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Viernes, 26 de diciembre de 2008

Hola a todos!! Feliz navidad!! Este es el último capítulo de "LoveSong". Realmente se me hace extraño que termine ya esta historia, pero les agradezco mucho a aquellos que la leyeron, a los que me dejaron comentarios... es muy lindo saber que me apoyan así, y eso me hace muy feliz. El capítulo de hoy es un poco más largo, como de costumbre. Espero les guste.


“sabemos lo que no dices, aunque siempre es mejor ponerlo en palabras”

    Flotando en el aire.
    Simplemente, así era como te sentías. La etérea consistencia de tu ser, se balanceaba como si fuera una pluma abandonada a la merced de un feroz viento que, poco a poco, iba calmando su furia, amainando, hasta depositarte suavemente sobre lo que parecía una cómoda cama. ¿Sería de plumas? ¿Sería un céfiro? Te removiste intranquila sintiendo como esa suave brisa acariciaba su mejilla derecha con amoroso cariño, para luego deslizarse sobre tu hombro hasta llegar a tu mano.
    ¿Qué era eso? Tomaba tu diestra acariciándola, lenta y suavemente. No eras lo suficientemente consciente como para definir lo que experimentabas con unas palabras, ya que tu cuerpo parecía mecerse en el infinito mar de las sensaciones, donde una mera respiración te hacía girar en una espiral decadente, que caía hacia la nada, mareándote. Además, algo picaba tu brazo derecho, y otro objeto -o ser- que no alcanzabas a identificar y que creías que eran serpientes, surcaba tu rostro lado a lado sobre el arco de Cupido, entrando en tu nariz. Intentaste resoplar un par de veces para quitarte eso de encima, pero tu cuerpo no reaccionaba.
    Esa blanca paz que te inundaba parecía absorber incluso la posibilidad de moverte. Sin embargo, muy pronto dejaste de flotar. A medida que obtenías más consciencia de ti misma, esa vacuidad en la que estabas iba desapareciendo, y tú ibas cayendo… lento pero rápido, tranquilo pero salvajemente. Creíste perder la libertad y volver a estar atada a tu cuerpo cuando sentiste tu pecho hincharse con cada respiración, absorbiendo el aire cansinamente.
    La gravedad hizo efecto en ti, y por primera vez en mucho tiempo, elevaste un poco tus párpados pero la luz rápidamente te cegó, y volviste a cerrarlos. Te detuviste un segundo para reconocer lo que podías con tu tacto: estabas acostada, con una fina sábana que sentías hasta arriba de tu busto, y algo parecía apretar tu diestra. Reuniste fuerzas una vez más, y abriste los párpados, dejando que tus turquesas inspeccionaran un blanquecino e inmaculado techo desconocido para ti.
    Moviste tu cabeza hacia tu derecha, haciendo que los tubos plásticos que cruzaban tus mejillas internándose en tu nariz para ayudarte a respirar, se tensaran un poco, y comprendiste que esas eran las serpientes que sentías antes. A su vez, esas picaduras que creíste sufrir en tu brazo derecho, eran las agujas de un suero que tenías inyectado.
    Por deducción, estabas en un hospital.
    Seguiste con tus ojos el camino de tu propio brazo hasta que llegaste a tu mano, donde una cabellera rubia caía con gracia, adornando el rostro de piel trigueña, que parecía dormir. Cerraste tus dedos sobre una de sus manos, sobre las que él se apoyaba, y ese leve movimiento pareció despertarlo. Con lentitud gatuna abrió sus ojos dejándote ver esas perlas ambarinas que tanto te gustaban, y que al reconocerte despierta brillaron con una gran intensidad, llena de regocijo.
    Abriste con esfuerzo tu boca para decir algo, pero tus labios secos y la sensación de que te hubieran arrancado algo desde dentro, impidió que palabra alguna saliera de ella. Mas cuando reaccionaste, el rubio estaba muy cerca, acariciándote las mejillas como antes… ¿Cómo antes? Sí… esa brisa que habías sentido, ese céfiro eran las caricias de tu novio, las que te volvieron a la realidad.
    - Al fin despiertas, darling… -te dijo él, con un tono de preocupación- Me tenías preocupado…
    Alzaste tu brazo izquierdo, el que sentías libre de mover ya que no tenías nada atado a él, y lo llevaste hacia la mejilla del chico, devolviéndole las caricias, mientras esbozabas una sonrisa leve en tu boca.
    - ¿Qué es lo que pasó, Matt? –preguntaste.
    - El colectivo en el que íbamos fue embestido por un camión, conducido por un conductor ebrio, y terminamos volcando -te explicó- Eso fue hace cinco días, ya…
Retiraste la mano de su rostro, y la llevaste hacia tus ojos, cubriéndolos con ella, mientras intentabas racionalizar todo lo que había pasado, todo lo que tú habías experimentado, mas no encontrabas una explicación coherente para darte. En eso, sentiste que él volvía a apretar tu diestra entre sus manos, y giraste tu rostro nuevamente, quitándote la mano de la cara, para poder verlo.
- ¿Cómo estás tú, amor? -le preguntaste, con tu voz hecha un susurro- Tengo recuerdos borrosos de haberte visto golpeándote…
- Me quebré una pierna… -puntualizó, señalando la silla de ruedas en la que estaba sentado- Pero tú te llevaste lo peor, honey, tuviste un paro cardíaco… tu corazón dejó de latir por casi cinco minutos…
Viste su rostro ensombrecerse, y estirando un poco más tu zurda, llegaste hasta sus labios, acariciándolos lentamente; Matt volteó a verte, sonriendo, pero con el temor de perderte aún reflejado en su rostro. Ibas a decirle algo, pero unos pequeños golpes en la puerta llamaron tu atención. Tu novio alzó su voz dando permiso para que entraran, y muy pronto Amy fue la primera en asomarse sentada en otra silla de ruedas, con la pierna izquierda completamente enyesada, siendo dirigida por Dennis, quien apenas tenía unos moretones en la frente, y el labio partido; detrás de ellos, entró Mark, apoyándose en el brazo de Linda, llevando la camisa desprendida dejando entrever los grandes vendajes que tenía en todo su torso. Finalmente, el último en entrar fue Jack, el productor, que pasó cerrando la puerta tras de sí.
Apretaste un poco más la mano de Matt, y dejaste que Jack y Linda te ayudaran a sentarte en la cama. Seguías absorta viéndolos, ellos hablaban, te hablaban, incluso te retaban diciendo que los habías preocupado demasiado, pero tú no podías hacer nada más que observarlos. Mark se sentó a los pies de tu cama, dejando su diestra sobre uno de tus piernas, mientras te sonreía, y luego desviaste tu mirada hacia los dos hermanos que parecían discutir por alguna tontera, y luego hacia Jack que se acomodaba los lentes fingiendo inexpresividad, y Linda que sonreía completamente feliz. Después, observaste a Matt… y llegaste a tu límite.
    Las lágrimas comenzaron a desbordar de tus ojos mientras todos te miraban preocupados. Te llevaste la izquierda al rostro, secándote las gotas que caían por tus mejillas, y meneaste la cabeza indicándole al rubio que no se preocupara… porque ese llanto, esas lágrimas… era de felicidad: estaban vivos, estaban felices, estaban contigo.
    Ahora comprendías lo que había pasado: dicen que cuando uno muere la vida pasa delante de sus ojos, y sus peores temores se hacen realidad, segundos antes de pasar a otro plano. Tu mayor miedo siempre fue quedarte sola y perder a todos los que quieres… y eso fue lo que viste. Entendiste que cada uno de los golpes en tu pecho, cada vez que uno de ellos desaparecía, eran los intentos de revivirte… y esa electricidad que recorrió tu cuerpo antes de perderte en la nada, fue el desfibrilador que utilizaron para que tu perezoso corazón volviera a latir.
    Sin embargo, ninguna experiencia es en vano, y recién ahora comprendías lo que tu propio subconsciente intentó decirte.
    - Chicos… -murmuraste, y todos te miraron- Los extrañé, perdón por no decirles antes que son mis mejores amigos y que nada sería igual sin ustedes…
    - No tienes porqué… -respondió Mark, mientras todos se acercaban a ti- Nosotros sabemos lo que no dices, aunque siempre es mejor ponerlo en palabras…
Sonreíste.
Por primera vez, sentiste una paz interior que jamás antes habías conocido.


