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S?bado, 06 de diciembre de 2008

¡Hi there! ¿Cómo están? Bueno, pido disculpas porque el Single de hoy lo estoy publicando ahora a la tarde, y no anoche, pero esto se debe a que hoy a la mañana (sí, a las 8:30 de la madrugada), tuve que ir a rendir un parcial, así que anoche (como nunca) a las doce estaba estaba durmiendo (aunque no sirvió de mucho, igual me caía a pedazos hoy). Bueno, sin decir más, espero que les guste el capítulo de hoy. Ya qeuda tan poco, que me parece increíble. ¡Gracias a los que leen!


“tu respiración amenazó con acabarse, cuando reconociste que tú no eras la única afectada por la ausencia de Mark”

    Era impensable, de la forma en que se viera… pero tú lo estabas sintiendo.  Sólo habían pasado dos días desde aquel ensayo con tu nueva “banda”, cuando pensaste que el sonido no era el mismo y que jamás te acostumbrarías, cuando ya considerabas normal tocar con esos jóvenes prácticamente desconocidos para ti, con los cuales mantenías escasos diálogos.
    Incluso Jack estaba muy cambiado. Tras cuatro años soportando ser el centro de todas las bromas de Dennis, Mark y Matt -y a veces, de Amy y tú-, él seguía manteniendo su carácter impávido, pero sonreía: era feliz. Y ahora… eso parecía ser algo imposible; las muecas de amargura surcaban el rostro del hombre de raíces mitad asiáticas, y vos prepotente, dándole más años de lo que tenía.
    Sin embargo, tú te sentías ajena a todo eso.
    Era de noche ya, cuando aferrando con tu mano izquierda la toalla que caía sobre tu cuerpo luego de bañarte, estiraste la derecha para abrir la puerta del baño y entrar al vestidor. Seleccionaste un corto pantalón de jean que apenas cubría tus caderas, y una camiseta ajustada de cuello en v y mangas tres cuarto, la cual ataste con un nudo sobre tu ombligo. Calzándote unas zapatillas-botitas hasta el tobillo, las dejaste desprendidas y te dirigiste hacia la cocina, para saquear algo de la heladera, debido a que tu estómago comenzaba a crujir.
    Saliste de la habitación sabiendo que Matt estaba abajo con tu productor, y doblaste a la derecha por el pasillo. Caminaste un poco por ese lugar cubierto por la penumbra de la medianoche hasta que finalmente, tras doblar a la izquierda, bajaste por la escalera que llevaba directamente a la amplia cocina Por todos los pasillos y lugres por donde ibas, ya que tomaste el camino más largo, te diste cuenta que las habitaciones eran distintas: no sólo porque ya no reflejaban la historia que Mark, Dennis y Amy habían trazado con ustedes, sino porque la construcción de la mansión también había cambiado.
    Quizás era lógico, porque cuando la construyeron, la habían hecho para los cinco: para Middle Night. Porque lo de ahora, no era tu grupo: era algo desconocido.
    Llegaste hasta la cocina, y rodeando la isla del medio, te acercaste hacia la alacena, donde buscaste un vaso de vidrio, el cual enjuagaste antes de servirte un poco de agua. Luego, cortaste un pan, y juntaste todos los aderezos que pudiste encontrar, y comenzaste a amontonarlos junto con dos tipos diferentes de jamón, queso, y algunas rodajas de tomate: esa sería tu “rigurosa dieta”, que le mentías a los medios de comunicación.
    Acercaste una de las banquetas hasta la isla, y sentándote a la mesa, tomaste el sándwich con ambas manos, y apretándolo un poco para poder tragarlo, le diste una soberana mordida, mientras tu mente se perdía en la pared gris que había al frente. Antes, en ese lugar habían un centímetro de dos metros colgado, ya que una vez Dennis se había empecinado en que se fueran midiendo para ver si crecían, y todos habían terminado entusiasmados con la idea, hasta que concluyeron -por pruebas mensuales- que nadie iba a crecer, a no ser que usaran tacos.
    Te reíste recordando la escena cuando Dennis se percató que tú le llevabas cinco centímetros al usar unos tacos de diez, y la porción que estabas deglutiendo te atragantó. Entre toses, mientras te dabas palmaditas en el pecho con la zurda, tomaste el vaso con agua y bebiste unos sorbos, ayudando a bajar la condimentada y picante comida. Pero lejos de enojarte porque casi te mueres ahogada, sonreíste pensando en aquella vez que, debido a que nadie le prestaba atención, Mark hizo toda una escena en el medio del colectivo de la gira, fingiendo atorarse con un pedazo de torta, y no paró hasta que todos estuvieron encima de él. Incluso Jack, el único que se había dado cuenta que era mera actuación, le había sacado fotos.
    Fotos que seguramente ahora no existirían más.
