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S?bado, 04 de abril de 2009

Las Dos Caras Del Secreto - Parte I
~Investigación~


¡Hola a todos! Antes que nada, muy agradecida de todos los comentarios de apoyo que me han dejado con respecto al libro, y tengo que agradecerles. Esta es el primer capítulo de "La Línea del Horizonte", ya que lo anterior fue el prólogo, y aquí por primera vez se presenta al protagonista (que dicho sea de paso, tiene una personalidad que es un verdadero dolor de cabeza). Sin embargo, espero que les guste... y si quieren tirarme algún palo, también lo acepto.



“Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación,
el saber dudar a tiempo”
Aristóteles


    Suspiró. Estaba harto.
    ¿Qué sentido tenía que lo llamaran a una gran investigación, debido a sus soberbias cualidades intelectuales -citando a su jefe- si luego cuando apareciera todos le dirían que era demasiado joven para esos trabajos? Y esa misma concepción que prácticamente lo obligaba a tener pelada y más de cuarenta años para ser apto para la Scotland Yard, lo molestaba; o aún más: lo enervaba. Echó la cabeza hacia atrás, dejando su nuca sobre el apoyacabezas de la butaca del coche, llevándose la diestra hacia la frente mientras se friccionaba la sien, intentando calmarse. 
    Prescott Monroe era inglés y eso nada lo podía dudar: ese simple hecho que perturbaba su pacífico ambiente, se convertía en un tedio que lograba denigrar el ambiente perfecto hasta que él lo aborreciera. No era demasiado alto, medía poco más de metro setenta y su porte era delgado de contextura magra, denotando su profesión intelectual más que física; su tez era blanca y suave, al punto que llegaba ser un tanto trasparente, dejando ver algunas de las sonrosadas venas que corrían bajo la piel; además, sus ojos eran verdes mezclados con tonos marrones que se acentuaban hacia el iris, pero que eran el tono ideal para su lacio cabello de ébano. Bajó la mano con desdén hacia sus finas gafas, empujando el puente que unía a ambos vidrios, y se los acomodó más arriba, frustrado.
    Soltó un resoplido mientras tomaba su maletín que descansaba en el asiento del acompañante, y abriendo la puerta, se bajó para cerrarla de un empujó. Dejó la maleta en el suelo, se prendió los botones del saco azul acomodándoselo sobre los hombros, y en el momento que volvió a inclinarse para tomar la valija, un coche deportivo negro pasó detrás de él, y se estacionó dos lugares más lejos; Prescott se enderezó y se quedó observando convencido de que ese Jaguar era de un amigo, así que siguiendo esos pensamientos, caminó unos pasos y observó a la persona que estaba bajándose del coche. Era un hombre alto pero de cercanos cuarenta años, con la misma tez blanca inglesa, el porte cuidado en su totalidad, y la mirada oscura que resaltaba sobre el cabello rubio surcado por algunas canas platinadas; iba vestido con un traje formal color negro con camisa blanca, y sujetaba un maletín en la zurda, el cual tenía una pequeña inscripción en dorado en una de las caras.
    Y con eso, Prescott lo reconoció. Se quedó de pie cerca de la cola del coche, y cuando el recién llegado volteó, se sorprendió al verlo ahí; se miraron unos segundos interrogándose con las miradas, hasta que finalmente ambos se mostraron las credenciales plastificadas que colgaban de los bolsillos de sus sacos, y soltaron una carcajada al tiempo que se acercaron hasta estrecharse las manos formalmente, pero con un dejo amistoso.
    - No pensé que coincidiríamos en esta investigación también, Dean -fue el saludo del morocho, mientras soltaba la mano de su amigo, para caminar hacia el ascensor.
    - Pues por lo visto, es un caso de la Interpol -sonrió- Debe ser algo complicado para que hicieran un pedido de ubicarse en este edificio.
    Se quedaron en silencio unos segundos, pero luego Dean Bradbury movió la diestra en un ademán para comenzar a caminar, a lo que Prescott asintió moviéndose hasta las puestas a la par de su amigo. Alzó la zurda cruzándola sobre el pecho y presionó el botón de llamada del ascensor, el cual debieron esperar unos minutos, mientras continuaban hablando del caso. Un sonoro pitido los sacó de su ensimismamiento, y las puertas se corrieron automáticamente dejándoles paso, para volver a cerrarse una vez que ambos estuvieron dentro. Se mantuvieron de pie en el centro del lugar, y Prescott alzó la mano izquierda mientras la giraba haciendo que el reloj que tenía bajara hasta la muñeca, para poder ver la hora. Era un Rolex de plata que su hermano le había regalado el día que recibió el título de su Doctorado en Psicología, con sólo veinticuatro años de edad; y volviendo a recordar ese tema, cayó en la cuenta que seguramente en esa reunión, alguien pondría de manifiesto que con veintisiete años era demasiado joven para tener un doctorado y dos maestrías. Suspiró, porque el sólo hecho de pensar en eso lo torturaba.
