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S?bado, 13 de febrero de 2010

~Premeditado~

¡Saludos a todos! Este es el antepenúltimo capítulo de esta larga y complicada historia de venganzas, que espero que les esté gustando. En el capítulo de hoy creo que Lars me quedó más roñoso de lo habitual, jajaja! Chicos, les comento que ayer no publiqué porque rendí un exámen y quedé fatal; sin embargo, anuncios como ese los haré en el Twitter, así que pasense a leerlo de vez en cuando (hay varios enlaces en el menú lateral). Sin más preámbulos, con la historia.


“[…] y en ese momento, Lars supo que era exactamente lo que necesitaba […]”


    No sabía cómo expresarlo, pero la ira y la molestia recorrían todo su cuerpo. Se sentía degradado, denigrado, aplazado… ¿hacía cuánto tiempo que Leda lo engañaba? Ella era únicamente de él, no importaba lo que él pudiera hacer, puesto que él sí tenía derecho para hacerlo. Pero ella… ¡ella! En medio de sus divagaciones mentales alzó su pie pateando el cesto de la basura, en un intento frustrado de descargarse, que sólo aumentó su enojo al ver la basura desperdigada por su oficina. Sólo tenía algo en claro: a Leda le molestaría más que él le hiciera algo a Lancer que a ella misma, puesto que de chicos siempre habían sido amigos, y muy cercanos. Se quedó en silencio mental luego de procesar ese pensamiento, para luego escupir sobre el tarro de basura, expresándose a sí mismo su opinión sobre esa amistad.
    Aún molesto, Lars se puso las manos en la espalda, apoyando dorso con palma, e inclinándose levemente hacia delante, comenzó a bordear su escritorio, pensando qué podría hacer. Matar a Lancer no era una buena idea, puesto que Leda sufriría sólo un tiempo, y luego lo superaría. No, él quería algo que fuera permanente, y que le recordara día a día su pecado, haciéndola sufrir y doblegándola hacia él, para que le rogara perdón.
    De pronto, una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro, al tiempo que enderezó su postura para observar a la ventana que tenía abierta, pero cubierta completamente con la cortina. ¿Cómo no se había percatado antes de ese detalle? Echándose en su sillón y colocando cada brazo en uno de los apoyadores, recordó que una vez le había recomendado a Lancer que se comprara una pistola para defenderse en caso de que lo volvieran a asaltar, como le había pasado una vez. De esa forma, robando ese arma, podía inculpar a Lancer muy fácilmente… si él estaba con Leda en el momento en que hacían el acontecimiento, Lars estaba seguro de que conocía a Lancer, y de que él se guardaría su coartada, siendo incapaz de decir algo que destrozara el matrimonio de Leda.
    De esa forma, Lancer iría a una cárcel -puesto que él mismo se encargaría de llevarlo a una de alta seguridad-, y Leda viviría arrepentida por lo que pasó; si Lancer llegaba a salir no sería él mismo, y todo su plan marcharía sobre ruedas.
    Ese día, Lars no pudo quedarse tranquilo, a pesar de tener ideado un plan. Se mantuvo de malhumor durante toda la jornada laboral, ignoró las llamadas de Leda, y a la noche se citó con Úrsula en un hotel, dispuesto a relajarse a costa de su secretaria. Ni bien entraron en la habitación, él no perdió tiempo en tomarla de las muñecas y acorralarla contra la pared, besando su cuello, mientras la desvestía fervientemente, para después llevarla con energía hacia la cama, haciéndola suya. Se movía casi violentamente, manipulador y dominante, porque aún estando en la cama con esa mujer que siempre lo ayudaba a descargarse, no podía dejar de pensar en s infiel mujer.
    Se recostó al lado de Úrsula cuando todo terminó, observando el techo como si estuviera perdido en sus propios pensamientos. De pronto, sintió una leve caricia en su brazo, que lo hizo voltearse para ver a la mujer que tenía a su lado.
    - ¿Pasa algo, Lars? -preguntó ella, con una mirada casi preocupada.
    Y en ese momento, Lars supo que era exactamente lo que necesitaba. Se volteó hacia ella besándola con ternura, acariciándola como un joven enamorado, para luego susurrarle algunas palabras al oído, que la hicieron estremecer.
    - Querida, necesito que me ayudes en algo -comentó, preparándose para explicarle cuál iba a ser su papel en su venganza personal.


