cabecera

twitterfeedfeedburner

youtube fav da

   

Viernes, 19 de marzo de 2010

~Into The Music~

¡Saludos a todos! Aquí les traigo el capítulo que Miarroba se empeña en no dejarme postear (puesto que anda tan lento que cada vez que lo mando se interrumpe y no se envía), lo que mina mi esfuerzo, en el cual terminé el capítulo al mediodía. Hoy hay cuatro narradores, y si bien no es demasiado gracioso el capítulo, pasan cosas que luego se volverán muy importantes. Los dejo con la lectura:

Si lo miro bien, Eric no es -y nunca fue- de aspecto despreciable. Es alto y sus músculos están trabajados, dejando que las sudaderas siempre resalten las curvas de sus brazos; su piel es ligeramente trigueña por el broceado que siempre procura tener, y su cabello rubio y lacio cae en parte sobre su rostro. Tiene el mismo corte de pelo que Dante, sólo que los rasgos del rostro de Eric son más serios y siempre mantiene la mirada impávida y lánguida, sin importarle siquiera sus ojos celestes.
    Ahora está tocando el piano, y yo simplemente me dedico a observarlo desde la ventana. Me estiro levemente, y golpeo el vidrio, intentando que me vea.

*

    La música fluye a través de mis dedos, tocando suave o fuertemente las teclas del piano, sólo para que estas muevan el mecanismo dentro y hagan percutir las cuerdas, que crean el sonido aún incompleto de la melodía que estoy intentando mejorar. No me percato de que mi cuerpo se mueve al son de la música; se que suelo mover mi torso, pero es que la fuerza que estos sonidos generan, me sobrepasan.
    De pronto, dos golpes secos e inertes me hacen abrir los ojos y mis dedos se paralizan. Instintivamente miro hacia la ventana inglesa, que sólo tiene tres caras de un octógono, y unos almohadones en el hueco de la parte interior para poder acostarse ahí, y veo a mi Raven ahí esperando, con su siempre rostro tranquilo y apacible. Le sonrío levemente, y alzando mi diestra señalo hacia la puerta, para luego pararme y dirigirme hacia allí.
    Tranquilamente me pongo de pie, y caminando hacia la puerta, al abrirla veo su atractiva figura delante de mí. Aún recuerdo el tiempo que pasamos juntos. Sin embargo, un cariño de hermano me sale a flor de piel, y no puedo evitar alzar la diestra mientras cierro la puerta con la zurda, y despeinarle levemente la cabeza. Raven inmediatamente alza la mano empujando con el dorso la mía, para luego acomodarse su cabello rojo como el sol de un ocaso.
    
*

    ¡Esa manía que tiene Eric! Siempre me despeina, me abraza o me dice “gato” en público… hay veces que se toma tanta confianza como en el pasado, y no puedo decir a ciencia cierta que me disgusta o no, sólo que simplemente no sé cómo actuar, así que me limito a mantenerme tan impávida como siempre. Aunque sinceramente, se que con él eso no funciona.
    De pronto, veo que sobre el piano de cola hay varias hojas de partituras escritas a mano, con la letra desprolija e ilegible de Eric. Rápidamente me encamino hacia ese lugar, olvidándome inconscientemente de su presencia, y tomando una, veo que el título dice “Innuendo”: evidentemente, ha estado preparando la partitura que le pedí.
    Sin que yo diga nada, Eric pasa por detrás de mí y aprovecha para poner la diestra en mi hombro izquierdo, apretar levemente, y luego sentarse al piano. Me mira, y comienza a tocar, dejando que su cuerpo se mueva con la música. Voy leyendo la partitura, pero aunque suena muy bien, se que algo le falta, y no se qué puede ser.

