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Viernes, 19 de diciembre de 2008

¡Hola gente! Aquí finalmente el penúltimo capítulo de "Lovesong". Creo que el horripilante calor que está azotando a mi ciudad, me hizo delirar y dejarlo un poco más loco de lo que el boceto del capítulo decía, pero en fin... Muchísimas gracias a quienes lo lean, y no se vuelvan demasiado locos, jejeje...


“ ‘parece que tu tiempo se acaba…’ -acotó, más en un pensamiento en voz alta,
que en una frase dirigida hacia tu persona”

    Te inclinaste un poco hacia atrás para mirar nuevamente a tu novio que continuaba abrazándote, y tus turquesas buscaron solas las dos piedras ámbares de sus ojos. Te sonrió con ellos y alzando su diestra te acomodó el cabello detrás de la oreja, para luego darte un beso en la mejilla. Sonrió con ternura y en tus ojos se reflejó el miedo a perderlo, mientras sentías una opresión en tu pecho que aumentaba considerablemente.
    - Matt… no me dejes… -murmuraste.
    Llevando ambas manos hacia tus mejillas, el rubio atrajo tu rostro hasta que pudo recargar su frente en la tuya, cerrando un poco los ojos y luego volviéndote a mirar, sin cambiar la posición.
    - Jamás, honey… -te dijo- I love you more with every breath truly madly deeply do…
    Su voz suave y tranquila comenzó a cantar en tus oídos, como susurros, diciéndote cuánto te amaba, y cuánto te quería. Ladeaste tu rostro hasta que sus bocas se encontraron, sin poderse resistir a la tentación de besarse, para luego comenzar a acariciarse lentamente, tiernamente, mientras la calidez de su acompasado aliento te iba calmando… hasta que de pronto, tus labios parecieron helarse, abriste los ojos y viste que él iba desapareciendo, la mansión iba cambiando… y un gran sentimiento de soledad te inundaba progresivamente.
    Te pusiste de pie rápidamente, y saliste corriendo por la puerta de la cocina dirigiéndote hacia el living principal, de ahí a la escalera a tu izquierda, y una vez arriba, hacia ese salón donde guardaban fotos y videos de todo el grupo. Pero sólo encontraste pósters tuyos: sólo tus autógrafos, tus premios, tus discos de oro y platino, tus videos, tu música… tuyos y de nadie más. Las lágrimas brotaron de tus ojos desesperados, mientras colocabas tus manos a los lados de tu cabeza en la pared, golpeándote la frente contra ella. En un ataque de desesperación arrancaste el póster del último recital, y lo hiciste pedazos entre tus dedos.
    El frío que seguía tus pasos desde atrás, bien cerca de ti, se hizo más fuerte y tú te percataste de su presencia cuando la carcajada de su horrible y asexuada voz, retumbó en la habitación. Te volteaste furiosa y le arrojaste los restos del papel que tenías en tus manos, pero hábilmente los cortó con su guadaña quedando de pie frente a ti, con el bastón de su arma cruzado sobre sus hombros, la hora a la izquierda y apuntando hacia abajo, y sosteniéndola con las muñecas, como si estuviera cargando un crucifijo. La capucha negra le cubría todo el rostro dejándote ver sólo su boca, que sonreía mostrándote los dientes blancos y marfilados, para luego relamérselos, en un gesto por demás chocante para ti.
    - Llegó tu momento, Loreley…
    Sus últimas palabras retumbaron por completo en la habitación, mientras bajando la guadaña de sus hombros, apoyaba el extremo del bastón en el piso, manteniéndola a su diestra, haciendo que su amplia túnica negra cubriera completamente sus brazos, incluyendo sus manos de finos dedos con uñas esmaltadas en negro.
    - ¿Quién demonios eres? -preguntó Loreley, con lágrimas aún en sus ojos- ¿¡Por qué diablos me elegiste a mí!? ¿¡Qué hice!?
    La Muerte sonrió.
    - La respuesta a tu primera pregunta, es la más complicada de todas… -respondió, manteniéndose impávida- En cuanto a la segunda pregunta, está mal formulada… o, mejor dicho, con el sujeto mal seleccionado: tú misma te elegiste, tú misma causaste que estuvieras en esta prueba.
