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S?bado, 17 de octubre de 2009

~Sospechas~

¡Hola chicos! ¿Cómo andan? Les pido disculpas por publicar recién ahora, pero se me está complicando mucho porque rendí hoy sábado, y ahora el lunes, y la PC me está andando como ella quiere, y no como lo necesito. El capítulo de hoy es bastante revelador, y va acompañado de una nueva encuesta que es sobre esta historia... ¿me dejarían un voto? ¡Gracias por pasarse! Los dejo con el texto:



“[…] quizás se sentía observado o perseguido, y por eso actuaba de esa forma,
lo que la llevaba a concluir que Lars estaba haciendo algo que quería mantener en secreto […]”


    El hombre frente a ella bajó descaradamente el rostro y la mirada para poder observarla, pero sin quebrar su postura. Iba vestido con un traje formal en tonos grises oscuros, corbata negra y camisa blanca, acompañado de un largo sobretodo marrón, el cual tenía desabrochado, y con las manos enfundadas en sus bolsillos, que hacían que Leda dudara sobre lo que podía sostener en las manos, ahí ocultas. Al verla tan pequeña y un tanto nerviosa, Tanner ladeó la cabeza hacia la derecha, arqueando la ceja del mismo lado, mientras observaba a la fémina con detalle; arrugó su prominente y quebrada nariz en un gesto de inconsistencia y desprecio.
    Por otro lado, Leda lo observaba con la cabeza inclinada hacia atrás, los ojos fijos en ese hombre, y miles de pensamientos inundando su cabeza. ¿Él realmente sabía lo que había pasado? ¿Acaso Tanner había arremetido contra Lancer, para ayudar en cierta -retorcida- forma a Lars? No podía saberlo, pero quería disimular sus dudas, actuando como si nada.
    - ¿Necesita algo? -preguntó con su mejor tono de tonta, fingiendo no darse cuenta de nada, aún cuando no podía ocultar su nerviosismo del todo.
    El hombre enderezó súbitamente el rostro, asumiendo un gesto neutro.

    - Busco a Lars -murmuró con su voz quebrada, gastada y áspera, pero casi susurrante-. ¿Está? Hay una situación en la comisaría, y no podemos ubicarlo ni con el GPS, ni con su celular.
    Esas palabras sorprendieron ampliamente a Leda, que no pudo evitar abrir los ojos al enterarse de la noticia. Bajó el rostro mirando hacia el suelo, mientras pensaba que en los últimos meses, Lars había estado ausentándose cada vez más tiempo de la casa, sin avisarle, y a veces sin siquiera volver o llamar en dos o tres días consecutivos; se mordió los labios mientras pensaba qué podría estar ocurriendo. Tanner continuaba observándola mientras ella se movía, y cada vez estaba más seguro de que Leda era un exquisito bocado que cualquier hombre quisiera probar, pero aún así, por momentos dudaba de lo que ya estaba seguro. ¿Leda estaría preocupada por Lars? No lo sabía, pero él creía que no.
    Por otro lado, Leda había cambiando sus pensamientos. Se había dado cuenta que en poco tiempo, Lars había desarrollado un comportamiento sospechoso, siempre con la guardia alta, atento a cualquier cosa que pudiera pasar, sobre-analizando los pocos diálogos que ahora mantenían, y demás. ¿Acaso Lars estaría haciendo algo? Quizás se sentía observado o perseguido, y por eso actuaba de esa forma, lo que la llevaba a concluir que Lars estaba haciendo algo que quería mantener en secreto.
    - Dígame unas cosas, señora -preguntó de pronto Richard Tanner, trayéndola nuevamente al mundo-. ¿Cuándo fue la última vez que vio a Lars?
    Ella dudó. La verdad, es que hacía bastante tiempo.

