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Viernes, 11 de diciembre de 2009

~Alianza~

¡Buenas a todos! ¿Cómo andan? Hoy les traigo otro capítulo de esta historia que, sinceramente, cada vez me atrapa más a mi misma también. Veo que los resultados de la encuestra van muy parejos, así que parece que todos los personajes son bastante odiados, jajaja. ¡Que dilema! ¿Ninguno les cae bien? En fin, me dejo de charlas y aquí el capítulo de hoy:


“[…] en el interior, había una brillante estrella plateada,
recostada sobre seda negra […]”
    

    El pasillo era amplio y de pisos cerámicos gastados de tantas caminatas, con armarios en las paredes, y amplias luces en el techo; la puerta que observaba era de madera con una pequeña ventana, a través de la cual podía observar el curso de alumnos: sus alumnos. Leda suspiró contenta, dándose ánimos, y abrió la puerta para comenzar su primera clase como profesora de inglés en una escuela primaria. Finalmente se había recibido, y comenzaba a dar clases, luego de tanto esfuerzo.
    Por su parte, lejos de la escuela, Lars había logrado ingresar en una estación de policías, como criminólogo del lugar. Su trabajo consistía en analizar los perfiles de los criminales, asistir en las investigaciones y declarar en los casos de la fiscalía, para apoyar al estado. Sin embargo, su gran carisma y rápida adaptación, hicieron que poco a poco fuera ganándose la confianza y la estima de todos sus compañeros. Mientras el trabajo lo iba absorbiendo, demandándole cada vez más tiempo, Lars comenzó a volverse taciturno, asilándose primeramente de sus amigos; llegaba tarde a su casa, pero siempre sonreía al ver a Leda esperándolo, y atenta a sus necesidades.


    Estaba reclinado sobre su sillón, cansado de teclear y observando el techo, mientras pensaba la mejor forma de conseguir información sobre la próxima noticia que le habían encargado. Sabía muy bien que su jefe se la había asignado para probar su desempeño como periodista y que, si conseguía una muy buena nota, seguramente recibiría un ascenso. El problema era, principalmente, que se trataba de un caso en el que la policía no estaba dando información, y resultaba casi imposible obtener algo más de ellos, que no fueran evasivas.
    Llegó la hora del almuerzo, y decidió que saldría un rato para intentar encontrar algún contacto que lo pudiera ayudar. Sin tardar demasiado, se dirigió hacia el bar que no estaba lejos del lugar, donde ocasionalmente solía haber un policía, con el cual había hablado en algunas tardes aburridas. Salió del edificio de su diario, y caminó por la calle con las manos en los bolsillos, y el cabello despeinado por el viento, mientras pensaba cómo podría encarar una conversación. Llegó al local, cansado y abriendo la puerta, para luego quedarse de pie unos segundos, observando el sitio; muy pronto, una cabellera castaña que coronaba un cuerpo masculino de porte imponentemente militar, salió a relucir cerca de la barra. Sabiendo que había encontrado a su objetivo, Michel se aproximó.
    - Hace tiempo que no te veía, Caín -saludó-. ¿Cómo te ha ido?
    El aludido volteó hacia su derecha, molesto por la intromisión, cuando de pronto observó a su conocido de la facultad: Michel Heller, el cual hacía tiempo que no veía.
    - ¡Lo mismo digo, perdido! -respondió alegre, estirando la diestra para estrechársela-. ¿Qué es de tu vida?
    La pregunta perfecta en el momento justo. Michel sonrió mientras pedía dos bebidas, aprovechando la oportunidad para lanzar la indirecta que tanto necesitaba.
    - Me han asignado hacer una nota sobre el caso de la desaparición de la familia, pero es complicado -comentó Michel, con voz de distraído-. La policía no da nada de información, y de eso depende mi trabajo.
    Caín negó con la cabeza.
    - Es un caso complicado, seguramente no conseguirás demasiada información -alegó, arrugando el entrecejo.
    Michel asintió haciéndose el desentendido, mientras comprendía que seguramente Caín estaba implicado en ese caso, por la forma de sus gestos.
    - Debe ser un caso difícil ¿verdad?
    Caín volteó rápidamente para verlo directamente a los ojos, mientras dudaba de lo que diría después: ambos habían comprendido las indirectas aún si decirse nada. Continuaron hablando durante un rato, hasta que finalmente llegaron a un acuerdo: Caín debía pasarle información a Michel, y éste lo ayudaría con sus medios a encontrar algunos datos sobre la familia desaparecida. Al cabo de un tiempo, todo salió tal cual ambos lo habían predicho.


