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S?bado, 07 de noviembre de 2009

~Sobornos~

¡Hola gente! Siguiendo con lo que les comenté antes, ahora los capítulos saldrán entre el sábado a la noche, y el domingo al mediodía, así que les pido disculpas por cambiarles las fechas. Les comento que Leda ha tomado vida propia, y me salió más histérica e insoportable de lo que yo quería... espero que no se convierta en una Relena, porque la suicido, jajajaja!! En fin, los dejo con la lectura y muchas gracias por el aguante!!


“[…] sonriendo, más embelesado por el hermoso rostro de Leda
que por el dinero, continuó hablando […]”

    Leda abrió la puerta de la casa de una forma rápida y nerviosa, intentado que no se azotara, pero sin poder contenerse: estaba nerviosa por lo que había visto, y no podía creer que su marido la estuviera engañando de una forma tan obvia. Corrió hacia el sofá para sentarse, reclinándose en él, sin dejar de recordar los dulces momentos de su adolescencia, cuando eran novios y Lars actuaba como si ella fuera todo para él. ¿Acaso tan desgastada estaba su relación? ¿O quizás había sido sólo la magia de la juventud? Estaba destrozada, se le partía el alma, porque ella aún lo quería.
    Se frotó las manos, nerviosa, sin saber qué hacer o a quién acudir, para después extender sus palmas y apoyar su rostro en ellas, presionando su frente, hasta que una idea vino a su mente: Michel, su primo. Sin pensarlo dos veces, recorrió toda la casa intentado encontrar algo fuera de lugar, para después dirigirse hacia su cartera, donde había dejado su teléfono celular. Buscó rápidamente entre los contactos, para después presionar la tecla de llamada, y comenzar a caminar en círculos en la habitación, mientras oía los pulsos de la llamada. De pronto, Michel atendió.
    - ¿Hola? ¿Leda? -dijo.
    - ¡Michel! -saltó ella, inmediatamente, para después sentarse rápidamente, mientras se acercaba el teléfono a la boca, cubriéndosela con la diestra-. Debo contarte algo.
    - ¿Qué pasó? ¿Estás bien?
    - No… -respondió-: creo que Lars me está engañando.
    - ¿Cómo? ¡Pero es imposible! -acotó Michel, comenzando a bajar el volumen de su voz-. Sabes muy bien que ese tipo se la pasa en el trabajo. ¿Cómo podría…?
    - Tengo pruebas -interrumpió ella-: yo misma lo vi con su secretaria, muy cariñoso. Te envío la foto al teléfono, espérame…
    Sin cortar la llamada, Leda se las ingenió para buscar la foto dentro de su teléfono, y enviársela en un mensaje a su primo. A través de la llamada oyó cuando sonó el teléfono al recibir el correo, y luego esperó. Por su parte, Michel abrió el mensaje creyendo que vería siluetas borrosas pero, para su preocupación, se encontró con una nítida foto de Lars abrazando a una pelirroja en el sillón de un bar, con la zurda en el mentón femenino y las bocas muy juntas.
    - Realmente es Lars… -murmuró más para sí, que para Leda.
    - ¿Ahora si me crees? -volvió a agregar ella, nerviosa.
    - Cálmate -agregó Michel al cabo de un rato, intentando que su prima no cometiera una locura-. Esta foto los ha tomado en mal momento, pero no tienes que sobre reaccionar así… deberías encontrar más pruebas, y luego intentar…
    - ¿Así que quieres más pruebas? -interrumpió- ¡Entonces las tendrás!
    Y sin decir más nada, cortó la llamada dejando a su primo con las palabras en la boca.

