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Mi?rcoles, 03 de diciembre de 2008

¡No lo puedo creer! ¡Pude terminar esto! Creo que ya había perdido la cuenta de hace cuanto que tenía pensado escribir este Shot, y no podía hacelro por falta de tiempo. Este shot es un universo paralelo al shot Destino que escribí hace un tiempo, y sigue más o menos la misma temática de encuentros y desencuentros... así que espero no hacerlos moquear mucho, porque yo terminé de escribirlo muy emocioanda (si, ya se, toy loca). ¡A leer!


Nombre: "Marcados Por El Destino"
Autora: yop, ThunderGirl_vw
Género: romance dramático, porque sigo estando harta de los romances, y no se me ocurre ningún thriller.
Dedicatoria: a Principe_Leo, porque también me dio la idea para esto.
Música: nada para este tampoco... T_T


    De pie en el medio de un escueto garaje donde no había coche alguno, y que se usaba cono taller, dos figuras se encontraban recortadas en la escasa luz que entraba por debajo del portón semiautomático, que estaba levantado hasta la mitad de camino. Sólo eran un joven alto de cabellos largos y negro, contextura musculosa, y altura pronunciada, que abrazaba por la cintura a una niña… a esa que tanto quería, y que le quitaba el sueño, y la respiración.
    De contextura mediana, la fémina tenía cabellos castaños ondeados, y parada casi en punta de pie, mantenía inclinada hacia atrás su cabeza, mientras su boca rozaba la del chico, iniciando un beso desesperado, donde cada uno trataba de quitar la vida del otro, porque sabían muy bien que era la última vez que se veían. Ella abrió sus ojos, revelando dos hermosas turquesas brillantes por las lágrimas que caían de ellas, que el morocho secaba con sus besos, llenando las delicadas mejillas sonrosadas de la fémina, con ellos.
    - No quiero que te vayas, Alex…
    - Yo tampoco quiero irme…
    Apretando sus brazos por el talle de la chica, la atrajo hasta su pecho mientras bajaba su frente para apoyarla en el hombro femenino, intentando contener sus irracionales deseos de abandonar a su familia que se mudaba de ciudad, para quedarse con su novia. Sin embargo… no podía hacerlo.
    - No puedo, Maia, no puedo… -susurró, aún manteniendo la posición, y un sonoro sollozo escapó de la boca de la aludida- …pero prometo que te voy a buscar, voy a volver, si aún me quieres para ese entonces…
    Alzando sus manos por la fornida espalda masculina, la joven de dieciséis años se aferró a su novio, intentando retenerlo. Sin embargo, sabiendo que los dos jóvenes estaban ahí dentro, despidiéndose, el padre de Alex golpeó el portón del garaje cantando al aire un “es hora”, que hizo que la pareja se separara un poco volviendo a besarse.
    Salieron del lugar tomados de las manos, él dirigiéndola, y cuando sus padres le tocaban bocina desde la rural que tenían, Alex y Maia se miraron. Las turquesas de ella, buscaron los ámbares de él… pero bien sabían que su destino era separarse, porque quizás el tiempo así lo había decidido. Él se alejó unos pasos caminando de espaldas, mientras la miraba a los ojos, pero volviendo la vista hacia sus padres, se acercó de nuevo a ella atrayéndola por la nuca y la cintura, fundiendo sus labios, dejando que sus lenguas se exploraran, besándola… como si la vida se le fuera en esa acción.
    Y es que quizás, así era.
    - No me olvides, Alex…
    Realmente, así era.
    - No podría hacerlo, porque… te quiero, Maia…
    Odiaban su destino, pero no podían cambiarlo.
    - Te voy a extrañar, nena… -siguió él.
Le dio un beso en la mejilla, y soltándola, volteó rápidamente corriendo hacia su auto, mientras alzando su brazo derecho, tironeaba con la mano la manga del buzo para poder secarse con eso, las lágrimas que caían de sus ojos. No quería que lo viera así, pero odiaba al dios en que no creía, por separarlo de esa chica. Después de todo, él sólo tenía diecinueve años, y no podría hacer nada para estar con ella… al menos, no en ese momento.
    Viendo que Alex se iba, viendo que la rural comenzaba a andar, viendo que su único amor se alejaba, ella se bajó de la acera y corrió lo que sus piernas le permitieron, viendo como él giraba a verla desde el coche, diciéndole mudamente con sus labios que la amaba. Pero ella no podía hacerlo, no de esa forma. Deteniéndose en el medio de la calle cuando sus piernas flaquearon, alzó sus manos estiradas hacia los lados de su rostro para poder gritar más fuerte, y…
    - ¡¡Alex!! ¡¡Te amo!!
    Él escuchó el eco perdido de sus palabras en el vacío de la calle, y bajando la ventanilla se acodó y también le dijo que la amaba, antes que sus padres lo hicieron volver a entrar en el coche, antes de que doblaran la esquina y no se volvieran a ver más… ¿nunca más?
    ¿Eso… era todo?
    Maldijeron su destino por obligarlos a separarse.


