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S?bado, 19 de diciembre de 2009

~Migajas~

¡Nas chicos! Les pido disculpas por postear recién ahora, pero mi pc está dando la lata de nuevo, y ayer pasé todo el día rezongando y tratando de hacer algo... ni modo, mañana la formatearé de nuevo y, muy a mi pesar no le vuelvo a instalar el DMC3!!! Ese juego me trae mala suerte, estoy convencida de eso. En fin, los dejo con un capítulo que me ha gustado mucho.




“[…] una gota de transpiración rebotó desde la sien hasta las mejillas de Caín,
cayendo sobre la mesa: el hombre había sido pagado […]”

    Aún lejos de Caín, pero con sus manos en los brazos masculinos, Leda se dedicó a pensar sobre lo que estaba pasando. En el video, Lars y Úrsula habían estado hablando durante largo rato, y en algunos momentos se habían referido a un él, al cual no habían nombrado; estaba convencida de que se referían a Lancer, sino… ¿porqué la secretaría estaría siempre tan preocupada? ¿Y Lars tan confiado? Seguramente, algo se traían entre manos.
    - Caín -dijo ella-: estoy segura de que hablaban de Lancer en el video.
    El aludido no pudo evitar hacer un pequeño gesto de disgusto al oír esas palabras.
    - ¿Quieres que investigue más? -preguntó finalmente.
    Justo cuando Leda iba a responderle, el chirrido del timbre del departamento resonó en la habitación. Caín se puso de pie disculpándose con la mujer, para luego dirigirse con la mayor de las precauciones hacia donde estaba la puerta; acercó su cuerpo hacia ésta, cerrando el ojo derecho y observando a través de la mirilla, sólo para ver a Michel del otro lado, con un sacón hasta la mitad de las pantorrillas, el seño fruncido y cara de preocupación. Sin perder demasiado tiempo, se separó de la puerta mientras sacaba las llaves de sus bolsillos, para comenzar las cerraduras; al cabo de un rato, Michel ya había entrado al lugar, aprovechando para observarlo con el gesto de preocupación.
    Caín asintió, y le hizo un gesto para que lo siguiera. Cruzaron un pasillo, entraron en una habitación, y ambos primos cruzaron sus miradas. Leda estaba sentada en el suelo, con la cara marcada por las lágrimas que había llorado, y la mirada fija en un pequeño televisor, al cual le habían conectado un aparato que -seguramente-, tenía videos grabado. De pie al lado de la puerta, Michel estaba vestido de traje color negro, con un sacón hasta media pantorrilla de un profundo azul marino, y la miraba atentamente, mientras en su diestra sostenía el portafolios.
    - ¿Michel? -preguntó Leda a modo de saludo.
    - Caín me dijo que estabas aquí -comentó, mientras se acercaba para pasarle la mano por el cabello, despeinándola levemente-. Te traje esto… -anunció.
    Mientras su prima lo observaba, Michel revisó su portafolio, sacando un grupo de cartas atadas con un cordón, se lo tendió a Leda la cual observó atentamente los remitentes. La letra le resultaba familiar, y sabía muy bien de quién era, pero sus sospechas se confirmaron cuando vio el remitente: eran cartas de Lancer. Un cosquilleo se alzó por su columna, y una sonrisa de felicidad iluminó su rostro, mientras apretaba esas cartas contra su pecho, cruzando los brazos delante de ellas, como protegiéndolas. Cerró los ojos con fuerza mientras sostenía las cartas, y luego se puso de pie rápidamente, mirando a Caín y a Michel.
    - Caín… -dijo ella-. ¿Podrías prestarme algo de papel para contestar estas cartas?
    Fingiendo tranquilidad, Caín asintió, para luego guiar a Leda hacia una sala donde tenía la computadora, y muchas hojas de impresión, las cuales le prestó a la joven, dejándola sola en la habitación. Cuando ella quedó sola, inmediatamente tomó la primera de las cartas y, abriéndola con cuidado, se dispuso a leerla.
    Sin que ella se diera cuenta, Caín la observó durante un rato, para luego ir hacia donde estaba Michel. Al regresar a esa habitación, encontró a su amigo observando los videos con un gesto más serio del que ya tenía. Cuando sus miradas se encontraron, Michel detuvo el video, y observó a Caín.
    - Están hablando de Lancer… -afirmó el rubio.
    Caín asintió.
    - Evidentemente, sí -respondió el policía, aún cuando le dolía afirmarlo-. No me extraña esa actitud de Lars… desde hace tiempo se ha estado comportando muy extraño.
    - En efecto…
    - Te confieso algo -dijo Caín, casi entre dientes-. Esto no me da buena espina: creo que están tramando algo.
    Michel sacudió la cabeza, negando sus palabras, para después despeinarse el cabello.
    - No lo creo, Lars no es de esos, y…
    - Lars ha cambiado -interrumpió ella, entrando a la habitación con el paquete de cartas bajo su brazo, y una nueva en su diestra-: no es como era antes, y menos como el adolescente que conocimos.
    - Pero Leda…
    - Como dice Caín -agregó, dándole la carta a Michel-, creo que lo mejor es investigar.
    Los tres permanecieron en silencio, sin saber qué decir. Michel observaba con atención la carta para Lancer que tenía entre sus manos, mientras que Caín intentaba idear un plan para comenzar la investigación. Por su parte, Leda buscaba recordar lo que había acontecido la noche que encarcelaron a su amigo, sabiendo que sin nada que inculpara a Lars, sería poco probable que consiguiera algo.
    - Necesitamos alguna prueba… -susurró Leda, llevándose el pulgar a la boca para morderlo.
    Al oír esas palabras, Caín volteó para observarla.
    - Podríamos intentar conseguir videos de la estación esa noche, y ver si hubo algún comportamiento extraño -anunció-. Pero hay tres encargados de vigilancia, que trabajan aleatoriamente, y no sé quién estuvo encargado esa noche.
    - Yo recuerdo haber visto a un hombre mayor en la estación, pero no estoy segura…
    Inmediatamente, Caín volteó hacia ella, pensando que seguramente esa era la pista que necesitaba.


