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S?bado, 28 de noviembre de 2009

~Unión~

¡Buenas a todos! ¿Cómo están? El día de hoy les traigo un capítulo corto, pero que seguro que les gustará mucho. Por cierto... ¿se han acostumbrado a los cambios temporales? O sea, un capítulo sigue la línea del pasado, y otra la del presente. Es una forma extraña, pero me pareció muy original, y me habían dado ganas de escribir algo así. Bueno, mejor no sigo hablando y los dejo con la lectura:


“[…] Lars sintió que su corazón se aceleraba aún más, a cada paso que ella daba […]”

    Faltaban pocas horas para que la ceremonia comenzara, pero él estaba muy nervioso. Encerrado en su habitación, caminaba en círculos alrededor de la cama, mientras observaba el esmoquin que tenía colgado, y que utilizaría para el evento. Quería que todo saliera perfecto, para que juntos pudieran recordar ese momento como uno de los más felices de su vida, pero tenía miedo que por su nerviosismo, lo arruinara. Cansado de tanto pensar, Lars se acercó hacia el esmoquin, quitándose su camisa, para comenzar a vestirse adecuadamente para su casamiento.
    Habiéndose colocado sólo las medias, tomó su celular rápidamente para enviarle un mensaje de texto a su futura esposa, diciéndole cuánto la amaba; por instantes se tranquilizó luego d escribirle, pero al terminar de abrocharse la camisa, volvió a escribirle. Para cuando había terminado de enfundarse en su esmoquin, Lars había enviado diez mensajes de texto, habiendo recibido cada una de las diez respuestas. La paciencia de ella lo tranquilizaba, pero aún así, estaba nervioso. Muy lejos de ahí, y mientras se cambiaba en su habitación, Leda rebosaba de felicidad al tener un novio tan cariñoso.
    
    
    Lancer se detuvo frente al espejo, resoplando, con las cejas rectas, la mirada lánguida y el gesto de cansancio moral reflejado en sus facciones; sus ojos no miraban su propio rostro, sino el reflejo de Michel, que se encontraba detrás de él. Ignorando el último comentario, el castaño continuó peinándose con un fino peine, mientras observaba su traje negro con finas rayas grises, la camisa negra y la corbata del mismo tono que las líneas. Le gustaba su apariencia, y quería estar perfecto para ser el padrino de bodas de su amigo Lars; sin embargo, Michel ya lo estaba cansando.
    Desde que el periodista se había enterado que Lancer sería el padrino -durante la despedida de soltero de Lars- y, por ende, de que él cuidaría los anillos, no había dejado de seguir a su amigo, preguntándole si guardaba con reparo las alianzas que Lars le había encargado. Al oír la pregunta por decimoquinta vez, Lancer suspiró: ya estaba completamente cansado de su amigo, así que dejándolo con la palabra en la boca, se tanteó los bolsillos del pantalón y, al cerciorarse que los anillos estaban ahí, salió de la habitación.
    Al ver que su amigo se iba, dejándolo solo, Michel se estiró para tomar su saco, y luego poniéndose de pie, salió de la habitación intentando seguirle el paso a Lancer. Bajó las escaleras viendo que el castaño ya se le había adelantado, pero al llegar a la mitad, escuchó voces femeninas, y recordó la compañía con la que irían a la fiesta: después de todo, gracias a ellas habían conseguido reservar el privado en el restaurante donde Lars le había pedido matrimonio a Leda.
    Vio que Lancer saludaba fervientemente a la rubia, de nombre Denise, la cual no tenía escrúpulos en darle un beso que no era para ese momento. Sin embargo, antes de que él pudiera acotar algo, la joven de cabellos castaños y llamada Andrea, se acercó caminando sinuosamente para después pasarle las manos al cuello, apretarse a él y besarlo, haciendo que Michel le correspondiera sin pensarlo. Cuando se separaron, observó a su amigo que tenía a la fémina enroscada en su brazo derecho, y que le sonreía de una forma triunfadora. Aparentemente, el ánimo de Lancer había cambiado rápidamente. No perdieron demasiado tiempo hablando, así que rápidamente salieron hacia la vereda, donde habían dejado estacionados ambos coches.
    

