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Viernes, 05 de marzo de 2010

~Into The Music~

¡Saludos a todos! ¿Cómo andan? El día de hoy traigo una historia que es muy importante para mí. Hace más de dos años que vengo postergando su escritura pero creo que es el momento ideal para hacerla realidad. Esta vez, nuevamente tengo que agradecerle a Principe_Leo por darme una mano con la trama, y el valor para terminar esta historia. Es una comedia, y tiene múltiples narradores en primera persona, que cuentan su versión de los hechos; de esta forma, cada vez que vean un "*", es porque ha cambiado el narrador. Espero que esto no incomode su letura, y ahora los dejo con el texto.


Soy la suma de dos antagónicos, la adyacencia de dos opuestos. Soy el hielo y el fuego al mismo tiempo, la fría elegancia y la sórdida pasión.
    Soy el fuego, cuando siento la fuerza del sonido producto de los golpes de mis dedos en el fino teclado de marfil del piano, al dejarme llevar por las notas del pentagrama musical.
    Soy el hielo, cuando mi ser se congela ante la prioridad que mi orgullo le otorga a mi apariencia, ante la necesidad de ser la imagen que ven: impertérrita, firme, segura…
    Soy como la música que toco, un sonido imponente que queda grabado por su fiereza, pero cuyas barreras nadie se anima a traspasar.
    Soy quien soy, cuando al dejar a mis manos vagar por el teclado, mis emociones surgen y se traducen en códigos irreconocibles que expresan mil y un sentimientos que permanecen anclados a las notas que del piano desbordo, como si se trataran de las líneas misma del pentagrama que recuerdo en mi mente, para dejar salir al aire esta canción tan cambiante, tan etérea, tan significativa, tan… completa.
    Soy quien soy, sólo cuando toco.
    Estoy en la espaciosa habitación de la universidad, que tiene dos pianos de colas ubicados en el centro de una gran nada, una nada aumentada por la oscuridad en la que me gusta tocar, una nada disminuida por la música que toco y que llena el ambiente.
    Mis dedos se despliegan en un acorde incontenible sobre el piano, marcando el final de una odisea de sensaciones emociones, llantos, risas: todo eso que libero cuando toco.
    Inmediatamente, y mientras los últimos armónicos resuenan en el ambiente, siento unos pasos, y unos pequeños aplausos que me hacen abrir mis ojos, provocando que mis pupilas se dilaten para ver algo en tamaña oscuridad, solo opacada por el mero reflejo de una luz que se ve a través de una puerta entreabierta, justo detrás de donde provienen los pasos.
    Enfoco mis ojos hacia la silueta, y al reconocerla, sonrío quedamente, y comienzo a cubrir el piano, para luego pararme, e intentar verlo a los ojos.
    - ¿Espiando a la gente, Dante? -le pregunto.

*

    Es una princesa, la dama de la oscuridad, la reina del hielo, la dueña de mi corazón. Ahora que avanzo hacia ella, sonriendo para disimular mis pensamientos, es probable que Raven no sepa por cuánto tiempo estuve escuchándola. Sólo cuando toca el piano sus ojos miran distinto, y una mueca de sonrisa se escurre entre esos perfectos labios sonrosados que tiene.
    Llego caminando mientras aplaudo quedamente, hasta poder parame frene a ella, y observarla en detalle. Es una musa, la más bella de todas. Tiene la piel de porcelana, blanca y dulce a la vista, que contrasta con sus cabellos rojizos como el fuego, largos hasta la cintura, lacios, donde sólo algunas finas hebras se animan a caer sobre su rostro, rozando su frente en un delicado flequillo.
    Ella es hermosa, pero fría… tan fría e inexpresiva como una muñeca eternamente joven y bella. Sin embargo, lo que más me llama la atención aparte de su carácter, son sus ojos. Son turquesas como nunca los había visto, y su color choca completamente con lo sanguíneo de su cabello; los bordes de sus ojos se delinean por un férreo azul oscuro, y extrañamente sus pupilas nunca se abren demasiado. Pero aún así, lo que más me importa es que jamás he visto su mirada brillante… son dos turquesas de acero, pero están frías, opacas y sin vida. ¡Ay Raven! ¿Estará muerta también tu alma? ¿Por qué eres así de fría?
    Esas preguntas, creo que no tienen respuesta.
    Mis divagaciones no me toman más que el tiempo que tardo en acercarme a ella, y sonriéndole, me apresuro a hablar.
    - Me gustó mucho la pieza que estabas tocando -digo, por no decir “sonata” ya que no sonaba a algo clásico. Es más, estoy seguro que de algún lado conozco esta melodía-. Verte tocar me inspira para escribir, la pieza sonaba bastante interesante, y…
    Sin embargo, poco a poco mis palabras se van muriendo en mis labios, al ver que ella me ignora mientras junta sus cosas.

