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S?bado, 09 de enero de 2010

~Investigación~

¡Buenas a todos! ¿Cómo andan? Estoy bastante contenta, porque he hecho más cambios en el blog. Lo primero para comentarles, es que saqué los feos textos de colores en las historias, y ahroa todas tienen un avatar a la derecha, con el nombre de la misma: creo que queda más delicado, y no tan burdo como las letras. La otra noticia es que ahora el blog está en Twitter, así que dentro de poco agregaré los banners y widgets correspondientes para que puedan seguir al blog por medio de esa red. Ahora sí, sin más, los dejo con la lectura de un capítulo que me ha gustado mucho escribir.



“[…] Leda y Lancer estaban tramando algo juntos,
y era en lo único en lo que su perturbada mente podía pensar en ese momento […]”

    Estaba acostado, o al menos, eso quería sentir; creía que su cuerpo ardía, que su cabeza explotaría, pero peor aún, que estaba girando y cayendo hacia un horrible vacío. Volteaba en la cama, intentando vanamente aferrarse a las sábanas, pero su transpirado cuerpo se adhería a las telas, incrementando su malestar. Un grito horroroso retumbó en el lugar donde él estaba, como si una campana estuviera sonando dentro de su propia cabeza. Abrió los ojos, y el movimiento instantáneo fue llevar una mano hacia sus ojos, cubriéndolos de la luz, y la otra hacia su frente, sacudida por el intenso dolor de cabeza, producto de la resaca.
    Como pudo, Lars se sentó en la cama, girando su cuerpo hacia la mesa de noche, donde su teléfono se sacudía incesante con la vibración de la alarma despertador, que acompañaba con un horrendo ruido, que estaba torturando cada nervio del policía. Tomó el aparato entre sus manos, toqueteando rápidamente cada uno de los botones laterales, en busca de aquel que le permitiría acallarlo.
    Sin embargo, de pronto, lo recordó vagamente. Al llegar a la casa la noche anterior, se había encontrado a Lancer esperándolo en el sofá del living, con un humor no demasiado amigable; a su vez, también creía recordar algún intercambio de palabras o corta charla, en la que Lancer lo había criticado por su comportamiento. Una carcajada resonó en la habitación, pero luego Lars comenzó a maldecir el potente ruido, que sólo aumentaba su jaqueca.
    Maldiciendo a todos los sonidos que hasta él mismo generaba, Lars se puso en pie saliendo de la cama, para luego vestirse rápidamente, y bajar hacia la cocina, en busca del botiquín donde debía haber algún medicamento que calmara su jaqueca. Al llegar a la habitación, se dio cuenta que Leda no estaba por ningún lugar de la casa. ¿Dónde habría salido? Si mal no recordaba, la noche anterior habría estado en el funeral de su tan querida abuela… en teoría; pero nada aseguraba que eso hubiera pasado exactamente. ¿Se habría ido con alguien? Si estaba de duelo, debería haber regresado inmediatamente a la casa.
    Enojado, pateó el tarro de basura, haciendo que éste girara en círculos, para luego quedar extrañamente en la misma posición, con la marca de la suela del zapato, marcada en uno de los laterales. Definitivamente, Leda y Lancer estaban tramando algo juntos, y era en lo único en lo que su perturbada mente podía pensar en ese momento. Incluso podía ser que…
    El pocillo con el café resbaló de sus manos, golpeando en el borde de la mesada, y partiéndose en pedazos, al tiempo que volcaba el hirviente contenido en el suelo, manchándolo. Lars observó el líquido oscuro expandirse, mientras sólo una pregunta rondaba en su mente: ¿acaso Lancer y Leda habrían cumplido la promesa que tenían de niños? Rápidamente limpió el desastre que había ocasionado, para luego correr hacia su habitación una vez más, dispuesto a bañarse. Una vez aseado, se colocó su traje de trabajo, buscó su maletín, y salió hacia el garaje, subiéndose en su coche, y conduciendo hacia la oficina a toda velocidad.
