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S?bado, 30 de enero de 2010

~Fotografías~

¡Buenas a todos! Les traigo otro capítulo de "Más Allá De Medianoche", me quedó corto comparado con el capítulo anterior, pero no por eso menos interesante. Esta ha sido una buena semana en el blog, no se si vieron, hay una campaña de nuevos autores, un desafío de lectura y premios que he recibido. Muchas gracias a todos los que se han pasado por el blog, y ahora para no molestarlos, los dejo con la lectura del capítulo.


“[…] en cierto punto, las palabras de Tanner se habían convertido en un simple
murmullo,
cuando él se había concentrado en esas fotos […]”

    La habitación del hotel era pequeña pero justa. Tenía las paredes pintadas en beige y bordó oscuro, y una amplia cama en el centro; las paredes laterales a esta tenían espejos que la reflejaban, y unas pequeñas luces rojas que daban la sensación de penumbras, y un ambiente muy cálido. Aún acostada en la cama, Úrsula observaba a Lars mientras se colocaba su ropa, con extrema paciencia, dejándole ver el fornido torso y los músculos de su espalda, que parecían brillar con la transpiración y los movimientos. Bajando por momentos la vista hacia el suelo, mientras comenzaba a pararse para vestirse, Úrsula no podía evitar pensar en todo lo que estaba haciendo. ¿Era correcto? ¿Era posible lograrlo?
    - ¿Estás dudando de nuevo, querida? -preguntó Lars, volteándose a verla.
    - Sólo me preguntaba si está todo bien -fue la respuesta, casi susurrante y temblorosa.
    - Lo está -su voz sonaba segura-. Además, yo me encargaré de arreglar todo.
    Y acabando la frase tan cerca de sus labios, volvió a besarla fuerte y apasionadamente, dejando que las palabras murieran en sus bocas.
    Lejos de ahí, pero a la misma hora, el coche de Tanner estaba detenido frente a la casa de Leda, en la misma posición donde lo había dejado desde que llegó. Echado en el asiento del conductor, observaba atentamente la casa, sus puertas, sus ventanas, las luces y cualquier irregularidad que pudiera pasar. Sin embargo, lo extraño era que desde hacía horas no pasaba nada. ¿Estaría durmiendo? Podría ser, pero de ser así, las sospechas de Lars hubieran sido bastante infundadas; quizás habría hecho otra cosa… ¿se había ido? Imposible, puesto que él estaba observando la puerta principal.
    De pronto, un frío intenso recorrió su cuerpo, al percatarse de lo que había hecho: si algo pasaba y él no podía fotografiarlo culpa de ese error, Lars jamás se lo perdonaría… No, él jamás se lo perdonaría a sí mismo.
    Rápidamente, y sin encender las luces del coche, dio la vuelta a la cuadra, estacionando discretamente a una distancia considerable. En efecto, y tal como él temía, la casa tenía una puerta trasera que daba a la calle posterior. ¿Habría pasado algo? Mientras Tanner pensaba en todas las posibilidad de lo que podría haber pasado, un coche con las luces apagadas pasó a su lado, estacionando más cerca de la casa de Leda. Después de eso, se detuvo, y un joven de cabellos castaños y figura estilizada, se bajó hacia la casa caminando mientras parecía intentar fijarse si alguien lo observaba. Preparando la cámara que tenía a su lado, Tanner alcanzó a acercar el lente, y capturar una fotografía del momento en que el joven cruzaba la puerta.
    ¿Quién sería? El rostro le parecía familiar, pero no podía reconocerlo por la oscuridad. ¿Sería Lancer, el amigo de la infancia? Quizás, pero tenía que estar atento, puesto que era muy probable que pronto salieran de la casa.