    Un nuevo día había comenzado, y otra vez Lars llegó a su oficina, enclaustrándose en ella. Su trabajo consistía básicamente en atender a la prensa, firmar papeles, autorizar casos, firmar papeles, leer documentación y firmar papeles. Y eso mismo lo frustraba. Esa mañana Úrsula lo había recibido con una pila de informes sobre su escritorio, que aguardaban su lectura y autorización, lo que iba a mantenerlo encerrado por casi tres cuartas partes de la jornada laboral.
    Sin embargo, él tenía algo más importante que hacer. Buscando su teléfono celular y llamando a Tanner, se citaron al mediodía en un restaurante.
    Mientras pensaba en su plan, la mañana transcurrió rápidamente, al tiempo que él se encontraba embebido en sus propios pensamientos. Llegada la hora, salió de la oficina, subió en su coche y condujo tan abstraído como había estado hasta entonces, hasta estacionar frente al local. Al entrar, no tardó en divisar la mesa donde se encontraba Tanner, fumando y con el diario desplegado sobre la misma; se dirigió hacia él, fulminando su cigarro de una sola mirada, para luego sentarse delante.
    - He de indicarte algunas cosas que harás, con la máxima discreción -saludó Lars.
    Observando el creciente malhumor de Lars, Tanner cerró el diario y enderezó su postura, mostrando que llevaría a cabo las órdenes de Lars.
    - Debes buscar un grupo de hombres dispuestos, que se mantengan callados y discretos -ordenó, para luego tomar un trago de agua del vaso de Tanner, y proseguir-. Deberás preparar una cuenta bancaría, y hablar con el dueño de la Joyería Benson, sobre la peatonal.
    - ¿Lars, qué vas a hacer?
    La pregunta era retórica… o tonta, pero no podía evitar hacerla.  Sabía desde el momento en que Lars le había encomendado que vigilara a su esposa, que terminaría planeando alguna venganza. Sin embargo, no había considerado la amplitud de la misma.
    Como esperaba, Lars no respondió.
    - Está bien, lo haré -afirmó Tanner.


