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Viernes, 13 de febrero de 2009

Hola!! A decir verdad, pensé que no iba a poder publicar esto a tiempo, porque anoche miarroba parecía caída, y hoy yo estaba muy lerda para escribir. Los capítulos me están quedando más cortos de lo que esperaba, pero creo que más largo sería hastiante leerlos ¿ustedes que opinan? Hoy no tengo muchas ganas de escribir más, me va a dar tendinitis en las manos, jejeje. Los dejo con la lectura:


“La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió”
Francisco de Quevedo

   
    El tintineo metálico mal imitado por el timbre electrónico resonó por todo el departamento, haciendo que Jess se llevara la diestra a la sien, completamente fastidiado, odiando el sonido mientras simulaba en su mente cómo destrozaría el dichoso aparato, despedazándolo y destruyéndolo… Pero era sólo una fantasía, porque el timbre era demasiado útil. A su pesar.
    Resoplando cuando unos leves golpes se sintieron en la puerta, Jess apoyó la zurda sobre el escritorio para empujarse hacia arriba y ponerse de pie, para después caminar entre maldiciones susurradas con dirección a la puerta, al tiempo que cargaba su pistola, tomándola con la diestra. Llegó hasta la computadora que usaba para vigilancia, y suspiró al ver a una silueta femenina, de cabellos rojos y levemente ondulados, recargar su peso en la pierna derecha mientras llevaba la mano de ese lado a la cadera, en un hastiado gesto de espera. Dejó la laptop devuelta en su posición, y moviéndose unos pasos, quitó todos los seguros a la puerta e inmediatamente ella entró, sin perderse de vista que Jess se encontraba sin camisa, y con el pantalón desprendido.
    Ignorando la sutil observación, él empujó la puerta una vez más y mientras colocaba las trabas nuevamente, sonrió al encontrar que Lujuria se veía casi irreconocible. Esta vez, iba con una peluca roja completamente natural de cabellos cortos y ondeados, botas a las rodillas, un pequeño pantalón corto de jean, un top negro apretando su pequeño y altanero busto, y la chaqueta corta que siempre usaba, con capucha de bordes símil piel. Jess se dio vuelta luego de cerrar la puerta, y Lujuria abrió la boca en sorpresa al ver las ojeras oscuras marcadas en la nívea piel del rubio, que hacían parecer sus ojos, casi blancos.
    - Hace tres días que no duermo -respondió él a la pregunta no hecha, mientras caminaba hacia su oficina- Sígueme, te voy a mostrar algo que estuve haciendo.
    Ella alzó la diestra con el índice hacia arriba para acotar algo, pero viendo que no tendría sentido reprocharle, bajó la cabeza y caminó siguiéndolo, para después entrar en la habitación que usaba de oficina, y sentarse en la banqueta que él le indicaba. Se colocó con las piernas juntas y los tobillos cruzados, dejando sus manos sobre los muslos. En eso, vio de reojo el gesto que él le hacía y alzando el rostro fijó su mirada en la pantalla, donde se veía un plano del edificio. Se puso de pie inclinándose sobre la mesa, para poder observar con detalle la pantalla, siguiendo las líneas en diversos colores, que parecían marcar rutas, objetos y sistemas de seguridad del edificio.
    - El edificio, ¿verdad? -preguntó ella.
    - Sí, mira… -Jess tecleó un rato mientras Lujuria se sentaba, y le mostró el mismo plano, de un solo piso- Este es el décimo piso. Aquí hay tres computadoras que funcionan como servidores del sistema de seguridad, y cada una controla uno de los tres sectores del edificio: una es el hotel desde planta baja al sexto piso, el segundo es para la empresa Gateway junto con las oficinas del doceavo al décimo octavo, y el tercer servidor, es exclusivo para la galería de arte en el décimo noveno, y el comedor en el vigésimo.
    - Eso es extraño -comentó la chica, llevándose la diestra a la barbilla- ¿Tanta protección para la galería de arte?
    - Observa.
    Volviendo al teclado de la laptop, Jess activó el segundo monitor que tenía conectado, dejando que ese mostrara el plano que él había hecho sobre esa galería, mientras que en el otro podía observarse el cuadro de ruedas, a través de las cámaras de seguridad, con las que se había infiltrado.
    - En esta parte de la galería, está el pasillo en forma de T -explicó él, estirando la zurda hacia el segundo monitor, y señalándole el lugar- En el centro está el cuadro anónimo, la mejor obra del museo ¿lo recuerdas?
    - ¡Claro! ¿El que tenía ruedas y astas?
    Jess asintió, mostrándole el cuadro con las cámaras de seguridad, pero después volvieron su mirada al plano donde se marcaban varias luces que se movían de un lado a otro del pasillo.
    - ¿Láseres como sensores de movimiento? -inquirió Lujuria.
    - Así es. Hay grupos de cuatro láseres que girar en ángulos de treinta grados en las paredes a cada segundo, dejando un margen de movimiento de aproximadamente veintisiete centímetros, por donde podrías escabullirte.
    - Si cambian de posición por segundo, eso es más bien imposible, Guilty.
    Él soltó un resoplido, sabiendo que era ilógico, y volvió a hablar.
