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Viernes, 26 de junio de 2009

El Beneficio De La Duda - Parte I
~Dudas~

¡Hola chicos! Tengo que disculparme porque este capítulo me ha quedado más corto de lo que yo quería, pero creo que termina siendo bastante interesante. Esta vez no me la agarré tanto con Carson, pobre, se merece un respiro... pero Prescott se está metiendo en un laberinto del que no va a poder salir el solo. Espero que les guste, y me perdonen en largo, prometo hacerlo más largo la próxima. ¡Los dejo con el cap!


“La duda es la madre del descubrimiento”
Ambrose Bierce

   
    Aban Carson suspiró hastiado al oír las últimas palabras, viendo el efecto que habían tenido en Prescott. ¿En qué estaría pensando? La única conclusión coherente a la que él podía llegar, era que seguramente Deiarell había derivado como un gran programa hasta convertirse en algo inmanejable, y por eso se presentaban todas las anomalías. Se acodó en el apoyabrazos derecho del sofá, apoyando su mandíbula en su puño cerrado, mientras miraba de lado al inglés; segundos después, deduciendo que no hablaría por un rato, concluyó que él tendría que seguir haciendo las preguntas.
    - Señor Kreimer -dijo Carson, llamándole la atención al aludido, que alzó la mirada para verlo- ¿Podría describirme los rasgos predominantes de la personalidad de su padre?
    Saren asintió.
    - Era un hombre tranquilo, siempre amable y dispuesto a ayudar -comenzó-; no sé si ustedes saben, pero aquí vienen personas de todas las edades, con discapacidades físicas y motoras, chicos pequeños, grupos de amigos completos… mi padre siempre los trataba con gran amabilidad, disfrutaba del roce con la gente. Si se enojaba o algo le molestaba, nunca se descargaba con nadie sino que entraba a Deiarell, se iba a alguna zona aislada y comenzaba a cazar monstruos sin afectar a nadie -Bruno se detuvo sin poder continuar, pero al cabo de unos segundos volvió a hablar, permaneciendo inmóvil-. No creo que haya otra persona como él…
    - Entiendo…
    Sin embargo, Carson aún tenía una idea en mente. Había visto que hasta ese momento, todos los afectados estaban unidos emocionalmente de alguna forma no obsesiva a Deairell, ya que por diversas causas, siempre terminaban considerándolo un escape a sus problemas o enfermedades. ¿Eso había pasado también con Kreimer? El arábigo-americano enderezó su postura mientras intentaba analizar por qué Monroe había permanecido en silencio, envuelto en sus pensamientos.
    - Una pregunta más -volvió a iniciar Aban- ¿Su padre tenía alguna enfermedad, o problema físico o de carácter?
    - Ninguno -la respuesta de Bruno fue segura e inmediata, sorprendiendo al criminólogo-. Mi padre era estable emocionalmente, si a eso se refería; y con respecto al estado físico llevaba una dieta sana y saludable, se ejercitaba todos los días en los momentos en que yo me hacía cargo del negocio.
    Volvieron a permanecer unos momentos en silencio, en los que Prescott volvió de sus propios pensamientos, para cruzar su mirada con la de Aban, viendo que ninguno tenía preguntas. Se pusieron de pie en un momento, estrechando sus manos con Bruno para despedirse, y luego salieron tras observar los cuadros del lugar; al igual que en LA, eran todas fotografías tomadas dentro de la realidad virtual, pero ninguna era tan interesante -a simple vista- como las que había en el otro Café RV.
    Cuando llegaron hasta la salida, Carson salió primero caminando directo hacia el coche, mientras Prescott volvía a empujar la puerta para irse; caminó por la calle mientras hurgaba con delicadeza en su bolsillo, hasta encontrar la llave del coche. Presionó uno de los botones del llavero para desbloquear las puertas, permitiendo que Aban entrara inmediatamente mientras soltaba decadentes insultos por su injustificada demora. Prescott refunfuñó por lo bajo ante el incordio, y continuó avanzando hasta alcanzar la manija de la puerta del coche; sin embargo, en ese momento escuchó una voz que lo llamaba. Volteó hacia los lados, pero al sentir una mano en su hombro derecho, giró hacia atrás para encontrarse con la mirada platinada de Bruno Kreimer, que lo observaba atento. Desconcertado por la repentina situación, Prescott observó cómo el recién llegado quitaba la zurda de su hombro, mientras enderezaba su postura.
    - ¿Necesita algo, señor Kreimer? -inquirió el psicólogo, intentado averiguar los motivos de tan espontánea búsqueda.
    - Dígame Saren, por favor -respondió el castaño, negando con la cabeza-. Sólo que no lo veo muy convencido de lo que yo le he dicho, o de la investigación que está llevando a cabo…
    Las palabras de Bruno impactaron al inglés, que se limitó a mirarlo impertérrito, y sin hacer gestos con su rostro que pudieran revelar sus pensamientos. ¿Es que acaso esta persona sabía más de lo que aparentaba? Lo primero que le llegaba a la mente era intentar deducir porqué le estaba diciendo esto, y el motivo de que lo eligiera a él. Mas cuando Prescott continuaba en receloso silencio, Saren sonrió, relajando la postura.
    - Sólo quería decirle que si algún día quiere probar el Deiarell por su propia cuenta, no dude en venir a este Café RV, que yo lo voy a ayudar -dijo de pronto, interrumpiendo sus pensamientos.
    Prescott dudó unos segundos ante el ofrecimiento, pero decidió que quizás era mejor intentar averiguar qué se proponía Saren.
    - ¿Y por qué yo haría eso -respondió, preguntando al mismo tiempo- si ya tenemos a gente que está probando el juego?
    Esta vez, una pequeña carcajada de Bruno cortó el ambiente, dejando perplejo al psicólogo. El castaño meneó la cabeza hacia los lados, y luego hizo una inclinación pidiendo disculpas, mientras pensaba que esa persona con la que hablaba era la más terca que jamás había conocido. En cierta forma, le recordaba a su padre.
