cabecera

twitterfeedfeedburner

youtube fav da

   

Viernes, 06 de febrero de 2009

¡Otro capítulo! ¿Estará cerca el final? Por lo pronto, en este capítulo aparece otro personaje secundario, cuyo nombre me lo sugirió mi vatti, así que le agradezco la sugerencia aunque dudo que lea esto alguna vez, jejeje. En fin, perdón que no publiqué nada en la semana, es que estuve estudiando bastante, y algo llamado "Lineage II" me tentó un poco; don't worry, la semana que viene ya tengo algunas cosas para publicar. En fin, los dejo con el capítulo:


“Y después de todo ¿qué es una mentira?  No es otra cosa que la verdad con máscara”
Lord Byron


    Se encontraba acodado en el escritorio con la mejilla reposando en el dorso de su diestra, la cabeza levemente inclinada hacia delante y el rubio cabello acariciando su piel. Uno de los monitores de la laptop mostraba el mismo plano desde hacía dos días, y los claros ojos de Jess no se despegaban de él. Su mano izquierda permanecía delante del teclado, y su índice se movía repetitivamente hacia arriba y abajo tocando una tecla sin presionarla, como si fuera una forma de pensar; se encontraba perdido en sus propios pensamientos, cuando de pronto un horrible calambre surcó su dedo, escurriéndose por los nervios de la mano, y tensionándole todo el brazo, dejándole sentir unas punzadas en su muñeca.
    Con desgano se echó hacia atrás en su sillón, desviando los ojos de monitor, y masajeándose la zurda con la otra mano para calmar las molestias. En ese momento sintió una respiración profunda, y ladeó su rostro para ver a la fémina que dormía tranquila recostada en el pequeño sofá de dos plazas, que había en esa habitación. Hacía dos días, cuando volvió a encontrar a Lujuria luego de lo que había intentado, estuvo a punto de matarla encañonándola con su Colt negra favorita, pero después recordó que era valiosa para su trabajo y -dejando pasar la sonrisa sobradora que ella le mostraba- había decidido dejarla vivir. Se puso de pie con lentitud luego de observar el reloj que estaba colgado en la pared, y alzando su pierna derecha, empujó levemente el sofá sacudiéndolo varias veces, hasta que la chica se despertó.
    - Ve al baño y arréglate un poco -comentó él, con algo de hastío en su voz- Te vienes conmigo a comprar unas cosas.
    Lujuria se sentó en el sofá mientras se masajeaba la sien, pero antes de que pudiera siquiera responderle algo, vio que el rubio ya había salido de la habitación. Se puso de pie juntando su cartera, soltando algunas imprecaciones en voz baja al notar que aún no eran las cinco de la madrugada, y saliendo de la oficina cruzó el living para encerrarse en el baño, luego de escuchar los ruidos del joven en la habitación. Una vez dentro, ella se acercó al lavabo y se limpió el rostro, para después volverse a maquillar de la misma forma que antes; no sabía a dónde la iba a llevar, pero con sus botas altas, su minifalda corta, y la torera de jean que apenas le cubría el busto, cualquiera podía darse cuenta que era una bailarina de cabaret.
    Escuchó unos golpes en la puerta, y al salir observó al rubio de pie apoyado contra la pared opuesta, tendiéndole una chaqueta de cuero de mujer, que al menos cubriría su torso. Se la puso mientras él entraba en el baño dejando la puerta abierta, para lavarse el rostro. La morocha suspiró y volvió a preguntarse a dónde irían, ya que la ropa que Guilty se había puesto no era para salir a la calle. Llevaba un jean desgastado y roto intencionalmente en algunas partes, con borceguíes altos y acordonados, y una chaqueta de cuero negra sin mangas, ajustada y prendida con un cierre sólo hasta la mitad de su pecho; tenía la pistola en el cinto -como siempre- y una campera de cuero de mangas y más suelta por encima, para cubrirla.
    Pasaron unos minutos más mientras él se peinó el cabello y se colocó una cadena en el cuello, para después salir del departamento. Bajaron hasta el estacionamiento del edificio, y Lujuria dudó unos momentos sobre si subirse o no a la moto del rubio, pero finalmente accedió cuando éste la apuró de malas formas. Salieron a la calle casi despoblada y oscura, cruzando semáforos intermitentes y perros vagabundos; siguiendo sus costumbres, la fémina pasó todo el camino contando las calles y memorizando la ubicación, hasta que finalmente se encontraron en un barrio no muy bueno. En un momento determinado, el rubio entró la moto en un callejón y la escondió detrás de unos grandes cestos de basura de color verde; le colocó la alarma, e inmediatamente tomó la muñeca de la chica, para moverla de forma brusca hacia la izquierda, acorralándola contra la pared y apretándose hacia su cuerpo. Comenzó a acariciarle el cuello con los labios, y se detuvo al llegar a su oído, susurrándole muy quedo.
    - Tenemos que entrar en la puerta que está a mi izquierda…