    Al cabo de media hora, Lars aparcó su coche en el estacionamiento del lugar, bajándose rápidamente. Tomó su portafolio y se encaminó hacia la oficina; al llegar a las puertas, saludó a los dos oficiales que guardaban la entrada, para después atravesar el portal, en dirección al escritorio de su secretaria. Forzó todos los saludos y preguntas que siempre acarreaba su llegada, diciéndoles a todos que luego hablaran con su secretaria. Al llegar, Úrsula se puso en pie, contenta de verlo luego de la noche anterior, pero Lars sólo le dijo una corta frase:
    - Llama a Tanner y dile que venga a verme. Es urgente.
    Y sin decir más, volteó rápidamente dejando a la joven sin saber qué decir, para irse hacia su oficina, enclaustrándose en ella, sin salir. Afuera, Úrsula se limitó a suspirar, sentándose en su silla y tomando el teléfono, para cumplir con la orden.
    Había pasado media hora ya, cuando Lars estaba comenzando a impacientarse en su escritorio, mientras firmaba papeles y revisaba transacciones, hasta que unos golpes en la puerta lo sobresaltaron. La gigante figura de Tanner se recortó a contraluz en el vano, pero luego se difuminó cuando éste avanzó hacia el interior, cerrando tras de sí.
    - ¿Pasa algo, Lars? -preguntó, acercándose.
    - Siéntate -ordenó el aludido, acompañando sus palabras con un gesto de la mano-. Tú eres mi hombre de mayor confianza, y por eso es que te he llamado.
    Tanner asintió con la cabeza, sin saber muy bien qué decir.
    - Tengo mis motivos para sospechar que mi esposa, Leda, está involucrada en asuntos no demasiado convenientes -explicó Lars-, por lo que creo que es necesario ahondar en sus acciones.
    - Si quieres, yo podría encargarme de eso, e investigar su accionar -se apresuró a decir Tanner, ofreciéndose para la sucia tarea de espiar a la esposa de su jefe.
    Lars sonrió, leve e imperceptiblemente.
    - No esperaba menos de ti.
    - Estaré con los preparativos.
    Y sin decir más, Tanner salió de la oficina.
    Esperando un tiempo prudencial, y cuando hubo finalizado de firmar la tanda de papeles e informes que tenía en espera, Lars se inclinó hacia el intercomunicador, presionando un botón para habilitar la llamada a su secretaria, e informándole que se debía presentarse en su oficina. Minutos después, se escucharon unos golpes, y Úrsula ingresó, sonriendo tímidamente.
    - Estos son todos los informes que tenía para firmar -anunció, señalando una parva de papeles y carpetas, en una mesa auxiliar-. Puedes llevarlos cuando quieras.
    - Sí, señor. ¿Algo más?
    - ¿Ha pasado algo de lo que debas informarme?
    - No, señor.
    Nuevamente, la misma sonrisa sardónica se dibujó en el rostro de Lars, quien no tardó en ponerse de pie, caminando hacia la secretaria. Al llegar, la rodeó en círculos mirándola fijamente, para después abrazarla por la espalda, apretando su vientre, con la diestra exactamente debajo del busto de ella. Úrsula se relajó entre esos brazos ya conocidos para ella, mientras se dejaba empujar hacia el escritorio. Cuando se acercaron, Lars colocó las manos en su estrecha cintura y la volteó rápidamente, para luego colocar su pierna derecha entre las de la fémina, empujándola con su cuerpo hacia la mesa, y con sus manos hacia él. Úrsula se dejaba, y le seguía el juego. Y eso, a él le encantaba.
    - Quiero verte esta noche -le dijo él, mientras le mordía el cuello.
    - ¿Podrás, por tu esposa?
    - No te preocupes por eso -respondió-: yo me encargo de todo.