    Un nuevo amanecer anunció un nuevo día, encontrando a Caín ya de camino a la estación. Ingresó a la estación siguiendo su rutina de siempre, registrando su tarjeta, buscando un café, y dirigiéndose hacia su puesto. El día transcurrió demasiado tranquilo para él, con Lars en encerrado en la sala de conferencias, junto con los altos cargos de la policía nacional. Sin embargo, cerca del mediodía y cuando la estación parecía desierta, Caín se dirigió hacia la cafetera que estaba detrás del escritorio de Úrsula, para después doblar hacia el archivo. Una vez ahí, caminó por entre todos los armarios, hasta encontrar ese que él estaba buscando: el que contenía los archivos de todo el personal ajeno a la policía, que trabajaba en la estación.
    Y tal como él esperaba, rápidamente encontró el archivo del hombre que Leda le había descrito: el viejo Barrey, el cual sería imposible de convencer por las buenas, debido a la cantidad de años trabajando en el lugar. Sin embargo, estaba seguro que algo de dinero lo convencería, debido a los grandes problemas financieros que había tenido, desde que su esposa había enfermado. Por eso mismo, necesitaría la ayuda de Leda para poder hablar con él.
    Al día siguiente, Caín y Leda se encaminaron hacia la casa del hombre, dispuestos a convencerlo. Luego del viaje, encontraron la casa que denotaba ser vieja y estar tratada por los años; estaba recubierta por maderas, con una pequeña galería frontal, y para llegar hasta la puerta había que subir unas pequeñas escalinatas, por las cuales se encaminaron. Al subir, Leda tocó rápidamente el timbre; a los pocos minutos, Barrey estaba con ellos, atendiéndolos.
    - ¿Qué se les ofrece? -inquirió, dudoso.
    - Necesito que me ayudes, y yo te pagaré por esa ayuda -saludó Leda.
    El hombre los miró con desconfianza.
    - Sabemos de lo difícil que es pagar la internación de su esposa, y por eso queremos hacer este trato con usted -agregó Caín.
    Esas palabras pegaron en el corazón del hombre, el cual se estrujaba cada vez que debía sufrir por unas monedas para poder comprarle los medicamentos a su mujer así que, sin pensarlo dos veces, los dejó entrar.
    - ¿En qué quieren que los ayude, y a cambio de qué? -preguntó, ya dentro del living.
    - Sé que te encargas de las cámaras de seguridad de una estación de policías… yo necesito filmaciones cercanas a una fecha exacta -explicó Leda-. A cambio de eso y de que olvides este encuentro, te daré siete mil dólares.
    Al oír el monto, el hombre no pudo evitar sobresaltarse, demostrándole implícitamente a Leda, que su plan había funcionado.
    - De acuerdo -afirmó-. Yo guardo copias de esas filmaciones, porque esa estación es muy sucia.
    Esas palabras no sorprendieron a Leda, menos aún cuando el viejo le entregó filmaciones de la estación de la noche del acontecimiento, así como también de una semana antes y después de la misma. A cambio, Leda le entregó el dinero, para después marcharse con Caín.
    Ya en el auto, Leda se los entregó al policía para que los guardara, mientras ella llamaría a Lars, para excusarse diciendo que cenaría con Michel. Tomando su celular desde su cartera, observó atentamente la lista de contactos antes de llamar a su esposo; seleccionó su número de celular, y acercándose el teléfono al oído, esperó. Y esperó. Al cabo de unos segundos, cuando la contestadora automática saltó sola para atenderla, Leda cerró el teléfono guardándolo en su cartera, sabiendo que una vez más había sido ignorada por su marido. Observando la situación, Caín tomó su mano mientras conducía, intentando transmitirle fuerzas, para que no se sintiera sola.
    Al cabo de un rato llegaron al edificio donde vivía Caín, y subieron directamente a su departamento, instalándose en la misma habitación de unos días atrás, para dedicarse a observar todos y cada uno de los videos que habían adquirido. Lars horas pasaron, hasta que la madrugada los encontró apoyados contra la cama, comiendo comida chatarra, y bebiendo gaseosa en silencio, con la mirada fija en el televisor portátil que transmitía monótonamente las filmaciones aceleradas.