    Dean giró el rostro observando a su amigo, el cual conocía desde que había empezado a trabajar para la policía metropolitana, y luego volvió su rostro a los números que marcaban los pisos del ascensor, sin tener intenciones de averiguar el debate mental del menor. A pesar de ser neurólogo, y tener también un doctorado, la psicología de Prescott la consideraba un tanto redundante y cuadriculada en lo que a sí mismo respectaba. Pero de todas formas, no iba a criticarlo pues sabía que iba en desventaja.
    Un nuevo pitido del ascensor los desconcentró de sus pensamientos, y ambos reacomodaron sus posturas cuando las puertas se abrieron dejándolos pasar al hall del Empress State Building, el edificio que hacía más de ochenta años que había sido construido, y que seguía albergando a la Scotland Yard. Se adelantaron unos pasos observando el gentío que poblaba el lugar, todos de ropa formal y con credenciales idénticas a las de ellos, seguramente para la misma investigación. Dean se quedó quieto unos segundos, y luego llamó con un gesto a Prescott, que volteó inmediatamente, sólo para verlo con la mirada fija en una fémina de cabellos rubios ondulados hasta el hombro y cuerpo esbelto.
    - ¿Una conocida? -interrogó Prescott.
    - De hecho, no -fue la respuesta, mientras disimulaban a quien observaban- Ella es Heidi Wagner, una neuróloga muy conocida que trabaja en la Bundespolizei. Tiene un año más que yo, y considerable cantidad de títulos; ha trabajo en casos muy complicados incluso en investigación forense, y está dedicada a la investigación… además de que es alemana, y de muy mal carácter.
    - ¿Y si trabaja en investigación médica… -la voz de Prescott sonaba con un dejo de sarcasmo, que aumentaba su pronunciación británica del inglés- por qué la habrán llamado para este caso?
    - No lo sé, pero hay muchos médicos aquí. Y es más…
    Justo cuando estaba por volver a mencionar sus contactos, un guardia se les acercó, haciendo que su musculoso y alto cuerpo contrastara abruptamente con los dos intelectuales que se limitaron a mostrarle las identificaciones y las placas de la policía metropolitana en silencio, para que su charla previa no fuera conocida. Luego de que el hombre se alejara caminando con las manos sobre el cinto y el arma que colgaba de éste, los dos giraron hacia donde estaban mirando antes, para ver que el tumulto de gente pasaba hacia la sala de conferencias donde les habían informado que sería la reunión. Se acercaron a paso tranquilo y saludando cordialmente a sus conocidos, hasta que en la puerta de la sala debieron mostrar nuevamente sus identificaciones, para después ingresar.
    El interior era un oratorio perfectamente ordenado, de paredes claras y un pequeño escenario en la parte frontal, el cual tenía por fondo unas cortinas azules que caían desde el techo por donde colgaban algunas banderas y el logo de la Interpol. Sobre el tableado había dispuesta una mesa alargada presentada con micrófonos y sillones vacíos que seguramente serían ocupados por quienes dirigieran la charla, de modo que a la derecha de la mesa, había un pequeño oratorio donde seguramente hablarían las figuras importantes. El resto de la sala, la cual tenía el suelo levemente inclinado de forma que en la parte trasera estaba más elevado, estaba ordenada con butacas que tenían una pequeña mesita retráctil en el apoyabrazos derecho, todas enfundadas en terciopelo azul, que hacía juego con las cortinas.
    Prescott se adelantó unos pasos y se detuvo en la pequeña escalinata intentando divisar un buen lugar, mas al ver que Dean le pasó por el lado presionándole el brazo por el codo, para indicarle que había hallado un sitio, reinició la bajada hasta la fila donde estaba su amigo, y luego cruzó entre algunos asientos pidiendo permiso, hasta que por fin se sentó, cruzándose de piernas y dejando el maletín a un lado en la banqueta. En eso, sus esmeraldas se centraron en un hombre que estaba de pie en las primeras filas; de tez morena y cuerpo musculoso, tenía los ojos pequeños con las cejas pobladas a la vez que prominentes, y su nariz quebrada dos veces le daba un gesto arábigo inconfundible.
    - Estás en lo correcto, mi buen amigo -dijo Dean acercándosele a Prescott, exclusivamente para intercambiar opiniones-: es Aban Carson, el conocido investigador del FBI, de nacionalidad arábiga-americana, dicen que tiene modales de bestia y la inteligencia de un vegetal, pero se ha hecho famoso por sus métodos forzados para obtener información.
    - Típico -asintió el psicólogo, acodándose en la butaca con la mano en el mentón y el índice surcando su boca- Pero allí también veo que está hablando con alguien de la Interpol. No sabía que los vegetales eran capaces de mantener un diálogo.
    - Pues verás, captan sonidos, estados… pero de ahí a poder hilar palabras coherentes…
