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¡Hola! ¡No puedo creerlo! Mi musa está inspiradísima ultimamente... Este oneshot, se me ocurrió al escuchar una canción de Nightwish, y es parte de la historia que cuenta el otro OneShot, llamado "Ese Profesor". Tiene el mismo estilo de narración, salvo que aquí hay cuatro narradores (sí, un lío), pero sólo dos aparecen con frencuenta... Espero que les guste. Además, se me ocurrió al fin cómo completar la historia larga en la que estos OneShots están basados, así que espero algún día poder escribirla... los dejo con el texto.Nombre: "Ese Guitarrista", porque nuevamente es el desencadenante de todo. Autora: yop, ThunderGirl_vw Género: drama-romance-¿comedia? Dedicatoria: a mi mejor amigo, que siempre estará en mi memoria. Música: "Moondace" de Nightwish. Aunque en realidad, sólo es para escuchar cuando están tocando en la historia, no es como "banda sonora" del oneshot. Espero que les guste. Notas: cada vez que aparece un *, es porque cambia el narrador. Suspiro. Estoy en la sala de audiciones del Conservatorio, para ensayar para la muestra de la semana que viene, y se podría decir que -como mínimo- estoy aturdido. A mi diestra, hay una flauta traversa, tres violines, una viola, un contrabajo, y una batería tocando cada uno su propio mundo, algunos afinando y el resto de los músicos hablando, sin mencionar que mi amplificador está acoplando, y me está desquiciando. Sólo el piano de media cola se mantiene abierto y con los micrófonos cerca de sus cuerdas, mientras que mi muda guitarra eléctrica sobre mis piernas, acompaña su silencio. Estiro la cabeza intentando buscar con los ojos a Eric, pero vaya mi guitarra a saber dónde se metió. ¡Es tarde! ¡Raven ya debería haber llegado! Ahora, hablando de ella… me voy a hacer la pregunta que todo el mundo se hace: ¿quién en su sano juicio le pone por nombre Raven a su hija, en pleno Buenos Aires? Están locos sus padres, realmente. Intento sacar mi celular del bolsillo de mi jean, justo cuando las puertas al otro lado de la sala se abren con un chirrido, y se vuelven a cerrar. Acaba de llegar ella. Raven es alta, apenas unos diez centímetros más baja que yo, así que debe llegar al metro setenta. Tiene el cabello de un color rojo oxidado largo hasta la mitad de la espalda, y su figura se viene recortando mientras baja las escaleras entre los bancos vacíos del público, para acercarse al escenario, mientras camina serpenteando sus caderas con mucha gracia. Está vestida con una blusa bordó que acentúa el color de su cabello, jeans oscuros y botas duende de color gris oscuro, que… Momento. ¿Yo dije botas duende? ¡Ah! ¡Por mi guitarra! ¡Mis cuatro hermanas, mi madre, mi tía y mis dos primas me van a convertir en un afeminado! Me apoyo el instrumento contra el pecho, mientras me inclino hacia delante llevándome las manos a la frente, para tratar de recobrar la postura, y sacar los malos pensamientos de mi cabeza. Inmediatamente, al sentir los pasos de ella más cerca, vuelvo a alzar la vista. Raven tiene los ojos celestes claros, pero contrastan demasiado con su piel blanca y su cabello sanguíneo, dándole una expresión muy dura a su mirada, que -acentuada por la constante inexpresividad de su rostro- hacen que sus emociones sean indescifrables. Hay veces que me pregunto si esta chica tendrá sangre en las venas, o sólo nitrógeno líquido. En fin, está subiendo al escenario, y acaba de fijar sus ojos en mí. * Alzo la zurda y me acomodo la cartera sobre el hombro, para después pasar los cuadernos en mi mano derecha hacia el otro lado, y tomar con esta la manija de la puerta. La bajo, cruzo el umbral, y cierro tras de mí con un quejido de la madera. ¿Para qué demonios se les paga a los conserjes si no pueden