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Viernes, 25 de septiembre de 2009

~Amistad~

¡Buenas, buenas! ¿Cómo andan? Espero que les haya gustado el prólogo de esta historia, ahora comenzaríamos con el primer capítulo. Les dije que tiene una extraña forma de narración, y eso se debe a los saltos en el tiempo que tendrá. Sin embargo, al cabo de dos capítulos más seguramente se darán cuenta de cuándo cambia y a qué tiempo. Espero que les guste el episodio de hoy. ¡Gracias por leerme!


“[…] poco a poco, se fueron haciendo amigos, y dejaron que el tiempo pasara […]”

    Esa tarde era soleada y tranquila, apacible en un barrio de clase alta, donde pocos coches transitaban. Sin embargo, había aparecido un pequeño cachorrito en una de esas aceras; el animal era de pequeño tamaño, pelaje blanco corto y muy enrulado, patas anchas, ojos azabache del mismo tono que la punta de su hociquito, y una pequeña colita blanca que más parecía una pelota de pelos, que meneaba de un lado a otro, intentando que alguien lo viera.
    La pequeña Leda observó al animal, perdido y desesperado por cariño, y no pudo evitar llamarle la atención a su primo, para después tomarlo de la mano, corriendo hacia donde estaba el animal. Ambos eran unos niños, él tenía ocho años y era uno mayor que ella, pero aún así se pasaban el tiempo jugando en el vasto jardín de la casa, disfrutando de su niñez. Ella se acercó hasta el animalito, agachándose, y estiró la diestra para tocarle la cabecita y acariciarlo; el perrito se acobardó, echándose levemente hacia atrás mientras olía la mano de la niña, pero al ver que no tenía malas intenciones, se fue acercando poco a poco hasta rozar su cabecita con la mano de ella, haciéndole caricias.
    Leda soltó una pequeña risita, mientras su primo Michel se acercaba a ver al animal, para después estirar ambos brazos, tomar al cachorro, y sentárselo sobre sus piernas. El perrito comenzó a olerle el cuello y la ropa, extasiado por la fragancia del perfume, para después bajarse de la falta, y empezar a dar saltitos frente a ellos, mientras jugaban con él. Sin embargo, el portón de la entrada a la casa se azotó por un fuerte viento, haciendo que el animal asustado corriera hacia el medio de la calle. Leda y Michel intentaron llamarlo pero el animalito no respondió, hasta que un niño al otro lado de la acera comenzó a llamarlo, hasta que se acercó y lo tomó en brazos, alejándolo de la moto que casi lo chocaba.
    Los dos primos se quedaron observando al niño que mantenía al asustado animal entre sus brazos, y apenas pudieron cruzar la calle, fueron hacia donde estaba éste. El chico tenía la altura de ella, el cabello castaño perfectamente peinado, y los ojos marrones ambarinos, que miraban amablemente al can, mientras lo acariciaba desde la cabeza hacia la cola, intentando calmarlo. De pronto, volteó hacia Leda, y alargando los brazos, le pasó el perrito para que ella lo sostuviera.
    - ¿Cómo te llamas? -le preguntó Michel-. Creo haberte visto antes…
    - Soy Lancer Lancrau -respondió el otro-. Vivo en la siguiente cuadra, ¿cómo te llamas?
    - Yo soy Michel, y ella es mi prima Leda…
    - Hola… -acotó tímidamente la rubia, escondiéndose tras el pomposo pelaje del can.
    Lancer le sonrió, alargando la zurda para acariciar al perro, y ella le respondió con una pequeña sonrisa; poco a poco, los tres comenzaron a hacerse amigos. Se dieron cuenta que eran vecinos del barrio, y pasaron todo el verano juntos, incluyendo a Tigre, el cachorrillo que Lancer llevó a su casa, y nombró tras una ardua decisión con sus nuevos amigos.
    Llegado el mes de Marzo, los tres niños comenzaron las clases en los primeros años de la escuela primaria; debido a la edad, Michel comenzó su segundo año, mientras que Lancer y Leda iniciaron recién el primero. Acostumbrados a pasar el tiempo, juntos, organizaban para encontrarse todos los recreos, hasta que una de las tardes, Michel llevó a un amigo de su curso. Leda y Lars lo vieron llegar prácticamente arrastrando a uno de sus compañeros, de cabellos renegridos perfectamente cortados, piel blanca pálida, y ojos tan celestes como el cielo, que no emitió palabra alguna hasta que lo presentaron.
    - Él es mi compañero de banco, Lars -dijo Michel, agitado por tanta carrera.
    El aludido asintió con la cabeza cuando los otros lo saludaron ferviente mente, y desde esa tarde, comenzaron a reunirse en todos los recreos, hasta que se enteraron que Lars también vivía en el mismo barrio, y siguieron encontrándose a la salida del colegio.
    Poco a poco, se fueron haciendo amigos, y dejaron que el tiempo pasara…