    Tanto Dean como Prescott estaban sentados de forma que podían comentar sin ser oídos, pero con los últimos comentarios se quedaron en silencio, asintiendo con la cabeza levemente, como si hubieran estado platicando sobre el más profundo tema y no sobre la -que ellos consideraban- reducida inteligencia del miembro del FBI. En ese momento, cinco hombres de edad avanzada entraron por la derecha del pequeño escenario, y el lugar se sumió en un completo silencio mientras las personas se iban ubicando en sus lugares, dispuestos a presenciar la charla sobre la nueva investigación. Las miradas siguieron a las personas que acababan de ingresar, en particular al hombre que iba al medio, y que se detuvo en el oratorio; tenía los cabellos rubios ya casi canosos y los ojos celestes que denotaban su ascendencia alemana, además de la creciente calva y la barriga prominente, que anunciaban a voz en cuello sus cincuenta y tres años de edad. El psicólogo volvió a echarse sobre el respaldar, acercándose a Dean, que ya se había percatado de sus intenciones.
    - ¿Andrés Wagner está a cargo de la Investigación? -preguntó.
    - Y no sólo eso -respondió Dean, agregando- También es el esposo de la neuróloga que te puntualicé hoy, en el hall.
    Casi instintivamente ambos giraron su rostro hacia la fémina que estaba sentada en primera fila del lado izquierdo, y suspiraron preguntándose interiormente qué atractivo podía hallar tan sinuosa mujer en ese simio, pero terminaron por volver su vista hacia Wagner, que acababa de hacer un gesto pidiendo silencio, volviendo a sumir el auditorio en una mortífera paz. El alemán esperó unos segundos paneando el lugar con la mirada, y finalmente alzó la diestra acomodando el micrófono para su altura, para después enderezar los papeles que tenía sobre el oratorio, hasta que por último volvió a elevar la vista hacia el público.
    - Bienvenidos -fue el mínimo saludo- El motivo que nos reúne aquí es porque todos los presentes han sido seleccionados para participar en una investigación de la Interpol que estará bajo mi mando, y de los miembros del comité aquí presentes -señaló con un ademán a los cuatro hombres en la mesa del escenario, y prosiguió-, involucrando a personal de la Scotland Yard, el FBI, la CIA, Bundespolizei, y otros grupos de inteligencia de la policía mundial y militares. El objeto de la investigación son unos casos de coma, relacionados con el juego de realidad virtual inmersiva que se ha extendido desde hace cuatro años, más conocido como Deiarell, al cual se accede desde los ya conocidos Café-Realidad-Virtual, o Café-RV.
    Un murmullo recorrió la sala, pero Wagner levantó su diestra pidiendo silencio, mientras hacía lo propio a través del micrófono, hasta que por fin el lugar volvió a quedar en calma. Carraspeó cubriéndose la boca con la zurda, y luego continuó.
    - Deiarell salió hace cuatro años y se popularizó debido a su fácil acceso, a través de los Café-RV, que son los únicos puntos donde se puede acceder a la red del mismo. Consiste en una sociedad de ambiente medieval y guerras continuas donde habitan nueve razas distintas, las cuales son elegidas por cada jugador, que al ingresar por primera vez a ese mundo, debe crear su “persona”, la cual será de una de esas razas, además de si será mago o guerrero -silencio, y prosiguió para evitar el murmullo- Como verán, es un mundo al estilo de los juegos de rol que se popularizaron a fines del siglo pasado, y principios del presente, pero con grandes extensiones. Sin embargo, desde hace dos años ha habido alrededor de veinticinco casos de personas que han quedado en coma cuatro, o estado vegetativo, durante el juego. Paso a mostrarles en pantalla los datos.
    Wagner presionó un botón del control que tenía sobre el oratorio, y delante de la cortina con el logo de la Interpol, bajó una pantalla blanca sobre la cual se proyectaron las imágenes de las personas en cuestión, con los nombres y las fechas del accidente. Todos se quedaron en silencio observando con detalle a las personas de variadas edades, hasta que por fin el alemán presionó otro botón, y en la pantalla se ampliaron cuatro fotos.
    - Estos cuatro jóvenes son los últimos casos que se han dado, los únicos situados en Norteamérica; se encontraban conectados al juego cuando cayó la energía incluyendo el generador de auxilio, y no volvieron a despertar -explicó, para después cambiar la foto, y dejar la de dos niños de trece años, de rasgos muy similares- Estos son dos hermanos mellizos ingleses, a los cuales le cortaron la conexión a la red, y después de eso tampoco despertaron -volvió a dejar las imágenes de todos los afectados, tragó saliva, y continuó- De los veinticinco casos en total, quince personas ya han sido desconectadas, y tres de las otras han sido encerrados en psiquiátricos tras despertar del coma-1 como si fueran otras personas.
    Hizo una pausa cambiando las imágenes por una de las máquinas que se utilizaban para conectarse al juego, y todos centraron su mirada en las imágenes, mientras Wagner continuaba hablando sobre el mismo.
