cabecera

twitterfeedfeedburner

youtube fav da

   

Viernes, 04 de diciembre de 2009

~Amantes~

¡Buenas buenas! Les tengo muy buenas noticias: volveré a publicar los viernes a la noche, así que las historias estarán disponibles para el sábado a la mañana, como antes. Estoy contenta de algunos cambios que estoy haciendo, que creo que son para mejor. Pero bueno, sin aturdirlos con mis cosas, les comento que estoy trabajando en el próximo diseño del blog, que durará durante todo el 2010, además de que he abierto una neuva encuesta sobre esta misma historia. Espero que voten!!


“[…] con paciencia, además de un propósito en mente […]”


    Leda sonrió para sí, alegrándose: después de todos sus prejuicios, Michel había elegido muy bien. Después de todo lo que ella había pensado, Caín seguramente le resultaría muy útil. Movió su mirada, que no la había separado de los ojos de él, para después extender su mano hacia él, rozándole los dedos levemente, mientras Caín parecía mantenerse impertérrito. Leda sintió su tensión, vio sus hombros rígidos, y su boca que hacía esfuerzo por no sonreír, y tras agradecerle con pocas palabras, le sonrió nuevamente, y le dijo que estarían en contacto. Sin más, salió del local.
    Por su parte, Caín observó irse a la dama, mientras intentaba no demostrar lo que sentía. Cuando ella hubo salido del local, él suspiró profundamente, y se relajó sobre el respaldar de la silla, acercando su mano hacia su cuerpo, mientras movía los dedos, volviendo a sentir el suave tacto femenino. Levantando la mirada, vio a un mozo y, alzando la diestra, lo llamó para pedirle la cuenta.


    Había pasado casi media hora desde que dejara el restaurante, cuando Leda volvió a su casa. Por primera vez en varios días, se sentía contenta y feliz de que podría hacer lo que tanto quería; revisó la casa buscando a su marido, pero cuando se hubo cerciorado que no había nadie, se dirigió hacia su dormitorio. Se sentó en el borde de la cama, para luego llevar sus manos hacia sus pies, quitando sus sandalias delicadamente, mientras sentía que éstos se relajaban poco a poco. Pasando sus dedos entre fuerte y suavemente, masajeó su cansada piel, mientras intentaba pensar en todo lo que había ocurrido. Sobre todas las cosas, quería volver a hablar con Michel, y contarle lo ocurrido. Soltó sus pies al sentir una gran calma recorrerlos, y comenzó a aflojarse el cierre de su vestido, al tiempo que tomaba el teléfono con la diestra, marcando el número de su primo.
    Esperó.
    - ¡Leda! ¿Cómo te fue? -preguntó rápidamente su primo, a modo de saludo.
    - Muy bien, Michel… -respondió ella, sonriendo-. Dijo que me ayudaría, y que nos estaríamos viendo pronto, que comenzaría a buscar información.
    Michel suspiró. No sabía si alegrarse porque ahora su prima estaba contenta, odiar a Lars por lo que estaba haciendo, odiarse a sí mismo por ayudarla en su infantil venganza, o qué hacer. Quería pensar que no estaba alimentando una actitud que terminaría siendo asfixiante para todos, pero había cedido a su prima, sólo por no querer verla triste. No sabía desde cuando se comportaba así.
    - ¿Y qué te pareció Caín?
    - Es muy interesante -acotó ella-. Tú sabías que sí me conocía del incidente en la comisaría.
    - En efecto… -confesó Michel-. Y por eso mismo creí que era el indicando para ayudarte.
    - Pues así lo creo.