aceitar las bisagras? ¡Hasta un imbécil sabría cómo hacerlo! Evito mostrar mi disgusto, y comienzo a bajar las escaleras entre los bancos vacíos, mientras observo el escenario: parece que ya están todos. A la derecha del escenario, está Dan sentado en una banqueta alta con la guitarra eléctrica sobre sus piernas, y parece que me mira. ¿Qué le pasará? Veo que se lleva las manos a la frente, como recordando que olvidó algo, valga la ironía. Llego hasta la última hilera de asientos, y comienzo a subir por la pequeña escalinata para el escenario, caminando hacia donde está el guitarrista. Dan tiene el pelo castaño oscuro, levemente ondulado siempre bien peinado, y ojos color café; no es una belleza -como el profesor de Historia del Arte- pero su sonrisa es bastante simpática y entradora. Intento no demostrar lo que pienso con mis gestos, y me acerco hasta quedar frente a él, mientras veo que fija sus ojos en mí, y me saluda. - Siento la demora -digo simplemente, más datos acerca de mi travesía perdiendo el colectivo y luego buscando mi moto, son innecesarios- Veo que aún no han afinado -comento a continuación, observando al resto de los músicos, mientras los saludo con un gesto con mi cabeza. - Han intentado… -me responde, y vuelvo a observarlo- Vamos a tener un pequeño público hoy, me pidieron que por favor los dejara escuchar… Giro lentamente hacia mi derecha hacia donde me indica, y veo a dos siluetas de rubios cabellos sentados casi a la mitad de la fila de asientos, justo al medio del lugar. La figura de la derecha parece sonreír al verme, y alza su mano sacudiéndola y saludándome, mientras sonríe y me guiña un ojo. Es Aurora, ahí el porqué tanta efusividad. Muevo mi diestra sólo un poco hasta que queda a la altura de mi cuello, y la agito brevemente respondiéndole al saludo; me preguntó quién será la otra persona. Ahora que me fijo en detalle entrecerrando los ojos, Aurora me guiña el ojo derecho inclinando levemente la cabeza hacia mi izquierda, indicándome a esa persona con delicadeza. Muevo mis ojos hacia ese chico, y veo un cabello rubio cenizo, ojos verdes y unas facciones muy varoniles, que me miran un tanto indiferentes. ¿Quién será? Mejor me fijo con detalle ¿será…? ¡No puede ser! ¡Es Dante! Agito mi mano levemente saludándolo, mientras sigo sin entender porqué se tiñó el cabello de rubio; sin embargo, no le queda mal, y esto es una razón más para dejarlo en el primer puesto de mi lista de chicos pendientes. ¡Es hermoso! Mejor intento mantenerme tranquila, no vaya a ser que mi gesto me delate. * Yo estaba muy cómodo sentado en la mullida butaca de este pequeño escenario, con mi libreta de anotaciones sobre mis piernas y mi lápiz trazando líneas para matar el aburrimiento, cuando Aurora me asestó un codazo en el brazo, para después mirarme con sus perforantes ojos café, indicándome a la silueta femenina que está en el escenario, hablando con el insípido guitarrista ese; desde acá no alcanzo a escuchar lo que dicen, pero veo que ella voltea y se nos queda mirando. Aurora eleva su mano rápidamente y comienza a agitarla mientras la saluda, y yo me quedo sentado a su lado. ¿Me reconocerá? Sí, ya sé… soy un tonto por haberme teñido el cabello de rubio… pero si a Raven le gusta. Oh, no. Me está mirando fijo. ¿No le gustará? Frunce el seño, y no tiene expresión en el rostro. ¿Cómo hace? ¡Tiene esa piel de porcelana porque nunca siquiera sonríe! Y yo, encima… ¿Ah? ¡Me saluda! ¡ME SALUDA! Sonrío levemente y hago un ademán con la cabeza, mientras también agito mi mano dos segundos, cual colegial enamorado. Sin embargo, otro nuevo codazo me vuelve a dislocar el codo, y volteo hacia mi izquierda para observar a Aurora que me guiña un ojo repetidamente con cara maliciosa, mientras sigue