    - Tres o cuatro días -respondió-. Y no hemos hablado, porque tiene el teléfono apagado, o no me atiende las llamadas… -agregó rápidamente, ahorrándose una pregunta-. Seguramente está trabajando en algún caso, y no me gusta interrumpirlo.
    Tanner la observó atónito al ver el gesto de ella, que parecía estar completamente segura de lo que decía; sin embargo, Leda sabía bien que tenía que mentir adecuadamente, para que el hombre le creyera. El cuestionario continuó por unos cinco minutos más, hasta que Tanner se sintió medianamente conforme con lo que ella le decía. Hizo un pequeño ademán con el rostro, luego de agradecer el tiempo dedicado, y girando sobre sus talones, se alejó por la vereda, caminando lenta y pausadamente. Ella cerró la puerta ni bien se despidieron, pero disimuladamente se situó cerca de la ventana, oculta por las cortinas, en un ángulo donde ella podía observarlo sin ser notada. No podía evitar pensar en lo que había descubierto gracias a esa charla y, cansada, fue hacia el sofá del living, donde se tiró
    Se recostó de lado, con su brazo derecho pasando bajo uno de los cojines sobre el cual había apoyado su cabeza, la mano izquierda cerca de su boca y acariciando sus labios, las piernas semi-flexionadas, y juntas, con los pies entrelazados, mientras su blondo cabello caía sobre el almohadón, y su mirada se perdía en el encerado piso. Le resultaba extraño que nadie pudiera ubicar a Lars: si no estaba en la oficina ¿dónde se podía encontrar? ¿Y qué podría estar haciendo? Comenzó a dudar cada vez más, pensando que seguramente, Lars estaba ocultando algo macabro.
    Rápidamente se empujó con el antebrazo derecho hasta quedar sentada, con las rodillas juntas y los pies separados, y abrazando el cojín donde antes se había apoyado. Ella sabía que conocía a Lars bastante bien, así que comenzó a pensar varios lugares que a él le gustaban; después de todo, su esposo era un ser muy repetitivo, que odiaba cambiar de ámbito. Recordó restaurantes, una plaza en particular, el Hotel Nárez -el favorito de Lars-, la tienda de trajes ubicada en la peatonal de la ciudad donde siempre se compraba la ropa, la disco donde iban a bailar, y… Leda sonrió. Ese último lugar, que era la disco donde bailaron juntos por primera vez, se había convertido posteriormente en un café de alto nivel, donde solían tomar una media tarde juntos, y donde él le había pedido matrimonio.
    Sonrió porque estaba convencida de que ese era el lugar correcto, así que decidió ir a echar un vistazo. Subió rápidamente a su cuarto, adentrándose en el vestidor, para después intentar encontrar la prenda correcta; eligió un pequeño vestido casual negro y sencillo, que la disimularía bastante en ese local tan popular. Recordó que tenía una peluca que guardaba a escondidas de su marido, así que revisando entre todas las cajas de zapatos que guardaba, las revolvió hasta hallar la correcta. Volvió hacia el dormitorio encontrando una bolsa de una tienda de ropas, y guardó ahí la peluca junto con el vestido que usaría. Buscó los zapatos también, para después reunir sus llaves, una considerable cantidad de dinero, y lo que creyó que necesitaría.
    Salió por la puerta del frente, y caminó por un par de cuadras hasta llegar a una floristería donde atendía un joven al que podría manipular fácilmente. Cuando entró agradeció que el local estuviera vacío, y comenzó a hablar con el chico tras el mostrador; le fue fácil, tal como lo esperaba: le sonrió un par de veces, rozó su mano con la de él, dejándolo que sintiera los papeles de curso legal que le daba, y luego se metió al baño, cerciorándose que nadie la viera. Rápidamente, se sacó la ropa dejándola en la bolsa que ella había traído, y se colocó el vestido negro que había seleccionado en su casa, junto con los zapatos; se ató su corta cabellera rubia, y se quitó todas las finas hebras doradas de su rostro, para después acomodarse la peluca, y mirarse sonriendo al espejo. Era una mujer
    Escondió la bolsa en una gaveta secreta que el chico le había indicado, y luego salió por la puerta trasera, segura de que nadie la seguiría. Esta vez, se colocó las gafas de sol, encaminándose hacia donde estaba el café; cuando se hubo alejado de la floristería, paró un taxi para después indicarle una dirección a dos cuadras del negocio. Al bajarse, agradeció que en esa zona no hubiera podido estacionar de ningún modo, y caminó hacia el local.
    Se trataba de una casa estilo colonial que había sido refaccionada, pero cuyas ampulosas puertas de madera aún se conservaban en la entrada; a cada lado, sin embargo, ahora había dos grandes ventanales a cada lado, desde donde se podía observar gran parte del interior del local, también finamente decorado. Empujando la puerta se abrió paso hacia dentro, sintiendo el olor del perfume de sándalo que la inundaba; rápidamente hizo un paneo general sin ver nada, hasta que una risa masculina, grave y familiar llegó a sus oídos. Caminando hacia la barra, donde servían el café, se dio tiempo para observarlo en detalle.
    Lars estaba sentado en una mesa privada en una esquina, alejado del resto, riéndose suavemente, mientras no le quitaba los ojos de encima a una joven que estaba sentada a su lado, apoyada en su hombro al tiempo que él la abrazaba. Ella destacaba bastante: joven y elegante, tenía el cabello rojo y levemente ondeado, atado en una media cola en su nuca, que dejaba que el resto fluyera tranquilamente sobre sus hombros; sus ojos eran dos esmeraldas brillantes, y alegres, que no se despegaban de Lars. Sin embargo, esa chica la había visto antes.
    Se sentó en una de las sillas que había en la barra, mientras pensaba en la fémina, hasta que cayó en la cuenta que se trataba de la secretaria que Lars tenía en la estación de policías. Moviéndose lentamente mientras el camarero volteaba para prepararle un café, sacó el celular de su cartera, y ocultándolo entre tus brazos, tomó un par de fotos, para después salir del local, antes de que el camarero volteara.


Bueno, esto es todo por hoy. Les pido disculpas por la demora, y por el corto del capítulo. Les comento que el fin de semana que viene no habrá historia, debido a que estaré de viaje, y se me hará imposible poder publicar; les pido disculpas por esto también. Gracias a todos por pasarse, perdonen los inconvenientes, y nos estaremos leyendo en el próximo artículo. ¡Éxitos!

Tags: literatura, novela, drama, misterio, sospechas

<@[email protected]> Comentarios:

Domingo, 18 de octubre de 2009 | 10:28
Kamisama!!! esto se est? convirtiendo en un interesantisimo tri?ngulo de cuatro!!!
Cada cap?tulo es m?s interesante que el anterior y surgen m?s y m?s inquietudes, ?me gusta este relato!
Autor: BlueBrain
Lunes, 19 de octubre de 2009 | 5:38
estupendo cap?tulo,van apareciendo algunos datos, pero eso tambi?n me hacen surgir muchas dudas. Me gusta mucho esta historia
Autor: Aldair_88
Lunes, 19 de octubre de 2009 | 5:57
ke buen cap?tulo, se va enredando y tiene cada vez m?s suspenso la trama.
Te felicito Thunder!!!
S?bado, 24 de octubre de 2009 | 1:41
pues me gusto muchiiiisimo como quedo, sos una genia escribis muy bien, me encantan como quedan los capitulos y los detalles q hay especiales en cada uno.

 

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