    Ya en la oficina, Caín llegó hasta su escritorio, se desabrochó el saco y lo colgó en el respaldar de su silla, sólo para fijar la mirada en la intensa pila de reportes que debía revisar, antes de delegar los más importantes o inconclusos, hacia el jefe de la estación: Lars. Se sentó a la tarea aún sintiendo los finos dedos de Leda entrelazándose con los suyos; abrió el primer reporte, fijándosela hora a la que comenzaría a leerlo, pero justo un típico chirrido de una puerta, llegó a sus oídos por sobre el vespertino ruido de la bochornosa multitud de burócratas que había dentro de esa estación: la puerta de la oficina de Lars. Observó a la joven pelirroja adentrarse con sus curvilíneas caderas a la habitación, cerrando la puerta tras de sí. Eran las 14:23 de la siesta.
    Resoplando, Caín cerró el tercer reporte, apilándolo hacia su derecha, en la pila  de los que acababa de revisar. Mecánicamente estiró la diestra, tomando el cuarto y último reporte, que hasta ese momento llevaba casi veinte carillas. Suspiró: sería una larga y tediosa lectura. Volvió a alzar la vista hacia el reloj de su mesa: eran las 15:07, y la secretaria aún seguía dentro de la oficina de Lars.
    Tanteando la mesa en busca del café que ya se le había acabado, Caín sonrió al ver que los cuatro gruesos reportes, ya estaban aprobados, y sólo faltaba que los llevara a la oficina de Lars… lo que sería todo un problema, puesto que la pelirroja seguía dentro del lugar. Era extraño ese comportamiento que, por primera vez en mucho tiempo, recién notaba.
    Se puso de pie, para después girar hacia el respaldar de la silla tomando su saco y colocándoselo; se alisó la ropa lo mejor que pudo y, tomando los reportes, se dirigió hacia el escritorio de la secretaria de Lars, sabiendo que muy cerca estaba la máquina de café, donde podría disimular mientras intentaba observar hacia dentro de la oficina. Sin embargo, grande fue su sorpresa cuando al llegar, descubrió que el intercomunicador estaba prendido, y apenas se escuchaba un murmullo de lo que hablaban que, con el ruido local, se desvanecía completamente. Apoyó los reportes sobre el escritorio, mientras buscaba un papel y una birome donde dejar una nota sobre la entrega de los mismos, aprovechando para oír la conversación.
    - No puede ser así, Lars… -dijo ella, y Caín notó la preocupación en su voz.
    - Histérica no lograrás nada -fue la cortante respuesta de Lars-: ya te dije cómo vamos a hacer las cosas, y que así saldrán bien.
    - Sí, pero igualmente…
    Habiendo agotado su tiempo de escritura, Caín apagó el intercomunicador disimuladamente, para que al volver no sospecharan de él. Luego, se dirigió hacia la máquina de café, mientras vanamente intentaba observar hacia dentro de la oficina. ¿De qué habrían estado hablando? Llevaban ya mucho tiempo adentro, solos, y la charla no parecía haber comenzado hacía poco. ¿Estarían hablando de un tercero? De lo que él podía deducir, es que Lars tenía algo planeado y que Úrsula no estaba del todo de acuerdo. ¿Involucraría eso a Leda? Quizás. Pero como era sobre Lars, decidió investigar.
    Esa tarde salió del trabajo cerca de las siete de la tarde, y aprovechó a pasar por el supermercado para comprar comida para la semana, mezclando con eso algunos productos que lo ayudaría a lograr una pequeña investigación.
    Volvió cansado a su casa, agotado de tanto idear planeas, cubriendo todas las posibilidades disponibles. Alquilaba un departamento en un edificio de barrio, alto y moderno pero no demasiado lujoso, donde podía darse una tranquila vida; guardó el garaje en el lugar que también alquilaba, para después encaminarse directamente hacia el ascensor, ya que las prominentes bolsas de las compras no lo dejaban moverse bien. Una vez dentro, el viaje hasta el piso siete fue demasiado rápido y, cuando las puertas se abrieron, se apresuró a sacar todo su equipaje. Caminó a los tumbos hasta la puerta de su departamento, e intentó abrirla con solo su diestra disponible, tras dejar algunas bolsas en el suelo. Al abrirla, adentró algunas bolsas apilándolas en el sofá cercano a la entrada, para después pasar él, cerrando tras de sí.
    Encendió la luz dejando las persianas cerradas, y después encendió el equipo de música, dejando que se reprodujera automáticamente los discos que había dentro. Revisó el departamento, hasta que finalmente abrió una secreta caja de seguridad que había en el baño, extrayendo diversos elementos tecnológicos que le servirían para su propósito. Y con paciencia, además de un propósito en mente, se sentó en la mesa del living con todos los aparatos, dispuesto a construir una pequeña cámara y una grabadora de sonido, para usar al ayudar a Leda.