dándome codazos más suaves. ¡Qué indiscreta! Tengo que hacer una nota mental para desquitarme. - ¡Hey, gata! ¿¡Pero qué dem…!? Un chico alto de cabellos negros lacios atados en una coleta en su nuca, acaba de llegar al escenario, con un atril con partituras en la diestra, y lo apoyo en el piso. ¿A quién le gritó eso? ¡No me digas…! Raven volteó a ver llegar a este joven inescrupuloso que no conoce el terror de las miradas de hielo de esa chica, y aparentemente ese alarido era un saludo hacia ella. ¡Y lo peor de todo es que mi pelirroja le está sonriendo! ¡Puede sonreír! Creo que no soy el único anonadado aquí, porque lo peor de todo, no es el hecho de que ella le haya sonreído -debo aclarar que su sonrisa es hermosa- sino que ahora caminó unos pasos hacia él, y lo abrazó. ¡Lo abrazó! ¡Raven! Voy a morir. Estos son mis últimos pensamientos, yo… * ¡Yo sabía que tenía que traer a Dante a este ensayo! En cuanto vio que Eric llegó al escenario y saludó a Raven, se puso pálido como si la sangre le hubiera dejado de fluir, y de no ser porque tiene huesos, seguro que ya se hubiera derretido en el asiento. ¡Qué divertido que es! Tengo que aplaudirme a mí misma por haberlo traído, y más después de que se tiñó el cabello por lo que le conté del profesor de Historia del Arte. ¡No puedo creerlo! Encima ahora Dan y Raven están hablando con Eric, y parecen divertirse. Giro mi rostro hacia la derecha para ver a Dante, y veo que no pierde ningún movimiento de lo que hacen… creo que ya me he asegurado la diversión para este ensayo. Lo codeo despacito mientras me reclino sobre el respaldar, y me inclino hacia mi derecha, para poder ver bien con detalle la cara de este antes-morocho-ahora-rubio que tengo a mi lado. ¡Qué miedo que tiene! ¡Debería sacarle una foto! Mejor me calmo. Adopto mi gesto de confidencialidad, y veo que me observa. Aurora, calma, calma… no lo eches a perder. - Hey, Dante… -le digo, casi susurrando, y él frunce el seño- ¿Sabías que Eric es el mejor amigo de la infancia, de Raven? Siempre están juntos desde chicos… Traga saliva, perfecto. Sin embargo, finge fastidio y vuelve a clavar su vista en el frente, observando como ahora Raven está intentado ayudar a afinar los violines, mientras Dan y Eric revisan la distorsión que le han puesto a la guitarra eléctrica. Dudo que le interese ese panorama. Se muerde el labio. ¡Me voy a morir de la risa! Pero aún lo mejor no llega… tengo que seguir diciéndole algunos detalles. - No te gastes, no me interesa -me responde, seco. ¡Cayó en mi trampa, justo donde lo quería! Continúo mirándolo, lista para revelarle la información que seguro le va a caer como una bomba. - Te comento, simplemente… -acoto, como si nada- ¿Sabías que Eric fue el único novio formal que tuvo Raven? -hago una mentada pausa, sólo para controlar la risotada que estuve a punto de soltar, al ver la cara que puso Dante, y continúo mi trabajo- Encima siempre tocan juntos… -me vuelvo a acomodar en mi asiento. Primera parte, lista. Ahora tengo que hacerlo caer en la otra trampa. * ¿¡Novios!? Voy a morir, estoy muerto… ya fallecí… Aunque sin embargo, ahora que me fijo bien, con este tal Eric sólo lo saludó con un abrazo, pero retomó inmediatamente se inexpresividad habitual. Sin embargo, con ese guitarrista está hablando mucho. Incluso veo que él se acerca mientras miran una hoja. ¡Ah, lo voy a matar! ¡Acabo de volver del infierno y lo voy a asesinar con mi lapicera de tinta! Otro codazo. ¿Qué querrá ahora Aurora? Justo cuando me estaba volviendo el coraje al cuerpo, y… - ¿Nunca te dije? Raven tiene preferencia por los guitarristas -me susurra, y vuelve a su posición, ignorándome. ¡Lo odio! ¡Más que al imbécil del profesor de Historia del Arte! Me recargo en el asiento apretando el