    Tanner conducía tranquilo y calmado, atento a cada movimiento que sucedía en la calle. Esa siesta tenía una misión muy particular, la cual no le agradaba nada, pero se limitaba a cumplirla por lealtad a Lars y la posible amistad que lo unía a él. Al cabo de un rato llegó a destino, dejando su auto estacionado en frente de la cochera de una casa de tamaño medio, frente sucio y algunas matas en el jardín. Se bajó juntando sus cosas con él, para después tocar el timbre. Desde dentro, se oyeron varios ruidos, y finalmente la puerta se abrió sin mostrar a nadie. Tanner entró automáticamente, cerrando tras de sí.
    - Tan cuidadoso como siempre, Ron -saludó, caminando hacia el sofá.
    - Gajes de mi oficio -se burló una voz masculina pero juvenil, que sonaba desde atrás de una habitación-. Ven para este sitio.
    Asintiendo, el policía cambió su ruta, cruzando esa puerta. Dentro se observaba la completa sala de un hacker, con varias computadoras y diversos aparatos, libros y muy poca luz.
    - ¿Qué es lo que necesitas? -preguntó-, esta vez te saldrá caro.
    - Lo sé, pero serás bien pagado -respondió Tanner-. Necesito que prepares una cuenta bancaria aleatoria, de la que sacar una suma de dinero no sea visiblemente notorio: debes tratar de abrir la cuenta de mafioso Guantes Blancos, que atraparon hace poco.
    - ¡Interesante! ¿Y para qué quieres tú, respetado policía, ese tipo de encargo?
    - Esta vez no es como policía -agregó Tanner-: siéntete libre de cobrarte discretamente de esa cuenta. También necesito que entres al sistema de seguridad de la Joyería Benson: quiero que filmes un momento el lugar sin gente, para que cuando vaya mi estadía pase desapercibida. También entra en su cuenta, y estate listo para hacer una transferencia de cuatro mil dólares a esa cuenta.
    - Avísame cuando llegues al lugar.
    Sin agregar nada más, Tanner volteó yéndose del lugar, mientras pensaba que Ron era el mejor hacker que él había conocido, y que seguramente haría un trabajo limpio. Tal como ya había pensado antes, se subió en el auto y dio unas vueltas, para después tomar un camino muy indirecto hacia la joyería; se detuvo a varias cuadras y caminó el resto, y cuando estuvo cerca llamó a Ron. Al cabo de unos minutos, éste le dio el visto bueno, y Tanner entró al local.
    En el mostrador sólo había un hombre mayor, de piel consumida y cabellos canosos circundando una creciente calva brillante; iba ataviado con un traje de vestir negro, zapatos charolados y un fino anillo de oro en su anular, que indicaba que aún estaba casado. El local era simple, con grandes vidrieras de vidrio de seguridad antibalas, luces blancas, y decorado simple y brillante: todo lo que se esperaba de una joyería de lujo y trayectoria.
    Muy pronto escuchó un saludo del viejo, el cual se encontraba sólo, y el policía se acercó rápidamente hacia el hombre.
    - Un gusto, señor -saludó el dueño-. ¿Quisiera ver alguna joya en particular?
    - Quiero hacer un trato con usted -comentó Tanner-. Mejor dicho, esta es la única salida que tiene ahora.
    Sus palabras causaron una fuerte impresión sobre el anciano, que lentamente movió su mano hacia el mostrador para apretar un botón de emergencia, pero Tanner no se lo permitió.
    - No llame a la policía, no tiene sentido -agregó-. El trato es el siguiente: en unos días una pandilla robará su tienda, llevándose mercadería por casi cien mil dólares; nadie saldrá herido. Al cabo de tres días luego del robo, usted recibirá un crédito por ciento cincuenta mil dólares, en su cuenta.
    - ¿Cómo se que es verdad? -inquirió el anciano.
    Tanner metió su mano en el bolsillo, llamado a Ron y luego cortando la comunicación.
    - Mire su cuenta, ahora debería tener un adelanto de diez mil dólares.
    Tal como Tanner había dicho, el hombre se acercó hacia una de las computadoras y revisó su cuenta, para percatarse con sorpresa que el monto había sido acreditado correctamente y sin intereses.
    - ¿Por qué hace esto? -preguntó aún más asustado.
    - Eso no le interesa -fue la dura respuesta-. Usted solamente debe actuar con discreción, y gastar el dinero con tranquilidad, para nada apurado. Debe mantener el silencio, si no quiere problemas con la policía.
    El anciano clavó sus ojos en el hombre que le hacía tremenda propuesta, y bajando la mirada hacia sus manos, supo que desde ese momento no le quedaba otro remedio más que aceptar el trato. Por miedo o por deseo, ya no tenía escapatoria. Asitiendo, confirmó con sus palabras que aceptaba, y Tanner no tardó en irse del lugar.
    Luego de ese encuentro, pasaron dos largos días en los que Tanner se dedicó completamente a encontrar un grupo de delincuentes que le fuera útil, y que estuvieran desesperados. Finalmente, encontró a unos cuatro que habían intentado reincidir en robos y atracos, pero que finalmente se había detenido. Esa noche, se subió a su coche y se dirigió hacia el barrio donde vivían, esperando encontrarlos en grupo, a todos juntos.
    Desde la calle se iban viendo los cambios a la zona, las caras peligrosas y las manos en los bolsillos con armas. Tanner entró cerca de un parque que estaba al lado de una cancha de básquet, y deteniendo su coche se bajó lentamente, observando al grupo de variadas alturas y edades, que jugaba entre gritos y exageraciones, en la cancha de al lado. De pronto, los cuatro muchachos lo vieron, y se acercaron con el seño fruncido y las manos listas para pegar.
    Por su parte, Tanner sabía que iban a estar juntos, según los informes que tenía de los controladores. Justo cuando los cuatro lo rodearon, las puertas del auto de Tanner se abrieron, dejando paso a tres hombres de tamaño considerable, definida altura, y grandes músculos, que al acercarse hicieron que los otros se alejaran unos pasos.
    - ¿Qué es lo que quieres, extraño? -preguntó.
    - Vengo a ofrecerles un trato -dijo, con paciencia-: se que todos ustedes son convictos que hay intentado reincidir, y conociendo sus habilidades en el robo, vengo a traerles una propuesta. Ustedes me ayudan a robar una joyería, y podrán guardarse todas las joyas con un valor máximo de cien mil dólares en total. Yo me encargaré de que la policía no se entere de ustedes, puesto que no quedará rastro de su acción.
    Los cuatro se miraron en silencio, cuestionándose mentalmente.
    - ¿Por qué nos ofreces esto?
    - Necesito hombres y ustedes son perfectos -respondió-. El resto de mis motivos, no les interesan. Sólo deben guardar silencio y ser discretos.
    Una vez más, los convictos se miraron sonriendo. Tanner también sonrió. Estaba seguro de que Lars lo felicitaría por su rápido accionar.



