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Viernes, 03 de octubre de 2008

¡Hola! ¿Cómo andan? Aquí vengo con otro capítulo de LoveSong, y quería comentarles algo. Cuando se me ocurrió esta historia, quería que la cantante fuera muy tonta, pero luego desarrollé un poco su personalidad, y cuando finalmente escribí el boceto, Loreley terminó siendo más bien egoísta y centrada en las apariencias, así que bueno... ¡Ah! Y otra cosa, para los que preguntaron nadie en particular es el narrador, sólo yo que estoy experimentando con la segunda persona.


“Y es que por algún motivo, tenías miedo… mucho miedo.
    Un terror infundado, loco, incómodo: incoherente”

    Fue un instante, sólo un instante en el que todo se detuvo y en el que tú abriste los ojos. Estabas acostada boca abajo sobre lo que reconociste como el lateral del bus, cuando tus ojos celestes se posaron en la figura que estaba sobre el pie de la cama, donde habían unos  cajones: Matt estaba inconsciente, y al verlo así la desesperación te invadió.
    Escuchaste unos golpes a tu derecha, y tu mirada se torció hacia la puerta ahora abierta, que dejaba ver al resto de tus amigos tirados inconscientes en el suelo, al otro lado. Volviendo a donde estaba tu novio, comenzaste a estirar tu mano derecha, tratando de rozar la de él… pero cuando apenas faltaban unos centímetros, algo golpeó en tu pecho, dentro de tu cuerpo, y no pudiste soportarlo.
    Esa fuerza interna parecía que te arrastraba sin piedad. Fuiste perdiendo la consciencia mientras unas sirenas de ambulancias y policía parecían acercarse cada vez más, al tiempo que una voz de mujer bastante familiar, gritaba sus nombres… pero eras incapaz de reconocerla. Simplemente, volviste a desmayarte.
   

“[…] me siento vivo
cuando tú estás a mi lado […]”

