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viernes, 20 de agosto de 2010

~Into The Music~

¡Buenas! ¿Cómo andan todos? Este es el último capítulo de la historia, y sinceramente puedo decirles que estoy satisfecha. Me ha encantado escribir sobre Raven y Dante, y creo que esta forma de escritura me ha hecho darme cuenta de muchas posibilidades que antes no tenía en cuenta. Les pido que, lean lo que lean, no me odien, ya que me encantaría verlos leer mi siguiente historia, de la cual les hablaré al final del capítulo. 

 

La luz del sol golpea mis ojos al salir del gran edificio, y no puedo evitar entrecerrarlos mientras me llevo la mano hacia el rostro, dibujando una sonrisa en mi boca. Giro hacia la derecha agachando la mirada, para después extender la zurda y observar el reloj de plata: regalo de graduación de la universidad. Mi padre me lo dio y desde entonces ha sido mi tesoro.
    Suspiro nuevamente. La entrevista ha salido perfecta, y esa historia me dio mucha fama… más de la que habría pensado tener aquel momento de desdicha hace tres años. Apreto el puño que antes estaba relajado, mientras la tensión corre lentamente, y mi sonrisa se desvanece. Me duele que la historia que me hizo tan famoso como escritor, sea mi propia historia, la que me causó más dolor del que jamás pensé poder soportar.
    Una sonrisa irónica delinea mis labios, y muevo la cabeza intentando despejarme. Comienzo a caminar mecánicamente, dejando que sea la gente la que me esquiva, hasta llegar a la esquina. Miro de reojo y al ver el semáforo de peatones, cruzo como si nada. Vuelvo a agachar la cabeza, sintiendo el peso del sol en mis ojos.     La bocina de un coche resuena en la calle seguido de un insulto, y alzo la mirada para enterarme de lo que pasa, sin embargo, una figura femenina me llama la atención.
    ¿Es posible?
    Frente a la vidriera de Gucci hay una mujer observándola. Está de pie con las espaldas rectas, un traje sastre de color gris oscuro con delicadas rayas grises que resalta unas curvas atronadoras, y un busto perfecto y soberbio. Las manos son largas como las de un pianista, y la piel es blanca, pálida, pero natural. Alzo la vista y me detengo mirando su perfil. Tiene la nariz perfecta, los labios sonrosados, y un largo cabello rojizo y rebajado que le llega hasta la cintura. Sus ojos parecen perdidos en la vidriera, pero también ocultos por algunos mechones.
    Aturdido, me llevo la mano al rostro, y masajeo mi frente. Esto es una mentira, una mala pasada de mi memoria. Raven jamás me llamó. Pasé seis meses enviándole mensajes, correos electrónicos, hasta que comprendí que ella no quería verme más. No… luego de tres largos años, no puede ser ella.
    Bajo la mano, dispuesto a alzar la mirada y ver que ese fantasma de mi pasado se ha desvanecido, pero todo parece moverse en cámara lenta. La joven alza la mano y se masajea la nuca, para después bajarla mientras se va girando lentamente, hasta quedar frente a mí.
    Es posible, después de tanto tiempo.
    Mis ojos se quedan clavados en los dos mares de acero interminable, en la piel de porcelana no corrompida por el tiempo, en el cabello rojo como la sangre que ella jamás mostró tener. Es Raven, más adulta, más fría, más hermosa, más mujer y más sensual que nunca. Pero sigue siendo ella, mi princesa, la que destrozó mi corazón como nadie habría podido hacerlo.
    Ahora es ella la que me mira fijamente, pero intentando escapar de su mirada, encuentro algo de lo que no me había percatado antes. Hay una niña, pequeñita, que la lleva de la mano. Tiene las mejillas regordetas y sonrosadas, y dos increíbles ojos azules llenos de vida y emoción; el cabello dorado cae sobre sus hombros en forma de bucles, y dos moños rosados decoran su cabecita. Lleva un vestidito rosado también, y al verme se asusta, y apreta la mano de… de… Raven.
    