apoyabrazos con mis manos, y me decido a observar el ensayo, para ver qué es lo que está pasando. Yo, soy de ver para creer. Ahora… ¿de qué tanto hablarán? * - No, en esta parte de la cadencia, se mantiene las notas largas de la viola, y entran todos de nuevo con la batería… -le explico. Dan mira la partitura, y le hace un gesto a Eric para que se acerque y le pasa el papel. Todo esto se debe a que el tema elegido es “Moondance” de una banda de rock que le encanta a Eric, y el cual nos hizo este arreglo para que lo tocáramos… sí, en un Conservatorio de Arte, donde lo único que te dejan tocar, es música clásica. ¡Va a ser muy divertido ver la cara del jurado cuando nos escuche tocar esto! Pero la verdad, es que el arreglo que mi mejor amigo hizo es excelente; el problema, es que el tema es complicado, y este ya es el quinto ensayo. Vuelvo a la realidad cuando Dan parece entender la explicación de Eric, y me devuelve la partitura. - ¡Eric! -lo llama- ¿Nos diriges? Me busca a mí con la mirada, pero yo ya estoy sentada frente al piano de media cola, intentando deducir cómo demonios voy a mantener una partitura de ocho hojas, en el atril del piano, donde como máximo entran tres hojas. ¡Ah! ¡Qué frustración! Calma, Raven, calma… Acomodo las hojas en la carpeta de folios transparentes, y me conformaré con ir volteando las hojas mientras toco: al menos me sé la mitad de memoria. - Si quieren… -responde Eric. Sin más, se acomoda el atril delante de todo, mirando a todos de frente, mientras aplaude para llamar la atención. Milagrosamente, las tres arpías que tocan los violines se callan y lo miran embobadas mientras él explica detalladamente las partes de la obra. Después, comienza a dar indicaciones del tiempo, y algunas ideas para la batería, junto con recomendaciones de que debemos escucharnos, y entre quienes debemos coordinar mejor las diferentes partes del tema. Dan me hace un gesto y muevo mi rostro para verlo, y me muestra el índice y anular de la diestra extendidos; sí, en la segunda parte tenemos los acordes base juntos, así que asiento, y le marco un cuatro con mis dedos extendidos, y él asiente también, porque en esa parte es algo similar. Se arma un ligero barullo, y Eric vuelve a aplaudir. - ¡Revisamos la afinación! -dice, mirando la partitura- La flauta con un La cinco, contrabajo y violines arpegio de La menor con todas las cuerdas, guitarra y piano acorde de La menor, con el La cuatro. ¡Pablo! -le dice al baterista- Abstente… Se ríen cuando Pablo hace un redoble y deja colgando el platillo, comprendiendo que él no afinará. Volvemos a mirar todos a Eric que marca un tiempo de cuatro negras, y tocamos y mantenemos las notas que nos dijo. ¡Dios! ¡La arpía número dos de los violines, cambió su instrumento por el chirrido de una puerta de tugurio! ¿Esta mujer tiene cepas en los oídos o qué? No, ahí está el punto. ¡No tiene oídos! Suspiro de cansancio moral, y veo a Dan que se muerde los labios, mientras revolea los ojos, y yo asiento conteniéndome la risa, porque la arpía número dos, es bastante insoportable de carácter. Lo único bueno, es que quiso tocar este tipo de música. Eric vuelve a su posición delante del atril, y tras la indicación, comprobamos la afinación, y ahora está perfecta. - ¡Bien! Empieza el sólo de piano, recuerden lo que hablamos… -me mira- Te marco cuatro, Raven, comienzas en el levare… Respiro hondo y suelto el aire, mientras me acomodo en el banco, posicionando mi pie derecho cerca del pedal del piano, y mis manos sobre el teclado sin tocarlo, lista para tocar. Lleva ambas manos hasta la altura de su pecho con los codos flexionados, manteniendo la derecha con los dedos estirados, mientras que la izquierda tiene el índice elevado y los demás un poco flexionados, para