    - ¡Exijo que me dejen entrar! ¡Es mi hermana!
    - Señor, disculpe… le ruego que se calme…
    Unas voces llegaron como un leve susurro a tus oídos, y poco a poco fueron incrementando sus decibeles hasta convertirse en unos gritos desaforados provenientes de una voz masculina que identificaste inmediatamente, y una femenina que desconocías. Pero lo que más te sorprendió, fue despertar y ver ese techo inmaculadamente blanco, con unas agujas en tu brazo derecho, que te hacían sentir un leve tironeo.
    Con lo que a ti te pareció una velocidad pasmosa, pero que en realidad fue una lentitud gatuna, ladeaste tu rostro hacia la derecha, enfocando tus turquesas en las agujas, que se conectaban a unos pequeños tubos plásticos, que finalizaban en dos botellitas de suero, colgadas de un típico pie de metal. Ahí fue cuando concluiste que estabas en un hospital. Volteando tu rostro un poco más a tu diestra, terminaste de abrir los ojos, y viste que Amy te miraba con una sonrisa radiante.
    - ¡Al fin despiertas, bella durmiente! -dijo en un murmuro, que a ti te pareció un espeluznante grito.
    Frunciste tu entrecejo al ver el resplandor blanquecino de la habitación, y sintiendo tu zurda libre, la llevaste hasta tu frente, para masajearla levemente, habiéndote percatado de la otra presencia que ocupaba una silla en esa blanca habitación: Linda Vogel, tu productora. De escasos treinta y cuatro años, tenía el cabello teñido de un color rojo exquisitamente natural en un corte recto con flequillo, la piel blanca cuidada, y si bien su silueta carecía de curvas, sus piernas jamás pasaban desapercibidas para nadie, y ella siempre explotaba esa cualidad vistiendo minifaldas… hasta en el hospital, y de visita. En ese momento, llevaba un traje de mujer color gris oscuro, camisa blanca poco desprendida, y el cabello tirado totalmente sobre su hombro derecho.
    - Hola Amy. Hola Linda… ¿Cuánto tiempo dormí?
    Tu voz sonaba un poco ronca así que carraspeaste por lo bajo, manteniendo tu ceño aún fruncido. Si algo sabían todos los que te conocían, es que tus despertares nunca eran buenos, y menos si habías dormido demasiadas horas seguidas. Las dos féminas sonrieron al ver tu gesto volverse infantil, cuando cerrando el puño izquierdo, te refregaste los ojos como cualquier niño hace, al despertarse.
    - Un día entero… -contestó Linda, mientras tecleaba rápidamente en su celular, y viendo que ibas a preguntar algo, siguió hablando- Matt está bien, sólo se quebró la pantorrilla derecha, y tiene algunos raspones, pero estará bien. Tú tienes una pequeño golpe en la cabeza que te dejó inconsciente, nada más… y los otros dos también están bien, así que descansa…
    Ablandaste tu gesto al saber que todos estaban bien, así que volteaste hacia la bajista del grupo. Tus ojos se cruzaron con las dos gemas verdes de Amy, que te miraban un poco preocupadas. En eso, te fijaste en la postura de tu amiga. Sentada en la cama, al lado de la tuya, tenía su ondeado cabello negro, recogido en una cola alta, y tenía puesto un pijama de pantalón corto, que dejaba ver que su pierna izquierda tenía un yeso hasta la mitad del muslo. Mostrándole un gesto de preocupación, con un ademán le señalaste su pierna, y ella sonrió, diciéndote que todo estaba bien.
    En eso, la misma voz masculina de antes volvió a rechinar fuera de la habitación, y la puerta se abrió de golpe permitiendo ver a Dennis, que entró como un rayo, hasta llegar a la cama donde estaba su hermana, para luego abrazarla y comenzar a decir que estaba muy preocupado por ella. Suspiraste. A pesar de ser el mayor, el tecladista solía ser muy exagerado cuando estaba lejos de su hermana.
