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S?bado, 03 de octubre de 2009

~Desesperación~

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Les pido disculpas por no escribir esto para anoche, pero resulta que estuve haciendo algunas cosas para mi foro, y se me complicó terminar el capítulo a tiempo. De todas formas, aquí lo traigo, y espero que les guste. Esta parte no continúa al capítulo anterior, sino a lo que pasó en el prólogo. Espero que les guste.


“[…] Michel palideció rápidamente, sintiendo un frío penetrante
que subía por sus espaldas hasta la nuca,
mientras sus manos se enfriaban rápidamente […]”


    Esa mañana la puerta se cerró con la misma pasividad de siempre, tranquila, anónima; un golpe que no indicaba ni enojo ni desazón, simplemente ningún apego hacia ese lugar. Lars caminó por la vereda de su casa, dirigiéndose hacia el garaje, y dejó que Leda escuchara claramente el chirrido del portón al correrse, y el motor cuando se encendía, para después alejarse sin prisa pero sin pausa, aliviado de dejar esa sofocante casa atrás, aunque fuera por algunas horas.
    Leda se removió en la cama, al sentir los intencionados sonidos. Se inclinó hacia la derecha, escondiéndose bajo las sábanas, mientras algunas lágrimas caían lentamente de sus ojos. ¿Lloraba porque Lars prescindía de ella? ¿Lloraba porque Lancer estaba en la cárcel, por algo que ella sabía que no había cometido? ¿Lloraba por sí misma? No sabía cuál era la respuesta correcta, porque tampoco podía pensar demasiado bien. Suspiró un par de veces, dejando que sus finos cabellos dorados acariciaran su rostro, y justo cuando estaba por abandonarse al sueño una vez más, escuchó un timbre. Se sentó en la cama, y escuchó dos timbrazos seguidos, uno largo y el otro corto, reconociendo inmediatamente que esa era la forma que tenía Michel de anunciarse.
    Se vistió rápidamente, con un pantalón ajustado de vestir, una blusa rosada ajustada bajo el busto y con detalles en violeta, y se pasó las manos por el cabello rápidamente, para arreglárselo. Bajó las escaleras hacia el living, justo cuando el timbre sonaba una vez más, y sin dudar dos veces, abrió la puerta. Michel estaba de pie frente a la puerta, vestido con un traje color azul, camisa blanca y corbata roja, mientras mantenía las manos en los bolsillos, y la cabeza levemente inclinada hacia delante, de forma que el blondo y dorado cabello caía sobre sus facciones; al oír el ruido de la puerta, alzó mínimamente la cabeza, clavando sus ojos marrones -idénticos a los de Leda- en ella, para después mantenerse impertérrito. Tenía las facciones delgadas, la nariz fina, y las mejillas no demasiado cargadas, que le daban un aspecto siempre juvenil, por lo que él jamás se dejaba barba, y siempre andaba perfectamente cuidado.
    - ¿Pasó algo, Michel? -inquirió Leda, al cabo de unos segundos.
    - ¿Vamos a un café? Quiero hablar contigo -respondió.
    Asintiendo, ella entró para maquillarse un poco, y luego tomando su cartera, salió con su primo, cerrando la puerta de su casa tras ella. Se subieron al coche, y Michel condujo en silencio durante unas cuadras, hasta llegar a un café cercano a la casa de Leda; una vez ahí, Michel estacionó el auto, para después bajarse y abrirle la puerta a su prima, conduciéndola hacia el interior, hasta ubicarse en una mesa apartada y tranquila, donde pudieran hablar tranquilos. Ella se sentó con las piernas cruzadas, las manos entrelazadas sobre las rodillas, sin perderle la mirada de encima, ni un segundo; al cabo de unos segundos, Michel resopló, y echándose hacia delante, comenzó a hablarle.
    - ¿Pasó algo con la promesa de cuando éramos adolescentes? -preguntó, casi susurrando.
    Leda se quedó en silencio. ¿Qué debía decir?
    - ¿Qué hay con eso? -respondió con otra pregunta.
    - No sé, Leda: dime tú -volvió a decir Michel, mientras ojeaba la carta.
    Quizás, tenía una oportunidad, y Leda agachó la cabeza.
    - Pues… -dijo susurrando-. Cumplimos la promesa, así de simple.
    Al oír esas palabras, Michel palideció rápidamente, sintiendo un frío penetrante que subía por sus espaldas hasta la nuca, mientras sus manos se enfriaban rápidamente; a duras penas pudo controlar unos leves temblores, mientras pensaba qué era lo que debía hacer a continuación. ¿Debía preguntarle? ¿Debía mantenerse en el desconocimiento? Realmente no estaba seguro de qué debía hacer, así que intentó calmarse, respirando profundo un par de veces.
    - ¿Cuándo fue? -inquirió, murmurando desesperado-. ¿Qué pasó? ¿Qué tuvieron que hacer?
    - Eso no te interesa -contestó ella, ya sintiéndose invadida.
    - ¡Vamos, Leda! ¿Qué hiciste?
    - ¡Nada que te interese! -le espetó, enojada, en un tono de voz normal, pero enfadado-. Y no insistas, porque de mi boca no saldrá ninguna información.
    Sin decir más nada, tomó su cartera colocándose en pie, para después darse la vuelta dirigiéndose hacia la puerta, la cual cerró sin la mínima delicadeza. Una vez afuera, se permitió aspirar el aire de la calle, dejando que el sonido del gentío y de los autos circulando, ocultara los gritos de sus pensamientos; luego, se giró hacia la derecha, y comenzó a cambiar entre la multitud, con la mente fija en la plazoleta que había a unas cuadras de distancia.
    Entró tranquila, caminando despacio para no denotar sus sentimientos, hasta que encontró una de las hamacas vacía. Se acercó hasta quedar a unos metros, con la mirada fija en el juego, recordando cuando era niña y solía ir con su primo y con Lancer hacia esa plaza. Se sentó en la hamaca, dejando su cartera colgada en su hombro derecho, y alzó sus manos hasta la altura de sus hombros, para aferrarse a las cadenas; estiró las piernas para después empujar el piso, dándose un pequeño envión, mientras comenzaba a hamacarse lentamente.