*

    ¡Que desperdicio! Los precios en Argentina no han cambiado nada, y la ciudad sigue igual de sucia que años atrás. Un suspiro se escapa de mi boca y me llevo la diestra a la nuca para intentar ablandarme el cuello, que aún sigue adolorido por el viaje en avión. Miro hacia la izquierda recordando hacia donde debo ir, para después voltear hacia la derecha, esperando llegar rápidamente a destino.
    Sin embargo, aunque jamás lo había esperado, ahí está… Dante.
    Sus ojos verdes lucen más apagados, y el gesto de sus cejas dice que está sorprendido… seguro que al verla a ella, también lo estará. Su cabello negro se mueve con la brisa que recorre la ciudad, y mis ojos se deslizan observándolo tan maduro, tan cambiado… tan hombre. El traje negro le queda pintado al cuerpo, y creo que jamás vi mayor elegancia que esta.
    Aún así, casi no puedo pensar, porque el corazón me late tan fuerte que no escucho mis pensamientos. Me duele verlo.
    Veo que se acerca, mirándome, y yo no despego la mirada de la suya.
    - Hola, Raven -me saluda, aún después de tanto tiempo.
    Yo no voy a dudar ahora.
    - Dante, tanto tiempo -respondo, y tomo un segundo para mí-. Felicitaciones por el libro.
    Su rostro cambia totalmente hasta la sorpresa, y su voz me comprueba la incredulidad.
    - ¿Leíste el libro?
    - No -respondo secamente-, pero veo que te has hecho famoso con él.

*

    Como lo pensaba, está más fría que antes. Su frialdad y poco tacto para tratar con la gente, ha aumentado tanto así como su belleza. Me reprimo a mí mismo por esperar un dejo de humanidad en ella, pero luego veo que la niña continúa mirándome insistentemente, mientras se esconde detrás de Raven. De pronto, tira de la mano de Raven, y cuando ella la mira, le habla muy suavemente.
    - Mommi… -dice, en una mezcla de inglés y español que no alcanzo a definir.

*

    Siento la mano de Laura, y recuerdo que la niña estaba a mi lado. ¡Qué inoportuna, Laura! Miro a la pequeña, para responderle en inglés, porque sé que es lo que más entiende.
    - We are comming…
    Luego suspiro, pensando en hablarle a Dante.
    - Tenemos que ir a un edificio en la siguiente cuadra -comento-. ¿Nos acompañas?

*

    ¿Un edificio? Volteo para ver hacia donde ella me señaló con un ademán del rostro, y me sorprendo. ¿Será de donde yo vengo? Seguramente, pues es el único edificio que no está dedicado a oficinas cerradas y que atiende al público, en esta zona. Asiento, un tanto incómodo, para luego dejarla que se adelante, con la niña de la mano, y que continúa mirándome temerosa.
    Unos pasos más adelante, manteniendo el mismo silencio incómodo de años atrás, Raven saca su celular del bolsillo de su saco, y sin soltar a la niña, escribe un corto mensaje. Seguramente le esté escribiendo al padre, que debe estar en ese edificio.
    Entramos, y ahora me siento más incómodo que nunca, en el mismo lugar del que minutos atrás salí tan contento y relajado. ¿Cómo será… él? ¿Será rubio? ¿Será músico?
    - ¡Mommi!
    El llamado de la niña me saca de mí mismo, y veo que soltando rápidamente la mano de Raven, se lanza a la carrera hasta llegar hacia una mujer rubia que está adelante. Ella se agacha para abrazarla, y luego se pone de pie, con la pequeña entre sus brazos, la cual no deja de hablar en esa mezcla de inglés y español de antes. ¿Será que…?
    ¿¡Aurora!?
    Veo que ella se acerca hacia mí, pero tardo unos segundos en confirmar que es ella. Sigue tan bonita como antes, igual de coqueta, pero mucho más refinada. Tiene el cabello atado en un rodete, y los ojos marrones cansados, quizás por un viaje. Mira a la niña y le toca la punta de la nariz, y ella empieza a reírse como loca. Vuelvo a observar a la pequeña, y poco a poco veo el parecido, hasta darme cuenta que a diferencia del color de ojos, son idénticas.
    - Menos mal que es hija de Aurora… -suspiro, sin darme cuenta de que lo digo en voz alta.
    Alzo la mirada con los ojos enormes ante tal indiscreción, pero Aurora se echa a reír abiertamente, mientras Raven baja un poco la cabeza, sonrojada. Siento que el calor sube a mi rostro, y tengo la necesidad de llevar la mano al cuello y aflojarme un poco la cabeza, pero aún así la vergüenza no se va.
    Y por unos momentos, siento que de nuevo estoy en la universidad, con ellas.
    Aurora se me acerca, y me golpea el hombro, para después susurrarme algo.
    - Laura es hija mía, no te preocupes -susurra, con el mismo tono juguetón y abusador de antes. Luego, se dirige a Raven-. Gracias por cuidarla, nos vemos.
    Y sin decir nada más, se va escaleras arriba.
    Otra vez el silencio amenaza con abrumarme, pero esta vez, la voz de Raven me distrae.
    - ¿Quieres ir a tomar un café? -pregunta.
    Me quedo en silencio. ¿Por qué hace esto? Actuando así, tan naturalmente, como si nada hubiera pasado… haciéndome sentir el tonto como en la universidad. Hay tantas cosas cambiadas, ella, Aurora… Es como si ya no las conociera, y estoy seguro que es así.
    Sin embargo, mi caballerosidad se impone, y no resisto pasar unos momentos más con Raven, porque hay tantas cosas que quiero saber.
    - Conozco un buen bar a unas tres cuadras de aquí -respondo.
    Ella asiente, y dejándome pasar adelante, me alcanza a la salida, siguiéndome mientras caminar a mi lado. Sin embargo, a todo esto, hay algo que me abruma. ¿¡Cómo es que Aurora es madre!? ¡Esa niña no es tan pequeña, cuándo estuvo embarazada! Una tonelada de preguntas cae sobre mí, y como si Raven hubiera leído mis pensamientos, suelta una frase que me hace detenerme en seco, para observarla, incrédulo.
    - Laura es hija de Aurora y de Eric -comenta, como si nada hubiera pasado.
    Yo la observo, con la palabra en la boca y la lengua paralizada, y ella lo comprende.
    - Aurora y Eric salieron durante un tiempo, antes de que nosotras nos fuéramos a Inglaterra -me explica, mencionando lo último a un volumen bajo-. Ellos no se cuidaron, y Aurora quedó embarazada, pero nunca le dijo a Eric.
    Yo abro aún más los ojos al escuchar eso.
    - Aurora vino porque quería decirle que tiene una hija, aún sabiendo que él se hará el desentendido -concluye.
    