    De pronto, Leda bostezó y Caín detuvo los videos.
    - ¿Pasa algo? -preguntó.
    Leda asintió.
    - Pues… este es el video del día D  -comentó ella-, y en el momento en el que Úrsula avisa del robo a la joyería, Lars no está en la estación… a no ser, que esté encerrado en su oficina.
    - Es lo mismo que pienso yo -agregó Caín-. Además, recuerdo que cuando Lars dio el reporte a los periodistas y sus superiores, tanto él como Úrsula confirmaron que había estado en la Estación.
    Leda volvió a morderse el dedo pulgar: evidentemente, ese día había pasado algo extraño en la Estación, y en el engaño a Lancer.
    A la mañana siguiente, Caín se encontraba en la estación, una vez más en la cocina cercana al escritorio de Úrsula. De pronto, una suave brisa ingresó desde algún lado, haciendo que una puerta se azotara levemente; mas el adiestrado oído de Caín, lo ayudó a descubrir que no había sido solo una puerta la que se había golpeado. Siguiendo sus instintos, se encaminó por uno de los pasillos, hasta que encontró una sala de limpieza que estaba entreabierta. Al ingresar, observó estanterías llenas de libros y objetos de limpieza; mirando cada uno de los tarros, se encontró con unos que estaban separados levemente, y dejaban entrever una puerta. Corriendo la estantería y observando a través de la cerradura, Caín se encontró con una entrada secreta a la oficina de Lars.
    Sin dudarlo dos veces, ideó un pequeño plan.
    Sobornando al viejo Barley una vez más, lo obligó a filmar un video repetido de la oficina de Lars durante unos segundos, el cual reprodujo constantemente durante el tiempo que Caín estaría investigando. Teniendo sus espaldas cubiertas, y cuando Úrsula y Lars se habían ido, Caín se escurrió por los pasillos, llegando hasta la sala almacén, y cruzando por la puerta hacia la oficina de Lars.
    Tal como él lo había predicho, tenía de unos momentos para revisar todo así que, colocándose guantes de cirujano, comenzó su investigación.
    Revisó sólo los lugares donde podía llegar a contener algo importante, pero se detuvo frente al tarro de basura, donde algo le llamó la atención. Agachándose hasta quedar de cuclillas, corrió con su mano un preservativo que evidentemente había sido usado, sintiendo que su odio hacia Lars se incrementaba; sin dejar que eso lo cegara, detectó un extraño papel debajo del mismo, y no dudó en sacarlo: se trataba de una nota escrita por el mismo Lars, que sólo eran números consecutivos. ¿Qué serían? Pensando que quizás era la cuenta de un banco, Caín lo anotó rápidamente, para luego irse del lugar.
    Esa tarde terminó temprano y, usando sus contactos para cobrarse unos cuantos favores, logró encontrar que se trataba de una cuenta bancaria. Rápidamente, condujo hacia la casa de su hermano, que sabía podría ayudarlo. Al llegar, detuvo el coche frente al garaje, pero cuando estaba por tocar el timbre, un joven saltó sobre él, arrastrándolo hacia el interior.
    - ¡Hermano! ¡Hermanito! ¡Mi hermanito!
    El joven de cabellos castaños largos y enrulados, abrazaba a Caín sin parar, despeinándolo y sacudiéndolo, como si aún fueran unos críos.
    - ¡Cálmate, Seth! -lo regañó-. Te traje una cuenta bancaria para que investigues…
    Rápidamente, Seth pasó su lengua sobre sus labios, relamiéndose. Sin esperar, tomó el papel con el número, y se dirigió hacia su habitación, donde varias computadoras la decoraban; tras un rato tecleando e insultando por lo bajo, se dio vuelta, señalándole el monitor a su hermano.
    Caín se acercó apresurado y nervioso, y lo que encontró lo sorprendió: la cuenta pertenecía a una persona de identidad reservada, pero figuraba un retiro de una importante suma de dinero, a nombre del joyero que había sido supuestamente asaltado por Lancer. Una gota de transpiración rebotó desde la sien hasta las mejillas de Caín, cayendo sobre la mesa: el hombre había sido pagado.
    ¿Realmente era una traición? No estaba seguro, sólo sabía que la implicación de Lancer había estado armado, y tramado por otra persona.