*

    Escucho la primer frase de Dante, y enseguida me doy cuenta que intenta adularme. ¿Por qué todos hacen lo mismo? ¿Es que nadie sabe acercarse de otra forma? Sin embargo, en cierta forma agradezco que me tengan miedo, porque odio estas situaciones incómodas. ¿A qué viniste Dante? Oyendo sus palabras pero sin demostrarlo con mis gestos, comienzo a juntar las partituras y las guardo en mi bolso, el cual rápidamente me cuelgo en mi hombro derecho, justo para ver que mi masculina compañía, se ha quedado callado, observándome.
    - ¿A qué has venido al Primer Auditorio? -le pregunto.


*

    De confesar que varias veces y en diversas oportunidades me he sentido ignorado y por ende, incómodo… ¡pero nunca a este punto! Hace momentos le estaba diciendo que vine a este lugar porque la oí tocar, y ahora resulta que no sólo que desoyó mis palabras por completo, sino que ahora me pregunta sobre lo mismo que le estaba diciendo. Pero, ahora que pienso bien, no creo que sea conveniente decirle que vine sólo porque ella estaba aquí. Sus ojos me miran insistentes, y creo que es momento de salir de mi mutismo, para responderle.
    - Vine porque este lugar me inspira… -acoto. No es del todo mentira, puesto que este sitio me inspira cuando la oigo tocar a ella.
    Veo que asiente con un gesto del rostro sin turbar sus facciones, y sin nada más, me pasa por al lado con su imponente porte, caminando con firmeza hacia la puerta.
    - ¿A dónde vas? -me animo a preguntar.
    - A la cafetería -me responde, lejana.
    Y aún cuando yo ya estaba de camino a mi casa, mi boca suelta un imperceptible suspiro, y mis piernas voltean obligándome a seguir a Raven.


*

    Puedo asegurar, casi con completa certeza, que Dante no iba hacia la cafetería. Sin embargo, de pronto me encuentro con que me está siguiendo. ¿Por qué lo hace? Nunca he comprendido esta manera de ser de él, o qué es lo que encuentra tan interesante de mí que no se me despega cada vez que me encuentra. Me acerco hasta el mostrador de la cafetería para pedir un café con un cubo de azúcar, y veo que él pide exactamente lo mismo. Esperamos durante unos segundos, ambos en silencio y con él sonriéndome incómodamente, hasta que el cantinero voltea con las dos tazas; nos pide la cuenta y maquinalmente reacciono a sacar mi billetera y pagar, pero Dante se apresura y paga por mí.
    Otra nueva actitud que no comprendo. Me volteo rápidamente observando las mesas, hasta que diviso una limpia y vacía cerca de mí, en la cual me instalo. Momentos después, Dante corre la silla frente a mí, al tiempo que deposita su taza sobre la mesa, para luego sentar y sonreírme nuevamente. Lo veo revolver su café rápidamente, y luego me mira a los ojos.
    - Esa canción que estabas tocando me suena familiar -dice.
    ¡Al fin alguien culto en este conservatorio de harpías y brutalidad!
    - ¿La conoces? -le pregunto, ocultando mi sorpresa y alegría de que alguien conozca ese grupo.

*

    - Sí, pero… -me da vergüenza admitir esto-. No recuerdo su nombre…
    El gesto de Raven, que antes parecía casi interesando, ha vuelto a la normalidad, al gesto de porcelana impertérrita de siempre.
    - Era “Rapsodia Bohemia” de Queen -me espetó, tranquilamente.
    Y ahora, mientras ella revuelve su café para luego beber un sorbo mientras espía el menú de reojo, yo quiero que la tierra me trague y que me convierta que un topo que pueda salir cavando hacia los confines de la tierra, por ignorante. ¡Si seré inútil! ¡Raven adora a Queen! Y eso es un dato que conozco gracias a Aurora.
    Levanto la vista pensando en pedirle disculpas, y de pronto lo veo. Muchos de los hombres que están aquí voltean para ver a la preciosa dama de hielo que está frente a mí. ¿Por qué osan estos infames a observar a mi Raven? Mi mirada de odio poco puede hacer contra esa multitud que me ignora por completo, y poco a poco mis ánimos se van calmando, hasta que nuevamente se me ocurre algo que decir.
    - Ese tema es bastante complicado -comento-. ¿Por qué lo practicabas?