    Era una tarde lluviosa, pero tranquila. Los autos apenas circulaban, y las personas hablaban vívidamente dentro del bar. Caín estaña reclinado en uno de los sillones de las mesas de las esquinas, con un diario en la mano, el cual sostenía directamente en la portada: parecía que su trato había salido mejor de lo que esperaron en un principio. En primera plana, estaba la noticia del caso, redactada de una forma no amarillista, con el nombre de Michel bajo ella. Caín sonrió, tocándose el bolsillo izquierdo del saco, mientras terminaba de leer la nota.
    De pronto, una mano tocó su hombro como llamándole la atención, y luego Michel se apareció por su diestra, señalando el diario, mientras sonreía.
    - Por lo que veo, ya te has enterado -dijo, a modo de saludo.
    - Felicitaciones Michel, redactaste muy bien el artículo -respondió Caín-. ¿Cómo te fue en el trabajo con esto?
    - Pues muy bien -contestó Michel, sentándose frente a Caín-: me dieron el ascenso, ahora soy jefe de sección. ¿Y a ti?
    Caín sonrió, y tocándose el bolsillo derecho, sacó una pequeña cajita forrada en seda negra, la cual le tendió. Michel observó el objeto, para después tomarlo con cuidado entre sus manos, y abrirlo lentamente, quedándose anonadado por su contenido. En el interior, había una brillante estrella plateada, recostada sobre seda negra, y que tenía una pequeña tira roja con detalles en amarillo; en el centro de la estrella, había una simple frase: “por el valor”. La Estrella del Valor.
    - Increíble… -Michel no sabía qué más decir-. Te felicito realmente… -agregó, mientras le devolvía la condecoración, aún sorprendido.
    - Yo también me quedé así -contó, observando la distinción, para después guardarla-: me llamó el jefe de la estación, y me dijo que por haber rescatado a la niña de la familia desaparecida, y por mi desempeño en el caso, me daba la condecoración.
    - Eso es excelente,  ¡felicitaciones! -se alegró Michel.
    - Parece que nuestro acuerdo salió mejor de lo esperado.
    - Ciertamente… -secundó el rubio-. ¡Yo invito una ronda!
    Sin decir más nada, Michel y Caín pidieron una ronda de cerveza, para festejar los acontecimientos. Llegada la hora de pagar, Michel insistió en que él se haría cargo de la cuenta, y revisando en sus bolsillos, sacó su billetera, la cual abrió para buscar el dinero. En eso, Caín volteó hacia ese lado, observando una foto que tenía ahí: se trataba de una hermosa joven de ojos alegres y brillantes, y el cabello rubio y lacio que caía hasta sus hombros, contorneando la piel blanca y sedosa. Sencillamente, era la mujer más hermosa que había visto y, observando de reojo a Michel, se dio cuenta de sus rasgos similares, como el color del cabello, la tez, y la forma de los ojos. ¿Serían parientes? No perdía nada con averiguar.
    - ¿Quién es ella? -inquirió, haciéndose el desentendido mientras bebía la última gota de cerveza de su vaso.
    Ante la pregunta, Michel desvió su mirada para encontrarse con su billetera, donde estaba la foto de Leda, una que le había tomado hacía ya dos meses.
    - Es mi prima -respondió, sin poder evitar sonreír al pensar en ella.