    
    Era ya de noche cuando Úrsula terminó de reunir sus cosas, colocarse el abrigo, y salir de la estación, tras marcar su ficha como todos los demás empleados. Una hora después, Lars seguía aún en su escritorio, recostado en el sillón, observando el teléfono fijo; pensando qué diría Leda, tomó el aparato, buscó el número de su casa en la agenda, y la llamó. Tras unos segundos, la rubia atendió:
    - ¡Lars, querido!
    - No voy a ir a cenar. No me esperes -dijo él a modo de saludo.
    Un pronunciado silencio se marcó en la comunicación, cuando ninguno de los dos se atrevía ni quería decir nada.
    - Hace mucho que no vienes -comentó ella, al fin-. ¿Hay algo que te moleste?
    Las lágrimas comenzaban a caer del rostro de la chica, y Lars lo pudo sentir.
    - ¿Estás enojado conmigo, Lars? ¿Qué he hecho para que me trates así?
    Ella continuó llorando y hablando durante unos minutos, hasta que Lars le cortó la llamada, súbitamente, cansado de escuchar sus tontos llantos. Acto seguido, buscó otro número en la agenda, y llamó a Tanner, quien rápidamente atendió.
    - ¿Diga? ¿Lars? -saludó.
    - No voy a ir a la casa esta noche -comentó-. Vigila a Leda.
    Y sin más, cortó la llamada. Juntó su maletín y el saco que tenía colgado en el perchero, para después cerrar su oficina, saliendo del lugar. Se detuvo en la puerta de la Estación, donde fichó su tarjeta, y luego salió hacia el estacionamiento; una vez en su coche, se cercioró que nadie lo siguiera, para ponerlo en marcha y conducir hacia un bar.
    El lugar era un tugurio mal iluminado, en una zona de clase media-baja de la ciudad, donde pocas personas se atrevían a ir. Sin embargo, había una jovencita sentada en el vano de la ventana, esperando. Al ver llegar el auto de Lars, Úrsula se puso de pie rápidamente para caminar hasta él,  abrir la puerta y subirse en el coche. En el interior, ambos se miraron durante unos segundos, y luego Lars puso rumbo hacia un hotel, donde pasarían la noche.
    Luego de cortar con Lars, Tanner puso en marcha su coche manteniendo las luces apagadas, y lo acercó a la casa de Leda, estacionando entre la multitud de autos aparcados en la vereda. Sin más, sacó unos larga vista, y su cámara fotográfica, dispuesto a guardar toda la información de lo que pasara esa noche.
    Sin embargo, tras haber hablado con Lars, Leda corrió hacia la habitación que compartían, echándose en la cama, para comenzar a llorar insaciablemente, mientras pensaba en las crueles palabras que su marido le había dicho. Pero aún así, y casi sin pensarlo, tomó el teléfono para llamar a Lancer, dispuesta a pedirle que salieran.
    Después de todo, necesitaba distraerse un poco.



¡Esto es todo! Les comento que la semana que viene no voy a estar, pero el blog tiene dos actualizaciones automáticas, una el martes otra el jueves, de las cuales, la del jueves es un drabble escrito por mí. ¡Espero que les gusten! Y bueno, sin más, nos estaremos leyendo en el próximo artículo. ¡Éxitos a todos!

Tags: literatura, novela, drama, misterio, thriller

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
S?bado, 09 de enero de 2010 | 4:16
Ese Lars se hace odiar, que tio tan fr?o. Muy emocionante este cap?tulo, ?excelente!
Autor: Aldair_88
S?bado, 09 de enero de 2010 | 5:26
estupenda entrega, despu?s de la forma ke tiene Lars de tratar a su esposa, no entiendo pork? ella no lo echa. ?El tio es despreciable!, me encanta la personalidad ke le dan a los personajes, hace ke la historia sea muy real y muy interesante. Los felicito a los dos escritores
Autor: Anonimo
S?bado, 09 de enero de 2010 | 6:50
Buen art?culo e interesante. Saludos.
http://www.ramonferrera.blogspot.com
Autor: maria
S?bado, 09 de enero de 2010 | 15:10
uuu q feo Lars no me cae jeje
S?bado, 09 de enero de 2010 | 17:55
nuevamente asombrado de la capacidad de trueno para darle tanta vida a esos resumenes q hacemos, estoy muy contento, con como esta quedando la historia, realmente es muy buena
S?bado, 09 de enero de 2010 | 21:42
Blue, Aldair gracias por leer la historia y los buenos comentarios!! An?nimo y Mar?a, gracias por dejar su opini?n, jejeje, eso siempre ayuda al escritor. Y Principe_Leo, much?simas gracias por ayudarme a escribir.
Domingo, 10 de enero de 2010 | 12:47
Lars es realmente repulsivo el tipito. Esta es de las mejores historias que ha publicado este blog. Chicos, hacen un excelente trabajo escribiendo. No veo la hora de que llegue el domingo para poder leer otro episodio. Los felicito

 

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