    El salón donde se iba a llevar a cambio la ceremonia se encontraba ubicado en el centro de un gran parque, y a la derecha del mismo había una glorieta blanca, rodeada de sillas, donde aguardaba el sacerdote junto con todos los invitados. Lars se sorprendió cuando su amigo apareció casi media hora antes de que comenzara el evento, sonriendo, y mostrándole los preciosos anillos que había guardado con esmero y cuidado en sus bolsillos. Charlaron durante unos momentos, hasta que Lars finalmente recibió un mensaje de texto que hizo que todo su cuerpo se tensara al leerlo: la novia ya había llegado.
    Lancer abrazó a su amigo, tranquilizándolo, y salieron de la habitación. Se encaminaron con Lars delante hacia la glorieta, donde aguardaba el sacerdote y un monaguillo, y se pararon en los lugares correspondientes. Sin embargo, a cada segundo, Lars sentía que se iba a descomponer, hasta que Lancer le apretó el brazo izquierdo, tranquilizándolo. De pronto, la música comenzó a sonar, y las puertas del salón se abrieron; los invitados se pusieron de pie girándose hacia la entrada, encontrándose con la hermosa novia que iba llegado, del brazo de su primo Michel.
    Leda iba vestida completamente de blanco, con un vestido cuya parte superior simulaba un corsé de escote corazón, que tenía unas pequeñas capas de tela que iban cayendo dándole movimiento al vestido, hasta la cintura, donde se abría la pollera doble, con un pequeño bordado en la parte inferior. Llevaba el cabello rubio suelto, con algunos bucles que caían sobre su rostro, delineándolo; el maquillaje era simple y sencillo, y resaltaba sus facciones, dándole un aspecto angelical.
    Al verla, Lars sintió que su corazón se aceleraba aún más, a cada paso que ella daba. Llegó hasta la glorieta, y le dio un pequeño beso a su primo en la mejilla, para luego voltear y caminar hacia donde estaba su futuro esposo. La ceremonia comenzó, mientras todos se mantenían en silencio, emocionados por el momento. En un punto, Lancer le dio los anillos a su mejor amigo, y cuando Lars volteó hacia ella, tomó su mano colocándole la alianza; ella repitió lo mismo, acariciándole los dedos a su marido. El sacerdote les dio su bendición, y cuando ellos se besaron, los invitados comenzaron a aplaudir.
    Los novios caminaron por entre las sillas, hasta el salón donde harían la fiesta, seguidos de las demás personas que estaban invitados. Una vez que los invitados estuvieron en las mesas, la pareja entró desde la puerta principal, tomados de la mano, para saludar a todos y tomarse fotos con cada una de las mesas. En ese momento, Lars agradeció que el padre de Leda pudiera pagar un lugar tan costoso, porque realmente él no hubiera podido hacerlo.
    Luego del momento inicial, y de la presentación, se hizo un pequeño brindis por la nueva pareja, y rápidamente comenzó la cena. En la segunda mesa más importante, Lancer y Michel estaban ubicados junto con sus nuevas compañeras, disfrutando de la fiesta. Por momentos, Michel observaba a su prima, y la veía encariñada con su esposo, siempre ambos de las manos, sonrientes y felices. Sin pensarlo soltó un suspiro, alegrándose de que ella pudiera ser feliz. Por su parte, Lars y Leda no podían dejar de sonreír, sintiéndose felices de haber dado ese gran paso juntos, sabiendo que podrían ser muy felices.
    Poco a poco, la cena fue terminando, dando paso a una fiesta bastante divertida. Sin embargo, ya llegada la hora final, el estado de Michel no era lo mejor ya que había bebido suficiente alcohol. A su lado Lancer intentaba calmar a Leda, comentándole que él se encargaría de llevar al rubio hacia la casa, dejándolo seguro.

    
    La fiesta terminó entrada la madrugada, y los novios se despidieron en el coche plateado de Lars, que ahora tenía latitas colgadas en la parte trasera, y un cartel que decía “Recién Casados”. Lars condujo entre risas y charlas hasta el hotel Renzou, el más lujoso de toda la ciudad, y donde había conseguido alquilar una suite para su noche de bodas, gracias a sus crecientes contactos en la policía. Una vez en el lugar, subieron por un ascensor privado, pero cuando llegaron, Lars pasó rápidamente su diestra por la espalda de la fémina, para luego pasar la zurda por las rodillas, y llevarla en brazos hacia el interior de la suite.
    La recostó en la cama sin dejarla de ver a los ojos, mientras ambos se juraban amarse durante toda la noche, y permanecer juntos por toda su vida.



¡Bueno! Esto ha sido todo por hoy, así que espero que les haya gustado. Me alegraría ver sus comentarios, y gracias a todos por pasarse. La verdad, que cada vez creo más que Leda se está yendo para donde ella quiere, y no para donde yo planeo, jajajaja. En fin, gracias a todos, y nos estaremos leyendo en el próximo artículo. ¡Éxitos!

Tags: literatura, novela, drama, misterio, thriller

<@[email protected]> Comentarios:

Domingo, 29 de noviembre de 2009 | 8:13
que bueno el relato del casamiento, me parec?a estar ah?, viendolo. Excelente redacci?n y muy buenas descripciones
Domingo, 29 de noviembre de 2009 | 12:06
realmente me gusto este cap, todo tan bien desarrollado, el nerviosismo del novio, la molestia q tenia lancer jejeje. muy bueno.
Autor: Aldair_88
Martes, 01 de diciembre de 2009 | 5:11
ke teirno este cap. me gust? muchisimo, est? tan bien relatado ke me emocion?. Sigue as?, Trueno
Viernes, 04 de diciembre de 2009 | 21:55
?Gracias por pasarse! Me alegro mucho que les haya gustado el cap?tulo, y que me hayan dejado comentario. Espero que les est? gustando la historia, y bueno, nos estaremos leyendo. ??xitos!
Autor: BlueBrain
S?bado, 05 de diciembre de 2009 | 5:39
Muy bueno el cap?tulo, el relato es muy descriptivo y los sentimientos que refleja son tan bien descriptos que es un placer leerte.
Autor: mail
Jueves, 17 de diciembre de 2009 | 0:25
Muy bueno Muchas gracias por eso espacio de lectura

 

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