    Había pasado un tiempo desde que Lancer se había auto-encerrado en su propio departamento, mientras se dedicaba a pintar para su exposición. Esa noche había recibido las tarjetas de invitación, y quería que las primeras personas en recibirlas, fueran sus amigos de la infancia; por eso mismo, se encaminó hacia la casa de Lars y Leda, con una invitación doble en sus manos. Al llegar, vio que el lugar se encontraba muy silencioso, y pensando que quizás no había nadie, tocó el timbre sólo por si las dudas. Sin embargo, al rato, Leda habló por el intercomunicador.
    - ¡Leda! ¿Me abres? Soy Lancer…
    Desde el lado de afuera, Lancer sintió los ruidos en la puerta, las llaves correr, y al cabo de unos minutos estuvo frente a su amiga, la cual tenía los ojos claramente enrojecidos, y las mejillas marcadas por el llanto. Pensando que algo malo había pasado, entró en la casa, mientras no le quitaba la mirada de encima.
    - ¿Qué pasó, Leda? -preguntó, desesperado por verla así.
    - Soy egoísta, pero extraño mucho a Lars -confesó-. Desde hace un mes que el trabajo lo tiene cada vez más ocupado, y cuando viene está cansado y exhausto…
    - Debe estar con algún caso importante -respondió Lancer, moviendo a su amiga hacia el sofá.
    - Tengo miedo de que yo ya no le interese más…
    Lancer apretó la boca, mientras pensaba sobre qué podría estar haciendo Lars. Odiaba ver a Leda de esa forma, tan lastimada, sola y vulnerable. Inconscientemente, maldijo a Lars por ignorarla de esa forma.
    - Debes calmarte, Leda… -dijo, buscando una excusa para serenarla-: Lars trabaja para darte lo mejor, y debes comprender si está en algún caso importante…
    Sin saber qué decirle, poco a poco fue calmando a su amiga. Viendo que ella se encontraba tan sola, buscó una película en la televisión y, luego de preparar palomitas de maíz saladas, se sentaron en el sofá a ver la televisión, como cuando eran niños.
    Esa noche, Lars no volvió a la casa, y Leda lo extrañó más que nunca.
 


Esto todo por hoy, espero que les haya gustado. Muchísimas gracias a todos por leerme, y espero que me dejen comentarios sobre la historia ¿si? Así me entero de lo que opinan. Gracias una vez más por pasarse, y nos estaremos leyendo en el próximo artículo. ¡Éxitos!

Tags: literatura, novela, drama, misterio, thriller

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
S?bado, 12 de diciembre de 2009 | 4:22
Muy bueno el cap?tulo, al fin se sabe la relacion de Cain con Michel, Cain es el personaje que m?s me est? gustado y el que menos me cae el Lars. Muy buen relato, la hitstoria es muy interesante
Autor: Aldair_88
S?bado, 12 de diciembre de 2009 | 5:25
ke buen cap., as? ke Cain y Michel son colaboradores, Michel es mi personaje preferido, me parece el m?s humano hasta ahora. La ke menos me gusta es Leda, kiere tener todo, pero le molesta ke su marido trabaje y es bastante coketa, me resulta incomprensible.
Muy buena la novela, chicos, sigan trabajando as?. Va muy entretenida la trama
S?bado, 12 de diciembre de 2009 | 17:24
Excelente, ya voy comprendiendo mejor la relaci?n con los personajes que aparecieron en los ?ltimos cap?tulos. Yo tambi?n aborrezco a Leda y Lars, son una pareja odiable jajajaja, el que m?s me gusta es Michel siempre conciliador.
Domingo, 13 de diciembre de 2009 | 13:29
muy buen cap, excelentemente desarrollado de verdad, me gusto mucho. felicitaciones :D
Lunes, 14 de diciembre de 2009 | 12:08
Buenas!! Gracias por pasarse chicos!! Me alegro mucho que les haya gustrado el cap?tulo, a mi Michel tambi?n me encanta. Pronto se vendr? m?s acci?n en la historia!!

 

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