darme las indicaciones. Marca el compás como un director, y en el cuarto tiempo… En el cuarto tiempo, el mundo desapareció. Con mi diestra toco suaves las notas agudas marcando esas semicorcheas que parecen trinos, mientras la izquierda acaricia los graves. Es impresionante sentir la negrura que cubre todo, la paz y la tranquilidad que llenan mi cuerpo, dejándolo moverse lentamente, acompañando delicadamente la música que toco. No necesito ver la partitura, la música fluye lenta y tranquilamente en este sólo de piano, y mantengo el arpegio del sutil acorde final, mientras todos estamos pendientes de las manos de Eric. Es ahora, entonces… * Acaban de comenzar a tocar, o mejor dicho, acaba de comenzar el sólo de Raven; Eric mueve la zurda dirigiéndola con gracia, con la delicadeza que la obra se merece. Sin embargo, ella está disfrutando de su mundo, y se ve. Yo lo veo. Se relame los labios con suavidad, mientras su cuerpo acompaña levemente el grácil movimiento de sus manos de finos dedos y nívea piel. Escucharla y verla tocar, realmente me hace sentir que las palabras fluyen en mi mente, listas para que las escriba. ¡Al fin voy a sacar este horrible bloqueo de mi cabeza y voy a poder escribir algo! Me mantengo con la lapicera en la mano, y observo el movimiento de las manos de Eric, que se abren hacia fuera y se cierran marcando un leve círculo; volteo a ver a Aurora, pero antes de terminar mi movimiento, escucho un sonido de la batería, y mi lapicera se quiebra cuando al apretó al asustarme. ¿¡Esto van a tocar en el Conservatorio!? Es exactamente la misma melodía del piano de antes, pero ahora no sólo que tiene más velocidad, sino que la guitarra distorsionada marca los acordes, mientras la batería acompaña como si fuera rock -es lo que es, en realidad- y el contrabajo marca los bajos; los violines llevan la melodía principal, y la flauta con la viola parecen mantener notas largas. El piano sigue marcando los acordes, así que giro mi rostro hacia Raven para verla tocar. Parece tocar acordes mientras acaba de dar vuelta las hojas de su partitura con extrema habilidad, y sus manos golpean las teclas con exactitud y seguridad. Sonrío, ella también lo está haciendo. Su rostro relajado, su postura suelta… es impresionante cómo se libera cuando toca, y se puede ver muy bien cuánto le gusta esta música. ¡Ay, Raven! Si supieras cuánto me gusta verte así, cuánto quisiera que estuvieras así siempre. ¿Qué es lo que hace que seas tan seria? Quisiera saberlo. Ella alza la vista, y sigo su mirada para observar primero a Eric y luego a Dan. ¡Maldito guitarrista! ¿Para qué lo mira? Él encuentra su mirada, y parecen hacerse una indicación con la cabeza, y luego él sonríe asintiendo, y colgando un acorde, mientras las notas largas de las cuerdas y la traversa se pierden en el eco de los platillos de la batería. Ahora sólo las notas del piano que parecen una mariposa revoloteando entre la noche oscura, permanecen en el aire. * Es la paz, nuevamente, este cambio dramático que llena el espacio vacío del escenario, cubriéndolo todo con el manto de luna que trae esta melodía. Después del eco de los violines y del platillo, las notas de mi pino sobreviven a esos graves que los engullen, y agudas pero melodiosas continúan oscilando en semicorcheas, esperando a la melodía. Es el sólo de la flauta traversa. Y Amelia toca realmente bien. El sonido que tiene es como el chocolate: dulce, pero amargo, perfecto, triste pero entrador… perfectamente ideal y sentimental. Alcanza unas notas agudas, mientras el platillo vuelve a dejar una reverberación, y ambas encontramos nuestros ojos marcándonos el tiempo imperceptiblemente, y es realmente ahora que las notas son una, nuevamente es la paz. Suelto un acorde grave