La Línea Del Horizonte (II): La Rebelión De Asgorth
¿Cómo están? Este capítulo me resultó bastante difícil de escribir, pero creo que quedó bien. Espero que les guste. Gracias a todos los que me están leyendo, y les cuento que hoy recurre un nuevo personaje que antes había aparecido en el anonimato: así que sí, la historia se complica cada vez más. En fin, espero que les guste, y ahora los dejo con la lectura.
"La traición es imperdonable"
Anónimo.
Un suspiro resonó a través del silencio.
- ¿La línea es segura?
Maximiliano jadeó, quizás eran los nervios de realizar esa llamada desde la estación de policías.
- Sí, cuando me des los datos… la cigüeña entrega el paquete -respondieron, desde el otro lado.
El hacker volteó hacia ambos lados, cerciorándose de que sólo su pequeña y deforme existencia estaba en ese lugar. Un nuevo suspiro salió de su boca, al tiempo que comenzó a sentir la impaciencia al otro lado de la línea. Se acercó el teléfono hacia la boca, cubriéndose también con la mano, para después comenzar a hablar.
- El niño que te vio se llama Alan, es hijo de un político -susurraba-. Parece que tiene una adicción con un juego llamado Asgorth, y el detective Marcos parece que quiere jugarlo, para acercarse a él, y convencerlo de que de una declaración.
Una carcajada se escuchó al otro lado de la línea, haciendo que Maximiliano comenzara a temblar. Nunca era bueno cuando Ángelo se reía. Alzó la mirada hacia todos lados, esperando que nadie hubiera escuchado esas horribles carcajadas, que habían taladrado el cerebro.
- Es muy buena idea, la verdad -dijo Ángelo, cuando terminó de reírse. Su tono parecía molesto pero complacido al mismo tiempo-. Dime cómo encontrar a Alan en ese juego.
Eso no era un pedido, era una orden. Quiso balbucear algo, no decirle nada, quizás mentir… pero Ángelo se dio cuenta. Su voz se volvió extremadamente amable cuando le habló, haciéndole saber que no lo sería tanto si llega a mentirle.
No tenía otra opción, y un suspiro de rendimiento salió de su boca.
- Se llama Alan Bennington, va al Instituto Manfrey-Shepard -hizo una pausa y continuó-. Dentro del Asgorth se llama León, y su clan es Rebellión.
- ¿Y el detective?
- Creo que se llamará Indiana…
Antes de que Maximiliano pudiera acotar algo, la conversación terminó.
Ángelo Bennoni se echó hacia atrás en el sillón, cerrando sus ojos y descansando sus espaldas. Su cabello renegrido era largo y lacio, y caía hacia sus hombros, enmarcando perfectamente su rostro. Los ojos verdes permanecían ocultos por sus párpados, hasta que decidió fijarlos en el teléfono pero observar mucho más allá de este.
Mecía su cabeza de un lado a otro, pensando qué podría hacer. Si ese mocoso no lo hubiera visto, todo su plan hubiera sido perfecto. Pero solo “hubiera sido”… y odiaba decir esa frase. El detective parecía ser más molesto que el común que sólo se limita a entrevistar a quienes les permiten, y si lograba convencer de que Alan declarara, su vida correría peligro.
Se levantó molesto hasta ponerse de pie, pero sin perder la elegancia, se dirigió hasta la oficina de su Jefe. Esperó frente a la puerta que determinaba dónde se invertía la relación de poder, hasta que finalmente un guardia le permitió entrar. El Jefe estaba de espaldas, apoyado en un sillón que no dejaba ver nada de su cuerpo, excepto por su diestra, la cual sostenía un habano.
- Encontré el crío -dijo de forma despectiva, sin que su oyente produjera sonido alguno-. Aparte de ser autista y agorafóbico, su padre es un político y ahora le han asignado tutores para que le enseñen en su casa… es imposible entrar sin hacer ruido. Intentaré acercarme de otra forma.
El jefe y sus guardias comenzaron a reírse. La idea era simplemente patética, y Ángelo estaba dejando de ser útil. Ángelo comprendía que pensamiento les cruzaba por la mente, pero sólo podía intentar mantenerse firme en sus pensamientos, sin que nada lo perturbara.
- Esta es tu última oportunidad -habló el jefe con su ronca voz, haciendo que todo temblara-. No te perdono que hayas dejado un cabo suelto, y menos uno tan complicado.
- Perdóneme -respondió Ángelo, haciendo una pequeña reverencia.
Sin decir nada más, abandonó el lugar.
Su humanidad parecía pesarle cada vez más, mientras caminaba arrastrándose hasta su habitación, logrando finalmente echarse en el sillón frente a la computadora, al tiempo que veía cómo se iba encendiendo.
- “Recuerda tu posición, te estoy vigilando” -repitió en tono burlón, al tiempo que soltaba el maletín y caía al suelo-. ¡Maldito viejo! ¡Por qué no se va al...!
Su insulto se perdió en el aire, justo cuando un ladrido resonó en la casa. Se había olvidado de Jones, su perro. Parándose con el poco ánimo que le quedaba, logró bajar las escaleras y llegar hasta la puerta del patio, para luego ser asaltado por un labrador de dorados cabellos, que no menguó ninguna oportunidad de expresarle su cariño a su amo. Se acercó a la alacena y recargó el plato del animal con comida, para después buscar una pizza que tenía en la heladera, y que había quedado desde el día anterior.