    La clase de esa mañana era completamente aburrida, y Lancer ya no podía soportarlo. Se acodó sobre su pupitre, mirando levemente hacia la ventana pero sin ser demasiado obvio, porque odiaba que el profesor le llamara la atención frente a toda la clase. ¿Pero qué podía hacer? El hombre hablaba en un tono monótono y constante, pasivo y sin expresiones, que hubiera hecho dormir a cualquiera. Sin embargo, ese día estaba más desconcentrado de lo normal, porque algo rondaba en su mente: estaba planeando una salida nocturna, y no veía la hora de decirle a Leda.
    Sentada a su lado, estaba ella. La juventud florecía en su piel tersa y suave a simple vista, y sus mejillas pálidamente rosadas le daban un toque aún más etéreo; mantenía el pelo rubio y lacio de siempre, pero en ese momento lo llevaba corto al hombre, atado en una media cola con dos finas trenzas. Tomaba notas sin perder ni un detalle, hasta que Lancer la codeó levemente, haciéndole voltear el rostro cuando el profesor les daba la espalda.
    - ¿Vamos a bailar esta noche? -preguntó Lancer.
    - ¿Me estás invitando? -inquirió Leda, y él asintió sonriendo-. ¿Tienes pensado algún lugar?
    Lancer sonrió.
    - Pues tengo pensada una discoteca, espero que te guste.
    Sin embargo, y para fastidio de Lancer, lo que él había planeado que fuera una noche tranquila, se convirtió en una salida grupal cuando Lars y Michel llegaron en el recreo, los oyeron hablando, y decidieron que ellos también saldrían. Por eso mismo, quedaron en encontrarse a la salida del colegio en una heladería muy cercana, y que habían convertido en un punto de encuentro.
    Eran las cinco en punto de la tarde, cuando Lars y Michel abrieron la puerta del local, comenzando a panear con los ojos todas las mesas, hasta que vieron a un par de rostros familiares, que tenían las manos alzadas saludándolos fervientemente. Se miraron pensando que a pesar que ya tenían dieciséis años, siempre serían los mismos inquietos de antes, y se acercaron hacia donde estaban, en una mesa al lado de la vidriera, que daba una bonita vista a la ciudad.
    La charla comenzó sobre el día en el colegio, siguió sobre los sabores del helado, hasta que de pronto, un fuerte ronroneo de un motor se escuchó en la vereda, y los cuatro voltearon para ver un lujoso Mustang Liftback en color negro, vidrios enteramente polarizados y llantas de dieciocho pulgadas, que llevaba una sinuosa cobra roja pintada en la parte trasera, justo arriba de la rueda. Sin perder un segundo, Lancer codeó delicadamente a Leda, guiñándole el ojo sin que los otros se dieran cuenta, y ella sonrió al recordar una charla que habían tenido.
    - ¿Qué pasa? -preguntó Michel, observando a los menores.
    - Pues que estábamos pensando entrar en una banda de ladrones -dijo Leda, como si nada, mientras tomaba su helado.
    Ante tal suelto comentario, Lars miró a Michel que estaba incrédulo observando a su prima al tiempo que su helado se derretía, y Lancer no puedo evitar soltar una carcajada.
    - ¿Y por qué? -inquirió Michel, aún sin comprender la situación.
    - Hemos decidido -respondió Lancer-, que si nuestras vidas siguen así de aburridas, en trece años entraremos en la pandilla de los tipos de ese auto que acaban de ver.
    - Exactamente -confirmó Leda, volteando luego a ver al castaño-. ¿Nos compramos otro helado para celebrar nuestra decisión?
    Y dejando solos a los otros dos, marcharon hacia el mostrador, para encargar los helados que se tomarían. A sus espaldas, Lars prefería pensar que eso era una simple broma, mientras escuchaba tranquilamente cómo Michel se quejaba continuamente sobre tan insensata decisión.

