cabecera

twitterfeedfeedburner

youtube fav da

   

S?bado, 06 de junio de 2009

Más Allá De Los Recuerdos - Parte I
~Experiencias~


¡Hola a todos! Tengo que pedirles disculpas porque no se qué es lo que me ha pasado hoy, pero mis ganas para escribir eran casi nulas... de no ser por el resúmen, el capítulo hubiera salido mañana. Además, me quedó corto, para el habitual casi-cuatro-páginas al que les tengo acostumbrados con esta historia: lo que pasa, es que más que nada es la continuación del capítulo anterior, y esta entrevista no tenía mucho material como para prolongarse demasiado (incluso le agregué una parte que había omitido en el resúmen). Espero que mi inspiración vuelva pronto, por el bien de mi salud y de la calidad de lo que escribo. Les dejo la historia y gracias por pasarse:


“Ningún conocimiento humano puede ir más allá de su experiencia”
John Locke


    John Tanneur suspiró al oír la pregunta del psicólogo, llevando su diestra rápidamente hacia la de su esposa, que se movía en busca de soporte. Se quedaron en silencio abatidos por lo acontecido con sus hijos, hasta que finalmente la esposa comenzó a hablar.
    - Luego de que instalaron los equipos en una habitación, mi suegra nos recomendó a una mucama de nombre Sonia Lambert, aparentemente recibida en una de las grandes Academias. Mi suegra nos dijo que era de su confianza, porque nosotros antes tuvimos un incidente con un criado que robó dinero de nuestra caja fuerte -explicó la mujer-, así que la contratamos. Organizamos una reunión entre mi esposo y yo, junto a Sonia y a Sean, el chico del Café RV, donde le explicamos lo que debía hacer  y que no debía molestar a los chicos cuando estaban conectados a Deriarell.
    - ¿Entonces ella estaba enterada perfectamente del funcionamiento de las máquinas? -inquirió Prescott, y la mujer asintió.
    - Y además, estuvo de acuerdo en asistir al joven y no intervenir en sus asuntos –respondió, para continuar-. Todo comenzó muy bien, durante los primeros seis meses…
    Aban frunció el seño al escuchar el período de tiempo. Él recordaba claramente el expediente, donde había leído que los dos hermanos tuvieron la máquina por un año y medio, además de que quedaron en coma cuatro meses antes de la entrevista; por lo tanto, la mucama debía haber comenzado a trabajar casi al mismo tiempo que instalaron los aparatos. ¿Pero todo eso tenía un sentido?
    - Una pregunta -interrumpió Carson, con su voz grave y su acento vulgar, llamando la atención de todos- ¿La Sra. Lambert comenzó a trabajar al tiempo de que trajeran la máquina? Porque usted recién dijo que todo estuvo bien por seis meses…
    La mujer negó con el rostro.
    - Ella llegó dos meses después de que los niños comenzaron a jugar -Aban asintió, corroborando mentalmente con lo que había leído en el expediente, y la fémina prosiguió-. Al tiempo, nos enteramos que ella era una de esas fanáticas religiosas que creen que Deiarell era algo satánico, prohibido y que trastornaba la mente, como la escuchamos diciéndoles a los chicos. Pero ellos están -dudó-… estaban acostumbrados a no escuchar esas charlas inútiles, y continuaron usando el juego normalmente.
    - El problema se desató mucho tiempo después -habló John Tanneur, por primera vez en un rato-, porque a pesar de sus quejas ella nunca había intentado nada, y cuando le hablamos nos aseguró que ella seguiría su contrato. Un día, ambos tuvimos que salir de viaje urgentemente justo a la hora en que los niños estaban conectados a las máquinas, así que no podíamos avisarles… como sabrán, no se los puede desconectar de las máquinas hasta que no transcurre el tiempo predeterminado. Así que nos fuimos, avisándole al joven, y dejando encargado al mayordomo de la casa.
    El hombre guardó silencio unos instantes, pensando que ese día no debería haberse ido al viaje, cuando su esposa le apretó la mano entre las de ellas, asintiendo con el rostro e indicándole que siguiera contando los hechos.
    - Según lo que nos contaron, al instante en que nos fuimos, Sonia Lambert corrió hacia una habitación cerrada donde estaba el sistema de conexión a internet, y entró en el preciso momento en que Sean estaba atendiendo a nuestros hijos, revisando si todo estaba en orden. Al no encontrarlo, cortó los cables de conexión a la red con unas herramientas que le robó al jardinero… -tragó saliva, y continuó-. Sean nos dijo que las computadoras hicieron un fuerte pitido al perder la conexión abruptamente, y los cascos se replegaron hacia atrás como si el tiempo hubiera pasado. Sin embargo, los niños no despertaron.
