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S?bado, 27 de septiembre de 2008

Hola a todos!!! Aquí ando con otra nueva historia, que espero que sea de su agrado. Antes de dejarlos con el texto, me remontaré al pasado por unas palabras. Hete aquí que cuando estaba escirbiendo la primer historia en este blog ("Runing Hearts", para quienes la recuerden), se me ocurrió escribir un drama de una cantante un poco peculiar, pero por algún motivo, siempre dejaba la historia de lado... así que ahora, gracias a las sugerencias de unos cuantos amigos, he decidido escribirla... el narrador es, etto... un tanto 'extraño', espero que les guste...


“terminaba, la canción terminaba… pero tu voz no perdía entusiasmo:
tu cantar seguía siendo magistral”

    Es indescriptible la sensación que abarca tu cuerpo, cuando resuenan los últimos armónicos, y los platillos de la batería aún tiemblan, cuando las luces se apagan y los alaridos de los miles de espectadores llegan a tus oídos. Porque sí, había miles escuchando sus canciones.
    La penúltima canción del último concierto de la gira acababa de terminar, y las luces se habían apagado, iluminando la noche con sólo dos reflectores al público, y dejando al escenario en completa oscuridad. Sin embargo, tus ojos se adecuaron muy rápido a esa penumbra, mientras guiados por la voz que hablaba a tu derecha comenzaron a distinguir las siluetas que ocupaban ese escenario contigo.
    A tu inmediata derecha se encontraba Matt, tu novio, hablando con el micrófono que sostenía en su diestra hacia el público, agradeciendo por estar escuchándolos, mientras que con la zurda acariciaba las cuerdas en el mástil de la guitarra, de esa forma tan peculiar y ya clásica de él, generando un leve rechinar metálico que iba acompañado de los tonos de las cuerdas. Más a la derecha y un poco más atrás de él observaste a Amy, la bajista del grupo, quien a lo largo de los años, se había convertido en tu compañera de travesuras y compañera fiel, en ese grupo de mayoría masculina.
    Luego, inclinaste tu rostro un poco más, hasta que de reojo enfocaste al baterista, Mark… tu mejor amigo, tu alma inseparable, amigo de la infancia; con ese chico habías soñado armar un grupo, deseaste ser la cantante, y planearon que él fuera el baterista, que ahora te miraba sonriente, guiñándote un ojo en las sombras que aún continuaban. Y finalmente, a la derecha estaba Dennis, el hermano mayor de Amy, quien tocaba los sintetizadores mejor que nadie; parado entre cuatro teclados colocados en L en dos pies, esperaba la seña de Matt, para comenzar con la tan esperada última canción de la noche.
    Y finalmente la señal llegó.
    Las últimas palabras estaban siendo pronunciadas, cuando Dennis comenzó a soltar levemente los sonidos de la introducción: esa vuelta de notas en un piano, que te daban una tranquilidad impactante, como si se tratara de un mar. Finalmente Matt terminó de hablar, y la intensidad de esas notas fue aumentando cada vez más, sacando alaridos de emoción del público que reconoció la melodía, mientras pequeños reflectores blancos los iluminaban.
    Volviste a tu posición a la izquierda de tu novio, repartiendo el peso en tus piernas que mantenías juntas, agachando el rostro, y  tomando el micrófono entre ambas manos, como si en realidad fueras a rezar, elevaste una plegaria que más que una oración era una canción, que sentía como eco, el coro de espectadores, que acompañaban tu melodiosa voz.

“¿alguna vez te sentiste lejos de mí?
Solo una vez en que todo lo que necesitaba,
era encontrarte algún día”

    Lentamente sintetizados violines comenzaron a acompañar tu voz, como notas largas que abrazan a los espectadores, invitándolos a cantar aún más fuerte, prendados de tu cantar, mientras algunas luces de colores corrían por el escenario.

“¿alguna vez te sentiste lejos sin mí?
Mi amor, yace tan profundo…
…este sueño eterno mío”

    Y las notas del piano iban muriendo en el teclado, dándole pie a una nueva sensación inundada por el ritmo de todos los instrumentos que sonaban al unísono, por la batería que rebotaba atrás de ti, cuando tu te movías de lado para enfocar tus ojos celestes en ese rubio guitarrista que te miraba y sonreía por unos segundos, hasta volver a enfocarse en ese ritmo que se repetía adictivo, marcando el comienzo de tu cantar, una vez más.
    Esa vez, te acercaste hacia los amplificadores de piso que había en la parte delantera del escenario, hasta colocar tu pie en la parte baja de éste, de forma que arqueando tu sinuosa silueta, lograste inclinarte en la pose que tanto te caracterizaba, comenzando a cantar, con un gran espectáculo de luces a tu espalda inundando el estadio con sus colores.