*

    Continuamos el camino en silencio, y seguramente Dante está intentando comprender la paternidad de Laura… al menos, eso refleja su rostro. Al fin llegamos al bar, y cuando voy a abrir la puerta, Dante se adelante me hace pasar primero.
    El lugar es sencillo, pero muy bonito, adornado en madera y con un estilo profesional y antiguo que me reconforta. Los ventanales son amplios y la luz es perfecta, pero mi mirada se centra en el piano de media cola que está en una esquina. Tal cual como aquella noche. Nos sentamos en la esquina opuesta, también cerca de unas ventanas, y una idea cruza por mi mente.
    - ¿Has seguido con la música? -me pregunta Dante, sacándome de mi ensimismamiento.
    Yo asiento.
    - Me recibí de Concertista el mismo año en que llegué a Inglaterra, y toqué el resto del tiempo en la Filarmónica, y en varios congresos -respondo-. Luego me invitaron a tocar aquí, en la Orquesta del país durante una temporada, y acepté.
    Dante va a volver a hablar, pero un mozo aparece rápidamente a nuestro lado, entregándonos las cartas y recitando el mismo verso de bienvenida que les dicen a todos. En eso, yo lo interrumpo.
    - Ese piano de ahí -le digo, señalándolo, y él lo mira por unos segundos-. ¿Puedo tocar un rato?
    El mozo parece meditar.
    - No hay problemas, señorita -responde, para luego irse.