    A la mañana siguiente llegó temprano a la oficina, aunque ya había unos cuantos burócratas dando vueltas por el sector; aprovechando que ninguno de ellos era demasiado listo fue hacia la cocina donde preparaban café artesanal, y se escurrió al sector de limpieza, ayudado por la quietud del lugar. Caminó en algunos pasillos, hasta que llegó al depósito que él buscaba. Adentrándose, corrió unos productos de limpieza, un fondo falso, hasta que llegó a una rejilla de ventilación que estaba muy cercana al techo, y que daba directamente a la oficina de Lars. Agradecido por su idea, imantó la cámara en un lugar seguro y, cubriendo sus huellas, volvió hacia su modesto escritorio.
    Ese día permaneció atento a los movimientos de ambos, fijándose atentamente los horarios en que permanecían juntos o alejados. Ya entrada la noche, Úrsula reunió sus cosas, marcó la tarjeta de la oficina, y se fue del despacho; Caín no se sorprendió, pues cerca de una hora después, Lars salió de su oficina, saludando a todos los buitres del lugar, antes de marcharse por la misma puerta. Al cabo de unos minutos, y cuando el coche del jefe pasó delante de la comisaría, Caín se levantó de su lugar, dispuesto a lavar su corroída taza de café. En ese ínterin,  y haciendo el camino inverso de la mañana, recuperó la cámara que había dejado escondida.
    Salió de la Estación conduciendo lo más rápido que podía, ansioso por ver lo que había filmado, convencido de que había obtenido algo demasiado interesante. Llegó a su apartamento y, volviendo a colocar toda la seguridad que solía tener, se dirigió hacia su dormitorio. Del placar embebido en la pared que tenía, extrajo un pequeño televisor digital y móvil, al que le conectó su celular, tras cambiarle el chip por el que había insertado en la cámara.
    Y para su sorpresa, el show comenzó.
    La mañana había pasado tranquila, con Lars firmando papeles, reuniéndose con oficiales o realizando llamadas telefónicas. Sin embargo, a la hora de la siesta -hora en que la comisaría quedaba desierta-, Úrsula había entrado a la oficina. Antes de que ella pudiera moverse, Lars se abalanzó hacia la fémina, abrazándola por la espalda y apretándola contra sí; su diestra bajaba rápidamente por el plano abdomen de la pelirroja, hasta llegar a rozar el borde de su falda, la cual levantó para que su mano pudiera tomar otra dirección, donde se ubicó. Úrsula inclinó su cabeza hacia atrás, apoyándola en el hombro de Lars, mientras él desprendía su camisa con la zurda, para después adentrarla hasta poder tocar la delicada piel, que hasta Caín pudo ver.
    La escena continuó sorprendiendo al policía, que no podía creer semejante descuido por parte de Lars que, en el video, ya se encontraba limpiando el escritorio con un pañuelo de papel, el cual luego le había dado a Úrsula para que lo desechara. Ella estaba sentada sobre el escritorio, la falda impúdicamente subida, la camisa desprendida, y el sostén fuera de lugar, mientras que Lars la observaba desde su sillón.
    - ¿Estás seguro, Lars? -preguntó ella, con temor, mientras comenzaba a acomodarse la ropa.
    - Por supuesto: ya te dije que todo saldrá bien.
    Convencido de que Leda tenía que ver ese cruel material, Caín no dudó en llamar a Leda, directamente al celular. En su casa, sorprendida de ver el número, Leda aceptó la llamada.
    - ¿Hola? -saludó al no oír sonidos-.
    - Leda, ¿cómo te encuentras? -saludó él también, intentando contener la alegría de poner hablarle.
    - ¿Ocurre algo, Caín?
    - Hay algo que quiero mostrarte, sobre Lars…
    Y sin perder tiempo, rápidamente la citó en un bar que estaba lejos de su departamento. Al colgar la llamada, Caín cargó el chip con él, y salió hacia el lugar de la cita; casi media hora luego de la llamada, Leda arribó. Se saludaron cortésmente, y salieron por la puerta secundaria, en dirección hacia el departamento de Caín. Dieron vueltas en un taxi, luego se cambiaron a otro, y finalmente entraron al edificio por la puerta trasera. Subieron al departamento, donde el policía preparó nuevamente el televisor, advirtiendo a Leda sobre el contenido del video, mientras le comentaba cómo lo había obtenido.
    Ambos se sentaron en el suelo, frente al pequeño televisor, mientras el video comenzaba. Durante la duración del mismo, Caín fue testigo de los cambios emocionales de la rubia, que pasaban del asombro a la ira, del enojo a la decepción, y de la decepción a la depresión. Leda se quedó callada sin saber qué pensar sobre lo que había visto, hasta que una cálida mano masculina tocó su hombro; ella volteó rápidamente hacia la izquierda, alzando su rostro y encontrando su mirada con la de Caín.
    - Tranquila -le dijo-: yo te ayudaré -hizo una pausa casi culminante, pero luego comentó algo más-. Creo que aparte de esa preocupación, ellos ocultan algo, así que te ayudaré como te lo prometí.
    Ella abrió los ojos en un gesto de sorpresa, ante la bondad de Caín: ese hombre, seguramente podía serle muy útil.
    Sin decirle nada, Leda se acercó pasándole las manos al cuello, y pegándose a él, mientras apoyaba su frente en los hombros masculinos. Permaneció así unos segundos, pero justo cuando Caín iba a abrazarla, ella se alejó un poco, dándole un casto beso en su mejilla, muy cerca de la boca.



