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Viernes, 22 de octubre de 2010

La L?nea Del Horizonte (II): La Rebeli?n De Asgorth

??Buenas chicos!! ?C?mo andan? Hoy andaba planch?ndome el pelo, cuando se me ocurri? una historia al estilo "Into The Music", y ya me puse a carcomerme el cerebro pensando una buena trama. Estoy segura que les gustar?. Bueno, por ahora, los dejo con otro cap?tulo de la historia actual, y espero que les guste. Gracias por leerme!!

?

Ese hombre no ten?a perd?n. No s?lo le ataba de las manos, pon?a a toda la estaci?n en su contra, le imped?a darle protecci?n a un testigo, sino que ahora tambi?n se burlaba de ?l invit?ndolo a una reuni?n de burocracia, para sacar el tema de la investigaci?n, y obligarlo a ir a entrevistar a una anciana, que seguramente estar?a m?s interesada en los bienes de su difunto marido, que en atrapar al culpable de su asesinato. Solt? un insulto golpeando el volante del auto, al tiempo que lo deten?a frente a la gran casa del senador asesinado.
?? ?La casa era de un tama?o considerable, con un amplio parque delantero que ten?a un cuidado camino de piedras hacia la cochera y hacia la puerta de entrada, y todas las ventanas estaban tapadas con cortinas y vidrios de seguridad. Otro detalle que a Marcos le llam? la atenci?n, fue la cantidad de guardias y polic?as apostados al lado de la puerta y en el per?metro, custodiando la casa. Mascull? un nuevo insulto, m?s enojado a?n, porque no le permit?an cuidar al otro testigo. Abri? la puerta de su coche, baj?ndose, para luego voltearse y ponerle la alarma, haciendo que el sonido atraiga la mirada de los guardias; m?s enojado por la postura que hab?an tomado al verlo, se dirigi? directamente hasta la puerta, deteni?ndose cuando los dos gigantes le pidieron la identificaci?n.
?? ?- Detective Marcos Herrman, parte de la investigaci?n -se present?, mostrando su placa-. Vengo a entrevistar a la viuda.
?? ?- Esp?rala en la sala -orden? uno de los guardias, dej?ndolo pasar.
?? ?Marcos guard? su credencial, atravesando la puerta y dirigi?ndose a la sala. Se sorprendi? al ver que hab?a unos cuantos guardias m?s en la parte de adentro, que lo miraron con gesto despreciativo. Cruz? otra puerta, hasta que finalmente lleg? a la sala, anonadado por el tama?o que ?sta ten?a; un televisor de pantalla plana y de un tama?o incre?ble estaba colgado en la pared, y casi en el centro de la habitaci?n hab?a una peque?a alfombra de piel, rodeada por un grupo de sillones de dise?ador. Dud? sobre si sentarse o no, hasta que finalmente se qued? de pie, esperando a la mujer.
?? ?Al cabo de un rato, unos sonidos de tacos sobre las escaleras de madera, llamaron su atenci?n. Volte? hacia donde sent?a el sonido, para observar a una mujer de peque?a estatura, cabellos rubios aclarados por la prominente cantidad de canas, pero con bucles y corto hasta la nuca; sus ojos azules parec?an tristes y cansinos, y su piel blanca pero bien cuidada, resaltaba bajo el sencillo vestido de breteles anchos y suelto en el cuerpo, de color negro. Marcos la salud?, haciendo un adem?n con el rostro, para luego tenderle la mano, y saludarla.
?? ?- Se?ora, lamento much?simo su p?rdida -la salud?.
?? ?Ella neg? con la cabeza, indic?ndole un asiento en el sill?n, para luego sentarse ella tambi?n.
?? ?- Me dijeron que quer?a entrevistarme, detective -anunci? la dama, y el asinti?-. Si?ntese, y ll?meme Eleonora -repiti?, acentuando su orden.
?? ?Marcos, sonri? levemente, sent?ndose.
?? ?- Es la tercera vez que me entrevistan -espet? Eleonora, casi con desd?n.
?? ?- Lo siento mucho, se?ora, pero son cosas del protocolo.
?? ?Mientras hablaban en una presentaci?n formal, Marcos sac? una peque?a grabadora, la cual deposit? en la mesa, para despu?s presionar un bot?n, y hacer que comenzara a grabar. Eleonora sonri? levemente al ver ese gesto: al menos ese detective iba a grabar la conversaci?n, as? no ten?an que volver a acosarla con preguntas, en medio de tanto dolor.
?? ?- ?Cree que alguien ten?a motivos para matar a su esposo? -comenz? el detective.