*

    Toco unos momentos, observando su rostro hermoso y tranquilo mientras lee la partitura, pero me veo obligado a detenerme en la parte donde modula la canción, puesto que no he podido seguir creando el arreglo. ¡Se siente tan vacío! Es evidente que algo le falta.
    - Falta algo aquí -murmuro, y ella despega la mirada de las hojas para encontrarlas con la mía-: ese ritmo de flamenco necesita algo más, y no se me ocurre cómo hacerlo.
    La veo asentir y darle la vuelta completa al piano, para luego pararse a mi derecha y tras el banco, para luego ponerme secamente la mano en el hombro, empujándome suavemente, como siempre que quería que le dejara un lugar a mi lado. Quedándome callado me muevo, y veo que intenta reproducir el mismo ritmo flamenco de la guitarra, pero en el piano.
    Perdí la noción del tiempo que pasé embelesado por sus manos. Son blancas y de porcelana como su rostro y su cuerpo, tiene los dedos largos y finos, el dorso de la mano alargado pero delicado, y las uñas esmaltadas y bien cuidadas. Cada movimiento que hace es perfectamente femenino y delicado, y sus manos parece no tener en realidad la fuerza que ella le imprime a las notas del piano.
    Sin embargo, ese ritmo sigue estando incompleto.
    - Vamos a tocarlo a cuatro manos -dice, tomándome por sorpresa-: tú y yo.
    Instintivamente niego con la cabeza, mirándola a los ojos.
    - No lo haré -respondo, pero ella me contradice.
    - Sí lo harás -ordena-. Y ahora intenta tocar el ritmo incompleto que estabas haciendo antes, y repite los mismos acordes. Un… dos… tres…
    Y al siguiente de tres, comenzamos a tocar, juntos. Increíblemente, el ritmo cobró una fuerza impresionante y, si bien ella está tocando una octava más arriba de lo que debiera, acaba de mostrarme la mejor razón de por qué tenemos que tocarlo juntos. Al fin y al cabo, ahora que escucho que esto es realmente lo que quería lograr, no me desagrada en absoluto.
    - El problema -comento-, es que necesitaremos dos pianos, ya que de lo contrario aquí estarás tocando en una octava que no corresponda.
    - Lo sé -me responde-. Esto era sólo a objeto de demostración.
    Permanezco pensativo unos instantes, y termino por decidirme.
    - Raven, gatita…
    - No me digas gatita -me interrumpe, pero la ignoro.
    - … ¿te parece que nos reunamos el martes a las cuatro, en el Primer Auditorio? -continúo, riéndome para mis adentros del gesto que me hace por ignorarla-. Ahí hay dos pianos y podremos practicar tranquilos.
    
*

    Hay veces que, sinceramente, no sé si me llama de esa forma para hacerme molestar o qué, pero esa manía que tiene, termina por hacerme sacar una sonrisa, que vanamente intento reprimir. Eric estira una de sus manos, y pellizcando mi mejilla, rápidamente empujo esa mano con el dorso de la mía, y busco la cartera, que había dejado olvidada sobre los cojines al pie de la ventana.
    - Nos vemos el martes, entonces.
    - Ahora tengo la mejor idea para lograr este arreglo -me confirma, y realmente lo espero, puesto que quiero ganar esa presentación a toda costa.
    Caminamos hacia la puerta, y tras despedirnos, me encamino hacia mi casa. Sin embargo, a unos pasos me detengo. Yo se que Aurora está loca por Eric, y me gustaría verla con él, feliz y contenta; aprovechando la oportunidad, saco mi teléfono celular, y llamándola, retomo mi andar. Al cabo de unos tonos, ella me atiende.
    - Buenas, Raven -me saluda, e interiormente me sorprende la falta del entusiasmo.
    - ¿Estabas en clase? -pregunto, desconcertada.
    - Si, pero esta vez realmente te agradezco que me hayas sacado -me dice, ¿qué le pasará?- ¿Qué necesitabas?
    - Quería comentarte algo -anuncio-: el martes quedé con Eric para practicar en el Primer Auditorio del Conservatorio, puesto que vamos a tocar a cuatro manos y necesitamos dos pianos.
    - ¡Genial Raven! ¿A qué hora debo ir, entonces…?
    Suspiro, viendo que captó completamente mi indirecta.
    - Intenta no ir puntual y que parezca algo no planeado, así…
    - Mejor pásame a buscar, y dile a Eric que yo quería escucharte tocar -me espeta.
    Vuelvo a suspirar, sabiendo que no podré contradecirla. Después de todo, esta llamada al celular ya me está generando dolor de cabeza, puesto que la voz de mi prima no es lo más grave y disimulado que haya… y menos, cuando está cansada. Su voz parece volverse más chillona.
    - De acuerdo -me resigno-. Nos vemos.