    - Disculpe, pero que le diga juego a Deiarell me causa gracia -se explicó, para luego volver al semblante serio-. Pues verá, para que la Interpol esté metida en una investigación de tamaño suficiente como para llamar al FBI, la Scotland Yard y seguramente otros grupos, entonces deben estar pensando algo bastante complejo con respecto a Deiarell… es deducible. Me arriesgo a decir, también -agregó, bajando el volumen de la voz-, que podría ser algún grupo militar el que realiza las pruebas sobre Deiarell… y por eso mismo no van a obtener los resultados esperados.
    - ¿A qué te refieres?
    - Aparte -agregó Saren, ignorando la pregunta de Prescott-, le ofrezco esto porque estoy convencido que mi padre sigue vivo en Deiarell. Ahora si me disculpa, espero que considere mi propuesta.
    Haciendo una pequeña inclinación de cabeza, Bruno Kreimer giró sobre sus talones y volvió al trote hacia su local, entrado y cerrando la puerta tras de sí, sin mirar hacia atrás. Prescott se quedó anonadado por lo que había oído, ya que sin intentarlo descubrió que Saren eran una persona profunda y más observadora de lo que parecía. No comprendía cómo podía creer que su padre estaba vivo en una realidad virtual, o qué fundamentos tenía, pero por unos momentos la simple idea le pareció atractiva. Se quedó pensando hasta que escuchó unos sordos golpeteos en el vidrio de su coche, y al girar, advirtió la mirada molesta de Carson, que se había estirado para golpear la ventanilla. Se enojó por unos segundos al pensar que había engrasado el vidrio con sus sucios dedos, pero sin decir nada abrió la puerta y se sentó, encendiendo el coche sin mirar a su compañero.
    - ¿Hablaron algo interesante? -preguntó Aban, aún molesto-. Porque ahora vamos llegando tarde a la oficina…
    Sin embargo, Prescott guardó silencio, mientras comenzaba a conducir. Si algo tenía por cierto, era que si alguien se enteraba de lo que Saren le había dicho, podría perjudicar la investigación como también su carrera en la Scotland. De pronto, se sintió invadido por la curiosidad al recordar las palabras de María Heraso, y su explicación sobre la cantidad de datos que abarcaba la realidad virtual. ¿Sería cierto? Condujo en silencio hasta que tuvo que detenerse en un semáforo, en el que el criminólogo volvió a hablar.
    - Es extraño que ya haya dos personas que digan haber visto a los jugadores dentro de la realidad virtual, cuando no pueden estar conectados -murmuró de repente, llamándole la atención a Prescott.
    - Ciertamente… -dudó-. Pero quizás fue alguien con un álter demasiado similar, y por eso los confundieron.
    Carson masculló algunas palabras, incrédulo, y Prescott sabía muy bien que él tampoco se creía lo que acababa de decir. En parte, se debía al alto grado de personalización de los avatares, además de que con el tiempo que se pasaba dentro de la realidad virtual, éstos llegaban a ser únicos, en carácter, maneras y también en la apariencia.
    Llegaron al hotel donde se hospedaba Carson, y justo cuando éste estaba por bajarse, le recordó que seguramente tendrían que volver a tomar un avión para viajar al continente a realizar las entrevistas que les quedaban. Prescott asintió de mal humor al escuchar que tendrían que volver a viajar, y tras despedirse, arrancó el coche conduciendo hacia su casa.
    Casi media hora después, dejó el auto en el garaje e ingresó al living por una puerta secundaria. Dejó el portafolio sobre una mesa, mientras se tocaba el bolsillo del traje, recordando las servilletas dibujadas que María le había dado. Se quitó el saco arrojándolo sobre una silla, la cual separó de la mesa, y se sentó en ella tras buscar los dibujos y expandirlos en la mesa; se acodó colocando su mejilla sobre sus palmas extendidas, dejando sus ojos verdes fijos en los papeles, pensando en lo que podían significar. María le había dicho muchas cosas, pero si los cascos realmente podían cambiar el control del cerebro desde el cuerpo real hacia el virtual, entonces al cortarse la conexión -por falta de red o electricidad-, entonces los controles retomaban al lado más estable, que no era el que originaba la red. ¿Entonces, era Deiarell?
    Soltó unas maldiciones al sentirse trabado dentro de un complicado laberinto del cual no tenía un mapa, y se echó hacia atrás, reclinándose sobre la silla, hasta que pudo apoyar su nuca en la parte alta del respaldar de la silla mientras mantenía las piernas estiradas y las manos entrelazadas sobre su vientre. Sonrió por unos segundos al recordar que María le había dicho que hablara con Dean ¿cómo hacía para encantar a todas las mujeres? Quizás él les llamaba más la atención porque estaba casado. Percatándose de su último pensamiento, soltó una sonora carcajada mientras se enderezaba en la silla, y su brusco movimiento hizo que una de las servilletas se volteara. Con sorpresa la tomó entre las manos, viendo el número telefónico que había detrás, con una nota firmada por la programadora. “Para cuando necesites ayuda”, decía en español.
    Con su ego restaurado, pensando que quizás podría invitarla a salir algún día, guardó las servilletas en su maletín, y tomándolo de nuevo se dirigió hacia su dormitorio, dispuesto a descansar, ya que sabía que pronto tendría que ir de viaje. Según sus planes, Aún quedaban tres personas por investigar: la mujer más mayor en todo el juego, y dos casos muy particulares, en los cuales los afectados no habían quedado en coma luego del accidente.
    Muy por el contrario, se encontraban en hospitales psiquiátricos.