?? ?Eleonora alz? los hombros levemente, mirando hacia la derecha para despu?s volver a enfocarse en el hombre frente a ella.
?? ?- No lo s?, detective. Mi marido era un hombre honesto que hac?a su trabajo muy bien -su tono de voz sonaba altanero, pero al mismo tiempo cansado de tantas preguntas-. El no ten?a problemas ni con sus vecinos, nadie podr?a llegar a querer matarlo.
?? ?Marcos suspir?, insultando nuevamente a su jefe. ?Qui?n se cre?a que era esa mujer? Apret? sus pu?os sintiendo el deseo de golpearla hasta quitarle la mirada de soberbia del rostro, y hacerle ver que su marido probablemente era como todos: corrupto y adicto al dinero. Pero no pod?a, as? que se limit? a asentir con gesto pensativo, y formular una nueva pregunta. De pronto, sus ojos se fijaron en una foto de tama?o considerable, enmarcada y expuesta sobre la peque?a estanter?a que remataba la chimenea. Era a color, por lo que deb?a ser demasiado nueva para tratarse de la boda del senador; por otro lado, la novia era de cabellos morochos, y Eleonora de Arrieta era rubia.
?? ?- Hermosa foto, esa de ah? -coment?, se?alando hacia la foto con un adem?n del rostro.
?? ?La se?ora volte? r?pidamente para observar la foto, volvi?ndose con un aire soberbio que hizo que Marcos quisiera matarla una vez m?s.
?? ?- Son mi hijo y mi nuera -respondi?, enderez?ndose en su asiento, y disponi?ndose a hablar-. Para la boda les regalamos un coche nuevo, y una casa muy grande en un barrio cercano, que?
?? ?Al detective no le interesaba nada de eso, sin embargo, conocer un poco del flujo de dinero de ese matrimonio, podr?a ayudarlo a saber en qu? cosas podr?a haber estado involucrado el senador. Fingiendo inter?s, asinti? mientras la mujer continuaba con su verborragia, hasta que finalmente se hizo un espacio donde ?l pod?a interrumpir.
?? ?- Pero todo eso debe haberles salido mucho dinero? -coment?-. Es incre?ble que pudieran permit?rselo.
?? ?Eleonora se sinti? halagada, esbozando una sonrisa.
?? ?- En efecto, sali? muy caro, pero? -hizo una pausa, como si quisiera aumentar la duda-, pedimos unos pr?stamos que luego mi marido pag? muy r?pidamente.
?? ?Marcos dibuj? una O con sus labios, mostr?ndole sorpresa, y la mujer s?lo se enorgulleci? m?s, como si pedir pr?stamos ser?a algo bueno. Sin embargo, dentro de s?, Marcos sab?a que era imposible pagar cr?ditos del tama?o que deb?an haber pedido, y encima pagarlos r?pido: si pod?an pagarlos, entonces deber?an haber usado ese dinero.
?? ?- Eso es incre?ble, felicitaciones -acot?, esperando que la viuda mordiera el anzuelo.
?? ?- En realidad, me enoj? mucho cuando pidi? los pr?stamos, porque ?l hab?a perdido el dinero en apuestas con otros senadores -tras decir eso, Eleonora se llev? la mano a la boca, como si hubiera sido algo que no quer?a comentar.
?? ??l sonri?, negando con la cabeza.
?? ?- No se preocupe, se?ora, no manchar? la reputaci?n del senador -minti?.
?? ?La viuda asinti?, bajando el tono de voz.
?? ?- Luego de que compramos todo, quer?amos saldar los dos pr?stamos con el suelo de mi marido, manteniendo todo esto en silencio, pero? -hizo otra pausa, poniendo los nervios de Marcos en juego-, antes de que pasaran dos meses, a la semana de la boda, mi marido lleg? con una nota diciendo que hab?a pagado los pr?stamos, porque hab?a tenido una partida de p?ker muy buena.
?? ?Marcos sonri?, satisfecho, pensando que ten?a m?s informaci?n de la que hab?a ido a buscar. Se disculp? por haberla obligado a perder el tiempo, y salud?ndola, se retir? de la casa. R?pidamente, decidi? ir a hablar con el jefe para pedirle una orden para revisar las cuentas del senador Arrieta. Esta vez, condujo a toda la velocidad que pudo, y estacionando directamente frente a la estaci?n, se baj? r?pidamente, encamin?ndose a la oficina de Wagner; golpe? una sola vez, y sin esperar a que le dieran permiso, abri? la puerta y deposit? la grabadora en la mesa del jefe, oblig?ndolo a escuchar. El viejo intent? quejarse, pero pronto se encontr? interesado en la charla que hab?a tenido el detective.
?? ?- Pido una orden de cateo para revisar las cuentas del senador -anunci?, confiado del material que tra?a.