acompañado por una cuerda del contrabajo, y doy vuelta la hoja de la partitura, mientras vuelvo a mirar a Eric, que dirige con gracia a Amelia, marcándole las intensidades y la duración de los calderones de sus notas largas. Eric mantiene una de las manos quietas mientras nos repasa a todos con la mirada, y continuando con el gesto de dirección, marca un acento y el ritmo comienza nuevamente. La batería golpeando en las notas graves, las cuerdas escalando hacia los agudos, la guitarra marcando acordes distorsionados, que se mezclan con las profundidades de los límpidos sonidos del piano. Esta vez la melodía es diferente, y miro a los ojos de Dan para que sepa bien cuál es la entrada suya, y él lo entiende, marcándome con un ademán en el mástil de la guitarra, y sosteniendo la palanca para hacer calandos, en la palma de su diestra. Se vuelve a repetir este fragmento de la melodía, con esa cadencia que parece ir de izquierda a derecha y viceversa, y siguiendo las direcciones de Eric aumentamos el volumen, y lo disminuimos cuando vuelve hacia la base otra vez, para dejar que los diferentes instrumentos sobresalga. Me pregunto si le gustará… a Dante. ¿Le gustará esta música? Seguro que se reirá de lo que tocamos. Me olvido de esos pensamientos cuando el sonido de la flauta traversa sobresale nuevamente de entre todos los instrumentos, pero esta vez el sonido es soberbio, repiqueteando entre las notas, dejándose vencer nuevamente por los violines, que sobresalen vibrantes y brillantes. Me concentro nuevamente dando vuelta otra hoja, por última vez, y veo de reojo que Dan me mira, señalándome el acorde que sigue, que yo no alcancé a leer y tocar, así que él me cubrió agregando una nota al suyo. Marco el tiempo con un ademán de mi cabeza, y vuelvo la vista a la partitura, y nuevamente hacia Eric. El final se acerca… * ¿Qué tanto se miran? La música es excelente, la mezcla entre el rock y el clásico… la forma en que se mezclan los distintos timbres de los instrumentos, como parecen crear algo de la nada, que llena este espacio, acercándose hacia donde yo estoy y envolviéndome con su música. Incluso podría decir que siento como Raven lo disfruta, y me gustaría seguir así siempre. Desgraciadamente llega una especie de sólo de guitarra, donde parece pelear contra los violines; de fondo se escuchan los acordes del piano que van trepando por la escala, y la veo que se inclina sobre el teclado volviéndose hacia atrás, y relamiéndose de nuevo. ¡Cómo me gustaría estar con ella, ahora! Pero siento que jamás voy a poder compartir esto con ella, más que escuchándola… si yo pudiera tocar algún instrumento, quizás podría ser parte de esta energía, de esta música que arrastra todo con su fuerza. Y lo que más me molesta, me perturba y me daña, es esa implícita comunicación que ha surgido entre todos los músicos mientras tocan. Todos se comunican visualmente con movimientos y silenciosamente, entre los que tocan cosas similares; ergo, Dan y Raven se miran bastante, se hacen indicaciones, miran a Eric, que se mueve con gracia marcando el tiempo, y organizando esta batalla de instrumentos, esta danza bajo la luz de la luna. La luna, para mí, eres tú Raven, tus ojos, tu sonrisa brillante… ¡No lo mires! ¡Maldición! ¿Tanto te gustan los guitarristas? Termina la melodía de los violines, y los acordes se hacen oscuros, como si alguna sombra se cerniera sobre la música, pero otra escalada sobre las notas agudas del piano hace que todo remonte, salvo la guitarra. Los acordes distorsionados hacen tres preguntas, acompañadas de la viola y de la flauta, y concluye certeramente con una frase, y Dan y Raven vuelven a mirarse, observando a Eric, como coordinando el momento en que empieza otra presunción de las cuerdas. Vuelve