Siete meses, una semana y dos días después
    Enrollaste tus brazos en su cuello, alzando tu rostro, y acercaste tu boca hacia la de él hincando tus dientes en su labio inferior, para luego volverte hacia atrás con una maliciosa sonrisa en tu gesto. Volviste a acercarte, pero a último momento te desviaste hasta llegar a su oreja y morder su lóbulo, mientras sentías que él te apretaba por la cintura atrayéndote, al tiempo que parecía ronronear sobre tu cuello. Lamiste con lentitud exasperante el borde de su oreja, y cuando llegaste hasta arriba le susurraste un “te amo” muy quedo, antes de separarte bruscamente y salir del camerino, dejando a tu novio bastante frustrado.
    Él salió caminando tras de ti, y cuando estuvo cerca te tomó del codo atrayéndote levemente, y jurándote en un susurro que le ibas a pagar todo con creces luego del recital. Te relamiste provocativamente delante de él, y sonriendo tras hacer tu maldad de la noche, volteaste para seguir caminando por el pasillo, hasta llegar a Linda que te ofrecía una botella con agua.
    En dos minutos abrirían el primer concierto de su tercera gira, presentando su nuevo disco, el cual había llamado “Recuerdos de Media Noche”.
    Giraste observando a todos, y te deleitaste con sus vestuarios. Sin embargo, eran un poco diferentes de lo de siempre… incluso, te gustaban más. Hasta tú habías cambiado, llevando un pequeño pantalón corto de jean, rematado por un corsé negro con detalles en turquesa, muy similares a tus botas altas, mientras un colgante con forma de guadaña resaltaba sobre tu pecho. Sonreíste recordando lo que eso significaba para ti, y volviste a la realidad, cuando tras una palmada en tu hombro, Amy te indicó que era hora de salir a tocar.
    El escenario estaba completamente a oscuras como la noche misma, y todos se deslizaron con suavidad, en el mayor de los silencios. Ocuparon sus puestos con delicadeza, y se regocijaron escuchando el griterío de los fans que había ido a escucharlos cantar, y que en un coro llamaban a Middle Night. Te alegraste en lo más profundo de tu corazón, y giraste tu rostro levemente, para ver que Mark había captado la atención de los cinco músicos en esa oscuridad, alzando los palillos sobre su cabeza, en señal de que pronto comenzaría.
    Y así lo hizo.
    Marcó dos tiempos sobre el hihat de su batería y luego de una cadencia entre varios tambores, un punteo de la guitarra se alzó sobre todos, mientras el sintetizador y el bajo iban marcando la base, llenando todos los espacios. Las luces de colores recorrían el escenario, y varios reflectores blancos iluminaban la noche y luego el público, moviéndose vertiginosamente. Las notas agudas bailaban en el eco de la música, saliendo de la tranquila y relajada pose de Matt, que tocaba como si realmente fuera parte del todo que Middle Night era.
    Finalmente, la altura de las notas decayó, y las luces se centraron en ti, que ya sostenías el micrófono en tu diestra, lista para cantar, mientras el ritmo se hacía grave, y la guitarra iba soltando acordes distorsionados.