Bien, esto ha sido todo por hoy. Dos capítulos más, y se termina la historia; los datos sobre la nueva serán sorpresa esta vez, pero comenzará inmediatamente al terminar "Más Allá De Medianoche". Les agradezco que se pasen... ¿me dejan comentarios y votitos en las encuestas? ¡Gracias! Nos leemos en el próximo artículo. ¡Saludos!

Tags: literatura, novela, drama, misterio, thriller

<@[email protected]> Comentarios:

Domingo, 14 de febrero de 2010 | 8:56
que buen ecap?tulo, que bien ideada la historia y me encanta como lo has relatado. Excelente estilo, libre, bien encadenado y como siempre muy buenas las descripciones.
Autor: shira
Domingo, 14 de febrero de 2010 | 19:12
http://img402.imageshack.us/i/premiobloghechoporti.jpg/

hola, voy por blogs mirando el dise?o aparte la decoracion,informacion,entretenimiento,galeria...

enorabuena has sido [email protected]/habeis sido [email protected] de mi premio sorpresa por tu creatividad al dise?o blog hecho por ti por el esfuerzo y merito que le pones!

besos,shira

www.floral-disengs.globspot.com

pagina oficial:
www.eldiariodeshira.blogspot.com
Domingo, 14 de febrero de 2010 | 19:32
me gusto mucho el capitulo la descripcion de todo lo q ocurria podia imaginarmelo a la perfeccion, los sentimientos q te envuelven en las personalidades. excelente trabajo.
Domingo, 14 de febrero de 2010 | 19:59
Hola Niisan y Principe_Leo, gracias por pasarse por la historia, em alegro que les haya gustado. Shira, ahora mismo me paso, gracias!!
Autor: BlueBrain
Lunes, 15 de febrero de 2010 | 4:18
muy buen cap?tulo. Lo que me gusta de ThunderGirl es la habilidad para describir, adem?s que el relato est? muy bien hilado y se hace entretenido leerlo.
Felicidades, escribes muy bien.
Autor: Aldair_88
Lunes, 15 de febrero de 2010 | 5:08
me encant? este cap?tulo, c?mo manipula a todos Lars, ke bien describes los sentimientos de todos. Cada cap. es mejor ke el anterior. Esta historia est? muy buena. Los felicito
Lunes, 15 de febrero de 2010 | 8:09
Hola Aldair, me alegro mucho que te est? gustando el cap?tulo, gracias por leer!

 

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