¡Esto es todo por hoy! Me reservo decir que Leda es una perra. ¿Les ha gustado el capítulo? ¿Me dejan comentario? También les recuerdo que hay nuevas votaciones sobre los personajes de esta historia, que me gustaría que dejaran sus opiniones ahí. En fin, muchas gracias por pasarse, y nos estaremos leyendo en el próximo artículo. Éxitos!!!

Tags: literatura, drama, misterio, venganza, terror, thriller

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
S?bado, 05 de diciembre de 2009 | 5:44
UHHH, me parece que Leda se aprovecha de su aspecto tan hermoso, pero lo que m?s me inquieta es que se trae Lars entre manos, la trama se pone m?s interesante cada vez.
Autor: Aldair_88
S?bado, 05 de diciembre de 2009 | 6:05
muy buen cap?tulo, pero me surgieron algunas dudas respecto al comportamiento de Lars, me parece ke hay mucho m?s que un enga?o amoroso
S?bado, 05 de diciembre de 2009 | 18:23
este cap. me trae algunas dudas, la ?nica certeza que tengo hasta ahora es que Michel es un tipo con un coraz?n de oro. Es cierto que la actitud de Leda es tan sospechosa como la de Lars, no veo la hora de leer otro cap?tulo
Mi?rcoles, 09 de diciembre de 2009 | 11:30
Michel es de mis favoritos, porque creo que realmente vale oro... ya van a ver m?s adelante porqu? se los digo. Muchas gracias por pasarse y dejar comentarios! Nos leemos en el pr?ximo art?culo!
Mi?rcoles, 09 de diciembre de 2009 | 20:34
me encanta la forma en q de unas cuantas ideas, llegas a hacer una trama tan bien desarrollada, realmente me gusta como esta quedando, felicitaciones

 

HTML permitido: <strong>, <s>, <em>, <u>, <a>, <img>
Nombre:





 

   

 

design & stories copyright by truenoazul_vw
+2011+