    - Actualmente se cree que esos estados están relacionados con Deiarell, debido al mecanismo que utiliza el juego -cambió foto, y continuó hablando- Los cascos con los que se juega captan los impulsos eléctricos del cerebro, a través de unas fichas que tienen en la parte interior, las cuales absorben las señales del cerebro, a la vez que emiten una en particular que anula algunos de los sentidos tales como el dolor, y la percepción del cuerpo, de forma que los impulsos eléctricos del cerebro real, terminan controlando el cuerpo virtual -hizo una pausa, y continuó-… explicado a grandes rasgos. Esto fue un invento desarrollado por el FBI, que luego se extendió hacia los creadores de Deiarell, que lo pusieron en práctica para el juego. Sin embargo, el mecanismo fue testeado durante años en diversas condiciones, y jamás hubo problemas de este tipo. A su vez, éstos aparecieron en los últimos años, cuando se ha producido una creciente en la cantidad de jugadores de Deiarell.
     - Dr. Wagner -interrumpió un hombre, sentado en la primera fila, haciendo que el aludido bajara la vista enfocando a quien había hablado- ¿No sería más conveniente prohibir el juego, antes que llevar a cabo una investigación de este calibre?
    - Eso es ilógico, porque en los últimos años Deiarell ha crecido a un nivel del que ya no es fácil retractarse -respondió de mala gana, para continuar- Retomando el tema, todas aquellas personas que deseen jugar, deben tomarse quince minutos antes de relajación para entrar en un estado de completa tranquilidad y adaptación absoluta, el cual deben repetir luego de removerse el casco, para retomar el control del cuerpo real. Lo más extraño, es que de los 9 mil millones y medios de habitantes del planeta, casi mil millones juegan a Deiarell, y sólo estas veinticinco personas en concreto, esparcidas por Europa y América,  han tenido problemas.
    Presionando el mismo botón del control que antes, apagó la proyección de imágenes sobre la pantalla, y ésta comenzó a replegarse lentamente, haciendo que el sonido de los pequeños motores que la movilizaban, hicieran eco por todo el auditorio. Sin embargo, Wagner continuó dando directivas.
    - Por esto mismo, en el grupo que hemos seleccionado y en el cual ustedes son partícipes, hay médicos de varias especialidades, psicólogos, criminólogos, programadores, analistas, ingenieros, policías y militares –anunció-. Un grupo de policías y militares testeará el juego de la mano de un segmento de los programadores, mientras que la mayoría del personal médico deberá estudiar los cuerpos que continúan manteniéndose con vida artificial, junto con los que estudiarán los perfiles de las razas del juego y la sociedad de Deiarell. Sólo un grupo estará designado a las entrevistas y trabajo de campo, porque esta investigación no debe salir a la luz –hizo una pasa, y continuó-; las tareas ya han sido decididas y el personal está asignado, además de que nadie puede salirse de esta misión. Ahora pasen con las personas a mis espaldas, que ellos les darán las tareas.
    Wagner bajó del oratorio, y se dirigió hacia la mesa, mientras un gran ruido se extendía por la sala, al tiempo que las personas se iban poniendo de pie, acercándose hacia las mesas donde repartían las carpetas y las credenciales de acceso para cada zona que había sido restringida a la investigación en el Empress. Prescott se puso de pie saludando a su amigo, y bajó las escalinatas esquivando a las personas que se amotinaban en cada escalón, hasta que por fin llegó a la base del escenario, y tuvo que volver a subir para poder caminar hacia la mesa; divisó que uno de los hombres estaba libre, y poniéndose frente a él, quitó su placa de la Scotland Yard. Sin embargo, cuando éste lo vio, lo saludó cordialmente mientras buscaba en la lista, la tarea a la que había sido asignado.
    - Prescott Monroe de la Scotland Yard -repitió el hombre, mientras hurgaba en la lista- He oído de usted. ¿No es demasiado joven para estar aquí?
    Pero el morocho había escuchado ya demasiados comentarios sobre su edad, y se limitó a sonreír, esperando la respuesta. Finalmente, el hombre frente a él, chasqueó el papel como si hubiera encontrado sus datos, y se inclinó buscando una pila de carpetas de dorso color madera, el cual extendió hacia un anonadado Prescott, que no comprendía por qué le daban tantos papeles, cuando la mayoría sólo obtenía la nueva identificación.
    - Sr. Monroe, ha sido asignado al único grupo de entrevistas a los familiares, junto a un miembro del FBI. Por favor, ubíquelo a la brevedad.
    Prescott asintió observando las carpetas, y pensando cómo haría para sostenerlas con una sola mano -ya que en la otra tenía el maletín- hasta que finalmente las tomó con la zurda inclinándose hacia la mesa, y luego apretando las carpetas sobre su pecho. Giró sobre sus pies y se encaminó por las escaleras para bajar hasta donde se ubicaban las butacas, cuando una voz grave, rasposa, y con un vulgar acento gangoso del inglés, le llamó. Se detuvo para ver si había oído bien, pero una mano fornida apretó su hombro, y el volteó para encontrarse con un hombre de piel morena, ojos de águila y considerablemente más alto y corpulento que él; nada más y nada menos que Aban Carson, el criminólogo arábigo-americano del que Dean le habló.
    Por su parte, Carson frunció el seño. No entendía por qué Alá lo había enviado a trabajar con un niño inglés. Frente a él, Prescott se mordió la lengua. No comprendía qué errores había cometido para tener que soportar a ese americano.