    Sabiendo que era peligroso, Leda abrió la puerta, observando que su amigo ya había llegado.  Al entrar, él se detuvo lo suficientemente cerca de ella, como para notar que su rostro estaba pálido, sus mejillas tenían rastros de las lágrimas, y que sus labios temblaban sin que Leda se atreviera a decir nada. Esa simple imagen, le partía el alma; se echaba la culpa de la situación, sabía que si años atrás los hubiera detenido… si tan sólo hubiera dicho sus verdaderos sentimientos…
    - Esta noche… Lars tampoco vino -murmuró Leda-. Me llamó, y antes de que pudiera saludarlo, me dijo que no vendría a cenar…
    Lancer sintió como si esas palabras le atravesaran el corazón, preguntándole a gritos porqué no había hecho nada, si tanto la quería ¿cómo podía dejar que sufriera de esa manera?
    - Lo siento -respondió él-: lo siento mucho.
    Y sin esperar, extendió sus brazos rodeándola por la cintura, para luego atraerla hacia sí, apretándola contra su pecho. Sintió que Leda no tardó en corresponder al abrazo y, agachando el rostro, apoyó su mejilla en la cabeza de ella, acercándola aún más. Sentía que así, quizás, podría darle tranquilidad, tratando de remediar el error que había cometido al dejar que Leda y Lars se casaran.
    - Perdóname por no haber dicho nada antes -las palabras de Lancer se perdían en el silencio, justo cuando cortó su frase para darle un pequeño beso en el cabello a Leda; luego, esperó unos segundos, y continuó-. Lo siento, porque yo los veía felices… a ti te veía feliz, y pensé que estabas a gusto con Lars.
    - Lancer…
    - Perdóname, porque yo sólo quería tu felicidad -terminó.
    En ese momento Leda creyó que no existía nada más en el mundo que ellos dos. Lancer siempre había estado ahí para ella, apoyándola y cuidándola… sin embargo ella de joven se había dejado llevar por la imponente apariencia de Lars. Sus pensamientos se convirtieron en un torbellino de dudas, pero al sentí una fría gota de agua en su mejilla, ella volvió a la realidad; estirándose hacia atrás, tomó el rostro de Lancer entre sus manos, viendo que esa era la única lágrima que él había derramado en el silencio de esa noche.
    Lentamente fue acercando su rostro moviendo a Lancer con sus manos, hasta depositar un casto beso en su ojo derecho, y luego en la mejilla donde había caído la lágrima. La boca de él se movió impulsivamente buscando la de ella, hasta que por fin se encontraron, apretándose uno contra otro, fuertemente; ese contacto fue sólo unos segundos, pero quisieron más, y separando sus labios profundizaron el beso. El la apretó contra sí, bajando sus besos por el cuello femenino, mientras sus manos se escapaban de la ropa, para tocarle la piel de la espalda.
    - Lancer… -susurró ella-: salgamos de aquí.
    Sin perder tiempo, él se separó tomándola de la mano mientras ella se estiraba por alcanzar su cartera colgada en un perchero cerca de la puerta; luego de eso, abrieron la puerta de la calle, y salieron cerrando tras de sí. Se encaminaron hacia el auto, en silencio, para luego subirse en él; esperaron unos segundos antes de encenderlo, pero sin encender las luces, se pusieron en marcha. Lo que ninguno de ellos había notado, es que Tanner se había encargado de tomar varias fotografías de ese momento.
    Unas cuadras después Lancer le encendió las luces a su coche, sin percatarse del auto negro que los seguía a una distancia prudencial; se alejaron de la ciudad hasta encontrar un estacionamiento cubierto que pertenecía a un hotel. Desde donde estaba, y completamente a oscuras, Tanner no pudo observar si se habían bajado del auto, pero tras sacarle una fotografía al lugar, decidió esperar.
    Ya dentro del local, Lancer llevaba a Leda de la mano apretándola fuertemente por miedo a que ese momento no fuera real, y ella desapareciera. Se acercó hacia la recepción, donde pidió una habitación para dos personas, anotándola bajo un seudónimo; tras firmar y pagar el tiempo completo, tiró suavemente de su mano, llamándole la atención a la fémina, para sonreírle y encaminarse hacia la escalera del hotel. Subieron tranquilos, callados y sonrientes hacia la habitación. Cuando estuvieron frente a la puerta, él le pasó la llave para que abriera, pero ni bien entraron, él cerró tras de sí, abalanzándose sobre Leda y abrazándola desde la espalda, apoyando su mentón en el hombro izquierdo de ella.
    - Siempre te quise, Leda -confesó-, y por eso nunca me voy a perdonar que sufras por estar con Lars.
    Sin decir ni una palabra, ella volteó sonriente y lo miró directamente a los ojos, para luego besarlo tiernamente. Mientras ambos se iban relajando, Leda lo empujó hacia la cama, sentándolo en ella, para luego colocarse en sus piernas, para besarlo una vez más.
    Desde afuera, Tanner había encontrado que la cortina no estaba completamente cerrada y, aprovechando una rendija, tomó algunas fotos más desde la oscuridad. Sin embargo, el hecho de estar siguiendo la intimidad de una pareja no le agradaba, y tras tomar las que él consideró como pruebas suficientes, volvió a su auto, dispuesto a abandonar la tarea por esa noche.