a repetir esa cadencia, tres vueltas maléficas que dicen algo pero que no lo completan, y que sólo hace que se miren de nuevo. - Se miran demasiado -la voz de Aurora corta mi concentración- Raven, y Dan… La frase vuelve a terminar, pero se me hiela la sangre al sentir que no eran los violines quienes iban a responder esta vez, sino el piano: el mismo sonido que comenzó todo. Sin embargo, ahora es diferente, cargado de ira, como si fuera un corcel que trepa y se encabrita venciendo a todos los demás sonidos, que se convierten meramente en la base que aumenta la fuerza de piano de media cola, tocado por la musa más hermosa. Los violines la siguen, perciben esa melodía, y continúan su movimiento, pero es el piano que sobresale. El alma se me cae al suelo, cuando veo lo que pasa. Raven sonríe abiertamente mientras toca, mira las manos de Eric y vuelve al teclado, alzando de vez en cuando los ojos para observar a Dan. ¿Realmente se guiará por lo que toca, o simplemente lo observará a él? Ahora todos están extremadamente pendientes de Eric, de cómo maneja, y la intensidad y la fuerza de la música aumenta exponencialmente, como si fuera una llama abrazadora que recibe nuevo oxígeno… no es sólo eso, no es sólo excelente interpretación… es lo que todos ellos sienten: sinceramente les gusta lo que tocan. La batería se detiene por segundos dejando unas notas del piano, y luego se miran una vez más, y termina con unas semicorcheas, con la música en su esplendor, con la mayor fuerza que jamás he escuchado. El eco parece una onda expansiva que se mueve hacia donde estoy por última vez, golpeándome, y anonadándome, dejándome ciego en todos mis sentidos. Terminan de tocar y se miran sonriendo, Aurora se para y los aplaude, y yo desde mi lugar permanezco quieto, hasta que comienzo a juntar mis cosas. Sé que ellos van a tocar otras canciones, pero no me interesa, no quiero ver nuevamente lo que está pasando ahora. Dan se acercó hacia Raven, y mirando juntos las partituras, comentando vaya mi lapicera a saber qué… no quiero saber que por el simple hecho de tocar con ella, pueda acercarse de una forma en que yo no puedo. Quizás haya algo que pueda hacer. Termino de juntar mis pertenencias, y me pongo de pie al lado de Aurora que me mira extrañada, y hago un ademán de caminar hacia mi izquierda para irme de ahí, pero ella me sostiene por la muñeca, con un gesto preocupado. ¿Ahora se preocupa, después de sembrar la cizaña? - ¿A dónde vas? -me pregunta- Tienen que ensayar otros temas… Me suelto de su mano, y me voy caminando sin decirle nada. Es obvia la respuesta a su pregunta, hay un solo lugar a donde puedo estar dirigiéndome ahora. ¡A la maldita biblioteca de música, a buscar un método para guitarra! ¡Esto es todo por hoy! Mi intento no fue que sea comedia, porque la historia va a ser más bien dramática. Espero que les haya gustado, al igual que la música de Nightwish, que me encantó. Lo siento si molesto demasiado con ese grupo, pero me encanta. ¡Gracias por leer! ¡Nos vemos en el próximo artículo! Tags: literatura, drama, comedia, romance, música, moondance Autor: PRINCIPE_LEO
jueves, 22 de enero de 2009 | 15:25
Autor: Niisan-Otaku
jueves, 22 de enero de 2009 | 17:55
Autor: BlueBrain
viernes, 23 de enero de 2009 | 4:29
Autor: Aldair_88
viernes, 23 de enero de 2009 | 4:57
aunke parece extraño al principio este estilo, presentando los pensamientos de cada uno te kedó muy bueno, Aurora es terrible, Dante es por demás de atolondrado y Raven me dá la impresión de ser muy seria, espero ke al fin logren ponerse de acuerdo con Dante, antes de ke este tonto siga probando cosas para llamarle la atención
Autor: ThunderGirl_vw
viernes, 23 de enero de 2009 | 7:27
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