    ¿Les habrían tendido una trampa? Era posible, porque ella sabía muy bien lo que él había hecho: como una conclusión, podía pensar que alguien les había hecho una jugada. Lástima que era tarde para darse cuenta, pero no para hacer algo. Volvió a hamacarse un par de veces, inclinando el rostro hacia atrás, mientras intentaba recordar los lugares adonde había ido con Lancer, en los últimos días. No eran demasiados, pero aún así, quería repasar todos esos momentos.
    Primero había ido al muelle Strausson, que estaba abandonado, hacía ya dos semanas. Luego de eso, recordaba que Michel les había prestado su cabaña en el bosque, porque Lancer le había comentado que estaba interesado en pasar un tiempo pintando paisajes naturales, y ella lo había acompañado; eso había sido tres días, luego de pasarse por el muelle. También habían salido, a la semana siguiente, a la discoteca Plastic Blue que, para disgusto de ella, no era de una categoría respetable. Finalmente, hacía ya unos días, habían estado presentes en el concierto de una banda de rock de la ciudad, que recién había comenzado. Con todo eso, y más cosas que sabía y que no quería rememorar, sabía perfectamente que Lancer no había sido culpable, porque no había estado en el lugar del robo.
    Ante esa situación, sabía muy bien que quería encontrar a quien los había engañado, si bien era consciente de que necesitaría ayuda para ello… y también algo de dinero. Lo último no le preocupaba, ya que tenía de sobra, y también algunas reservas de las que Lars no estaba enterado; sin embargo, lo mejor sería organizar una falsa salida con sus amigas, donde pudiera tener una cortada para el dinero que iba a gastar, pero que en realidad usaría para su investigación. Después de todo, ella ya había superado el desinterés de su marido, y no estaba interesada en que él se enterara.
    Cansada de tanto pensar sobre algo que la atormentaba, y pensando cómo la estaría pasando Lancer en esa cárcel perdida en las alejadas montañas, se puso de pie, saliendo de la plaza. En el camino a su casa, intentaba infructuosamente de recordar si alguno de los días había visto u oído algo extraño, hasta que por fin un recuerdo vino a su mente. Una noche, se había sentido acechada todo el tiempo a pesar de los intentos de Lancer por calmarla; varias veces había volteado a ver si algo los seguía, encontrándose con un coche que los perseguía; también, recordaba la voz de un hombre sospechoso, vestido con un sacón largo y sobrero, que había entrado a un local donde ellos tomaban un café: era una voz muy extraña y particular: rasposa, quemada por el cigarro, pero grave y susurrante. Se detuvo unos segundos en su andar, pensando que esa voz ya la había oído… hasta que de pronto recordó.
    Aceleró sus pasos hasta convertirlos en una carrera en dirección a su hogar. Llegó y cerró rápidamente tras ella, para después comenzar a caminar por toda la casa, hasta que descubrió que estaba sola. Se encaminó hacia el living, y encendiendo la contestadora automática, comenzó a escuchar uno a uno los mensajes, hasta que halló uno considerablemente antiguo, donde hablaba la misma voz avejentada que ella recordaba. Memorizando el número que había dejado el emisor, apagó la máquina y dirigió hacia la planta alta, al cuarto que Lars usaba como su oficina; recordando cuál era la contraseña, corrió el cuadro tras el escritorio revelando una caja fuerte, y marcando el número, abrió sus puertas. Entre todos los papeles, encontró la agenda telefónica que el mantenía, y revisando entre los números, encontró el nombre del hombre: Richard Tanner.
    Creyendo que ese nombre le era familiar, dejó la agenda en el mismo lugar donde estaba y sacó una caja con archivos confidenciales que Lars guardaba. Revisó uno por uno, hasta que vio una ficha con el nombre que buscaba; al abrirlo, leyó las descripciones sobre la altura, y otras características, percatándose que era en realidad el hombre que ella había visto. Sin embargo, Richard Tanner era uno de los miembros de la comisaría donde trabajaba Lars, y era muy apreciado por este. ¿Acaso Tanner los habría descubierto, y tramó algo para implicar a Lancer?
    Guardando todos los papeles en la misma exacta forma que su esposo lo había dejado, cerró la caja fuerte y luego el cuadro, mientras pensaba que seguramente Tanner había preparado todo el drama.Se alejó de esa habitación, bajando las escaleras y sentándose en una de las sillas de la cocina, acodándose en la mesa, y sosteniéndose la frente, como intentando mantener el concepto de la realidad. ¿Qué habría pasado? ¿Qué iba a hacer ella ahora? Si de algo estaba segura, era que realmente necesitaba ayuda, si iba a intentar sacar a Lancer de la cárcel, y descubrir quién lo había engañado.
    Decidió que, en ese momento, sólo podía confiar en su primo Michel, y sin pensar demasiado, buscó rápidamente su teléfono celular, y esperó mientras los tonos la impacientaban cada vez más. De pronto, la voz de Michel se oyó enojada al otro lado.
    - ¿Qué pasa, Leda? -preguntó.
    - Necesito que me ayudes -respondió ella-: he descubierto algo importante.
    - ¡Claro! ¡Primero me preocupas, luego me sueltas una bomba y te niegas a contarme! –comenzó a recriminarle, con un tono de voz susurrante pero enojado- ¡Y ahora me pides ayuda! ¿No te parece que debería cortarte la llamada?
    - Perdóname, pero estoy muy asustada, y no sé qué…
    Las palabras de Leda se cortaron al oír un timbrazo en la puerta de la casa, que la hizo temblar unos segundos, asustada sobre quién o qué podría ser.
    - ¿Y no sabes…? -apuró Michel, sin saber qué pasaba.
    - Pasó algo, te llamo luego -respondió, y antes de cortar-. Perdóname.
    Cortó la llamada, y guardando el celular en uno de sus bolsillos, caminó hacia la puerta, justo cuando otro timbre resonaba en la habitación. Se puso en puntas de pie para observar por la mirilla, pero sintió que su corazón se detenía al ver esa figura; su temblorosa diestra se alargó hacia el picaporte, y girándolo luego de pasar la llave, abrió la puerta para observar frente a ella, la imponente silueta de Richard Tanner.