5 años después

    Subiendo las escaleras hacia la Terminal de Ómnibus, mientras guardaba las llaves del coche en su bolsillo, el taconeo de los pasos de Maia desaparecieron en el murmullo de voces que se escuchaba dentro del lugar, cuando ella entró. Alzando su diestra con elegancia, la chica tomó sus lentes de sol por la patilla, y bajándolos un poco, observó el tablero de llegada de los colectivos.
    Según su lectura, en cualquier momento llegaba a quien ella esperaba.
    Con parcimonia, y camuflando completamente sus cada vez mayores ansias, se acomodó nuevamente los lentes de sol, y llevando la diestra hacia su hombro donde colgaba su cartera, comenzó a caminar hacia delante, con dirección a los andenes de llegada. Acercándose todo lo que podía, recargó su peso sobre una columna, y abriendo su cartera, sacó su teléfono celular para revisar la hora.
    - El “Flecha de Plata” abordará en el andén número 5. Favor de guardar las distancias.
    La mecánica voz de la anunciante, hizo que la castaña se sobresaltara olvidándose de su celular, el cual a duras penas barajó en el aire, evitando que se golpeara. No podía creerlo: luego de cinco años, y algunas mudanzas de por medio, finalmente volvería a verlo… a ese chico que jamás dejó de querer, ese que se robó su corazón y lo escondió en un cofre… él, Alex.
    Hacía ya un año que él la había llamado un día, y desde entonces se mantenían en contacto, si bien las distancias les habían impedido volverse a ver. Mas una tarde, tres semanas atrás, él le escribió un correo diciéndole que había conseguido trabajo como abogado en una empresa de su ciudad, y que ponto se mudaría. Desde ese día, ella ya no había podido dormir. Tan sumida estaba en sus pensamientos, que cuando su teléfono comenzó a vibrar en su zurda, dio un pequeño respingo, para luego recobrar su fría postura y voltear la pantalla hasta mirarla: era Alex… no dudaría en atender.
    - ¿Alex? –preguntó- ¿Dónde estás?
    - Acabo de bajarme del colectivo en la Terminal… Ahora me tomo un taxi, y voy a la dirección que me diste, y…
    - Estoy en la Terminal, búscame…
    Se produjo un pequeño silencio. Ella manteniendo su apariencia desinteresada, y él intentando recobrar el aliento. Su voz masculina y grave pareció dudar en volver a decir algo, pero finalmente recobró fuerzas y le habló.
    - ¿Dónde estas? -su voz se torció como si hubiera sonreído al hablar- ¿Cómo te ubico? Hace años que no nos vemos…
    - Apoyada contra una columna, hablando por celular…
    - Sonriendo de la forma más bella que he visto… -la interrumpió.
    Si respirar no fuera una acción inconciente que se hacía de forma mecánica, ella hubiera olvidado hacerlo. Bajando con lentitud el teléfono y cerrándolo para cortar la comunicación, lo tiró dentro de su cartera cuando giraba su rostro hacia la izquierda, creyendo haber sentido esa varonil voz, llegarle desde ese lado. Examinó todo con la mirada, hasta que lo vio.
    De pie, con una maleta con ruedas a su diestra en el piso, y sosteniendo un bolso de mano sobre su hombro izquierdo, Alex tenía el cabello negro corto pero con mechones largos que caían sobre su piel bronceada, resaltando sus ojos ambarinos. Iba vestido con un pantalón de traje color gris oscuro, y una camisa verde esmeralda que caía con gracia, marcando los músculos de su cuerpo. Realmente en sus veintitrés años, se había convertido en todo un hombre.
    Sonrió al verla anonada por su apariencia, pero más lo hizo al ver a la hermosa chica que tenía frente a él. De piernas torneadas acentuadas por el ajustado jean que combinaba con botas negras sobre el mismo, Maia tenía una blusa azul oscuro ajustada en la cadera y en el busto, suelta en el cuerpo, que resaltaba sus menudas y altaneras formas. Mantenía los cabellos castaños ondeados, pero ahora tenía un corte más rebajado, y sus ojos celestes parecían frías dagas que se estaban descongelando al verle frente a ella.
    Casi como si fuera una novela barata de media siesta, Maia comenzó a caminar hacia donde él estaba, esperando que fuera alguien real y no una mera alucinación, deseando que el destino no los volviera a separar. Al sentirla cerca, él soltó el bolso que tenía sobre el hombro, e inclinándose hacia la fémina, la abrazó fuertemente por la cintura, cuando ella también lo atraía por la espalda.
    Era como si ellos nunca se hubieran separado, como si los caminos de sus vidas siempre hubieran permanecido juntos. El destino no podía separarlos, porque ellos le iban a negar la posibilidad de disfrutar su tristeza una vez más.
    Esa vez, seguirían juntos, sin importar nada.
    El tiempo no les ganaría.