    Mientras la pequeña reunión familiar se llevaba a cabo al lado tuyo, tus ojos se posaron en la persona que, sentado en una silla de ruedas, entró en la habitación. Atrás de él, otra persona muy familiar, caminaba empujando la silla mientras el primero mantenía su cara de enojo, hasta que se detuvieron al lado tuyo.
    - ¡Mark! ¡Matt! -tu voz denotaba gran alegría, al verlos sanos- ¿Qué pasó? ¿Por qué la silla de ruedas?
    - Porque las enfermeras se niegan a dejarme usar las muletas…
    Al decir esto, el rubio señaló su pierna derecha, que ostentaba un blanquecino yeso hasta un poco más arriba de la rodilla; luego, estiró esa misma mano, y rozando la tuya, te sonrió con esa ternura que te desarmaba. Le correspondiste la sonrisa, y observaste a Mark que, ahora sentado a los pies de tu cama, tenía la camisa desprendida, dejando ver su pecho completamente vendado.
    - ¿Mark, qué te pasó? -ese chico era tu mejor amigo de la infancia, el líder del grupo junto a ti, y realmente te preocupaba lo que le pasara.
    - Cuando el autobús se inclinó, caí sobre la nevera que estaba frente a los sillones, y como era de metal, me quemó la espalda… -abrió sus ojos al ver tu gesto preocupado, y sonrió- Pero no te preocupes, no es nada serio…
    Un poco más lejos, en la cama de Amy, Dennis seguía haciendo un escándalo al ver el largo yeso que la morena tenía, mientras dos enfermeras que recién habían entrado, trataban de calmarlo. Justo en eso, una potente voz gravemente masculina de “todos fuera” hizo que las dos enfermeras salieran rápidamente, cerrando la puerta tras de sí, dándole paso a un hombre harto conocido por ti.
    De escasos metro sesenta y siete, padre asiático y madre europea, Jack Keiichi llevaba el cabello lacio negro cuidadamente largo, dejando que rozara el cuello de su camisa. Sus ojos habían heredado los rasgos de su padre, y a pesar de su tamaño, al escuchar su voz cualquiera pensaría que se trataba de un demonio de más de dos metros de altura… pero sólo era tu productor. Ataviado con un traje negro, entró con una libreta abierta sostenida en su mano derecha, mientras que con la otra escribía algunas cosas en ella. Alzó su rostro paneando a los seis presentes, mientras Linda parecía ignorarlo y se miraba las uñas, y con un rápido gesto se acomodó las gafas, para luego comenzar a hablar.
    - Viendo que todos están bien, pasado mañana a primera hora les darán el alta… -miró su agenda, y continuó hablando- Luego de eso, a la tarde, Dennis y Loreley harán una rueda de prensa, informando sobre el estado del grupo… -miró su agenda nuevamente, y volvió a alzar la vista- Al día siguiente, volvemos a París, a la mansión…
    Sin decir más observó una vez más a todos los presentes para luego saludar, y arrastrando a Linda, irse de la habitación. Suspiraste, y observaste a Matt: definitivamente Jack no cambiaría nunca; a pesar de eso, sabías muy bien que bajo esa actitud desinteresada, seguramente se había preocupado mucho por ustedes. Y la confirmación a tus sospechas no tardó en llegar.
    - ¿Saben? Yo fui el único al que sacaron consciente del autobús… -dijo Dennis, con una leve sonrisa en el rostro- Y lo primero que vi fue a Linda subiendo con Amy a la ambulancia, y a Jack exigiendo que nos trajeran al mejor hospital, con la cara totalmente preocupada…
    - No lo dudo… -contestó Mark- Van a hacer cuatro años que los conocemos, y desde siempre supimos que tenía esa actitud fría, supongo que para no preocuparnos con sus sentimientos…
    - Si, pero…
    Tus palabras fueron interrumpidas por unos golpes en la puerta, y luego dos enfermeras les pidieron cordialmente a los tres jóvenes que se marcharan, para después quitarte el suero, ya que al haber terminado, un pequeño hilo de sangre se escurría por el tubo.

