~Into The Music~
¡Buenas! ¿Cómo andan? Les cuento que el capítulo de hoy me divirtió mucho, la verdad que quedó dramático. Como un paréntesis, les digo que hice un descubrimiento increíble: un juego online histórico, basada en la época de los tres reinos chinos. Voy a ver que tal, y les cuento como está. Por lo pronto, les dejo con el capítulo, y espero sus comentarios, y ahora el capítulo:
Este vestido es perfecto: beige, con unos pequeños detalles en rosado y… no, horrible. Me queda fatal en las caderas, mejor me lo saco. ¡Ah! ¡Ese era el último! Nerviosamente comienzo a revisar en mi armario, hasta que finalmente encuentro otro vestido, este de color negro, que recuerdo que antes lo adoraba. ¿Servirá? Me lo coloco delante y me giro para verme frente al espejo, cuando un timbrazo me asusta, haciendo que el vestido se caiga de mis manos.
Rápidamente me asomo a la ventana, sólo para ver que Eric está esperando. Alguien va a abrirle, seguramente la ama de llaves, y mientras estoy quitándome este trapo feo de encima, llaman a la puerta.
- Señorita Aurora, su invitado la espera en la sala -me dice Inés.
- ¡Dile que espere, demonios!
Descontando que ella dará el mensaje de una forma más amable, dejo el vestido beige sobre la cama, para tomar el negro y colocármelo. Este sí me queda bien, no es tan largo pero tampoco demasiado atrevido, y estoy segura de que le gustará. Busco mis zapatos negros favoritos, y mientras me coloco un accesorio en el cabello, me encamino hacia la mesita donde tengo el maquillaje.
¡Se me hace tarde!
*
La mujer que me atendió me dejó amablemente aquí, y ahora no se qué hacer. El estar es realmente amplio, con decoración opulenta al igual que la casona de Raven. A duras penas contengo un bostezo mientras miro un cuadro que hay colgado, para después colocarme las manos en los bolsillos del pantalón: si esta tipa no baja en dos minutos, yo…
Unos ruidos me distraen, y al girar hacia atrás, veo que Aurora va bajando por la escalera. Tiene un vestido negro corto a la mitad del muslo, que tiene varias capas, y una rosa en un pequeño cinto bajo el busto. Lleva un broche con otra pequeña rosa en la cabeza, y va maquillada de una forma muy natural. Se ve tan linda como una musa inspiradora… seguro que podría agregarle un movimiento lento, menor y romántico a la obra. Ya me imagino dirigiendo.
- Hola, Eric -me saluda.
Yo simplemente sonrío y le hago una indicación para avanzar hacia la puerta. Al cabo salimos y llegamos hasta mi auto, donde le abro la puerta para que se siente, y luego la cierro.
*
¡Este lugar es increíble! No me decido aún si sólo es el lugar, o si la compañía también ayuda. Vinimos al pub, pero hasta ahora sólo hemos hablado del examen de Eric. De pronto, veo que está mirando hacia un lado… seguro que ya perdió interés, la conversación se estaba volviendo ficticia.
- ¿Jugamos un pool? -me pregunta, y yo asiento sonriendo.
Inmediatamente se pone de pie y yo lo sigo, hasta que llegamos a la mesa. Me pide que me quede para reservarla, y al cabo de un rato se acerca con un joven, el cual coloca el dichoso triángulo sobre la mesa, para después acomodar todas las bolas. Nos saluda, y se va. Eric me acerca un taco y un poco de tiza, la cual le pongo a la punta, y luego me sonríe.
- Las damas primero -dice, haciendo un ademán.
Yo me río.
- Tú primero, que nunca rompo bien el triángulo ese -le respondo, sinceramente, y el suelta una carcajada.
Haciéndome caso, acomoda la bola blanca y tras estudiar el movimiento, golpea la bola la cual rompe la formación, haciendo que entre una bola rayada. Yo sonrío.