    - Aparte de eso, el cuadro tiene una protección muy particular -continuó, masajeándose nuevamente la sien, y dejando su mejilla reposar sobre el dorso de la diestra-: cualquier cosa que lo toque activa una alarma y láseres cortantes que prácticamente inundan la habitación. Pero -alzó la zurda para pedirle silencio, y prosiguió- A su vez, la rueda central, la que está cruzada por las astas, tiene un relieve en particular, mira…
    Acomodándose nuevamente en su postura, Jess desactivó las cámaras normales, e infiltrándose en el sistema, activó las infrarrojas haciendo un acercamiento hacia el cuadro, y mostrándole a Lujuria el cuadro. De las tres astas, cinco de las puntas eran de un color negro y sólo una de color rojo, la cual tenía un bajo relieve que ocultaba una pequeña traba.
    - ¡Impresionante! -se sorprendió- ¿Sabes cómo funciona?
    - Por lo que pude investigar, debes adentrar un dedo en ese bajo relieve para activar un mecanismo que hace que el cuadro se separe de la pared, como una puerta dejando al descubierto un acrílico con el disco. Lo malo de esto, es que cuando el cuadro vuelve a cerrarse, al trabarse presiona una palanca, que hace sonar otra alarma -suspiró- el sistema es endemoniadamente complicado.
     - Entonces, resumiendo -continuó Lujuria, mientras Jess se recargaba de malos modos sobre el respaldar de su silla- Para poder acercarse al cuadro, hay que desactivar los láseres del pasillo, luego el sensor de tacto, y finalmente el comando en la palanca del sistema de cerrado. ¿Es tan complicado?
    Al escuchar las últimas palabras, el rubio abrió los ojos ampliamente mientras sus pupilas se contraían ante la luz extra, dejando sólo un pequeño punto negro en ese extenso mar gris. Se movió hacia delante, y luego echó la cabeza hacia atrás riendo incrédulo ante las palabras de la fémina: seguramente, pensó, todos creían que el mundo electrónico era simplemente decirles a las computadoras lo que querían que hicieran. Volvió a acomodarse en su postura, ignorando deliberadamente la mirada de odio y el seño fruncido en el rostro de Lujuria, y se cubrió las facciones con ambas manos, intentado disipar el fastidio que tendría frente a un sistema tan complicado como el de esa organización. Pero claro, todo tendría sentido luego de ver su cuenta aumentada en unos cuantos ceros de miles.
    - Para poder hacer todo eso -explicó Jess, con su voz cargada de soberbia- Conviene ir directamente al décimo piso, y conectar mi laptop al tercer servidor. De ahí, debo acceder a la base de datos, la cual se encuentra protegida por tres contraseñas de mil veinticuatro caracteres cada una, y un firewall casi tan complicado como el de un avión presidencial. A su vez -siguió hablando, enojándose paulatinamente- la única forma de que al cerrar el cuadro no se active la alarma, es modificando el código base del sistema, para que no envíe la señal, pero después hay que volver a modificarlo para que no encuentren mis huellas.
    Jess terminó de hablar muy enojado, y volvió a echarse sobre el respaldar de su silla, haciendo que el enfundado de cuero crujiera ante la repentina presión. Frente a él, Lujuria se encontraba experimentando varias emociones; por un lado, sentía deseos de abofetear a ese joven por tratarla con tanta ligereza, pero al mismo tiempo, admiraba la capacidad que Guilty tenía para poder destrozar ese sistema electrónico en cuestión de horas. Sin embargo, su ser interior la obligaba a refutarle su comportamiento, y enrostrarle su propia soberbia.
    - Ah… -murmuró al fin, con desgano, mirándose las uñas- Yo creía que Guilty era uno de los mejores hackers del mundo, y que esto no era nada para él…
    Como si hubiera picado en el punto débil del joven, al machacar su orgullo, él alzó el rostro frunciendo las cejas y haciendo que las pupilas volvieran a adquirir su midriática negrura, que parecía absorber los pálidos irises. Él se sentó inclinándose hacia delante, apretando los puños y clavando las uñas sobre los apoyabrazos, con tanta fuerza que sus nudillos palidecían.
    - ¿Qué me quieres decir con eso, perra? -preguntó amenazante, llevando la diestra hacia la pistola sobre la mesa.
    - Lo que oíste, inteligente -fue la respuesta en el mismo tono, mientras ella buscaba su revólver oculto en su chaqueta.
    Permanecieron así unos segundos, enfrentándose con las miradas y con las armas listas para acribillarse a balazos, pero casi instantáneamente llegaron a la misma conclusión: si se acababan mutuamente, no podrían conseguir el disco, y se perderían de la cuantiosa paga que Anger les había prometido. Aflojaron su postura y alzaron sus manos casi a la altura de sus rostros, para mostrar que marcaban una tregua, si bien permanecieron en un tenso silencio durante unos momentos, hasta que Jess decidió volver a hablar.
    - Encontrar eso, fue sólo casualidad -admitió, y ella contuvo su sorpresa al mantener el rostro de enfado- Las barreras las descubrí entrando por partes al sistema, pero lo de la alarma externa lo encontré una noche… Un crío de laucha entró a los viaductos de la ventilación a través del exterior, y cayó sobre el cuadro activando no sólo los sensores de movimiento, sino también el de tacto. En ese momento, los láseres perforantes llenaron el pasillo, y casi al instante todo se llenó de guardias.