*

    El auditorio estaba completamente oscuro cuando llegué y, tras encender sólo las luces que están cercanas a los pianos del centro, me siento en uno de ellos, sacando las partituras y comenzando a verlas. De pronto, la puerta se vuelve a ver y la silueta de Raven aparece cruzándola… junto con Aurora. Incómodo, chasqueo la lengua, sabiendo que ella no tardará en venir a importunarme, cuando yo sólo quería un ensayo tranquilo y provechoso.
    - ¡Hola, Eric! -me saluda Aurora, desde atrás de Raven-. Espero que no te moleste, le insistí mucho para que me dejara venir, y tuvo que traerme.
    Asiento con la cabeza emitiendo un leve gruñido a modo de respuesta, y por la mirada fija y con cansancio moral que Raven tiene, puedo darme cuenta de que las palabras de su prima son ciertas. Sin embargo, ignoro a la castaña y haciéndole un gesto a Raven, me encamino hacia el piano, seguido de ella, mientras siento que Aurora nos mira desde lejos.
    - Raven, vamos a tocar -le digo-. Tengo las partes preparadas ¿puedes leerlas a primera vista?
    - Por supuesto -me responde, consciente de sus excelentes habilidades-.

*

    ¡Ah! ¡Qué aburrido! Por momentos, me da la sensación de que me están saliendo raíces en los pies. Me senté bastante cerca de la puerta, y desde aquí veo a mi prima y a ese hermoso dios de cuerpo bronceado y músculos marcados que me ignoró como el mejor, y no puedo sino aburrirme. Ensayan un rato, se equivocan, corrigen algo, charlan e intercambian palabras, para que después todo siga igual.
    Además ¿cómo se atrevió siquiera a no mirarme? No sé si sentirme indignada o tonta, puesto que me pasé todo el tiempo arreglándome para estar presentable. Suspiro porque me siento tan fuera de lugar aquí, así que he decidido irme. Sin saludar -tampoco creo que les importe mucho-, me pongo de pie y salgo del auditorio, encaminándome por el pasillo, con una sola meta en la cabeza: encontrar a Dante y desquitarme con él.
    Mis pasos me llevan hasta la cafetería, donde quería tomar un café, pero muy rápidamente mis ojos se posan sobre una figurita que me llama la atención: Dante está sentado sólo en una mesa, colocándole azúcar a su nuevo café, y de pronto me ve, alzando la mano y señalándome que me siente en su mesa. Sonrío, puesto que no puede ser mejor.
    - ¡Aurora! -me dice, justo cuando coloco la cartera sobre la mesa, y me acomodo en mi asiento-. ¡Justo quería preguntarte algo!
    - Convídame algo de café -le pido más que preguntarle.
    Sin más, estiré la diestra y le saqué la tacita, mientras él miraba  soltando quejidos a los que no le hice caso, tomé un sorbo, me quejé de la falta de azúcar, y se lo volví a dar.
    - Qué mala eres, Aurora -me dice, echándole más azúcar al café y tomando un trago rápidamente, para luego cubrir la taza entre sus manos-. ¿Dónde estabas?
    Un chasquido salió de mi boca, puesto que recordé al hermoso y tonto de Eric.
    - De donde Raven está ensayando con su querido amigo de la infancia -comento, de muy mal humor, mientras me cruzo de piernas-. Y me fui porque me sentía como un tercero.
    