*

    Evidentemente, no tendré más remedio que continuar la plática. Quizás, obtenga algo interesante de todo esto.
    - Para la exposición de mitad de año -respondo, dejando la taza sobre el plato.
    Rápidamente, una entusiasmada sonrisa aparece en el rostro de Dante. Debo confesar, que él no es para nada despreciable. Tiene la piel tersa pero no demasiado delicada, que invita constantemente a tocarla; su cabello renegrido cae con gracia sobre su rostro y sobre las orejas, haciendo que él se pase la mano constantemente para acomodarlo. Sus cejas son finas pero le dan un gesto un tanto apático que él anula completamente con las continuas sonrisas… y lo que más me gusta, son sus ojos. Son verdes como las hojas más preciosas, pero brillan como dos luceros. ¡Qué distintos son de los míos!
    - ¡Eso es bueno Raven! -me dice, sin ocultar su entusiasmo-.  ¡Es un tema excelente!
    Suspiro, porque la verdad, no creo que sea eso. Niego lentamente con la cabeza mientras sus bonitas perlas esmeraldas me marcan intriga, y me dispongo a hablar.
    - Es un tema común, hay muchas versiones en piano y no es para nada llamativo -acoto, para después agregar-: hay tantas versiones, que es imposible que no me comparen con nada.

*

    No sé porqué, pero de pronto me siento como un globo al cual acaban de pinchar. ¿Cómo se las arregla para acabar con todas las conversaciones, y con la alegría ajena? Creo que eso es uno de los grandes misterios de Raven, pero aún así, no estoy dispuesto a acabar de esta forma el día de hoy. Voy a lograr una charla lo más decente posible.
    - No sé -contestó-. A mí me gusta mucho Queen…
    Nuevamente, el rostro de Raven se fuerza a ocultar su entusiasmo, pero yo se que está emocionada. O al menos, eso es lo que quiero saber.
    - ¿Qué temas te gustan?
    - ¡Muchos! -ahora sí vamos a charlar-. Pues… este que dice algo como “I’m gonna get you too… another one…” … esto…
    ¡Maldita sea, me olvidé el nombre!
    - ¿”Another One Bites The Dust”? -me apunta, con su típico acento británico que tiene desde siempre, puesto que navió en Inglaterra y vino a vivir aquí.
    Asiento, sintiéndome derrotado. Intentemos nuevamente.
    - Y esta otra… -¡no de nuevo, maldición! ¡Piensa Dante, piensa!-… la que dice “caviar and cigarrettes, well versed in etiquet…”
    - “Etiquette” -me corrige, sin ocultar su aburrimiento-. Esa es “Killer Queen”.
    Asiento nuevamente, y ahora sí que me siento derrotado. ¡No puedo ser tan tonto! He pasado meses con el ipod lleno de canciones de Queen, y ahora que vengo a hablarle de ello, resulta que me las olvido todas. Ojala la tierra me tragara, por segunda vez en la tarde de hoy, por mi tonta memoria y lo nervioso que me pongo ante su helada mirada.

*

    Por momentos me hace creer que es alguien educado, pero veo que no se sabe ninguno de los nombres de las canciones. Evidentemente trata de hacerme platicar, pero ninguno de sus intentos han resultado favorables para él, ¿por qué simplemente no me habla de algo que realmente le guste? Quisiera saber si en verdad escucha Queen o no, pero no lo sé. Tampoco es algo que me desvele del sueño, para ser sincera. No sé por qué sigue aquí, ya bien podríamos terminar con esto, que debo irme.
    - Aunque -dice nuevamente-, hay una canción de Queen que es mejor que “Rapsodia…”
    Ahí va de nuevo.
    - ¿Cuál? -pregunto ahora, sin entusiasmarme para nada.
    Sin embargo, Dante se queda en silencio. Ahora, me acaba de entrar una duda: ¿es una canción incómodamente romántica, como “Love Of My Life” o “Somebody…”, o es que no se acuerda el nombre?
    - No recuerdo el nombre -me admite, casi murmurando y sin mirarme.
    Suspiro. No entiendo ni siquiera porqué dudé.
    - No importa.
    No veo necesidad de decir más nada, así que juntando mis cosas, me despido brevemente y luego me marcho. Dante muchas veces ha hecho cosas como esta, y nunca comprendo por qué. No importa, no es tan grave… ya encontraré alguna pieza para tocar.