    Quisiste responder algo, pero la sorpresa que te invadía te impedía moverte. Tus manos estaban tiesas a los lados de tu cuerpo, y tus pulmones parecían no adquirir el aire que necesitaban. Diste una bocanada tratando de reunir el oxígeno que necesitabas, pero un nuevo golpe en tu pecho te hizo tambalear, y caíste de rodillas en el suelo, apoyando tus manos en el mismo para detener un impacto en tu rostro. Estabas realmente confundida. ¿Quién era ese ser entonces? ¿Por qué podía controlar así tu cuerpo? Pero te encontrabas lejos de poder preguntarle algo. Con dificultad alzaste el rostro para observarla, pero sólo diste con el fino mentón, y la boca que se torcía en un gesto de impaciencia, mientras ladeaba la cabeza.
    - Parece que tu tiempo se acaba… -acotó, más en un pensamiento en voz alta, que en una frase dirigida hacia tu persona.
    Abriste los ojos sin alcanzar a comprender de qué se trataba esa frase, y los fijaste en el gesto que hacía con su zurda, alzándola un poco hacia arriba manteniéndola estirada, con los dedos un poco doblados hacia delante. Inmediatamente después de ese gesto, el espacio comenzó a oscurecerse, las siluetas se diluyeron en la negrura absorbente,  y muy pronto no hubo nada más que tú, la Muerte… y un gran e infinito espacio negro que no tenía forma, ni olores, ni tiempo… ni horizonte.
    Te pusiste de pie sobre ese suelo oscuro, pero al bajar la vista, hallaste que tu ropa era diferente. Llevabas una falda tableada roja con líneas verticales y horizontales gruesas en color negro, y otras paralelas a éstas pero más finas en color blanco, lo suficientemente corta como para dejar a la vista escasos cinco centímetros de la calza negro brillante que tenías por debajo. Con botas acordonadas que te llegaban a la mitad de la pantorrilla, tenías una camisa rojo bordó de mangas cortas y abombadas, cubierta por un corsé de cuero negro que te llegaba hasta abajo del pequeño busto, subiendo en forma de finos breteles hasta prenderse tras tu cuello.
    No era cualquier ropa… era el vestuario que tenías la noche del accidente.
    Estabas por gritarle algo a la Muerte que frente a ti sonreía sobradamente, pero sentiste algo húmedo correr por tu rostro, bordeando tu nariz y llegando a tu boca. Te relamiste para percibir un sabor metálico y dulce, y alzando la diestra hasta tu frente, tocaste un líquido pegajoso que se adhirió a tus dedos, los cuales miraste con detenimiento, al verlos manchados de rojo.
    - Sangre… -murmuraste.
    Y es que esa, era tu propia sangre.
    - ¿Qué rayos eres? ¿Y qué quieres lograr? -tu voz era incrédula, estupefacta, pero la Muerte se limitó a sonreír.
    - Al fin las preguntas correctas… -respondió- Y como ya no te queda tiempo, te voy a mostrar… mi rostro.
    Alzó su diestra haciendo girar el bastón de la guadaña, para luego tomarla firmemente, y clavarla la filosa hoja en el suelo. Luego, se apartó del mango de la misma, y tomando su túnica a la altura del cuello con su siniestra, la tiró hacia delante dejando que la tela volara hacia ti, que la apartaste de un manotazo. Sin embargo… tus ojos no podían creerlo.
    Miraste sus ojos turquesa, su cabello castaño cortado en capas con el flequillo hacia el lado… el mentón fino, los labios carnosos, la nariz respingona, la piel blanca, las uñas esmaltadas en negro… Esa persona… ¿Eras tú? ¿Tú eras la Muerte? Bajaste tus ojos reconociendo el atuendo que llevaba: botas negras acordonadas y charoladas hasta media pantorrilla, medias de red de trama amplia en todo el largo de sus piernas, y un corto pantalón de jean de tiro bajo que apenas tapaba dos centímetros de los muslos, sostenido por un cinto no muy ancho, de símil piel de cebra.; la parte de arriba era un corsé negro que tenía algunos cintos de cuero que cruzaban su cintura, y llegaban hasta su hombro derecho hacia la espalda, a modo de un único bretel.
    Tampoco era cualquier ropa… era el vestuario que tenías la noche del recital en tu Instituto.
    - ¿Quién… eres? -preguntaste atónita, y ella recargó su peso en la pierna izquierda, llevando su diestra hacia su cadera.
    - Soy la idea que tú tienes de lo que puede ser la Muerte -respondió, y viendo que no comprendías, hizo un gesto de frustración y continuó hablando- La muerte como tal es sólo un hecho en la existencia de un ser vivo, es el momento que determina su nacimiento hacia otro plano… por eso, la Muerte con una guadaña no existe: sólo soy la idea que tú tienes del ser que más terror te infunde.
    - ¿Por qué? -volviste a preguntar.