*

    ¡Raven con el mugriento! ¿Por qué mi diosa de cabellos rojizos y ojos de hielo se queda con ese maldito compositor y pianista? Había intentado superar esto, pero nuevamente el peso cae sobre mis hombros, y me quedo mirando al café, donde se refleja una distorsionada figura de mí mismo, que me mira sonriente de una forma burlona, a causa del movimiento del líquido. De pronto, me doy cuenta de al verdad: ¡no puedo dejar a mi princesa en manos de esa bestia! Y casi sin darme cuenta, me puse rápidamente de pie, empujando el café hacia el lado de la mesa donde estaba Aurora, ofreciéndoselo.
    - Termina el café, si gustas -le digo, un tanto nervioso.
    - ¿A dónde vas? ¿Tan apurado?
    - Eh… -la duda se cierne sobre mí, pero rápidamente creo una mentira-: voy a ir a la biblioteca. Nos vemos.
    Y sin decirle más nada, salgo caminando rápidamente.
    Daré una pequeña vuelta para que ella no me siga, pero como inconscientemente sé que me voy a tardar más, apuro mis pasos al punto de abstraerme de las demás personas. El flujo de estudiantes en los pasillos a esta hora de la tarde es muy alto, y si bien con agilidad voy esquivando las personas -empujando y pisando a otro tanto-, de pronto un idiota vino hasta mí, de frente, y terminó chocándome por completo. Lo observé rápidamente en silencio: un moreno rubio y musculoso, de esos que deben pasarse todo el tiempo en el gimnasio.
    - Maldito idiota -susurro, mientras me friego la nariz que ahora me duele mucho-. Mira por donde caminas.
    Y sin decir más continúo la marcha pensando de a ratos en Raven, pero generalmente en el infeliz que aminoró mi marcha. De pronto, me veo frente a las puertas del auditorio, y escucho la música de un piano desde el interior; no soporto estar fuera, y sin pensarlo abro la puerta lo más sigiloso que puedo, para luego adentrarme.
    El hechizo de la música del piano de Raven me invade por completo, y como un tonto avanzo unos pasos, hasta que unas palabras salen de mi boca, mientras continúo anonadado.
    - Esa canción es hermosa -comento. “Pero no tanto como tú” completo para mí mismo.

*

    Había escuchado el ruido de la puerta, pero había pensado que se trataba de un curioso o de Eric que volvía para algo, pero jamás pensé que se trataría de Dante. Y de pronto, me dice palabras como esas, en un tono de voz tan dulce que ha logrado que deje de tocar y me quede observándolo. Siento calor en mis mejillas, pero me contengo y volteo el rostro para que no me vea.
    - ¿Qué haces por aquí? -le pregunto, a modo de saludo.
    - Escuché música, reconocí tu exquisita forma de tocar y entré para escuchar -me dice.
    Y ahora sí que no se qué debo hacer. Me siento incómoda, pero la mirada de Dante -que no se cómo podría describirla-, es lo que más me confunde. Disimulando, me pongo de pie y comienzo a ordenar las partituras, mientras finjo buscar algo en ellas.
    Escucho que él intenta decir algo, mueve la boca, dice unos titubeos, pero finalmente menciona unas palabras, que hacen que me voltee rápidamente hacia él, mirándolo de frente.
    - ¿Sabes? -me comenta, luego de tanto titubeo-. He decidido presentarme al Concurso Literario Semestral, y vine aquí para inspirarme.