*

    La veo irse lentamente, y no puedo evitar sentirme como un completo inútil. ¡Cómo no me voy a acordar! Pero es que su inexpresividad me bloquea, porque nunca sé si algo le está gustando o no, debido a que su rostro permanece inmutable siempre. Es más, he escuchado a unas violinistas en un concierto, murmurar entre ellas que Raven tiene el cutis tan bonito, debido a que no sonríe nunca, y por tanto no tiene arrugas. Volviendo al tema, si sólo me diera algún indicador de que voy llevando bien la charla…
    Suspiro, ya que eso es imposible.
    El día de hoy, me voy a ir a dormir odiándome a mí mismo por perder tremenda oportunidad, pero de todas formas tengo un plan: me la voy a pasar escuchando mi ipod lleno de canciones de Queen, hasta que logre encontrar esta canción. Decía algo como… como…
    ¡INÚTIL! ¡Ni siquiera puedo tararearla! Lo único que recuerdo, es que estaba buena. Me doy lástima.

    Ha pasado una semana ya desde ese encuentro, y aún no puedo encontrar la canción. Miro a mi alrededor, y veo que en el colectivo hay varias personas con auriculares al igual que yo, pero creo que ninguno de ellos podría comprender cómo me siento. Miro hacia la ventana casi desoyendo la música, cuando de pronto algo me llama la atención: el ritmo menor, tranquilo y grave que de pronto se convierte en una odisea desenfrenada, completando la obra de seis minutos que una vez escribió Queen. ¡Esa era la canción! ¡Ahora la recuerdo!
    Casi como un tonto, por no decir completamente, pasé el resto del viaje con una sonrisa que devoraba mi rostro, mientras hacía que el pequeño aparatito reprodujera solamente la misma canción, con el fin de no olvidarla.
    Luego de bajarme y cursar una clase de dos horas mientras que con un lado del cerebro tomaba apuntes mecánicamente, y con el otro repetía el nombre de la canción, ahora que el profesor se ha ido, me dispongo a buscar a Raven. El primer lugar hacia el que atino a ir es al Primer Auditorio, pero lamentablemente no está ahí; desilusionado vuelvo inconscientemente por el mismo camino que había hecho con ella la otra vez y sorpresivamente alzo la mirada, sólo para ver su curvilínea silueta moviéndose en la misma dirección que yo.


*

    - ¡Raven!
    Escucho el llamado e inmediatamente reconozco la voz. ¿Será…? Efectivamente, lo es. Dante se aparece frente a mí cuando volteo, y su sonrisa amplia se confunde con la respiración agitada: debe haber corrido durante un tiempo, o haber caminado mucho tiempo.
    - ¡Me acordé la canción! -me dice.
    ¿Pero qué…? ¡Ah! Esa que él decía que era mejor que “Rapsodia Bohemia”. Seguro que ya se olvidó el nombre, siendo escritor debería retener algo más en su cabeza que su propio nombre.
    - ¿Cuál era?

*

    Pero de pronto, mi cerebro queda completamente en blanco, y una vez más, el nombre desaparece de mi mente. ¡Maldición! ¡Si estuve todo el día escuchándola y ahora se me va a olvidar! Calma, Dante, calma o me va a dar un soponcio aquí mismo. Intentando no sentirme presionado por la mirada de apremio que me está echando Raven, intento recordarle un fragmento.
    - Esa que tiene algo de ritmo flamenco con guitarra eléctrica -le digo-. Dice algo como “if there is a god or any…”.
    De pronto, la veo asentir con la cabeza.
    - ¿Puede ser “Innuendo”? -me pregunta, casi con duda.
    - ¡Esa es! -¿cómo pude olvidarme un nombre tan sencillo? Sin embargo, ahora es mi oportunidad-. Creo que en piano quedaría mejor que “Rapsodia Bohemia”, además de que nunca la he escuchado interpretada por nadie, menos en piano.
    De momento a otro, y justo cuando había imaginado que Raven se alegraría, la veo que se queda callada, mirando hacia el suelo. ¿Qué pensará? De pronto, veo que alza su rostro con una mirada completamente distinta. Sus ojos se ven más hermosos de lo que jamás han sido, y por una vez, me siento tranquilo en vez de nervioso.
    - Esa canción es perfecta -me dice-. Gracias.
    Y sin decirme nada más, comienza a voltear para seguir su camino. Sin embargo, en ese momento lo ví: sus labios carnosos y atractivos se curvaron lentamente hacia arriba, de una forma apenas perceptible. ¡Pero yo lo vi! ¡Raven sonrió! ¡Me sonrió! ¡A MI!    
    Esto debe ser el cielo, estoy seguro… es un ángel, más hermosa aún… es la sonrisa más perfecta del mundo. No sé si ya lo pensé, pero… ¡Raven me sonrió!