“[…] yo no moriré,
esperaré aquí por ti […]”

    Las horas pasaron rápidamente entre visitas de enfermeras, apariciones del productor con una lista de eventos a realizar y llamadas de la manager, hasta que al fin les dieron el alta. Como aún se encontraban en el último destino de su gira, al salir del hospital volvieron al hotel donde pudieron al fin descansar un poco.
Eran cerca de las dos de la tarde, cuando comenzaste a sentir unas pequeñas cosquillas en tu vientre. Te revolviste un tanto inquieta en la cama, volteando de lado, sólo para recibir el golpe de un cálido aliento muy cercano al tuyo, el cual hizo que abrieras tus ojos pudiendo ver dos perlas ambarinas que te miraban maliciosas.
    - Linda vino hace un rato a dejarme tu ropa, y la estilista te está esperando en el living, para arreglarte, y llevarte a la conferencia, pero… -sin perder tiempo, el rubio acercó su rostro al tuyo, y entornando tus ojos, acarició tus labios con su lengua- Aunque si quieres, puedo te puedo ayudar a vestirte…
La propuesta era interesante y estabas a punto de aceptarla, cuando tu celular comenzó a sonar estridente, obligándote a atender la llamada sólo para escuchar la voz de tu manager diciendo que te apuraras y que no perdieras el tiempo haciendo cosas con tu novio. Cansina, cortaste la llamada para después tomar la ropa, e irte al baño a cambiarte.
    Una hora después estabas sentada a la izquierda de Dennis, en una mesa alargada cubierta por un blanco mantel, donde había micrófonos y dos botellitas de agua mineral con sus respectivos vasos de cristal. Frente a ustedes, y casi a dos metros de distancia de la mesa, una multitud de reporteros, camarógrafos y demás gente mediática, les tomaba fotos mientras esperaban que terminara la presentación, para dar inicio a la rueda de prensa.
    - Antes que nada, muchas gracias a todos por venir –dijiste, con una expresión seria- Quien les habla, Loreley Parker, cantante del grupo Middle Night.
    - Dennis Dufaur, teclados y sintetizadores -siguió el castaño, para luego continuar hablando- Estamos dando esta conferencia, para confirmarles que los cinco miembros de Middle Night hemos sobrevivido al accidente ocurrido hace tres días a la salida del último concierto de la gira “Luces Nocturnas”.
    - Según lo que nos informaron, el accidente se ocasionó porque un camión transportador rozó el lateral del autobús donde nosotros viajábamos, haciendo que éste perdiera la estabilidad, y volcara de lado bajando a la banquina, y embistiendo de frente contra un árbol –continuaste explicando tú, para luego cederle la palabra a Dennis.
    - Los dos conductores de nuestro autobús se encuentran hospitalizados, siendo cubiertos en la totalidad con el apoyo de la banda. Sentimos decirles que no podemos darles ninguna información sobre el conductor del camión…
    Y agachaste la cabeza al escuchar esas palabras, porque según lo que te habían dicho, ese conductor estaba manejando en estado de ebriedad, y por eso cuando cruzó al lado del autobús, hizo un pequeño zigzag, terminando por chocarlos de lado. Saliendo de tu ensimismamiento, alzaste el rostro, y empezaste a responder las preguntas de los periodistas, que ahora los acosaban insistentemente.
    Pasadas las nueve de la noche, tú y Dennis bajaron del coche en el estacionamiento del hotel, y acompañados de Jack y un guardaespaldas, se dirigieron hacia el ascensor, para luego dirigirse cada uno a su habitación. La tuya era la habitación del último piso, y la estabas compartiendo con Matt, sin embargo, al entrar todo parecía oscuro y según lo que Linda te había informado, él iba a estar haciéndose un chequeo médico, en el hospital privado al que los habían llegado.
    - Seguro vuelve más tarde… -suspiraste.
    Entonces, y sin intenciones de encender las luces, te desataste la media cola que te habían hecho en el cabello, y mientras comenzabas a caminar cruzando el dormitorio, alzaste paulatinamente los pies hacia atrás, para poder quitarte el calzado con facilidad. Luego, pasaste tus manos bajo la blusa gris que llevabas, y mientras la comenzabas a alzar para quitarla, tus pies se enredaron con lo que parecía un bastón, y caíste de bruces contra el suelo, soltando un leve quejido de dolor.
    A duras penas te levantaste, y de reojo viste una sombra alargada alzarse desde el piso, obligándote a acorralarte a ti misma contra un mueble de cajones que había a tu espalda, mientras tus ojos se adecuaban a la excesiva penumbra de la habitación. En ese momento, un frío súbito recorrió tu cuerpo trepando por tu espalda, como si la muerte estuviera frente a ti. Comenzando a asustarte, fuiste estirando tu mano izquierda tanteando el lugar por donde se desplazaba, y sin quitar la vista de la figura que creías ver delante de ti, hasta rozar la perilla de la luz, y encenderla abruptamente.
    - ¿¡Pero que…?
    Tus ojos escocieron levemente por el repentino resplandor, y entrecerrándolos, bajaste la vista para observar a la entidad que tenías al frente. Esa persona, llevaba una gran túnica negra sin forma que caía desde sus hombros y que se arrastraba un poco por el piso, culminando en la parte alta en una enorme capucha que la llevaba colocada sobre el rostro dejando ver sólo un mentón fino, y de tez blanquecina.  Su mano derecha la tenía suelta al lado de su cuerpo, y la izquierda sostenía el bastón con el que habías tropezado anteriormente, el cual en la punta tenía una filosa hoja en forma de j, que brillaba amenazadora. Lo único que podías deducir, era que sin duda se trataba de una persona, ya que eras capaz de ver sus pequeñas manos blancas con las uñas esmaltadas en negro.
    Sin que esa persona mutara su impasible postura, cerraste los ojos y sonreíste al pensar que algún loco haciendo cosplay se había infiltrado en tu habitación, así que te decidiste a amenazarlo, manoteando el celular que tenías en el bolsillo de tu pantalón. Abriéndolo, se lo mostraste con una mirada desafiante.
    - Halloween no está cerca… -dijiste, con total confianza- Si no quieres que llame a la policía por amenazarme con esa guadaña, vete ahora mismo…
    - Se ve que aún no entiendes quien soy…
    Para tu sorpresa, la voz de esa persona era un poco grave y rasposa, pero un tanto asexuada, de forma que no te permitía dilucidar si se trataba de un hombre o de una mujer. Estabas a punto de contestarle y llamar a la policía, cuando nuevamente una fría sensación estremeció tu cuerpo, haciendo que soltaras el teléfono, el cual se estrelló de lleno en el suelo.
    Y es que por algún motivo, tenías miedo… mucho miedo.
    Un terror infundado, loco, incómodo… incoherente.
    - ¿Quién eres?
    A duras penas podías hablar: balbuceabas y sentías que tu mandíbula temblaba por el nerviosismo que experimentabas. Pero esa voz volvió a hablar, y la respuesta fue lo que heló tu sangre.
    - Yo soy la Muerte… Y voy a probártelo…
    Alzando la diestra con gran lentitud, y obligándote a seguir con tus ojos sus movimientos, acercó su mano hasta el florero que descansaba sobre el mueble que había a su lado. Creíste ver que esa entidad sonreía, y tú tragaste en seco. Volviste tus ojos hacia el florero, y presenciaste el espectáculo más horroroso de tu vida, hasta ese momento: las flores recién colocadas se iban marchitando lentamente, tomando un color marrón, como si la vida les fuera succionada por los pétalos.
    ¿Es que acaso… realmente era la muerte?