Y aquí termina. ¿Qué les ha parecido? Como verán en esta historia -a diferencia de "Prideless Confessions"- tiene muchos personajes y por ahí se me hace un poco complicado... pero lo bueno es practicar cosas que antes no se han escrito. ¡Ah! Y otro detalle... la historia está ubicada en el 2043 (o cercano) como se dijo en el prólogo. En fin,e sto fue todo, muchas gracias por leerme. ¡Éxitos!
¿Me dejan comentario?

Tags: literatura, novela, drama, misterio, ficción, realidad virtual

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Aldair_88
S?bado, 04 de abril de 2009 | 6:12
?ke bueno este primer cap?tulo! Si bien Prescott parece bastante pagado de s? mismo, Carson, parece ke no se keda atr?s. Me parece muy intrigante la idea de investigar un juego de realidad virtual, me gust? la presentaci?n, parece ke este libro va a ser muy interesante
Autor: BlueBrain
S?bado, 04 de abril de 2009 | 6:56
?madre m?a! ?que buen capitulo de inciio! ya me enganch? a la historia. Prescott parece bastante engre?do, pere tiene sus razones, tan joven y con tantos t?tulos. El personaje que m?s me llam? la atenci?n fue Aban Carson, aparenta ser bastante fuerte y bruto como para hacer pareja con Prescott, esto se pone muy interesante jejejeje
S?bado, 04 de abril de 2009 | 18:55
me encanta el personaje de Prescott, tiene todo el derecho del mundo de ser engre?do si ha logrado tanto siendo tan joven. Me gusta la pareja despareja de Carson y Prescott, me d? la idea que esta va a ser una historia de las mejores que has escrito, Trueno. Espero con ansiedad el pr?ximo cap?tulo
Domingo, 05 de abril de 2009 | 21:01
wuow realmente me gusto muchiiisimo este primer cap, y prescott me cae de maravilla jejeje. me gusta la personalidad realmente jejeje. espero el proximo cap con muchas ganas me encanta la historia
Domingo, 05 de abril de 2009 | 22:49
?Me alegro que les haya gustado! La verdad es que Prescott me encanta, y el nombre se lo hab?a reservado desde hac?a much?simo. Carson se me hace un personaje extra?o, aunque durante todo el tiempo que va a estar con Prescott se van a llevar de punta xD Como vieron, me estoy esforzando por poner lugar ver?dicos y nacionalidades m?s espec?ficas. Espero que salga bien. ?Gracias por leerme!

 

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