¡Esto es todo! ¿Que pasará? No lo sabrán... por adelantado, jejeje. Espero que les haya gustado el capítulo, y que me dejen comentario sobre el mismo. ¿Les gusta algún personaje hasta ahora? Aunque no se han tratado mucho, yo sí tengo mi preferido. En fin, espero que les haya gustado, y nos estaremos leyendo en el próximo artículo. ¡Éxitos!

Tags: literatura, misterio, thriller, persecución

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S?bado, 03 de octubre de 2009 | 19:08
?????wwwwwaaaaaa!!!
Esta novela est? m?s que interesante, ya este cap?tulo me dej? en ascuas. Impresionante la trama que est?s desarrollando. Muy buena, ya me qued? con la sangre en el ojo, por saber que fue lo que pas? y si implicaron a Lancer. Excelente relato
S?bado, 03 de octubre de 2009 | 19:09
q buenooo quedo muy bien el cap, me encantooooo. buen suspenso :D muy bien desarrollado felicitaciones :)
Autor: BlueBrain
Lunes, 05 de octubre de 2009 | 5:34
Ya empieza a enredarse la trama y con mucho suspenso, este cap?tulo te qued? estupendo, no veo la hora de leer el pr?ximo
Autor: Aldair_88
Lunes, 05 de octubre de 2009 | 6:29
ke bueno est? este cap. ya empieza la trama con el mayor suspenso.
Debo felicitar a los co-escritores, esta novela pinta muy interesante
Viernes, 09 de octubre de 2009 | 21:23
?Me alegro que les haya gustado! La verdad que la trama me pareci? muy interesante, y me alegra que les guste. ?Gracias por leerme!

 

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