¡Chan, chan, chan! Espero que les haya gustado el capítulo, yo estoy bastante satisfecha con los resultados del mismo. Poco a poco la historia va a llegando a su punto de tensión, y espero que les agrade mucho. Gracias por leerme, y nos estaremos encontrando en el próximo artículo. ¡Éxitos!

Tags: literatura, novela, drama, misterio, thriller

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Aldair_88
Domingo, 20 de diciembre de 2009 | 8:38
guakala!!! la trama se enreda cada vez m?s, esto est? muy, pero muy interesante.
Chicos ke buena novela est?n escribiendo, los felicito
Domingo, 20 de diciembre de 2009 | 11:22
Este cap?tulo me atrap? completamente. Los felicito, Trueno y Principe-Leo, esta trama est? cada vez mejor, sigan as?
Domingo, 20 de diciembre de 2009 | 16:34
yo estoy muy feliz de como esta quedando, la historia, realmente trueno esta haciendo un gran trabajo. me gusto mucho como quedo el cap. :)
Autor: BlueBrain
Lunes, 21 de diciembre de 2009 | 4:37
Muy buen cap?tulo, la historia est? cada vez mejor, felicito a los escritores
Martes, 22 de diciembre de 2009 | 11:55
?Gracias por pasarse! Me alegro que les guste, yo tambi?n estoy feliz con la historia, y desde aqu? a los pocos cap?tulos que quedan por delante, la trama se enreda cada vez m?s. Espero que les est? gustando.

 

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