    Terminaste tu cena, y juntando los bártulos de moviste hacia el fregadero, donde tomando una esponja y un poco de detergente, comenzaste a limpiar los pocos cubiertos, y el plato que habías usado, mientras continuabas pensando. A tu mente había llegado un regalito que tú y Amy le habían hecho a los otros tres chicos, incluso a Jack; luego de verse con la modista para probarse uno de los tantos atuendos que usarían en un concierto, habían terminado sacándose fotos vistiéndolos, en poses no muy prometedoras, las cuales habían autografiado, y se las habían obsequiado, haciendo que Matt te cargara sobre sus hombros directo hacia la habitación, mientras Dennis se ponía histérico, y Mark y Jack atesoraban las imágenes.
    En esa gira realmente habían pasado muchas cosas graciosas, te habías divertido realmente, la música había sido de lo mejor… ¿Eras capaz de pensar qué era lo que realmente estabas sintiendo? Sólo pudiste llegar a la conclusión que los necesitabas, porque tu vida no estaba completa sin ellos. Secaste el último plato y lo pusiste en su lugar, mientras te mordías el labio inferior al pensar en la posibilidad que Matt también desapareciera.
    Te secaste las manos, y luego las dejaste a los lados de tu cuerpo, al tiempo que tus pensamientos circulaban por un solo camino: no querías que se fuera, no querías perderlo, no querías sentirte sola… porque… porque él siempre te había ayudado, te había acompañado, porque… lo querías. Te diste la vuelta y saliste de la habitación apagando las luces, dirigiéndote hacia la reunión que habías abandonado cuarenta y cinco minutos atrás.
    Llegaste hasta un pequeño living interno, y golpeando la puerta, te adentraste caminando en silencio, mientras Matt se volteaba sosteniendo una revista en sus manos, la cual te mostraba con una gran sonrisa. Al llegar, la tomaste entre tus manos, y mirándolo a Jack, él comenzó a explicarte.
    - Tú habías dejado dos opciones de revistas, y Matt terminó por elegir esa…
    - ¿Te gusta, my sweet  honey? -preguntó el rubio, cuando te sentaste a su lado, y él tomó tu mano.
    - Está perfecta… -contestaste.
    Continuaron hablando por unos momentos hasta que tu productor se despidió cordialmente, y saliendo de la mansión, ustedes dos pudieron escuchar el sonido del motor de su Porsche. Sin embargo, tú aún te sentías sola. Te giraste en la silla para enfocar con tus ojos al rubio que miraba embobado las revistas, y cuando apretaste su mano, él giró inmediatamente a verte. Meditaste las palabras antes que estas salieran de tus labios, y mordiéndote una vez más, tu gesto se marcó con un dejo de preocupación.
    - Matt… -preguntaste- ¿Recuerdas a Mark?
    Él abrió los ojos sorprendido mientras su boca marcaba una pequeña o, pero luego sonrió mientras ladeaba su vista hacia la revista que permanecía abierta, apretando tu mano con su diestra, y tocando el plastificado del papel con la otra.
    - No conozco a ningún Mark, pero ¿sabes? -su voz lejos de sonar preocupada, podía decirse que tenía un leve tono infantil, como si tú hubieras descubierto un secreto- Cuando yo era chico, cuatro o cinco años -comenzó a contarte- tenía un amigo imaginario que se llamaba así…Y la verdad, es que me hubiera gustado tener un amigo verdadero, como lo era ese imaginario…
    Tu respiración amenazó con acabarse, cuando reconociste que tú no eras la única afectada por la ausencia de Mark. En ese momento, recordaste que la vez que Dennis te había dicho algo similar, había desaparecido: ahora realmente existía la posibilidad que tu novio desapareciera. Te paraste de la silla y te abalanzaste en sus brazos, mientras él te abrazaba posesivo, acariciándote el largo cabello castaño, sin saber el verdadero motivo de porqué de comportabas así.
    - No me dejes, nene, no me dejes… -murmuraste, con tu frente en su cuello.
    - Nunca, my love, siempre voy a estar contigo…
    Enroscando sus brazos en tu cintura, te dejó un pequeño beso en la mejilla, y te abrazó dándote una tranquilidad que hacía mucho que no sentías. Mas no todo era perfecto, y lo estabas por comprobar. Abriste los ojos al sentir una risa burlona retumbar por todo el ambiente, y tus turquesas se fijaron en ese ser encapuchado parado frente a ti que, con el bastón de su guadaña sobre sus hombros, tenía las manos alzadas y sus muñecas colgaban desde el bastón, sosteniéndolo. Con esa forma, podías ver la piel blanca de sus brazos hasta el codo, pero de su rostro seguías sin ver más allá de su boca.
    - Antes que todo termine, Loreley… -dijo con su horrible voz- …quiero que recuerdes algo más.
    Sin cambiar su pose, sonrió macabramente, y tú sentiste un fuerte dolor de cabeza. ¿A dónde quería llevarte? ¿Qué quería que recordaras? Aquella vez, cuatro años atrás… antes del último recital en tu Instituto…
    …cuando tú…