    La noche llegó rápidamente, y Michel fue el primero en llegar a casa de Leda junto con Lancer, y permanecieron esperando hasta que Lars llegó media hora tarde. Sin esperar demasiado, y más que nada impulsados por la necesidad de irse para pasar una noche juntos. Llamaron a un taxi que llegó al par de minutos, y al subirse, indicaron la dirección del antro al que se dirigían; mas en el camino, el mismo coche que habían visto a la tarde los cruzó por la avenida, reavivando el tema de conversación. Eso sólo hizo que Michel se enojara, y que les retirara la palabra hasta la noche.
    Al bajarse Lars prometió pagar la cuenta, y los otros comenzaron a formar en la fila para la entrada al local, pero cuando el guardia los vio los reconoció, y entraron directamente sin tener que esperar; se detuvieron a pagar la entrada, y cuando todos tuvieron la cinta en su muñeca, entraron juntos dejándose llevar por la música que se agolpaba en el lugar. Lars estaba decidido a tener alguna conquista nocturna, pero durante las primeras horas, cada vez que lo veían acercarse a alguna chica, Leda y Lancer se dirigían a molestarlo, logrando que las féminas se alejaran, soltando algunos insultos.
    Pasado un tiempo, Lancer y Leda decidieron dejar a su amigo en paz, y tomados de la mano, se fueron a bailar entre la multitud, perdiéndose entre todas las personas que había en el lugar. Lars y Michel permanecieron sentados en la barra, cada uno con un trago en la mano, y enojados por diversas situaciones, quejándose sin oír al otro.
    - No puedo creer que quieran hacer eso -comentó Michel.
    - No puedo creer que no me dejen en paz -siguió Lars, ignorándolo-. ¿Qué ganan con venir a molestarme? ¡No han dejado que me consiga ninguna cita! Todas las chicas han salido huyendo cuando ellos se me acercaban, la verdad que…
    Las quejas de Lars se detuvieron al ver la mirada perspicaz de Michel, que había comenzado a sonreír maliciosamente.
    - Te gusta mi prima ¿verdad? -inquirió, completamente seguro.
    El morocho dudó por unos segundos, pero no tuvo más opción que asentir. Al ver eso, Michel sonrió, dándole unas palmadas en el hombro, apoyándolo.
    - Pues entonces tendré que ayudarte -aseguró Michel-. Ve con ella, encárala, yo me encargaré de Lancer.
    - De acuerdo.
    Sin decir más nada, los dos se encaminaron hacia donde estaban sus amigos, y justo cuando Michel llegó por detrás, tomó del brazo a Lancer moviéndolo, mientras se lo llevaba bajo el pretexto de que tenía que hablar algo con él, respecto a la promesa que él y Leda habían hecho. Leda se quedó quieta, sola, observando cómo su amigo se iba dejándola atrás, y agachó el rostro pensando que quizás él se había enojado con ella.
    De pronto, sintió unas manos en sus hombros, y volteando rápidamente, perdió sus ojos marrones en las frías esmeraldas pálidas de Lars, sin saber qué hacer o decir… simplemente observándolo en esa multitud de personas que, instantáneamente, ella sentía que habían desaparecido.


¡Esto es todo por hoy! Espero que les haya gustado, y que sepan encontrar las pistas que irán determinando la historia. Una vez más le agradezco a Principe_Leo por su ayuda, y nos estaremos leyendo en el próximo artículo. ¡Éxitos!

Tags: literatura, novela, misterio, suspenso, thriller

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Autor: BlueBrain
S?bado, 26 de septiembre de 2009 | 5:52
parece un comienzo muy interesante, una amistad de mucho tiempo, me gust? este cap?tulo, describes muy bien las situaciones. Excelente entrega
Autor: Aldair_88
S?bado, 26 de septiembre de 2009 | 6:31
Ke buen comienzo, ya parece ke Leda tiene dos admiradores.
?Kiero m?s!!!
S?bado, 26 de septiembre de 2009 | 15:52
:D me gusta me gusta como esta quedando, felicitaciones, genial como escribis y como desarrollas todo lo pensado, me encanta como esta quedando. ;)
S?bado, 26 de septiembre de 2009 | 19:17
pinta muy unteresante esta nueva novela, espero con ansiedad la continuaci?n
Lunes, 28 de septiembre de 2009 | 19:59
?Gracias por pasarse! Me alegro mucho que les haya gustado el cap?tulo, y muy pronto las cosas se pondr?n bien interesantes. Gracias por los comentarios!!

 

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