    Lujuria contuvo sus deseos de suspirar de mala gana y patear al joven en la entrepierna, pero recordando la gran paga que Anger le había prometido cuando le mencionó de ese trabajo, pasó sus manos por la espalda de Guilty, comenzando a besarlo desesperadamente, y acariciando sus labios con la lengua. Él intercambió posiciones rodando por la pared, y pasando las manos por las piernas de la chica, esturó la diestra y bajó la manija de la puerta para después volver a cambiar posiciones. Ella abrió los ojos disimuladamente, y al observar que nadie los veía, se separó levemente de él, que la empujó hacia atrás atravesando la  puerta y desapareciendo tras ella, justo cuando un camión cruzaba la calle externa al callejón, para después cerrarla rápidamente.
    Al otro lado, ella llevó la pierna derecha hacia atrás pero no encontró el piso a la altura que pensaba, y patinó hacia atrás. En ese momento, Jess estiró sus brazos enlazándola por la cintura, y volviendo a echarse hacia atrás golpeando su espalda contra la puerta.
    - Hay una escalera, ten cuidado… -susurró él, mientras hurgaba en los bolsillos de su pantalón.
    - ¿Por qué no me avisaste? ¡Podría haberme caído! -fue la queja, también susurrando.
    - No lo creí necesario -respondió de nuevo, sacando el celular y presionando un botón para iluminar las escaleras con la luz azulada- Sígueme.
    Bajando el móvil para que la pantalla alumbrara el suelo, Jess comenzó a descender por las escaleras, sin siquiera molestarse al escuchar todos los insultos que Lujuria le propinó; sin embargo, se notaba que el ambiente no le molestaba, pues no se quejó acerca de eso. Unos segundos después, ambos divisaron la puerta al final de la escalera, que parecía entreabierta y por cuyos bordes filtraba una luz rojiza y una música seductora.
    Cruzaron el umbral, y Jess continuó caminando. Ella permaneció de pie, quieta, observando lo que parecía un bar lleno de mafiosos, repleto de olor a drogas y a alcohol, con mujeres semidesnudas rozándose contra los hombres o sentadas en sus regazos, y muchos borrachos acodados en la barra. Sintió las miradas sobre sí, por la forma en que vestía, y de pronto la mano del rubio apretó su muñeca, mirándola con fastidio y obligándola a caminar. Ella iba perdida en las paredes rojizas, las cortinas de gasa, y el perfume embriagador, que no se dio cuenta del momento en que Guilty se sentó en uno de los asientos de la barra, rodeándola por la cintura con sus brazos, y haciendo inmediatamente que todos dejaran de observarla.
    En ese momento, el barman se acercó lentamente mientras sostenía un vaso de vidrio en la zurda, y lo lustraba con un trapo con la otra mano. Escudriñó a los dos jóvenes y fijó la vista en el collar del rubio, para después observar con detalle los ojos grisáceos, pálidos y de grandes pupilas. Lujuria abrazó disimuladamente al joven, y torció la mirada para inspeccionar al barman. Era un hombre grande, de pasados cuarenta y cinco años, tez morena y marcada por cicatrices, cuyo rostro tenía rasgos aguileños y una mirada fiera, que denotaba que no dudaría en sacar una escopeta recortada de debajo de la barra; los ojos pequeños y oscuros los inspeccionaban con detalle, mientras los músculos de los brazos parecían agrandarse con cada movimiento de torsión que le daba al vaso, para limpiarlo. Tras unos momentos de silencio, el rubio olfateó con delicadeza el ambiente y le hizo un gesto al barman, que se acercó lentamente.
    - ¿Sabes? -preguntó Guilty, casi con inocencia en la voz, pero una terrible mirada en los ojos- Aquí hay olor a metálico…
    El hombre sonrió, acercándose más.
    - ¿Metálico, como qué? -la voz áspera le erizó la piel a la chica, que continuaba apoyándose en el hombro del rubio.
    - Metálico como colt…
    Inmediatamente el barman soltó una pequeña risa, y relajando el cuerpo terminó de secar el vaso, dejándolo bajo la barra mientras echaba una mirada de reojo hacia alguna parte del club. Luego, volvió a acercarse al rubio, y dándole una fugaz mirada a Lujuria, habló con la voz un poco más tranquila.
    - La habitación está libre, Guilty…
    Sin decir más nada, el chico se paró estirándola mano de Lujuria, para hacerla caminar junto a él. Se movieron unos pasos hacia los baños, y justo al lado de la puerta de éstos, se encontraba otra puerta más escondida. Indicándole a la fémina que cruzarían, Jess la abrió y ambos entraron cerrando tras de sí. Dentro, el hacker relajó la postura al ver a otro joven de seguros treinta años, que se puso de pie de su silla, para acercarse y saludarlo con efusividad. El hombre en cuestión era bastante más alto que el rubio, de piel bronceada e impresionantes ojos verdes, que resaltaban aún más a causa del cabello renegrido, y la camisa color jade que llevaba desprendida; su cuerpo también era musculoso y formado, y Lujuria notó inmediatamente el porta armas que tenía colgado sobre los hombros, con dos revólveres a cada lado del costillar.
    - ¡Hacía mucho tiempo, Guilty! -saludó el hombre, estrechándole la mano- ¿Vienes a comprar más mercancía? Pero veo que tienes buena compañía…
    Descaradamente revisó con los ojos a la morocha, que caminó hacia él mirándolo con hastío, de una forma que hubiera helado a cualquiera.
    - Lujuria -presentó Jess- él es Baco, proveedor de armas y otros objetos…
    - ¡Espera! ¿Tú eres la famosa Lujuria? ¡Jamás pensé que fueras tan hermosa!