    Esta vez, ella fue quien guardó silencio, al sumirse en sus pensamientos. Guilty era demasiado soberbio, por demás de altanero; su postura era chocante, sus palabras agresivas y su voz parecía destilar veneno. Seguramente todo el atractivo del rubio, había quedado precisamente en su apariencia. Lujuria se mordió el labio inferior al imaginar cómo lo golpearía si no tuvieran que hacer ese trabajo, pero al volver a recordar el acuerdo con Anger, la insultantemente grande cantidad de dinero la volvió a seducir, y su propia ambición la calmó, obligándola a pensar sus palabras. Lo mejor que podía hacer, era seguir las órdenes de Jess.
    Después de todo, no era algo tan terrible.
    - Entiendo -afirmó, luego de unos segundos de pensamientos- ¿Qué estrategia vamos a usar?
    Él elevó su mirada, fijándola en la de ella, y luego en el monitor.
    - En tres días vamos a robar el disco. El plan es que, primero, debemos…
    Pero antes de que Jess pudiera explicar su idea, su teléfono móvil empezó a vibrar sobre la mesa, sacudiendo todo con sus movimientos, y trasladándose levemente. Recuperando su enojo, el rubio manoteó el aparato y detuvo su mirada sobre la pantalla externa del aparato, sorprendiéndose un tanto al ver que se trataba de un número que sólo utilizaban sus dos amigos, Freya y Seth, también conocidos como Isis y Osiris. Haciéndole un gesto a Lujuria, tomó el aparato y caminó unos pasos en la habitación, para después abrir el aparato, y acercarlo a su oído.
    - ¿Qué pasa? -preguntó, a modo de saludo.
    - ¿¡Cómo ‘qué pasa’ pedazo de inútil!? -la voz rasposa de Seth sonó fuerte al otro lado de la línea, y el rubio se vio obligado a alejar el teléfono de su oído, para evitar quedarse sordo- ¿Te llamo por algo de urgencia y tú tan calmo?
    - ¡Oye! No tengo telepatía, no sé qué es lo que quieren antes de atender el bendito teléfono.
    - Encontramos algo muy importante, ven a nuestra casa… -explicó más suave, la gatuna voz de Freya- Es urgente…
    El rubio dudó por unos momentos, pero finalmente accedió.
    - Voy para allá -concluyó, cortando la comunicación.
    Sin explicar nada, volvió hacia la computadora bajo la atenta mirada de Lujuria, y salió del sistema cerrando la conexión, y volviendo las cámaras de seguridad del edificio a la normalidad. Juntó algunas cosas en su mochila universitaria, buscó su teléfono móvil, e indicándole a Lujuria que lo siguiera, salieron de su oficina cerrando la puerta.
    - Tengo que irme -le espetó él- Ven en tres días.
    Antes de que ella pudiera acotar algo, Jess ya se encontraba saliendo del departamento. La dejó en el pasillo súbitamente, y se dirigió hacia el ascensor que justo pasaba por ese piso, olvidándose completamente de la fémina con la que trabajaba. Llegó hasta el subsuelo y corrió hacia su motocicleta, montándola rápidamente, y encendiendo el motor mientras se colocaba el casco de visera oscura. Aceleró en vacío un par de veces, y subió por la rampa hacia la calle, cruzándose hacia la izquierda, para alejarse a gran velocidad en plena noche, con rumbo a la casa de los dos hermanos.
    Veinte minutos después, llegó al tranquilo barrio de clase media, y apagando a la delatora moto, se paró a su lado tomándola del manubrio, y la empujó hasta esconderla tras unos arbustos en el lateral de la casa, amarrándola con las cadenas que ya había preparado. Se quitó el casco para tener más visibilidad, y camino hasta la puerta de entrada, pero justo cuando iba a golpear en ella, ésta se abrió rápidamente y la mano trigueña de Seth apretó su brazo arrastrándolo hacia el interior. Una vez dentro, el mayor le indicó a Jess que guardara silencio, y tras revisar que nadie los espiaba, corrió las cortinas caminando a lo oscuro hacia el sofá. Igual que había hecho su hermana antes, empujó el sofá y levantó la alfombra persa, dejando a la vista la puerta por donde cruzaban, y dejando bajar al rubio primero, Seth volvió a acomodar todo al tirar de la cuerda oculta, para después seguir los pasos del otro.
    Llegaron a la antesala del subsuelo repleta de estanterías, y Jess se detuvo esperando al morocho, que luego de bajar caminó hacia la otra puerta, que se hallaba abierta. La luz del interior chocó en los ojos del rubio, que sólo alcanzó a ver la silueta borrosa de Freya enroscarse en su hermano, besando levemente sus labios mientras le murmuraba algunas palabras que Jess no comprendió. Se fregó un poco los ojos, y tras pestañar repetidas veces, las figuras cobraron definición una vez más, así que caminó hacia ellos, sosteniendo el casco en la mano.
    - ¿Qué pasó? -preguntó Jess, un poco molesto por el apuro- ¿Qué era eso tan importante?
    Los dos hermanos se miraron, y Freya se adelantó unos pasos para tomarlo de la mano, e indicarle una silla en la que le pidió que se sentara. El rubio se negó a tal acción, y permaneciendo de pie, los instó con su mirada a que hablaran, denotando la poca paciencia que le quedaba.
    - ¿Qué pasaba, maldición? -apremió.
    - ¿Recuerdas lo que te conté la otra vez? ¿De las personas que se decían habían intentado robar ese cuadro? -preguntó la pelirroja.
    - Si ¿qué pasa con eso?
    - Bueno, fueron cinco personas, y todas desaparecieron o murieron de locura, luego de intentar robar esa galería…