*

    ¿En qué piensas, Raven? Murmurando un “con permiso” que apenas alcanzo a oír, Raven se acerca el piano desabrochándose el saco, para luego acariciar suavemente las teclas, sin producir sonido alguno. La gente comienza a murmurar, observándola atentamente.
    De pronto, ella suspira, cerrando sus ojos, y desplegando sus finos dedos sobre el teclado, marca un acorde que resuena en el ambiente, mientras las personas se van callando. Una pequeña melodía surge de entre sus dedos, suave, dulce y melodiosa, mientras ella toca con los ojos cerrados: jamás pensé que podría haber mejorado tanto, desde la última vez que la escuché tocar.
    La introducción se extiende, mientras levemente va introduciendo unas notas, hasta que un nuevo acorde se suspende en el aire, llenando el ambiente con expectativas. Una melodía única, sencilla resuena, y poco a poco vuelva a agregarle el acompañamiento. Está improvisando, lo sé. Siento en mi alma que ella está tocando lo que realmente siente, y no algo que haya practicado.
    Poco a poco la melodía abre caminos en mi mente que yo mismo había enterrado en lo profundo de mis recuerdos, hasta que por fin salen a la luz. Es la misma canción… la misma que aquella noche, en la que compartimos nuestro primer beso. No soporto esto, y acodándome en la mesa, pongo mi diestra sobre mis ojos, intentando calmarme.
    ¿Por qué? ¿Por qué después de tantos años? Yo estaba bien, la había superado y estaba aprendiendo a vivir sin ella, pero ahora viene y…
    La canción termina con un nuevo acorde, y un rotundo aplauso invade el local, tal como aquella noche. Raven se acerca a nuestra mesa, pero antes de que yo pudiera moverme, el mozo se acerca y la invita formalmente a que toque cuando ella quiera. Cuando el joven se va, yo aún continúo en la misma posición que antes, puesto que ya no puedo soportar todo este dolor.
    - ¿Por qué has vuelto, Raven? -le pregunto, enderezándome y observando sus ojos que siguen tan fríos como antes-. Es muy doloroso verte de nuevo, sabiendo que no me quieres -ella hace un gesto de hablar, pero yo la callo con un ademán de la mano-. ¿Por qué volviste, y por qué tenías que tocar esa canción en particular? ¿Por qué quieres destruir uno de los pocos buenos recuerdos que tengo?
    
*

    Calma, Raven. Por una vez en mi vida, tengo que ser capaz de decirle todo. Por algo hice este viaje, aún sabiendo que las cosas podrían no salir como yo quisiera.
    Tengo que ser fuerte, por una vez.
    - Nunca te expliqué bien -comienzo, pero me detengo al ver la mirada llena de furia de Dante, y que no me despega de encima-. Yo no me fui porque no te quisiera, sino… porque era demasiado inmadura, y cuando leí esa historia comprendí que tú veías más allá de mi fachada -mis propias palabras me detienen, pero me obligo a mí misma a continuar-. Tú me conocías tal cual yo era, y me dio pánico sentirme tan transparente, tan vulnerable… no podía soportarlo, y quise alejarme.
    Dante golpea suavemente la mesa, pero lo suficiente como para hacer temblar los vasos, y dejarme saber que está furioso. Lo sé, estoy loca por haber dicho todo eso, que tendría que haber dicho años atrás. Sus ojos verdes expresan una ira que jamás había visto en toda mi vida, y por primera vez, tengo miedo… porque ahora veo y siento todo lo que él sufrió.
    - Tú no tienes ni idea de cuánto yo sufrí por perderte, pensando que el tiempo que estuvimos juntos, había sido todo una mentira.

*

    No soporto esto, ver que volvió y menos para decirme esas cosas. Actuando como si nada, con la niña, haciéndome creer que era madre, y ahora diciéndome estas cosas. Es más de lo que puedo tolerar. Ni aún con toda su belleza puede hacerme olvidar el dolor que sentí, y que ahora revivo.
    Sin decir más nada, me pongo de pie, y salgo del local, esperando que el aire frío me golpee en la cabeza, y me haga olvidar todo, hasta a ella. De pronto, las campanitas de la puerta me advierten que alguien ha salido del local, y comienzo a caminar para alejarme de mis recuerdos, cuando una delicada mano femenina, me agarra con firmeza del brazo.
    Intento girarme, haciendo un movimiento brusco con mi mano, para zafarme de la de ella, pero cuando lo hago, sus brazos pasan a través de los míos, encontrándose en mi pecho, y abrazándome fuertemente. Y ahora vuelvo a sentirla, su pecho presionándose contra mi espalda, su corazón latiendo con tanta fuerza que parece que va a saltarse, su respiración nerviosa, sus labios temblorosos…
    - Sé lo que tú sientes… -susurra-. Leí tu libro, y por eso volví.
    Me volteo con lentitud, sintiendo que ella se va separando hasta quedar frente a mí. Esta vez, mis ojos se detienen en las cristalinas gotas que resbalan por sus pálidas mejillas, y por primera vez, siento que ese llanto es realmente sincero.