    Se reclinó sobre el sofá apretando el teléfono entre sus manos, cerrando los ojos e intentando recodar el nombre de la secretaria de su marido; permaneció unos momentos en silencio, desesperándose, hasta que finalmente recordó: Úrsula De Ros. Rápidamente saltó del sillón, colocándose de pie, y avanzó hacia la escalera para después detenerse en seco, y volver hacia el sofá para tomar su teléfono entre las manos, dirigiéndose escaleras arriba, hacia la sala personal de su marido.
    Caminó por el pasillo hasta quedar de frente a la puerta, recordando que esa era una habitación que Lars había pedido para sí, donde sólo él entraba… aunque hacía tiempo que ella se las había ingeniado para obtener una copia de la llave de seguridad. Mirando hacia los lados, más que por costumbre que por otra cosa, una vez asegurado el área se llevó la diestra al hombro corriéndose la blusa, para después adentrar la diestra siguiendo las líneas de su sostén, hasta destrabar una pequeña cadenita, la cual sacó tirando levemente, hasta que la llave estuvo en sus manos.
    Abrió la puerta ingresando a la habitación, y cerrando tras de sí, para luego volverse a guardar la llave entre su ropa íntima. Encendió la luz, para después quedar asombrada por lo que veía: era una habitación muy similar a la oficina de Lars, pero completamente llena de archiveros y computadoras, que usaba para diversos propósitos que ella nunca había comprendido, y que siempre que entraba la sorprendían. Sin demorarse se dirigió hacia los ficheros, comenzando a ver cada uno de los catálogos y divisores, hasta que encontró uno que le convencía; con cuidado lo sacó del archivo, para después sostener la carpeta entre sus manos, y abrirla lentamente. Una sonrisa se dibujó en su rostro cuando leyó el nombre de la mujerzuela en la primera hoja, la cual tenía abrochada una foto de la misma.
    Volvió hacia el escritorio para tomar un bloc de notas, arrancarle cuidadosamente una hoja, tomar una lapicera del mismo lugar, y anotar el número telefónico y la dirección de la joven. Después, plegó el papel y lo guardó en su escote, para después volver a colocar la lapicera y el bloc de notas en el exacto lugar donde ella los había sacado. Se volvió hacia el fichero y dejó la carpeta teniendo en cuenta la forma y posición en que lo había sacado, para después dirigirse nuevamente hacia el escritorio, en el primer cajón de la derecha, donde Lars guardaba algunas facturas de impuestos que pagaba él, exclusivamente.
    Revisando entre los papeles, halló la factura del teléfono celular de Lars, con la lista de números y registro de llamadas. Para su gran sorpresa, un mismo número se había repetido consistentemente: el de Úrsula. Ese descubrimiento la molestó considerablemente, no sólo porque Lars se había vuelto un descuidado, sino porque las migajas que iba dejando, parecía que fueran apropósito; y eso la torturaba en cantidad, porque recordaba su juventud y se odiaba a sí misma. Volviendo a guardar todo en su lugar, tomó la decisión de investigar a su marido.