“Sigo adelante con mi corazón sediento,
lo siento: porque no pude hacer nada.
No pude compartir tu dolor,
porque tú no me dejaste a mí”

    El público saltaba y movía sus brazos siguiendo el ritmo de la música, pero en esa letra que habías escrito, tú habías dejado algo más que tus sentimientos. Esa tarde que despertaste en el Hospital, creíste que sólo tú habías sufrido al ver que todos tus amigos desaparecían, pero ellos también estaban preocupados sabiendo que por las graves heridas cualquiera podía irse.
    Esa vez, realmente sentiste el dolor de Matt cuando él te contó que a medida que te iban subiendo en la ambulancia, iban abriendo tu ropa para poder darle masajes a tu corazón, y revivirte. Sentiste la desesperación en tu cuerpo cuando él te pidió que jamás lo volvieras a dejar, pero también comprendiste su emoción cuando le dijiste por primera vez que lo amabas y que no lo ibas a dejar por nada en el mundo.
Sin embargo, eso no era todo.
    Juntaste ambas manos sobre el micrófono, inclinándote hacia delante, mientras la canción aumentaba su volumen, y el ritmo de la batería se expandía marcando repetitivamente el tiempo, como si se tratara de un andar constante sobre una vía que se expande sin cesar.

“inocentemente sin mirar nunca atrás,
te doy la espalda y me marcho
sobre la solitaria vía”

    Comprendiste que más allá de lo que hubiera pasado en esos cinco minutos en los que estuviste del otro lado, más allá de lo que entendiste, jamás ibas a volver a olvidarte de decirles a ellos que los querías, y que de ahora en más no sería “Middle Night y Loreley”, porque tú no eras la cantante, un ser aislado, sino que eras parte del grupo, como lo eran todos… y no podías fallarles.
    Te señalaste con la zurda apoyándola de canto en tu pecho mientras cerrabas tus ojos y abrías tu boca articulando cada palabra. Sentías a la gente cantar delante de ti, sentías los instrumentos vibrar atrás de ti, y dentro tuyo por primera vez en mucho tiempo, estabas orgullosa de lo que el grupo había logrado.