*

    Raven me mira, con los ojos de acero llenos de duda y sorpresa, y no sé si es que aún está incómoda por mi visita, o no sabe qué es lo que diría. Sin embargo… ¡Dante! ¿¡Qué acabas de hacer!? ¡Por llamarle la atención dije lo primero que me venía a la cabeza, y ahora no tengo idea de cómo voy a salir de esta, puesto que no tengo más opción que presentarme y ganar el dichoso concurso.
    - ¿Y sobre qué escribirás? -me pregunta, acomodándose el cabello.
    Invariablemente viene a mí una historia de una hermosa y famosa pianista, que tenía un amigo que era enfermo mental y que tenía problemas de retrasos, que intentaba pegarse de su fama, y que encima tenía el rostro deforme y una joroba en su espalda… además de que la acosaba incansablemente. ¡Dante! ¿Cómo vas a pensar eso? Es que simplemente me molesta el pianista-compositor-lo-que-sea que la persigue, y no sé cómo librarme de él.
    - ¿Qué escribirás? -vuelve a preguntarme ella, y no sé debido a qué está tan curiosa.
    Alzo mi rostro intentando calmarme, mientras me percato de que en realidad, no puedo siquiera intentar escribir esa historia, pero… De pronto, algo me ilumina, y creo haber encontrado la respuesta perfecta a la pregunta que ella me hizo.
    - Voy a escribir sobre mi musa -le respondo.



Bueno, esto ha sido todo por hoy. ¿Les dije que Dante me encanta? El originalmente no era el protagonista de la historia, pero su carisma lo convirtió en tal. Sinceramente espero que les guste el capítulo, que me dejen comentario y nos estaremos leyendo en el próximo artículo. ¡Exitos!

Tags: literatura, música, novela, historia, comedia, drama, romance

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
S?bado, 20 de marzo de 2010 | 4:29
Tambi?n a m? me est? gustando Dante. Es tan sencillo en sus sentimientos y tan claro. Parece ser el ?nico m?s expresivo, ?l no esconde lo que siente. El nuevo personaje parece tan afectado como Raven, pero me gust?, la forma de describir los sentimientos de cada uno, hace atrapante a esta historia
Autor: Aldair_88
S?bado, 20 de marzo de 2010 | 5:19
ke hermosas las descripciones, Eric parece lindo, pero prefiero yo tambi?n a Dante, me parece m?s sincero y adem?s es m?s parecido a m?, impulsivo. Me encanta.
Este cap?tulo est? realmente bueno. Parece ke Raven no es completamente indiferente a Eric. kiero ver ke pasa entre ellos
S?bado, 20 de marzo de 2010 | 11:44
Cuantos contrastes!Es interesante ver que Raven tiene a alguien con quien se siente c?moda(aunque E. no me convence,tan subidito..),y tambi?n me gusta que poco a poco estas mostr?ndonos su lado m?s sociable,nose,la not? diferete no se explicarme, y no se si es por Dante,por Eric o prque..
Que pasar?...(Por cierto, gracias por pasarte por mi B. Hoy creo subir? algunas cositas m?s)
S?bado, 20 de marzo de 2010 | 17:57
Excelente cap?tulo. Parece que Raven tambi?n tiene su corazoncito ocupado, aunque Eric no termina de convencerme con esa personalidad egoc?ntrica, es un personaje vistoso. Adoro a Dante, me recuerda a alguien.
Me encanta esta historia. Chicos, est?n haciendo un excelente trabajo. ?Sigan as?!
Lunes, 22 de marzo de 2010 | 9:25
Much?simas gracias a todos por pasarse, me alegro tanto de que les guste as? esta historia!! La verdad es que me divierto mucho escribi?ndola, y me gusta que ustedes la disfruten tambi?n. ?xitos y nos leemos!
Autor: jime_wonka
Lunes, 22 de marzo de 2010 | 20:44
n_n!! muy bueno el cap?tulo!!!
A mi me cae muy bien Dante ,no s?... tiene un no se que jajaja y Eric... mmm se ve que es un presumido XD!
Lunes, 22 de marzo de 2010 | 20:53
es un verdadero placer leer los resumenes hecho historia, realmente me encanta todos los detalles de las personalidades tan diferentes q enriquesen la historia, espero q todos disfruten leyendo tanto como yo o mas.
Martes, 23 de marzo de 2010 | 18:39
Principe_Leo, much?simas gracias or ayudarme con esta historia!!

 

HTML permitido: <strong>, <s>, <em>, <u>, <a>, <img>
Nombre:





 

   

 

design & stories copyright by truenoazul_vw
+2011+