    - ¿Qué pasó con ellos? -interrumpió Aban, ignorando la mirada asesina que Prescott le propinó.
    - Sean, el chico de Café RV, él llamó a emergencias y los llevaron a un hospital -respondió la mujer-. Desde entonces, hemos llamado a varios médicos, pero todos nos han dicho que no hay una cura para lo que tienen, y permanecen con vida artificial conectados en algunas máquinas… Nuestro hijo mayor, John, quiso dejar la Universidad para cuidar a sus hermanos pero no se lo permitimos, y ahora sigue estudiando periodismo.
    Un nuevo silencio se apropió de la sala, pero justo cuando Aban Carson iba a realizar una nueva pregunta, Prescott volvió a mirarlo de forma certera, haciendo que perdiera cualquier interés en hablar. Suspiró asintiendo con un gesto de pésame que creyó apropiado, y luego se descruzó de piernas para adoptar una posición más pasiva.
    - Siento mucho su situación -dijo, obteniendo una leve sonrisa triste por parte del matrimonio; después, preguntó- ¿Podrían decirme qué ha pasado con la mucama?
    - Luego de lo sucedido, hablamos con nuestro abogado de confianza y levantamos una acusación contra ella -comenzó a hablar John Tanneur-, por varios motivos, incluyendo mala praxis y por romper el contrato que tenía con nosotros. Como teníamos las pruebas suficientes para que le dieran cadena perpetua, llegamos a un acuerdo con el juez y los abogados, antes de que el juicio fuera de conocimiento público, con prisión domiciliaria perpetua sin posibilidad de reducción de la condena para Lambert.
    - Pero aún así, no es suficiente para nosotros -agregó la mujer, casi susurrando, más como un lamento para sí que como un comentario para el resto-. Que ella pague lo que hizo no va a hacer que aumenten las posibilidades de que nuestros hijitos se recuperen.
    Una vez más, volvieron a permanecer en silencio. Carson se echó hacia atrás sobre el respaldar del asiento, cruzando masculinamente sus piernas, mientras apoyaba su rostro en el puño cerrado, observando fijamente a la pareja. Decían la verdad, de eso estaba seguro, debido a que anteriormente había estudiado el archivo de los dos niños con detalle, y los grandes rasgos aparecían tal cual como lo habían mencionado. Sin embargo, la actuación de la mucama le resultaba un poco sospechosa, además no alcanzaba a comprender las causas que la habían impulsado a cometer tal acto.
    Bien sabía, porque era de conocimiento público, que cuando Deiarell se hizo de público acceso, las principales Iglesias y representantes declararon a la realidad virtual como algo prohibido, porque era intentar vivir una vida doble que no estaba permitida por sus creencias. Por esos hechos, Carson suponía que la mujer había actuado de esa forma, aún cuando muchos creyentes de esas religiones desaprobaban los comentarios de sus dirigentes. Cansado, suspiró llevándose la diestra a la sien mientras la masajeaba, sabiendo que jamás comprendería a esas personas, que regían sus vidas por esos libros supuestamente divinos.
    Hastiado ya de enfrascarse en sus propios pensamientos, Carson se acomodó en su asiento dispuesto a hablar, justo cuando Tanneur hacía el mismo ademán. Se miraron unos segundos, y con un cordial movimiento, Aban le cedió la palabra, al percatarse de reojo de la implícita orden que el psicólogo le daba con la mirada.
    - Quiero contarles algo que nos dijeron los niños, y que me llamó la atención -anunció el hombre-. Luego de la primera vez que entraron a Deiarell, nos dijeron que ahí dentro podían caminar y correr, y luego siempre nos contaban que adoraban tirarse en el pasto, correr y montar las bestias de carga -suspiró, meneando la cabeza y lamentándose-. Yo no les creía, porque en el accidente ambos se quebraron la columna a diferentes alturas, y era completamente imposible que volvieran a caminar…
    Al oír esas palabras, Prescott abrió los ojos sorprendido, para luego volver a su posición calmada y tranquila, mientras no dejaba de analizar lo que acababa de escuchar. ¿Acaso sería parecido a lo que pasaba con Clara? Porque en todos los casos, los afectados habían dicho que su discapacidad en el juego no existía; bajó su mirada hasta enfrentarla en la mesa ratona del centro, sin poder llegar a una conclusión que le explicara por qué podían caminar o ver normalmente, a pesar de sus discapacidades. ¿Sería por el carácter que tenían? Porque la raza de sus personajes no coincidía, ya que los archivos decían que Clara usaba una elfa y los dos hermanos usaban enanos.
    - Una pregunta más… ¿cómo eran Sarah y Daniel?
