~Into The Music~
¡Hola a todos! ¿Cómo están? Al fin traigo el nuevo capítulo, perdón por la demora, pero ayer me la pasé acomodando regalos y desarmando las balijas... ahora, tengo que acomodar el placard, antes de que salga un monstruo de ropa de ahí adentro xD. En fin, las fotos saldrán el lunes de esta semana, y el siguiente, puesto que el jueves comenzaré un nuevo desafío de escritos, que seguro les gusta a todos. En fin, los dejo con el capítulo, espero que les guste:
¡Pero qué demonios! Esto es cada vez más molesto. Dante está de un insoportable buen humor, Raven lo mira y pierde el frío en su mirada, y Eric me ignora, así que es cada vez más molesto. ¡Qué aburrimiento! Me molesta esto, nadie hace nada, y yo acá sola, y…
¡Maldito teléfono! Ya está sonando otra vez; tomo el aparato pero al ver la pantalla, me doy cuenta de que se trata de Raven, de nuevo. Seguro que me va a hablar de Dante, así que sin pensarlo, apretó el botón rojo, cortando la llamada. Sin embargo, ya sé lo que va a pasar, así que me pongo a contar, para que sea más divertido. A la una, a las dos, y a las… ¡tres! Listo, Raven me está llamando de nuevo, pero no tengo nada de ganas de atenderla. Vuelvo a cortar la llamada, y cuando me pongo de pie para irme de la cafetería, el teléfono comienza a sonar de nuevo.
Qué molestia, Raven.
- ¿Qué pasa? -pregunto molesta, pensando que va a hablarme de Dante.
- Eric está en la biblioteca, en el piso dos -me dice, e inmediatamente corta la llamada.
¿Y ahora qué le pasa? Antes se la pasaba hablando de Dante, y ahora parece que le doy lástima. En fin, tengo media hora hasta la próxima clase, así que no pierdo nada en ir a ver a Eric. Seguramente, lo que más me convenga sea fingir que lo encuentro de sorpresa. ¡Ah! No sé para qué me molesto, seguro que él no me quiere ni ver.
Sabiendo que esto puede ser completamente inútil, me pongo de pie, reúno mis cosas, y rápidamente me voy hacia la biblioteca. Por el camino voy cada vez más nerviosa. ¿Raven estará con él? ¿Lo hará para reírse de mí? Al llegar, veo que Eric está paseando ahora en el primer piso, así que me escondo tras unas librerías, para después subir disimuladamente la escalera, mientras pongo mi celular en modo silencioso, para no delatarme aquí. ¿Qué estará buscando? Me acerco hasta la biblioteca, para ver los lomos de los libros: al menos está mirando libros de historia, así que puedo inventar alguna excusa.
Sin más, comienzo a pasarme tocando levemente los lomos de los libros, fingiendo estar absorta en su lectura, hasta que llego a donde está él, y lo choco levemente.
*
Un golpe en el hombro me detiene de mi lectura, y rápidamente levanto la vista, sólo para ver a Aurora ahí delante de mí. ¿Habrá estado buscando algún libro? Quizás sí, o quizás estaba fingiendo sólo para buscarme… esta chica tiene un carácter que me inspira para escribir música, pero es realmente muy obvia en otras cuestiones.
- ¡Oh, Eric! ¡Lo siento, no te vi! -se disculpa, mientras gesticula levemente con las manos.
Es linda, no puedo dudarlo. Tiene un rostro alargado, y una nariz un tanto respingona, pero sus ojos marrones y redondos tan bonitos, le dan un toque infantil y peligroso al mismo tiempo; sus bucles castaños me llaman la atención, y siempre me hacen pensar en glissandos que suben y bajan, y que yo puedo agregar a mi música. Verla, ya me da la idea para una nueva canción, esta vez en modo menor, pero sencilla y primaveral.
- Tranquila -le digo, a modo de saludo-. ¿Cómo estás?
Ella sonríe. Creo que la canción podría tener un coro de una contralto de voz dulce. Seguro quedaría muy bien. Me dice algo, y yo me limito a sonreír, mientras pienso en esa canción. Algo de “Baile de Primavera” quedaría muy bien.
- ¿Qué me decías? Perdón, es que recordé algo al ver este libro -miento, para disimular que no la oí.
- Te preguntaba qué opinas del Concierto de Fin de Año -me repite, con vos suave.
-Ah, pues… -ya ni recuerdo ese concierto-. Hubo algunas canciones interesantes, pero me gustó cómo salió la pieza de Raven -dudo un momento en seguir, pero luego continuo-. ¿Tú en qué andas?
Aurora duda, mirando su mano que ahora se posa sobre el lomo de un libro de las estanterías.
- Estaba buscando un libro para estudiar para un final -me responde-. ¿Rindes algo?
- Sí… -¿y si la invito? Seguro que luego tendría completa la idea para esta canción-. ¿Tienes algo que hacer el sábado?
Ella sonríe. Sí, un interludio de flauta traversa quedaría perfecto.
- No -responde-. ¿Qué tienes en mente?
- Te veo a la medianoche, en el Blue Wolf… ¿Conoces? -ella asiente-. Nos vemos.
Y sin más, tomo el libro, y dándole las espaldas, bajo por las escaleras. Seguro que luego podré terminar la canción. Aurora me ayuda a inspirarme.
*
¡Increíble! Esto ha cambiado completamente mi humor del día. Me va a encantar poder salir con él. Creo que ni siquiera se oyó el “suerte” que le dije a modo de despedida. ¡Qué bueno! Ahora tengo que pensar qué ropa colocarme.
*
Ah… ahí está esa molestia, entrando a la biblioteca. Ese morocho ahora teñido de rubio es un fastidio. Está todo el día dándole vueltas a Raven, y hablando como un poeta del siglo XVIII. ¿Qué es lo que querrá? Tendría que dejar a Raven en paz, ella nunca le prestará atención.
*
Acabo de entrar y ya siento el frío recorrer mis espaldas. ¿Alguien me estará observando? Miro para todos lados, y veo al pérfido pianista, siguiéndome con la mirada. ¿Qué le pasa? Frunzo el seño para darle mi mejor mirada de odio, que él sostiene, pero luego recuerdo algo: Raven es mía.
Mejor le sonrío. Ahora él frunce el seño.
Me encanta Dante, eso es indudable. En fin, gracias a todos por pasarse, y el lunes les estaré dejando algunas fotos, que tengo muchísimas realmente. Espero que les guste, y nos estaremos leyendo en el próximo artículo. ¡Se cuidan!
Tags: literatura, música, novela, drama, comedia, romance, amor