“voy a ir contigo, por más duro que pueda ser,
atravesando la oscuridad de este mundo si es necesario,
porque allí estarás tú para iluminar mi camino.
Más allá del futuro
no dejaré que la debilidad ensucie mi alma:
me sobrepondré a mi manera…
para que dios nos bendiga”

    En la última frase señalaste a la nada, hacia delante, y luego a ti misma haciendo que el eco de tu voz se perdiera en los alaridos del público, que cantaban junto a ti. El interludio de la guitarra dio comienzo, pero esta vez te acercaste hacia el rubio que parecía divertirse tocando con tanta soltura, y lo acariciaste levemente mientras los fans gritaban emocionados. Matt giró su rostro, sin dejar de tocar y sus labios rozaron los tuyos imperceptiblemente, besándote, justo cuando el interludio terminaba, y tu comenzabas a cantar, mirándolo directamente a los ojos.

“esta sensación cálida que me toca
está mezclando mi realidad y merodea mi corazón.
no necesito una razón para querer verte:
sólo necesito mis sentimientos, amándote”

    Te alejaste un poco caminando hacia atrás para volver a enfrentar al público, mientras la música recobraba su intensidad. Movías tu cuerpo al ritmo que cantabas, y con gran carisma le cantabas a los fans que te hacían un coro con sus voces.

“por ahora pintemos un bello sueño,
y busquemos
tu solitario corazón”

    En ese momento, recordaste a la Muerte. Era extraño pensar así de tu subconsciente pero reconociste sus palabras como verdaderas, y recién cuando supiste de tu paro cardíaco fue que comprendiste el simple hecho que ella representaba. Jamás olvidarías lo que habías vivido en ese tiempo, aún cuando fuera un producto de tu mente, de tu conciencia… ¿de tu locura? Sí, de esa locura que todos llevan dentro, de ese momento en que te permitiste perderte y experimentar en carne viva tus propios temores, para saber que no es necesario pasar por eso para reconocer que lamentarías perder a tu grupo, a tus amigos.
    Después de todo, ellos son como una familia para ti.
    Sentiste un redoble de la batería detrás de ti, y las luces blancas comenzaron a relampaguear sobre el escenario, para después cambiar a los láseres de colores que alumbraban al público, mientras el volumen aumentaba una vez más. Te acercaste lo más que pudiste hasta los altavoces que funcionaban como retornos, esos que eran bajos y de forma triangular, y apoyaste tu pierna derecha en uno, para luego inclinar tu torso, cantando mientras mirabas a los ojos a los fans que tenías cerca.

“detente: tú no mientes.
Mírame a los ojos y hablemos de nuestro futuro,
porque estoy listo,
incluso si el futuro es oscuro.
Puedo cambiar mi destino si me fortalezco,
pero para que mi deseo se haga realidad,
sólo dios lo sabe.

    Conocías el futuro, pero recién ahora lo vislumbrabas como algo posible. Aquella vez que construyeron esa mansión en París para vivir todos juntos, jamás pensaron que les gustaría seguir ahí el mayor tiempo posible, pero en este momento en que tú cantabas te diste cuenta de eso: mientras Matt estuviera contigo, serías capaz de ir hacia donde él te lo pidiera.
    ¿Por qué?
    Porque lo amabas, y aún lo amas… por eso.
    Caminaste unos pasos hacia atrás bajando tu pierna del retorno, y te quedaste de pie en el centro del escenario, mientras las luces se oscurecían, y te iluminaban sólo a ti. Sabías lo que venía, pero querías que tu propio ser te escuchara decirlo, querías gritarlo, para que  todos supieran que nunca más cometerías la insensatez de no evaluar tus propias acciones.

“tú estabas allí, yo estaba allí…
y todos los demás… habían desaparecido;
ahora puedo imaginar la belleza de este sueño que se desvanece
¡mientras vislumbro mis heridas!”

    Sí. Volvías a sentir en tu cuerpo el temor y el odio que recorrió tus venas cuando sentiste a Matt desaparecer entre tus brazos, sabiendo que estabas sola porque todos los demás habían desaparecido. La piel se te erizó de sólo recordarlo. Los pequeños punteos de la guitarra mientras tú cantabas eran como las lágrimas que ya habías llorado, aquellas que intentaban curar tus heridas de ver a todos desaparecer… enfrentaste tu peor temor: quedarte sola.
    Sin embargo…

“y por eso…”

    Ahora sabías una cosa...

“yo…”

    Jamás dejarías a tus amigos, y mucho menos, a la persona a la que amabas.
    Las palabras que cantaste a capella retumbaron en el eco de la noche del recital, y muy pronto el redoble de la batería se unió a tu voz al igual que todos los instrumentos, mientras cantabas el último estribillo. Pero ahora te habías dado cuenta de una cosa: no era tu voz… era la voz del grupo.