    La mujer sonrió tomando el celular de su marido, y buscó una foto de ambos, que inmediatamente se la mostró a los investigadores. En ella, los dos chicos aparecían con su hermano, riendo mientras el más grande les señalaba la cámara, y la niña intentaba colgársele del cuello, sentada en la silla de ruedas.
    - Eran muy amables -sonrió ella, tristemente-. Siempre estaban contentos aún después del accidente, aunque siempre creí que era por su inocencia infantil…
    - Tenían mucho potencial para ser ingenieros, constructores o diseñadores -agregó el padre-, porque siempre desarmaban sus juguetes y hacían cosas extraordinarias, una vez tomaron mi computadora portátil y escribieron un programa completo que andaba perfectamente.
    Una vez más, Prescott encontró un dato útil. Según lo que había leído en los documentos que hablaban sobre los conceptos básicos de esa realidad virtual, en el mundo de Deiarell la raza de los enanos eran aquellos que se encargaban de reunir elementos y moldear no sólo las armas con sus armaduras, sino también construyendo diversos elementos que eran útiles para todos los demás. Evidentemente, ellos habían tomado bastante en serio ese mundo ficticio.
    Pasaron unos segundos cuando los padres se disculparon, diciéndoles que era demasiado difícil continuar hablando de esos eventos, para después dejarlos a cargo del mayordomo, que se ofreció a guiarlos hasta la habitación donde estaban las máquinas. Salieron de la habitación por una puerta diferente a la que habían entrado, caminando por un pasillo hasta alcanzar el living principal donde había dos escaleras opuestas y gemelas; subieron con tranquilidad dejándose guiar, para después volver a doblar a la derecha hasta que llegaron a una habitación al final del pasillo. Entraron para hallarse en una antesala completamente limpia, con las paredes insonorizadas con material esponjoso; el mayordomo comenzó a explicarle que habían reconstruido esas paredes insonorizándolas desde su estructura, y luego se dirigió hacia la puerta interna que llevaba al otro lado.
    En esa otra habitación, completamente a oscuras y sin ventanas -que también estaba aislada como la antesala-, se encontraban dos camas colocadas lado a lado, con los bordes llenos de sensores para registrar la estabilidad de los cuerpos, que en las cabeceras tenían los soportes para los cascos replegados hacia atrás; Prescott caminó hacia dentro, observando las pantallas apagadas y la maquinaria ahora en desuso, pensando cuánto habrían gastado e invertido para poder mantener todos esos aparatos. Acercándose hacia las camas, pasó suavemente la zurda por sobre una de ellas, percatándose de que la colchoneta no había sido acomodada y seguía manteniendo la funda arrugada donde había estado reposando el niño. Siguieron observando el lugar por un tiempo, le tomaron algunas fotos con sus celulares, pero luego le agradecieron la atención al mayordomo, haciéndole saber que ya debían irse.
    El viejo hizo una pequeña reverencia indicándoles el camino de salida, para nuevamente actuar como guía delante de ellos, llevándolos hacia fuera de la mansión, donde un joven aguardaba con el coche de Prescott, completamente limpio e intacto, con la llave en la mano. El inglés la tomó, saludando a ambos con una reverencia, para después indicarle a su compañero que se iban del lugar.
    El camino de salida de la mansión se les hizo corto comparado con la llegada, porque ambos se encontraban enfrascados en sus pensamientos, quizás intentando encontrar alguna explicación lógica para lo que habían oído. Ya cuando estaban llegando a la entrada de Londres, Prescott revoleó los ojos al ver un ciclista cruzarse por la mano contraria, lo que le hizo salir de su mente, forzándolo a hablar.
    - Me parece extraño -dijo, con voz hastiada pero cansina- que ya tres personas con capacidades diferentes, que jugaban en Deiarell, dijeran que en esa realidad virtual sus limitaciones no existían.
    - No lo pienses demasiado tampoco -refutó Carson, acodándose en la ventanilla, mirando el paisaje-, que también puede haber sido una excusa para seguir jugando. Fíjate una cosa -comenzó a gesticular-: en LA, las únicas posibles fotos de Deiarell que vimos, fueron sólo del ángel y del centauro, pero nada de la elfa de Clara… y por eso no tenemos cómo comprar que realmente hubieran podido caminar. Ya sabes que la base de datos de Deiarell es tan grande que hasta a los mismos creadores se les ha ido de las manos.
    - Sí… y nadie sabe tampoco dónde está alojada…
    - En la red -afirmó el árabe-. Y por eso mismo es imposible comprobar todo esto.
    Prescott masculló unas palabras incomprensibles, mientras se dedicaba a conducir, sin quedar conforme con lo que Aban le había dicho.