    Ya era de mañana cuando el teléfono celular de Lars comenzó a sonar insistentemente. Echado en el sillón de su oficina, abrió el teléfono sólo para encontrar que se trataba de Tanner. ¿Habría encontrado algo? ¿La había seguido a Leda? Atendió. Después de todo, no sabría las respuestas hasta luego de hablar con su hombre de confianza.
    - Diga -anunció, a modo de saludo.
    - Soy Tanner -se presentó el otro, aún sabiendo que era innecesario-. Tengo algunas cosas que mostrarte ¿puedo ir en media hora?
    - Te espero entonces.
    Tal y como Lars lo esperaba, media hora después Úrsula había entrado en su oficina, anunciándole la presencia de Tanner, para luego dejarlos solos. Sin decir demasiado, Tanner sacó un sobre de papel madera y se lo extendió a Lars, mientras comenzaba a narrarle todo lo que había ocurrido la noche anterior.
    Extendiendo su diestra tomó el sobre para luego abrirlo, y comenzar a ver cada una de las fotos. Lancer entrando en su casa y luego saliendo de la mano con Leda, su coche estacionado en un Motel, y otras que fueron las que más lo turbaron: su esposa en brazos de quien una vez había sido su mejor amigo, durante las épocas de secundaria. En cierto punto, las palabras de Tanner se habían convertido en un simple murmullo, cuando él se había concentrado en esas fotos.
    - Vete, y luego te diré qué hacer -dijo de pronto Lars, interrumpiéndolo.
    Sabiendo qué era lo que debía hacer, Tanner asintió mientras caminaba hacia la puerta. Mas al llegar, se detuvo.
    - Lars, no puedes dejar las cosas así -murmuró.
    Y sin decir más, se fue.
    Nuevamente tirado en su sillón, Lars observaba la última foto que había encontrado en el sobre, donde se veía a Lancer claramente sacándole la ropa a su esposa. ¡Era una cualquiera! En ese momento, no sabía qué le había visto de jóvenes… pero aunque fuera así, Leda le pertenecía a él, y sólo a él. Se puso de pie rápidamente y pateando el escritorio, tomó la foto desde ambos extremos para luego partirla en dos, y arrojarla sobre su escritorio.
    Se tenía que vengar. No con ella, sino con lo que más le doliera: Lancer.



Bueno, esto ha sido todo por hoy. En breve colocaré una nueva encuesta sobre algunos géneros de lectura, así que me gustaría que me dejaran su opinión. ¿Me dejan un comentario? Muchas gracias a todos los que se pasen, y nos estaremos leyendo en el próximo capítulo. ¡Éxitos!

Tags: literatura, novela, drama, misterio, thriller

<@[email protected]> Comentarios:

S?bado, 30 de enero de 2010 | 18:08
Bueno, me parece que tampoco Leda tiene derocho a quejarse contra Lars, proque sigue la misma t?nica. Que interesante se est? ponindo la trama, esto m?s que un tri?ngulo amoroso es un hex?gono jajajaja
S?bado, 30 de enero de 2010 | 19:37
muy bien desarrollado el capitulo, siendo uno de los mas rebeladores. excelente trabajo, felicitaciones
Autor: BlueBrain
Lunes, 01 de febrero de 2010 | 5:07
estupendo!! Este relato me dej? asombrado, no me lo esperaba, uno de los mejores cap?tulos, hasta ahora, los felicito chicos, que imaginaci?n tienen y que bien escriben juntos
Lunes, 01 de febrero de 2010 | 9:15
Saludos a todos, y me alegro que les haya gustado el cap?tulo. BlueBrain, que te haya dejado asombrado me pone contenta, porque quiere decir que mis escritos causan sensaciones. Eso es bueno. Saludos y gracias por leerme!
Autor: Aldair_88
Mi?rcoles, 03 de febrero de 2010 | 5:14
ke buen cap?tulo, casi me deja sin aliento cuando se envuelven en un abrazo, ke tierna escena, me gust? mucho este cap?tulo. Felicitaciones a los escritores
Mi?rcoles, 03 de febrero de 2010 | 11:54
Muchas gracias Aldair por el comentario, me alegro que te haya gustado.

 

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