¡Esto es todo por hoy! ¡Muchas gracias por leerme! ¿Se fijaron en las nuevas votaciones? "¿Qué tan mal te cae Jess?" ¿Qué opinan? Aunque todos me han dicho que el protagonista es horrible, creo que el final que va a tener, les va a gustar a todos. En fin, muchísimas gracias por leerme, y nos estamos leyendo. ¡Éxitos!

Tags: literatura, novela, drama, misterio, hackers, ladrones

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
S?bado, 14 de febrero de 2009 | 4:08
muy buen cap?tulo! Al fin ha descubierto algo, pero Jess no d? m?s del agotamiento. ?qu? descubrieron los hermanos? ?Que produjo la muerte o la locura de los arrisgados ladrones? Esto est? cada vez mejor. ESTUPENDO!!
Autor: Aldair_88
S?bado, 14 de febrero de 2009 | 4:43
Ke bueno se est? poniendo esto!! Cada descubrimiento encierra m?s trampas, el robo ser? complicado.
Ya vot?, ODIO A JESS, es demadiado engre?do
S?bado, 14 de febrero de 2009 | 12:20
wuow me gusto mucho este cap, y ese final, quiero saber con detalle q le paso a los otros q lo intentaron :D jejeje.
bueno pues queda esperar la siguiente entrega.
S?bado, 14 de febrero de 2009 | 19:08
muero por saber que descubrieron los lascivos hermanitos Isis y Osiris!
Excelente cap. mantiene el suspenso y atrapa
Domingo, 15 de febrero de 2009 | 10:52
Hola chicos, muchas gracias por leer!! La verdad, es que estamos llegando al punto de la historia donde las cosas comienzan a complicarse... creo que se va a poner muuuuy raro todo. ?Gracias por los comentarios!

 

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