¡Bien! Esto es todo por hoy... el final lo corté, y pasé algunas cosas para el siguiente capítulo, porque creo que quedaban mejor así. En fin, muchas gracias por pasarse, por leer, y gracias mil a los que me dejen comentario! Nos estamos leyendo en el próximo artículo. ¡Éxitos!

Tags: literatura, novela, drama, misterio, acción, psicológico

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Autor: BlueBrain
S?bado, 27 de junio de 2009 | 5:57
verdad que qued? interesante este cap?tulo, han surgido tantas incognitas que me parece lo mejor que Prescot pruebe el juego. me intrigan tambi?n los que terminaron en psiquiatricos, esto se pone cada vez m?s interesante
Autor: Aldair_88
S?bado, 27 de junio de 2009 | 6:43
se est? complicando la trama, tal y como me gusta, esta novela s? te est? kedando atrapante, me surgieron algunas dudas, todos los ke han kedado en coma, son gente amable con una necesidad de escpapar del mundo real para distenderse, creo ke esa pista es muy importante
S?bado, 27 de junio de 2009 | 22:49
me gusto mucho el capitulo, es corto pero jugoso, realmente interesante y me gusta q prescot se empieze a plantear las cosas, tengo ganas de q pruebe el dariell. muy buen capitulo felicitaciones
Domingo, 28 de junio de 2009 | 10:49
Muy bueno este cap?tulo. Me surgieron algunas ideas, creo que Prescot est? m?s que tentado de probar el juego. L?stima que Crason est? apareciendo tan poco, me gusta su personaje
Domingo, 28 de junio de 2009 | 23:01
A mi tambi?n me gusta el personaje de Carson, y ya pronto tendr? un cap?tulo s?lo para ?l. ?Gracias por pasarse! Espero que mi inspiraci?n vuelva pronto!!

 

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