3 años y medios después
    Pero se olvidaron que el tiempo no era predecible.
    Era de noche ya, un 28 de septiembre de plena primavera, cuando estaban acostados en su cama, sus piernas entrelazadas, ella con la frente sobre el pecho masculino, él abrazándola, sus respiraciones sincronizadas… era paz. Era demasiado perfecto. Y por eso mismo, el destino tuvo que ir a destruir ese cuadro tan maravilloso que ellos creaban.
    El teléfono celular sobre la mesa de noche comenzó a sonar estrepitosamente, despertando a los amantes que descansaban tranquilos. Girando hacia la izquierda, y estirando su brazo hasta alcanzar el móvil, Alex se sentó en la cama cubriéndose hasta la cintura con las sábanas, mientras Maia se incorporaba a su lado, mientras sostenía,  con su diestra, la otra sábana sobre su pecho, y apoyaba la mano izquierda sobre el colchón, como sostén.
    - Madre… -la voz de Alex sonaba cansino. Después de todo, eran las cuatro de la madrugada- Estas no son horas de llamar… ¿qué pasa?
    - Tu hermano, Alex… -la mujer parecía sollozar mientras hablaba- Robaron el banco cuando él estaba cobrando su sueldo, y recibió unos balazos perdidos…
    - ¿¡Qué!? ¿Cómo está Diego, mamá?
    - Se está muriendo… -declaró- Y tu padre se está dejando, al ver que su hijo va a morir. Por favor, Alex, te necesitan…
    - En… tien… do…
    Titubeando cortó la llamada, y dejando el celular sobre la cama, sintió las manos de la fémina apresar su diestra, mientras sus ojos refulgían brillantes en la sensual penumbra de la habitación. Sus ojos se encontraron y no hizo falta mencionar palabra alguna. Alex dudaba si lo que su madre le había dicho era cierto o no, porque tras escapar de un matrimonio arreglado por sus padres, él se había ido a la ciudad de Maia sólo para buscarla, y había ignorado los no pocos intentos de su madre de que él volviera.
    Pero esta vez, no sabía si era una mentira o una realidad: sólo sabía que el destino les estaba jugando una mala pasada a ambos. Alzó su mano izquierda para acariciar la mejilla de Maia, y ella cerró los ojos al contacto, dejando que esas caricias traspasaran su piel.
    Ya una vez el destino los había separado y ellos se habían vuelto a encontrar. Por eso sabían bien que sin importar a cuantos kilómetros de distancia estuvieran, ni por cuantos años perdieran el contacto… ellos harían lo imposible por estar juntos. Aún si tenían que escapar de todos, ellos lo harían.
    Sus sentimientos eran más fuertes.


Bueno, esto es todo. Como anécdota de la historia (y a falta de no saber qué decir) les comento que el nombre del colectivo en la segunda parte de la historia, "Flecha de Plata", es el apodo del auto de mi abuelo xD. ¡Es que no se me ocurría ningún nombre para una línea de colectivos! Si, ya sé... es penoso... En fin, gracias por haberme leído, espero no traumarlos, y nos estaremos leyendo el sábado, en otro Single de Lovesong. ¡Hasta entonces!

Tags: literatura, drama, romance, despedidas, destino, reencuentros

<@[email protected]> Comentarios:

Jueves, 04 de diciembre de 2008 | 1:00
wuaw, realmente me encanto la historia y estoy aca comentando y se me hace dificil por q me ha dejado sin palabras. ha logrado emocionarme.
grax por dedicarme la historia estubo espectacular.
y sorry pero realmente estoy sin palabras.
Autor: BlueBrain
Jueves, 04 de diciembre de 2008 | 6:23
una historia muy humana y muy posible. Es realmente muy emocionante y rom?ntica. Escribes muy bien este tipo de historias y me has dejado a mi tambi?n sin palabras. Es muy bueno este One Shot.
Jueves, 04 de diciembre de 2008 | 10:33
que tierno!!!!
Me encant? este relato es tan tierno como rom?ntico.
Adoro tu forma de escribir
Autor: Aldair_88
Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 4:38
ke triste esta historia, me has hecho llorar, ?es ke nunca podr?an estar juntos?
Conozco un caso semejante y esta historia me ha recordado lo triste ke es no poder estar con kien amas. Te felicito Thunder, tus historias son cada vez m?s reales y humanas y sabes como tocar al lector
Viernes, 05 de diciembre de 2008 | 10:51
Hola chicos, me alegro que les haya gustado este OneShot, la verdad es que me qued? m?s triste de lo que pensaba, y cuando lo rele? me dio la idea para una historia larga -de al menos 10 episodios- acerca de esta trama. Quiz?s alg?n d?a la escriba.
?Gracias por leerme y comentar!

 

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