*

    Me estás mirando, estamos en la calle, pero no me importa. Este tumulto de gente no es nada, puesto que siento que sólo estamos tú y yo. Sé que me vas a rechazar, Dante, es lógico… pero ahora ya no me importa que me veas llorar, porque aún así, tú eres el único que me hace sentir segura.
    Ahora adiós, perdóname por haberte hecho sufrir tanto.

*

    Raven no oculta sus lágrimas, ni tampoco dice ninguna palabra. Intenta irse dejándome, pero esta vez soy yo quien la detiene, y cuando ella me mira, estiro mi mano para tomarla por la cintura, y secarle las lágrimas con la diestra, olvidándome del mundo.
    Mi mundo comienza nuevamente al mirar a esos ojos de acero, que ahora brillan como nunca antes los había visto en mi vida. No puedo contenerme, y apreto mis labios contra los de ella, sintiendo como rápidamente sus manos me abrazan, fuertemente.
    Te amo, Raven, mi princesa. Nunca dejé de amarte.
    Ahora sé que yo estaba muerto desde hacía tres años… pero hoy he vuelto a nacer.
    

 

Bien, este es el final. ¿Qué opinan? Bueno, les cuento, la siguiente historia es la segunda parte de "La Línea Del Horizonte" y si bien no continúa la historia, tiene una trama muy similar, aunque con muchas diferencias; se llama "La Rebelión de Asgorth", pero aún como su nombre dice, es un drama policial con mafia y todo. Espero que les guste. ¿Qué opinan de este final? Les dejo una nueva votación, para que también me dejen sus opiniones. Gracias por leerme. Nos veremos en el próximo artículo. ¡Exitos!


Tags: literatura, novela, drama, comedia, romance, música

<@ArticuloNumComentarios@> Comentarios:

viernes, 20 de agosto de 2010 | 21:56
AHHHH!!! Estoy muy emocionada. Me encantó el final. Me conmovió profundamente los sentimientos de Dante, y me alegró que al fin Raven se diera cuenta del tesoro que tenía.
Maravillosa historia, Trueno, muy humana y sincera. Te felicito
viernes, 20 de agosto de 2010 | 22:11
Waaaaaaaaaa!!! que hermoso final, yo pensé que iba a acabar triste, pero no...*w*
Como siempre,genial, un placer leerte n.n, y esperaré la siguiente historia
saludos!!!
Autor: Patokata
viernes, 20 de agosto de 2010 | 22:45
Hola amiga, siempre interesantes tus escritos!!
Pasa por mi sitio que hay un regalo para tí, http://mismusaslocas.blogspot.com/2010/08/mas-premios.html

Un gusto visitarte y leerte!!

Un saludo!!
Autor: cami
sábado, 21 de agosto de 2010 | 0:58
TT^TT que lindo, se lo merecia Dante, estoy muy emocionada, aunque siento que lo terminaste muy de golpe, aunque fue una exelente historia muy bonita ^^ ya me he vuelto una adicta a tu blog, ahora esperando con ansias la que viene.
saludos y mucho exito ^^
sábado, 21 de agosto de 2010 | 1:45
excelente capitulo final, hiciste un gran trabajo con el desarrollo de la historia, le diste la vida q los personajes necesitaban, felicitaciones.
Autor: BlueBrain
sábado, 21 de agosto de 2010 | 5:02
Que bueno el final, el capítulo anterior me había dado miedito que todo terminara mal. Que bien que Raven se decidió por el amor. Excelente final para una muy buena historia.
Autor: Lara
sábado, 21 de agosto de 2010 | 11:43

Thunder, ha sido increíble, has logrado que salten las emociones. Hiciste un trabajo estupendo, siento que conozco a Dante, como si existiera, todo tan natural, tan bien trabajado,... Bueno me encantó, y no tengo muchas más palabras que darte, ha sido un gusto la lectura. Estaré aquí para la próxima!!!! Un saludo enorme!!!!

Autor: Astrid
miércoles, 01 de septiembre de 2010 | 21:40
Hay casi me da algo con lo de la niña, yo tambien me la trague como tonta XD, pero estubo muy lindo el final thunder justo y merecido y bastante original me ha encantado ^^ y espero tu proxima historia suena interesante *-*

besos suerte!

 

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