    - ¿No lo entiendes? Soy la parte de tu subconsciente que reprueba lo que haces, soy la parte de tu mente que conoce tus temores… y soy la parte de tu ser que te muestra tus errores, aún por la fuerza -hizo una pausa, y viendo tu sorpresa, continuó- ¿No te diste cuenta de nada, durante todo este tiempo? ¿Realmente piensas que puedes estar sin todos ellos? ¿Acaso pensaste algo cuando perdiste a todos los que te rodeaban?
    Bajaste la mirada intentando comprender las palabras que te decía, y mordiste tu labio inferior al remembrar la impotencia que te había recorrido cuando ellos desaparecían, sin que tú… sin que tú…
    - Jamás… -pausa, duda, miedo- jamás… -terror, agonía, sentimientos- jamás les dije cuanto los quería…
    La Muerte sonrió.
    - Jamás le dije a Amy que adoraba pasar el tiempo con ella, o a Dennis cuánto admiro su fuerza y voluntad… -las lágrimas caían copiosamente de tus ojos que fijabas en el suelo, pero no hiciste intento de contenerlas- jamás le dije a Mark que lo quiero… y… ¡Jamás le dije a Matt cuánto lo amo!
    Ella sonrió, y se llevó la diestra hacia el cabello para acomodarlo, tal cual como tú hacías. En ese momento, te miró con superioridad, viendo cómo te desmoronabas nuevamente hacia el suelo mientras la sangre que caía de tu frente corría por tu rostro, manchando ese espacio negro con sus gotas carmesí. Sentiste un calor en tu pecho, un golpe potente debajo de tu busto que te hizo plegarte en dos, soltando un leve quejido.
    - Ya estás por irte… -te dijo- Pero antes que lo hagas, déjame decirte algo más: ésta es una experiencia única en la vida… la próxima vez que nos veamos, será definitivo.
    - ¿A qué te refieres? -balbuceaste, tratando de alzar tu rostro para ver sus ojos.
    - Ya te lo dije una vez, niña tonta: en este momento estás muerta.
    - Imposible… -respondiste- Si estoy muerta, no sentiría nada… y yo sentí y aún siento el dolor de haberlos perdido…
    - Eso es porque tú sigues aquí… -explicó, agachándose en cuclillas para verte a los ojos, alzando tu mentón- Tú eres el alma que siente, y yo soy el subconsciente que te dice que no desperdicies el tiempo que tienes con la gente a la que aprecias… diles que los quieres, reconoce de una vez por todas que no es tu música, sino la de Middle Night… no es tu cantar el que sobresale, sino la conjunción de sus instrumentos y tu voz, juntas… -pausa- ¿Comprendes lo que te digo? Porque no vas a tener otra oportunidad, ésta es la última.
    Al decir esas palabras, ella se puso de pie caminando hacia atrás unos pasos, sin dejar de observarte ni un solo segundo.
    - ¡Ah! Y algo más… deja de reconocer cuánto valen los demás para ti, cuando ya los perdiste, porque esto sólo te hará sufrir. Recuerda que no eres tú la única que siente, sino que todos tienen emociones… ten esto por seguro, porque tú vives con tus amigos, tocas con ellos, ríes con ellos, lloras con ellos… Dile a Amy que es tu amiga, dile a Dennis que lo admiras, dile a Mark que lo entiendes… y por sobre todas las cosas, dile a Matt que lo amas, porque sino lo haces vas a perderlo… -hizo una pausa, y continuó- Ahora vete, y recuerda que esto no es un hasta siempre, sino un hasta entonces… nos volveremos a ver, Loreley…
    Permaneció entre las sombras, pero los golpes en tu pecho se hicieron cada vez más fuertes. Estabas arrodillada en el suelo con las manos acodadas en el mismo, y la frente casi rozándolo, cuando una descarga eléctrica recorrió tu cuerpo; tu piel se erizó, y tus ojos se movieron solos de lado a lado, mareándote. Unas voces comenzaron a gritar en tus oídos, parecían alaridos monstruosos que no alcanzabas a distinguir, y muy pronto tu cuerpo cayó presa de una gravedad insostenible, como si te tuvieran atada por la cintura con una gran cuerda, y jalaran de ella a toda velocidad, arrastrándote hacia algún lugar.
    Sentiste tu espalda golpear contra algo rígido, sin que fueras consciente de cuándo el suelo era el techo y viceversa. Reaccionaste instintivamente a alzarte, estiraste tu diestra intentando alcanzar un objetivo desconocido pero una mano te empujó desde el pecho hacia abajo, sólo distinguiste el blanco oscurecido por la noche, voces hablando, movimientos rápidos, sirenas… luces… sonidos… voces… rostros… gestos…
    Te mareaste y perdiste la conciencia.
    Por segunda vez, te preguntaste lo mismo: ¿volverías a despertar?