    Leda esperó hasta que se hiciera el mediodía, así el tumulto en las calles la confundiría en la multitud. Se cambió de ropa para colocarse algo discreto, y luego buscó algo de dinero de su caja fuerte personal -que ella guardaba para emergencias-, para poder manejarse ese día. Una vez preparada, observó por la ventana que la calle estaba muy poblada y, colocándose sus lentes oscuros, salió de su casa en dirección al restaurante donde había visto a su marido con la joven.
    Caminó unos diez minutos hasta acercarse a la vidriera, y observar que había gente en el local, pero que ninguno era Lars o su acompañante así que, decidida, ingresó al local. Rápidamente se percató que el joven del mostrador estaba libre, así que sin dudarlo se sentó delante de él, acodándose sobre la mesada, de forma de resaltar su busto. Los ojos del joven se movieron casi involuntariamente hacia tan impresionante vista, para después volver a mirarla a los ojos, sin dejar de sonrojarse levemente por tal acto. Ella le sonrió conquistadoramente, y el chico una vez más se vio atraído por esos labios finos pero de lindas formas, y los dientes perlados pero atrayentes.
    - ¿Puedo hacerte una pregunta? -dijo ella, cuidándose que nadie la escuchara; él asintió, entonces Leda sacó su celular y le mostró la foto de Lars con Úrsula-. Los he visto en tu bar… ¿qué puedes decirme de ellos? -inquirió.
    - Lo siento, pero no puedo decirle nada -respondió-. Yo…
    Y una vez más, los ojos del chico se deslizaron hacia la mano de Leda, que cubría un billete que parecía ser de un monto considerable. Los dedos de Leda se movieron rápidamente, distrayéndolo, para después rozarle suavemente la mano que tenía en la mesa, abrirla muy despacio, y colocar el billete entre los dedos masculinos.
    - Creo que no me expresé bien -dijo, con voz juvenil-. ¿Te vuelvo a preguntar?
    El barman sonrió y tomando una cafetera comenzó a servirle algo de café, mientras le comentaba.
    - He visto que han venido varias veces juntos… -contó.
    Él colocó la taza sobre el platito, y sirviendo café, la miró mientras arqueaba una ceja, para después extendérselo. Por su parte, Leda volvió a sacar un billete del mismo valor que el anterior, para rozarle la mano una vez más, dándoselo. El joven, sonriendo más embelesado por el hermoso rostro de Leda que por el dinero, continuó hablando.
    - Suelen venir casi dos veces por semanas, desde hará unos tres meses -comentó, mientras veía que Leda sacaba un tercer billete, y se lo pasaba discretamente-. Vienen a tomar algo juntos, o a almorzar, pero un día los vi irse untos hacia un hotel.
    Leda no pudo evitar hacer un gesto de sorpresa al oír las últimas palabras, pero sin evitar pensar que hacía aproximadamente tres meses, que había empezado ciertos asuntos con Lancer. ¿Habría sido todo una pura coincidencia? De todas formas, sabía que a ese libidinoso barman, podía sacarle más información, así que sacando un billete de cien dólares, se extendió hasta dejárselo en el bolsillo de su chaqueta. El joven, ni lento ni perezoso, comprendió el pedido así que buscando una servilleta, sacó una lapicera de su bolsillo, y le escribió la dirección del hotel. Ella sonrió una vez más mientras tomaba el papel, para después salir del bar mientras el barman le daba la espalda al público, para poder contar su nueva propina.
    Oculta por el tumulto, una vez más, Leda se encaminó hacia el hotel, que no estaba demasiado lejos. Sabía que no era un hotel de máxima calidad, así que entró preparada para lo que posiblemente escucharía y, tras divisar al empleado de turno, se dirigió hacia él acodándose en la mesada de la misma forma que había hecho en la cafetería, sin embargo, fue algo más rápida.
    - Si te pregunto algo… -murmuró, mostrándole discretamente un billete de cien dólares entre sus dedos- ¿Me lo responderías?
    El hombre sonrió.
    - Por supuesto, madame -respondió-. ¿En qué puedo ayudarla?
    - Estos dos… -se apuró, susurrando, mientras le mostraba la foto del celular-. ¿Qué puedes decirme de ellos?
    El hombre asintió, para después buscar en el registro que tenía en la computadora.
    - Yo los recuerdo, siempre reservan el hotel a nombre de ella, apellido De Ros -comentó-. Han venido varias veces, sin equipaje, y siempre alquilan la misma habitación durante tres horas.
    - ¿Podrías decirme las fechas y los días? -preguntó, dejando un billete de 50 muy cerca de la mano del hombre.
    - Por supuesto -respondió, tomando el billete-. Siempre paga ella, en efecto, y vienen desde hace unos dos meses. Sólo tengo el nombre de la mujer: Úrsula De Ros.
    Al oír eso, Leda sintió un gran vacío en su estómago, seguido de un frío que recorrió su espalda: se sentía mal, porque estaba decepcionada de lo que había averiguado. Se despidió del hombre, agradeciéndole, y salió rápidamente hacia la casa.
    En el camino, no podía dejar de pensar si Lars la había descubierto, si hacía todo eso por vengarse de las cosas en las que ella y Lancer estaban metidos, o si lo hacía por pura coincidencia. Sus manos comenzaron a temblar, mientas sus nervios se acrecentaban: necesitaba hablar con alguien, quería que la ayudaran, porque sabía que sola no podría hacer nada. Al cabo de un rato llegó a su casa y, ni bien cerró la puerta, llamó a su primo para pedirle que fuera a buscarla; al sentirla tan mal, Michel se apresuró a cumplir su pedido.
    Cuando llegó, tocó timbre y Leda le abrió inmediatamente, sólo para verla histérica, con un cigarrillo en la boca, y las manos temblándole. Michel le sacó el puro de sus manos, aplastándolo en un cenicero, para después guiarla hacia el sofá donde la hizo sentar.
    - ¿Qué paso, Leda? -inquirió, preocupado.
    - Todo es culpa de Lars -respondió, aún temblando-: quiero vengarme de él.


Bueno chicos, esto ha sido todo por hoy. ¿Les gustó el capítulo? Creo que la historia va tomando sabor a partir de acá, para dejar de ser un romance tonto, y convertirse en algo serio. Espero que me dejen comentario, y nos estaremos leyendo en le próximo artículo. ¡Éxitos!

Tags: literatura, novela, drama, misterio, thriller

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Domingo, 08 de noviembre de 2009 | 9:01
wow, esto se pone cada vez m?s interesante, ahora el tri?ngulo amoroso va a terminar siendo un pent?gono, est? poniendose muy buena la trama
Lunes, 09 de noviembre de 2009 | 18:15
realmente me gusta mucho como esta quedando la historia, muy buen relato de todo me encanta. felicitaciones
Autor: BlueBrain
Martes, 10 de noviembre de 2009 | 5:17
cada entrega se va enredando m?s, este es el tipo de historias que m?s me gustan, me agrada sobremanera tu estilo narrativo, mantiene al lector en ascuas.
Autor: Aldair_88
Mi?rcoles, 11 de noviembre de 2009 | 5:21
ke buen cap?tulo, la historia es muy interesante. A?n me cuesta acostumbrarme ke los postees los domingos, ya era un h?bito entrar los s?bados, antes de ir a trabajar y leerlos.
Mi?rcoles, 11 de noviembre de 2009 | 9:21
Perd?n T_T Intentar? escribirlos para los s?bados, pero es que se me complica bastante. Sin embargo, me alegro que les haya gustado el cap?tulo, t me hayan dejado comentario!! Gracias!!

 

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