*

?? ?Era de tarde cuando finalmente la orden estuvo lista, y Marcos la tom?, volvi?ndose a subir a su coche, pero esta vez con direcci?n al banco Sanderson, donde estaban las cuentas del fallecido senador. Se baj? del auto tras estacionarlo, viendo que una vez m?s tendr?a que lidiar con guardias del tama?o de gorilas, que seguramente ten?an el intelecto reducido. Neg? con la cabeza al tiempo que soltaba un suspiro, para luego cruzar la horrible puerta giratoria, y buscando al guardia m?s cercano, se encamin? hacia ?l, mostr?ndole su placa.
?? ?- Detective Marcos Herrman, estoy llevando una investigaci?n -se present?, mostrando su placa-. Necesito un encargado.
?? ?El hombre asinti?, y al cabo de un rato apareci? delante de ?l un hombre delgado, de mejillas consumidas, tez extremadamente blanca, y lentes de gran tama?o, vestido con el t?pico atuendo bancario: un sencillo traje sin saco, en tonos marrones. Se present? brevemente, para despu?s indicarle al detective que lo siguiera hasta una peque?a oficina. Una vez dentro, Marcos se apresur? a cumplir su cometido, y le mostr? la orden que ten?a en su poder.
?? ?- ?As? que necesita datos de alguien? -acot? el bancario, devolvi?ndole la carta.
?? ?- Necesito datos sobre los pr?stamos al senador Arrieta.
?? ?El bancario no se molest? en responder, para despu?s comenzar a teclear lentamente en su computadora, haciendo que la paciencia del detective explotara. De pronto, el hombrecillo de rostro enjuto hizo un gesto que Marcos interpret? como una sorpresa.
?? ?- Ahora recuerdo este caso -coment?-. Como el m?ximo para un pr?stamo era de 30.000 d?lares, y a pesar de su cargo en la pol?tica se le hab?a negado un pr?stamo mayor, el senador Arrieta pidi? dos de 15000 d?lares. Sin embargo?
?? ?Marcos se acerc? al escritorio, interesado, pero el hombre tom? el mouse de la computadora, bajando la ficha que estaba viendo.
?? ?- ??si? -apresur? el detective.
?? ?- ?sin embargo, al tiempo hab?amos tenido que hipotecar su casa, puesto que ni siquiera pagaban los impuestos ?Herrman se sorprendi?, y el bancario movi? el monitor para que viera los registros-. Lo extra?o fue que a las dos semanas lleg? con el dinero y sald? la deuda, con intereses y tambi?n los impuestos e hipoteca. En la declaraci?n de la procedencia del dinero, dijo que lo gan? en una apuesta y como est? el Casino aceptado, se tom? como v?lida.
?? ?El detective asinti? una vez m?s, ech?ndose sobre el respaldar de la silla.
?? ?- Quiero copias impresas de todos esos registros -orden?.

?

Bueno, esto ha sido todo por hoy. Much?simas gracias a todos por leerme, y nos estaremos encontrando en el pr?ximo cap?tulo.


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Viernes, 22 de octubre de 2010 | 22:37

me gusto mucho la descripcion de la entrevista a Eleonora, realmente molestaba lo asquerosa q era, por momento llego a causarme mucha gracia, muy buen capitulo.

Autor: BlueBrain
S?bado, 23 de octubre de 2010 | 5:44
Sé de gente tan orgullosa como Eleonora. Exclente las descripciones. Soportando la vervorragia obtuvo mucha información. Excelente capítulo.
Domingo, 24 de octubre de 2010 | 10:04
Que buen capítulo, tus descripciones son insuperables, me encantó la forma en que se las arregló para sacarle información. Muy bueno tu estilo. Sigo queriendo leer más.

 

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