*

    Estabas en el último año del Instituto, y hacía ya dos años y medio que tú y Mark eran pareja. Era una tarde de fin del invierno, cuando se encontraban en la sala de música de la escuela, ensayando para el recital de la fiesta de tu curso, cuando por sobre el ya de por sí atronador volumen, el celular de Mark comenzó a vibrar en su bolsillo. Haciendo una seña para que todos se detuvieran, el morocho -que ya tenía tatuado tribales en el hombro derecho- atendió la llamada.
    Esa vez, Linda los llamó para decirles que dentro de dos meses, la noche del recital en su escuela, alguien muy importante iría a verlos… y que probablemente, después pudieran tener su propio recital. Aún recuerdas la alegría de todos, se amontonaron en el medio de la sala, abrazándose, mientras Matt se quejaba que su guitarra corría peligro, y Mark le pegaba con los palillos de la batería, por quejoso. También hiciste memoria que después de ese abrazo colectivo, a Amy se le había cortado una cuerda del bajo, y Matt estuvo casi media hora para cambiarla, porque era muy gruesa, y difícil de manipular.
    Ese ensayo jamás lo olvidarías.
    Al atardecer, Mark te acompañaba hasta tu casa, cuando te diste cuenta de algo muy importante: hacía meses que no caminaban de la mano, y que su relación de pareja no pasaba de unos besos, cuando antes era muy distinto. Giraste tu rostro hacia la derecha, y alzaste tu mirada para ver a tu novio, y encontraste que él ya te estaba mirando. Detuvieron la caminata frente a una plaza, y permanecieron observándose por lo que te parecieron incontables minutos.
    - Lorelita… -te dijo- Tenemos que hablar… de algo muy importante.   
    ¿Aún lo recordabas? Cómo se te estrujó el corazón, cuando te diste cuenta que él era sólo tu mejor amigo.



¡Esto fue todo por hoy! Espero tener otro oneshot para la semana, así que espero poder asustar a mi musa para que me tire algo de inspiración. ¡Gracias a los que lean! Y nos estamos leyendo en otro artículo. Hasta entonces.

Tags: literatura, novela, drama, banda, rock, muerte

<@[email protected]> Comentarios:

S?bado, 06 de diciembre de 2008 | 17:06
este cap?tulo, adem?s de tierno feu muy triste. Creo que yo no sobrevivir?a si me pasara algo semejante. Siento una gran pena por Loreley que ha ido perdiedo todo lo mejor que tenia
Domingo, 07 de diciembre de 2008 | 22:11
changos q final, quiero saber como se lo dijooooo, q sucediooooo. q lastima pero bueno me gusto el cap.
Autor: Leona_Negra
Domingo, 07 de diciembre de 2008 | 22:28
Genial!!!!

como siempre!!!! me encanta tu historia melliza!!!! y no sabes como extra?o tb a mark y me encanta... l?stima q se acerca al final la historia pero seguro me sorprendes y ser? genial!!!!
Lunes, 08 de diciembre de 2008 | 0:02
??Gracias por leer, chicos!! Me alegro que les haya gustado, y perd?n que haya sido tan cortito el cap?tulo, pero quer?a reservar lo mejor para el que viene, que va a ser el ?ltimo flashback hacia el pasado de Middle Night. ?Ah! Me olvid? de decirles que hay nuevas votaciones, por si quieren dejar su opini?n. xok
Autor: Aldair_88
Lunes, 08 de diciembre de 2008 | 4:04
ke tristeeee este cap. xcry, tan alegre ke era Mark, pobre Loreley, no veo la hora de llegar a leer el final de esta historia tan triste pero seguro con una gran lecci?n. Adoro como escribes
Autor: BlueBrain
Lunes, 08 de diciembre de 2008 | 4:51
extraordinaria historia, muy aleccionadora, siento m?s pena por Loreley que por Mark, porke ella es la que va quedandose sola.
Espero con ansiedad el pr?ximo cap?tulo
Autor: Foxys
Lunes, 08 de diciembre de 2008 | 7:09
ohhh
me ha dejado con el pecho estrujado...
pero eso no significa no no me haya gustado.
la trama s epone mas atrapante cada vez...
lo repito: espero con ansias el final xwinter
Martes, 09 de diciembre de 2008 | 23:39
?Gracias por pasarse! Me alegro que les haya gustado, y me da un poco de pena que esta historia est? muy pronta a terminarse... Pero creo que la que sigue les va a encantar ^^ (espero).

 

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