Bueno, esto es todo por el single de hoy... supongo que me quedó un poco delirante pero ¿entendieron que pasó? De todas formas, va a aparecer más detallado en el próximo single, cuando Loreley reaccione un poco, y analice lo que pasó. Hay votaciones sobre esta historia, por si quieren dejar su opinión. Muchas gracias a quienes me hayan leído, y nos estamos encontrando en el próximo espisodio. ¡Hasta entonces!

PD: por cierto... ¿a alguien le gustaría leer en este blog, algunos oneshot de fanfics que he escrito?


Tags: literatura, novela, drama, misterio, psicológico

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Autor: BlueBrain
S?bado, 20 de diciembre de 2008 | 4:31
que impactante descubrimiento! Se estaba dando una lecci?n a s? misma y por lo visto no hab?a salido tan bien del accidemte.
Muy buena trama. Sorprende cada cap?tulo. Espero el final para comprobar los cambios que hace Loreley a su vida
Autor: Aldair_88
S?bado, 20 de diciembre de 2008 | 4:56
este ha sido el m?s triste de los cap.
Si ella misma se est? dando una lecci?n es porque ha comprendido las faltas ke ten?a en su propia alma. Eso ha de ser traum?tico y muy triste.
Me apena ke llegue al final tan buena historia. Espero el ultimo cap. con deseos de saber c?mo cambia la vida de Loreley
S?bado, 20 de diciembre de 2008 | 17:04
excelente cap ahora entiendo lo q faltaba, ya habia descubierto q loreley era la muerte, solo me faltaba la explicacion :D. me gusto mucho este cap, muy pero muy bueno en realidad.

en cuanto a leer oneshot de fanfic me encataria.
S?bado, 20 de diciembre de 2008 | 19:09
Muy bueno el cap?tulo!!!!!!!!
Esta vez me sorprendi?, no imaginaba que Loreley se estaba dando una lecci?n a s? misma. Espero el cap?tulo final para ver como se arregla todo
Autor: Foxys
Domingo, 21 de diciembre de 2008 | 13:23
o______o fantastico!
me encanto, realmente me encant? que la muerte fuera un reflejo de su subconciente!

YA queiro el ultimo cap! ?desperatar?? ??quedar? traumada de por vida? ?subir? truenito los shots y fan fics que ha escrito??' todo esty y mas el proximo sabado por x-pressions
xcool

:P
Domingo, 21 de diciembre de 2008 | 15:12
Hola chicos!! Muchas gracias por leer y dejarme sus comentarios!! Me alegro mucho que les haya gustado lo que escrib?, la verdad es que esta fue la base para la idea de la historia... jejeje, felicidades a Principe_Leo que se dio cuenta hace muchos cap?tulos atr?s xD
En fin, muchas gracias a todos por pasarse, me hace muy feliz que les haya gustado.

 

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