“voy a ir contigo, por más duro que pueda ser,
atravesando la oscuridad de este mundo si es necesario,
porque allí estarás tú para iluminar mi camino.
Más allá del futuro
no dejaré que la debilidad ensucie mi alma:
me sobrepondré a mi manera…
para que dios nos bendiga”

    Mantuviste la última nota mientras la guitarra terminaba en un solo acompañada por el sintetizador que parecía hacer enloquecer esas notas agudas que oscilaban casi en un trino, hasta que la batería finalmente marcó la cadencia, y el eco de tu voz terminó acompañado de la tónica, y el rechinar sobre las cuerdas tan típico de Matt, y te Middle Night.
    Las luces se apagaron mientras el público gritaba enloquecido, y aprovechaste para mirar a cada uno de tus amigos. Dennis a tu izquierda, sonriendo como un tonto y preparando sus teclados para la siguiente canción; Mark atrás tuyo, tu mejor amigo, guiñándote un ojo mientras se acomodaba el pantalón; Amy a tu lejana derecha, apoyándote con un ademán de su cabeza, al tiempo que tironeaba su pollera… y a tu lado, Matt, enviándote un silencioso beso que decía cuánto te quería.
    Sonreíste, no podías hacer otra cosa.
    Ahora comprendías muy bien que no podrías estar sin ellos… no podrías estar sin Matt. Pero aún así, esta vez todo era diferente porque sabías que podrías terminar todo sin una pregunta.
    Esta vez sería una afirmación.
    Esta vez, dejarías en su música todo lo que había en tu alma.


¡Esto fue todo! Muchísimas gracias a los que leyeron. Pero, como siempre, esto no termina aquí. El próximo fin de semana comienza una nueva historia "Prideless Confessions", una historia de hackers, ladrones, y un símbolo que escapa la comprensión humana. Muchísimas gracias por leerme. ¡Nos estamos leyendo! ¡Éxitos!

Disclaimer: la historia me pertenece en su totalidad, pero losfragmentos de la canción son la letra traducida de "God Knows" de Hirano Aya. Dejo la versión para que la puedan escuchar:



Tags: literatura, novela, drama, misterio, banda, rock

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
S?bado, 27 de diciembre de 2008 | 4:27
A llegado al fin una historia extraordinaria. No s? c?mo expresarte los sentimientos que has hecho surgir de m? mientras la le?a.
La muerte que tanto dolor le produjo era ella misma en una expreriencia de vida despu?s de la vida. ?Qu? excelente trama! ?Qu? bien escribes! ?Y cuanto me has hecho meditar!
Te felicito, una vez m?s por una novela que me deja un nudo en la garganta.xangel
Autor: Aldair_88
S?bado, 27 de diciembre de 2008 | 5:05
Estupendo final para una historia sin igual!!xslash
Felicitaciones por haber conclu?do esta historia tan particular y ke me hizo meditar mucho sobre m? misma. Admiro la facilidad ke tienes para escribir y lo bien ke desarrollas las tramas.
Espero ansiosa la pr?xima publicaci?n
S?bado, 27 de diciembre de 2008 | 14:28
excelente final para una historia muy reflexiba como esta, me gusto mucho y te felicito por escribir y describir tan bien.

espero con muchas ganas la siguiente historia.
Autor: Foxys
S?bado, 27 de diciembre de 2008 | 14:59
Preciosa la historia, disfrut? mucho leyendola
Felicitaciones
xlove
S?bado, 27 de diciembre de 2008 | 17:15
Genial final para una novela sin igual!!
Me encanta tu forma de describir las situaciones y como vas llevando al lector a l?mites insospechados.
Esta ha sido de las mejores novelas que he le?do. Te felicito, una trama que manten?a al lector en suspenso. Espero la pr?xima publicaci?n, para seguir deleitandome todos los s?bados. xhappy
Te felicito xangel
S?bado, 27 de diciembre de 2008 | 21:16
??Muchas gracias chicos por haberme seguido!! Me alegro infinitamente que la historia les haya gustado, porque por ser la segunda que se me ocurri?, creo que la trama qued? medianamente decente. Espero que la pr?xima les guste tanto o m?s que esta, y que la lean.
Nos estamos viendo, y gracias mil por su gran apoyo.
Autor: Leona_Negra
Viernes, 02 de enero de 2009 | 20:08
Pues tarde, pero ya vengo a leer n.nU te qued? sesacional, me gust? mucho la historia y ha sido un lindo final feliz nee-chan!!! sigue as? q eres genial

salu2!!!

 

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