    Se acercó hacia la fémina y le tendió la mano, y tras estudiarlo por unos momentos, ella estiró la suya y la apretó. Pasaron unos momentos en que los dos jóvenes se entretuvieron hablando, hasta que Jess le explicó a Baco que tenía que hacer un robo y que necesitaba algunas cosas; revisó sus bolsillos nuevamente, y le tendió un pequeño papel doblado en cuatro partes. El traficante lo abrió, y lo inspeccionó llevándose la mano a la barbilla, para después sonreír, y golpear el papel con sus dedos.
    - Deberías agradecer que me aprovisioné hace poco… -comentó con gracia, mientras llamaba a una de las chicas que estaban sentadas en el suelo, al lado de donde él había estado- Nosotros vamos a buscar esto, tú -le habló a la otra fémina- muéstrales las armas.
    - Que sean de calidad, Baco…
    - ¡Claro, Guilty! -rió el aludido- ¡Todo lo que tengo es de calidad!
    Una vez que se fueron, la otra chica se les acercó, y los guió cruzando unos pasillos, hacia una sala medianamente amplia, que estaba totalmente repleta de estanterías, cajas y armas por todos lados, cargadores, bombas, granadas e incluso armas blancas de varios tipos. Jess le indicó que comprara algunas armas, que iban a ser necesarias para precaución para el robo, e inspeccionando todo con cuidado, Lujuria terminó seleccionando una pistola Colt color plateado, y una ametralladora de mano. La chica de Baco tomó las armas y las municiones y las colocó en una caja, para después volver a guiarlos en el camino inverso. Llegaron hasta la sala principal donde Baco los estaba esperando con varias cosas, ocultas en una mochila de universitario; después de revisar todo, Guilty pagó en efectivo, y despidiéndose del traficante, salieron del lugar para volver a subirse a la moto del rubio.
    Viajaron por un rato, mientras las zonas aumentaban de categoría a medida que el sol amenazaba con amanecer, hasta que finalmente Jess se detuvo en una esquina de una avenida, y le ordenó a Lujuria que bajara.
    - Ve en una semana a mi departamento, a la una de la madrugada –ordenó.
    - Supongo que tienes todo listo -respondió ella, acomodándose la falda.
    Jess asintió, y antes de responderle aceleró en vacío la motocicleta, y salió arando por la avenida, camino a su apartamento. La chica observó la silueta desaparecer en una esquina, y contuvo sus deseos de maldecirlo, insultarlo y recordarle lo necesitado que había quedado la otra vez, pero la presencia de unos cuantos hombres de mal aspecto, le hicieron recordar su atuendo, y comenzó a caminar, abriendo su cartera y preparando el pequeño revólver que llevaba siempre, por precaución. Una vez más, saber la paga que Anger le había ofrecido, le hizo mantener la compostura.
    Diez minutos después el rubio llegó a su edificio y, agradeciendo que aún no hubiera mucha gente en la acera, bajó al estacionamiento sigilosamente, acomodando su motocicleta luego de apagarle el motor. Se acomodó la mochila en la espalda, y tomó la caja de herramientas y se dirigió al ascensor. Estuvo a punto de bajarse en otro piso cuando creyó que llamaban al ascensor, pero cuando el pedido se canceló suspiró aliviado y se recargó sobre la pared. Llegó a su departamento, y entró cerrando la puerta de una patada; observó con calma todo, y cuando se cercioró que no había nadie -y que tampoco nadie había entrado- caminó hasta su oficina y dejó la mochila y la caja sobre la mesa, en una parte más despejada.
    Con cuidado sacó las armas, los cargadores y silenciadores, y los escondió en la gaveta oculta en un doble fondo de uno de los armarios. Volvió sobre sus pasos, y ocultó la caja en otra estantería más a la vista, para después abrir la mochila y esparcir varios objetos y aparatos sobre la mesa, junto con los cables, una cámara digital, y unos minidiscos de excesiva capacidad de almacenamiento. Los observó con cuidado y tomó uno entre sus manos estudiándolo, para después dejarlo sobre la mesa y repetir la acción con cada uno de ellos, decidiendo la mejor forma en que podría utilizarlos, y comprobando la calidad de los mismos.
    Separándose un poco de la mesa, se dirigió hacia la cocina y se preparó un jugo de naranja exprimida, buscó un atado de cigarrillos, y retornando a la oficina se sentó frente a su laptop activando los planos del penúltimo y décimo pisos, intentando hallar una conexión entre ambos. Tenía exactamente una semana para planificar el robo perfecto, de forma que nadie pudiera descubrirlos, para hurtar algo que ni siquiera estaba seguro de su existencia, dado que… Momento. Jess abrió los ojos acercándose al monitor, y desesperado tecleó rápidamente para aumentar la visibilidad, y hacer un zoom a los gabinetes de los servidores del décimo piso.
    - Sabía que había algo raro… -murmuró.
    En la chapa de los gabinetes, del lado derecho había un símbolo marcado en sobre relieve, que apenas era visible: el dibujo era un círculo cruzado por tres bastones cuyas puntas sobresalían arriba y abajo, cinco más gruesas, y una más fina. Jess soltó una pequeña carcajada nerviosa mientras se echaba hacia atrás en su silla, aún contemplando el relieve.
    Definitivamente, todo era un gran engaño.


