitos!


Tags: literatura, novela, drama, misterio, asesinatos

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Autor: BlueBrain
S?bado, 20 de noviembre de 2010 | 4:26
Pobre profesor, está en un aprieto, Ángelo está decidido a acabar con todo, para terminar con Alan. Este capítulo estuvo de 10. Te felicito por lo bien que llevas la trama, que se hace cada vez más atrapante.
S?bado, 20 de noviembre de 2010 | 18:11
Que buen capítulo, me imagino que el profesor va a ser la mejor coneión para atrapar a Alan, ya me estoy comiendo las uñas.
Viernes, 26 de noviembre de 2010 | 21:50

me gusta mucho como describis a angelo realmente logras q uno llegue a odiarlo, excelente capitulo.

Lunes, 29 de noviembre de 2010 | 12:24
Angelo lo odio!!! Creo que por eso me sale tan bien su papel de odioso. Me gusta cuando los personajes cobran vida. ¡Gracias por leerme!

 

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