¡Esto es todo por hoy! La historia va dedicada a quien me dio la idea original, y a quien me está ayudando a escribirla. ¿Qué opinan del narrador? Espero que se diviertan, aunque lentamente irá volviéndose más dramática. Perdónenme porque odio escribir comedias, y no se si esta saldrá tan buena y graciosa como la tengo pensada. Nos estaremos leyendo en el próximo artículo. ¡Éxitos!

Tags: literatura, novela, música, comedia, drama, primera persona

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: jime_wonka
Viernes, 05 de marzo de 2010 | 19:40
:3 me gust? mucho este primer cap?tulo,no cabe duda que escribes genial,me gust? mucho que sean varios narradores.
estar? esperando el pr?ximo cap.,saludos!!!!!
Viernes, 05 de marzo de 2010 | 21:48
Es genial. La forma en la concuerdan las partes de cada narrador y los personajes tan bien caracterizados...Todo hace que sea sencillo entrar en la historia. Los dos narradores le dan un punto muy bueno. Me encant?. Voy a estar al tanto para leer la segunda parte en cuanto la publiques.
Saludos y continua as?, que es todo un gusto leer un material como este.
Autor: BlueBrain
S?bado, 06 de marzo de 2010 | 3:57
muy novedosa la tem?tica, distintos narradores es una idea genial para una novela completamente distinta a lo que sueles escribir. Me gust? mucho, espero la continuaci?n
Autor: Aldair_88
S?bado, 06 de marzo de 2010 | 5:12
ke buena pinta esta historia. Me gusta la idea de los multiples relatores y manejas muy bien el estilo. ?kiero m?s!!
Autor: robertelyankee
S?bado, 06 de marzo de 2010 | 5:28
Hola, Thundergirl. Acabo de leer el primer cap?tulo y decirte que al igual que Raven al piano, est? genial. La visi?n enamoradiza y casi t?mida de Dante, contrasta con la frialdad de Raven. Al menos parece de momento que Dante est? feliz de haber conseguido imaginar una leve sonrisa de su amor secreto, je je. Te seguir? leyendo la continuaci?n en cuanto la publiques. Un fuerte abrazo, compa?era.
Autor: Rudy Spillman
S?bado, 06 de marzo de 2010 | 7:45
Melina, para odiar la escritura de comedias lo haces muy bien. Te dir? que lo del asterisco servir? para lectores demasiado distra?dos (como Dante). A mi entender, se hace innecesaria su utilizaci?n. Original, la historia fluye y el lector junto con ella. Mis felicitaciones.
Un saludo.
S?bado, 06 de marzo de 2010 | 9:49
Has sabido mezclar con habilidad varios temas.La narraci?n a dos bandas tiene su encanto.La lectura de este primero capitulo ha sido muy agradable.Estar? esperando el siguiente.
Saludos.
S?bado, 06 de marzo de 2010 | 11:58
ha quedado muy bueno este capitulo, me encanta como lo escribiste trueno, y debo decir q disfrute muchisimo ayudando con esta historia, nos reimos mucho con los resumenes; y a todos espero q disfruten leyendo.
Autor: fita64
S?bado, 06 de marzo de 2010 | 14:32
Hola, despues de leer este primer capitulo y de gustarme ya que invita a seguir leyendo, me pregunto quien es Aurora, jiji. Espero la continuaci?n.
Un abrazo.
S?bado, 06 de marzo de 2010 | 18:41
Excelente primer cap?tulo. Recuerdo un One Shot sobre esta historia. Me encanta la forma en que difieren los pensamientos y actitudes de cada personaje. Las descripciones son impecables, como siempre. Seguir? leyendo esta historia, porque ya me atrap?. Los felicito a ambos co-escritores, por tan buen inicio
S?bado, 06 de marzo de 2010 | 20:00
?Muchisimas gracias a todos! Me alegra mucho que les haya gustado la forma de narrar, les puedo asegurar que es todo un desaf?o para m?. Estoy contenta de que quieran seguir leyendo, espero que esta historia sea muy buena. ?Gracias a todos por pasarse!
Autor: Malina
Viernes, 12 de marzo de 2010 | 12:32
Me gust? mucho leer tu relato. No soy experta en g?neros pero su lectura se hace sencilla y con facilidad entras en la trama o personalidad de los personajes.
Te felicito y animo a continuar

 

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