Esto es todo por hoy. Les comento que ya tengo la historia que va a seguir (si señores, tengo que ir planificándola desde tempranito, así sale todo bien). El nombre será "La Línea del Horizonte"... ¿les da alguna idea? ¡Gracias por leerme! ¿Qué les pareció el capítulo? ¡Nos estamos leyendo!

Tags: literatura, novela, drama, hackers, robo

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
S?bado, 07 de febrero de 2009 | 4:20
?Muy bueno el cap?tulo!
Me parece a m? o ambos se llevan cada vez peor! El orgulloso qued? bastante resentido ?Pobre!
El nuevo personaje de Baco, me gust? mucho,rudo, pero todo un comerciante jejejeje.
Me gusta el nombre de la nueva novela, es muy sugerente
Autor: Aldair_88
S?bado, 07 de febrero de 2009 | 5:12
El t?o se hace el duro, pero aprovecha cualkier oportunidad de tocar a Lujuria.
ke imaginaci?n tienes! Me encanto el nievo personaje de Baco (felicitaciones a tu vatti por el nombre, es muy adecuado)
Parece ke al fin ha descubierto donde est? el disco ?verdad?
El nombre de la nueva historia me hace pensar en viajes en el tiempo ?ando cerca?
S?bado, 07 de febrero de 2009 | 15:28
Muy bueno el cap?tulo, me parece que ya anda cerca del objetivo. Pero a pesar de sufrir la presencia de Lujuria, bien que se aprovecha el tipo.
Esto se pone cada vez mejor.
S?bado, 07 de febrero de 2009 | 16:01
muy buen capitulo me gusto mucho, ya nos hacercamos a lo bueno.
mil disculpas por lo del L2 XD.
y espero con ansias la nueva historia, se q estara muy buena.
S?bado, 07 de febrero de 2009 | 20:50
?Muchas gracias por leer! Me alegro que les haya gustado el cap?tulo, porque se que todo se est? enredando bastante, jejeje.
Aldair, la historia de "La L?nea Del Horizonte" no va a ser de viajes en el tiempo, jejeje... digamos que es un psic?logo que va a estudiar unos casos. No quiere hacer res?men para no arruinar la trama.
Principe_Leo, no te preocupes T_T se me sali? a mi el juego.

 

HTML permitido: <strong>, <s>, <em>, <u>, <a>, <img>
Nombre:





 

   

 

design & stories copyright by truenoazul_vw
+2011+