No ha sido gran cosa el capítulo, lo sé y pido disculpas... simplemente que hoy mi cerebruto estaba demasiado ocioso, y tengo los dedos de las manos tan fríos que a duras penas consigo teclear. Para la próxima, me voy a lavar las manos con agua casi hirviendo, a ver si recuperan movilidad, jajaja. En fin, muchas gracias por leer esta basofia, y nos estaremos encontrando en el próximo artículo. ¡Éxitos!

Tags: literatura, novela, drama, misterio, acción, policial

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Aldair_88
S?bado, 06 de junio de 2009 | 6:11
Me ha dejado bastantes dudas este cap. En primer lugar el hecho ke no hay detalles o dibujos de Clara y su discapacidad que desaparec?a en el juego, igual ke les pasaba a los hermanos. Corto el cap, pero muy interesante.
Autor: BlueBrain
S?bado, 06 de junio de 2009 | 6:49
corto pero jugoso el cap?tulo. Me quedaron algunas dudas, pero espero el pr?ximo para aclararlas. Esta trama es muy interesante
S?bado, 06 de junio de 2009 | 18:15
Excelente la trama, cada cap?tulo es m?s atrapante que el anterior. No interesa el largo sino la calidad y esta entrega estuvo muy buena.
S?bado, 06 de junio de 2009 | 18:56
muy bueno el cap me gusto muchisimo entretenido de principio a fin, los datos de ahora son importanticimos y me desperto la imaginacion de algo q quisiera q intentaran, no se si pasara pero estaria bueno jejeje :D. ah no se los voy a contar XD, espero ver si sale.
S?bado, 06 de junio de 2009 | 21:53
Hola!! Jejejej, ahora yo tambi?n quiero saber qu? han pensado ustedes!! En fin, much?simas gracias por pasarse, espero que les haya gustado el cap?tulo!!

 

HTML permitido: <strong>, <s>, <em>, <u>, <a>, <img>
Nombre:





 

   

 

design & stories copyright by truenoazul_vw
+2011+