Bueno, esto ha sido todo por hoy. Gracias a los que lean y me dejen comentarios!! Y muchas gracias también a los que votan en la pequeña encuesta que hay en el bloque lateral del blog. Los dejo hasta un próximo artículo, y nos estamos leyendo!!

Disclaimer: la historia me pertenece en su totalidad, pero losfragmentos de la canción son la letra traducida de "Time Of Dying" de Three Days Grace.

Tags: literatura, novela, música, drama, misterio, psicológico

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Aldair_88
S?bado, 04 de octubre de 2008 | 6:13
oh!!!! BRRRRRR!!!! ke capitulo!!! y ke final!! me dej? temblando la idea de encontrar a la muerte esperandola.
Escribes muy bien, pero eres mala porke lo conrtaste en el mejor lugar!!!!!!!!!!
?eso no vale!!!
en serio, este capitulo ked? muy bueno y me dej? esperando m?s
Autor: BlueBrain
S?bado, 04 de octubre de 2008 | 7:01
k?Que excelente final para el cap?tulo
Esto cada vez se pone mejor y mejor. Espero con ansiedad la proxima entrega.
PD: que t?trica esta historia...
Autor: Foxys
S?bado, 04 de octubre de 2008 | 9:05
jojojo teerrrriiibbbleeeeeeexemotion
genial el cap xcool te sale bien la 2da persona,
y la trama.... ni hablar! cada vez m?s interesante!!!


xlove

que pasaraaa que pasaraaaaaaa? xcrisis
jijiji
S?bado, 04 de octubre de 2008 | 20:55
????EXCELENTE!!!!
xwinter la muerte esper?ndola para hablar con ella!!
Lo que menos me hubiera imaginado!!
Muy bueno este cap?tulo pero me dej? con ganas de m?s. QUIERO M?S!!!!!!!!!!!
S?bado, 04 de octubre de 2008 | 21:14
wuow, esto si q se esta poniendo muy bueno, ya quiero saber q es lo q sigue, muy bien como siempre te luciste.
Autor: Leona_Negra
S?bado, 04 de octubre de 2008 | 23:57
Wow! que cap?tulo... esta historia me ha enganchado desde el principio y cada vez me gusta + aunq a m? misma se me ha helado la sangre al leer...

Mis respeos, escribes de un modo envolvente y fascinante, gracias por compartir esta historia con el mundo, estoy ansiosa x saber q sigue, pero no te digo q lo continues pronto xq bien vale la pena el tiempo que te tomas para esta gran obra.

Salu2!!!
Domingo, 05 de octubre de 2008 | 0:12
Holaaaa!! ?Que alegr?a que les guste! Estoy muy contenta! La verdad, es que pens? que cuando leyeran sobre un alguien vestido de toga negra con guada?a, me iban a decir que no les gustaba... ?Pero juro que hay explicaci?n l?gica! (Aunque sea en la ?ltima frase del ?ltimo cap?tulo). Leona_negra, muchas gracias por leer!! Me alegro que te haya gustado, y espero que sigas leyendo y dejando comentarios. ?Gracias a todos por leer!

 

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