- Las rayadas, entonces -comenta, y yo vuelvo a asentir.
Vuelve a golpear, pero una bola rebota justo en el borde de la entrada de la mesa, y Eric pierde el turno. Ahora me toca, y soy fatal en el pool. Me quedo observando el tablero, en busca de una bola que tenga una posición fácil, hasta que la encuentro. Ahora… ¿cómo pongo el palo este? Me inclino levemente, sabiendo que el vestido no dejará que se me vea nada pero… ¿y si se me ve el escote? ¿si se levanta la faldita? No sé qué gesto estoy haciendo, pero de pronto alzo el rostro y no veo a Eric.
- ¿Eric? -le pregunto.
Pero de pronto, siento que unas manos firmes me toman desde los hombros bajando hasta los codos, mientras Eric se va pegando a mí por la espalda. Con delicadeza me baja los brazos acomodando el palo, siguiendo el movimiento de mi cuerpo con el suyo. ¡Por favor, que no puedo pensar! Mis brazos se aflojan casi por completo bajo su tacto, y es él quien golpea la bola blanca.
- Buen golpe -me susurra al oído.
De forma lenta me voy enderezando, sin que él me deje demasiado espacio, para quedar de frente a él. Necesito pellizcarme, pisarme o algo, para darme cuenta de que esto no es un sueño. Siento sus manos sobre mis caderas, y levemente me alza hasta dejarme sentada en la mesa, y con mi rostro a su altura.
Ahora sí que ya no puedo pensar, me anulé completamente.
Me abraza juguetón con una sonrisa en la boca, y yo lo empujo levemente, también sonriendo. Eric suelta una pequeña risita y se acerca, hasta detenerse justo milímetros antes de mi labios. Hago un ademán de besarlo, para después girar el rostro, y mirarlo de reojo. Esto fue el límite, y antes de que pueda hacer algo más, me toma del cuello girando mi rostro, y nos besamos apasionadamente.
¡Este es el sabor del cielo!
- Aurora… -susurra a mi oído, ente besos-. ¿Vamos a un hotel?
Sonrío, ya no pienso.
- Vamos.
*
- ¡Que vil! -se queja Dante.
- Más que “vil”, es un maldito -le respondo-. ¿No ves que mató a su amigo?
- Es un vil bastardo -se corrige, soltando una carcajada.
Estamos en el sofá, mirando una película de intrigas y detectives modernos, pero el siempre los califica con sus adjetivos coloniales. No se lo diré, pero es muy tierno cuando habla así. Él quiere abrazarme, pero lo empujo un poco, dejándolo más derecho, para después acurrucarme en su hombro. Tras unos segundos, me abraza fuertemente de nuevo, casi sin dejarme ver.
- Dante… -le digo, cansada.
- ¿Si, mi amor, mi reina?
- Baja el brazo que no veo…
Mirándolo de reojo, veo que se ha ruborizado un poco, pero en cuanto me acomodo, el celular empieza a sonar. Viendo que es Aurora, corto la llamada, como ella me hacía. Al cabo de un rato, Dante se frustra, pausa la película, y me obliga a atender.
- ¿Se? -respondo, de mala gana.
- ¡Salí con Eric! ¡Salí con Eric! -grita desde el otro lado, por lo que tengo que separar el teléfono de mi oreja.
- ¿Cuándo, dónde, cómo, por qué, besa bien, qué pasó, cómo pasó, hasta donde llegaron? -pregunto, rápidamente, evitando reírme de la cara de sorprendido que me hace Dante.
- Hoy, en un pub, jugando pool, no sé, sí, besos, en un hotel, no te interesa -responde ella en orden.
Ya me imaginaba a ese tonto de Eric aprovechándose de ella. No debí haberle dicho que estaba en la biblioteca, pero no me gusta verla triste.
- Te felicito.
Bueno, esto ha sido todo por hoy, y espero que les haya gustado. Nos estamos leyendo en el próximo artículo. Se cuidan!!
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