Volvió a subir las escaleras con dos platos de pizza en sus manos, y su perro siguiéndolo. Llegó hasta la pequeña oficina donde estaba la computadora, y dejando que el animal se sentara sobre la alfombra, cortó un trozo de pizza y se lo dejó, mientras veía que el Asgorth acababa de instalarse en su computadora.
Maximiliano le había creado una cuenta, y como el juego era gratis para entrar, sólo le quedó hacer doble click en el icono del escritorio, para después ingresar su nuevo usuario y contraseña. Sin comprender mucho qué hacía, llegó a una pantalla de presentación, donde debía crear un personaje; lo único que sabía, era el nombre: Indiana.
Decidió que el género de su personaje sería masculino, sólo porque no se hacía la idea de andar con un personaje de mujer correteando por ahí con poca ropa. Revisó cada una de las razas, pero ninguna lo convencía. ¿Qué sería lo que más le convendría? Se puso los auriculares activando el sonido, para después decidir que lo mejor sería hacerse la misma raza y clase que la de Alan. Así, terminó apareciendo en un increíble mundo, con forma de ogro.
Una voz le dio la bienvenida a Asgorth, y se presentó como el tutorial. Salvándolo de su ignorancia, Marcos agradeció saber hablar inglés, y poder comprender lo que el tutorial le iba indicando. De esta forma, aprendió mínimamente a mover la cámara, y a hacer que su personaje se desplazara. Hizo que su personaje diera unos pasos, hasta que finalmente se encontró a una mujer ogro que tenía una exclamación en la cabeza. Una pequeña carcajada salió de su boca, puesto que nunca había visto a una fémina más grosera y poco delicada que esa; esa fémina, parecía decirle que llegara hasta un lugar llamado Ameria.
Caminó en círculos en la habitación inicial, hasta que vio a otro ogro, que parecía llamarse “Teleporter”. Pensando que quizás ese lo llevaría, luchó en vano con la interfaz hasta que se dio por vencido: iba a ser más rápido si iba corriendo. Cruzó la puerta pero no pudo evitar sorprenderse, al ver uno de los paisajes más hermosos que había visto en su vida. Un increíble campo verde yacía frente a él, y apenas se descubría con un atardecer que iba tiñendo el cielo con sus tonos ocres y anaranjados, haciendo que fuera cada vez más hermoso. A los lados parecía haber algunas construcciones aborígenes con formas de torres, que tenían una pequeña llama en la punta.
Observando con detalle, se dio cuenta que esas torres indicaban un camino. Cada vez más rápido, comenzó a seguir el camino, sin dejar de observar el hermoso lugar. Al minuto de estar corriendo, una muralla con símbolos se vio frente a él, ocupando todo el horizonte: había llegado a Ameria.
Un centauro salió de la ciudad, caminando tranquilamente y luciendo una impresionante armadura negra, que no sólo cubría su torso, sino también su cuerpo de caballo, haciéndolo aún más imponente. Marcos enfocó su mirada en la pantalla, justo en el hombro de ese centauro: había una bandera, que tenía una espada cruzada con una calavera.
Volviendo a la realidad, revisó histérico sus bolsillos hasta que encontró el dibujo que Maximiliano le había hecho. Ese centauro llevaba la bandera de Rebellion en su hombro.
Se detuvo al lado del centauro, y justo antes de que pudiera ver su nombre, una pequeña mujer de orejas puntudas, cabellos rosados y vestida con una corta túnica multicolor se detuvo a verlo. Un relámpago comenzó a rodearla, y Marcos vio maravillado como ese relámpago se dirigía hacia su ogro, para después pegarle y dejarlo tendido en el suelo.
- ¿¡Pero qué….!?
Sin comprender que acababa de pasar, dejó su personaje tirado mientras intentaba comprender por qué la ninfa lo había matado. Pensando en hablar, apretó la tecla “enter” en su teclado, y después escribió: “soy nuevo, necesito ayuda, porque me matas?”.
La ninfa se detuvo y volvió junto con el centauro, hasta detenerse a su lado. “En serio???” vio que había escrito: la niña parecía llamarse Alaisa. Esa era su oportunidad, ella también tenía la misma bandera de Rebellion en su hombro. “Puedo entrar a tu grupo? Nunca jugué nada como esto” escribió, imitando el lenguaje de un adolescente que no se gasta en escribir mayúsculas o signos de apertura.
Unos momentos de silencio lo hicieron dudar, pero luego una invitación apareció en la parte superior de la pantalla. Aceptándola, vio que la bandera negra apareció en el hombro desnudo de su ogro. Unas flores resplandecientes rodearon a la ninfa, y temiendo de que volviera a matarlo cerró los ojos como si le doliera a él, pero luego vio un cartel en el centro de la pantalla.
- “Alaisa is trying to revive you” –leyó, en un improvisado ingles.
¿Podían darle vida nuevamente a su personaje? Apretó el botón de aceptar viendo que su muñeco volvía a pararse y hacía un gesto como si se riera.
“te enseño lo básico?” escribió Alaisa. Pasaron unos quince minutos en los que Marcos se vio como un niño, anotando en un papel todos los controles y atajos que Alaisa le iba diciendo, hasta que finalmente estuvo en condiciones de moverse solo. “Y ahora qué hago?” preguntó. La simple respuesta de la ninfa, fue caminar hasta otro personaje y escribir “El es Flare, también es nuevo. Ve a subir de nivel con él”.
Bueno, esto es todo por hoy. Muchísimas gracias por leerme, y a partir de ahora la historia se pondrá mejor. Muchas gracias a todos por pasarse, gracias por sus comentarios, y nos estaremos leyendo en le próximo artículo. ¡Se cuidan!