“¿lo harías conmigo?
curar las cicatrices y cambiar las estrellas
¿lo harías por mí? liberar el cielo”

    Con soltura bajaste tu pierna del amplificador, y continuaste cantando, mientras le sonreías al público y elevabas tu brazo izquierdo doblado, dejando la mano tras tu largo y rebajado cabello color caoba, entrecerrando los ojos al sentir dentro de ti, la vibración de los bajos de la canción.

“sal, sal de dondequiera que estés,
estoy tan perdida en tu mar…
Cede, cede ante mi caricia
para mi gusto, para mi lujuria”

    Y volvía el estribillo, pero esta vez tu voz era el catalizador del sentimiento que emanaba de esa música, que eran todos los que la hacían: eras tú y tu grupo, tú y los espectadores… todos…

“¿alguna vez te sentiste lejos de mí?
Solo una vez en que todo lo que necesitaba,
era encontrarte algún día.
¿alguna vez te sentiste lejos sin mí?
Mi amor, yace tan profundo…
…este sueño eterno mío”

    “Tu belleza cae como cascada sobre mí,
en esta noche blanca de fantasía”

    Y al entonar esa frase, te acercaste hasta Matt, quien en el coro de la canción te decía que soñaras con él. El interludio de la guitarra comenzó, y como si fuera un llanto, subía y escalaba las notas, haciendo golpes con las cuerdas, acompañados por el ritmo de la guitarra, para luego volver a bajar el ritmo, y dejarte cantando una vez más, de forma lenta y tranquila.
    La música aumentó su potencia, tu voz elevó su intensidad, y la banda por fin pudo soltar ese sonido comprimido que tenía, explotando como si en verdad fuera un eco, mientras continuabas cantando, delante de ese gran público, con tu voz digna de dioses, cerrando los ojos, sonriendo… sintiendo…
   
“¿alguna vez te sentiste lejos de mí?
Solo una vez en que todo lo que necesitaba,
era encontrarte algún día.
¿alguna vez te sentiste lejos sin mí?
Mi amor, yace tan profundo…
…este sueño eterno mío”

    Era como si los violines sintetizados cobraran vida dentro de esa base de guitarras distorsionadas, apoyadas por bajos, guitarras y cuerdas, que sólo resaltaban tu voz. Las luces corrían como locas por el escenario, los lásers de colores dibujaban sendas imaginarias, y los fuegos artificiales comenzaron a inundar el firmamento, anunciando el final de la segunda gira… el final del segundo principio…
    Terminaba, la canción terminaba… pero tu voz no perdía entusiasmo, tu cantar seguía siendo magistral… Entonaste la última frase, le preguntaste a la nada si alguna vez había soñado contigo, y entonces fue cuando el eco de tu voz resonó entre el público, los últimos acordes de la guitarra se perdieron en sus armónicos, y la batería vibró vez final, cuando las luces se apagaron una vez más.
    El griterío se hizo inminente, y todos los fanáticos que estaban escuchando comenzaron a saltar, a alabarlos, a cantar el final de esa canción nuevamente. Las luces sobre el escenario volvieron a encenderse, y ésta vez los encontraron a los cinco integrantes abrazándose lado a lado en el centro, saludando al público una vez más, que se perdía en el griterío y emoción del recital.
    Es que verdaderamente… había salido perfecto.
    - ¡Gracias! –les dijiste, acercando el micrófono a tu boca una vez más- ¡Loving you!
    Y las luces volvieron a apagarse.


    - ¡Loreley! ¡Quieren sacarnos una foto, ven!
    Saliendo por la parte trasera del escenario, caminabas junto con tu grupo por uno de los pasillos del estadio para ir hasta el autobús, cuando un aglomerado de fanáticos comenzó a llamarlos, y ninguno pudo negarse a sacarse una foto con ellos. Amy te llamó emocionada, y colocándose una a cada lado de unos seguidores, se sacaron una foto, y volvieron con sus amigos, que las esperaban a mitad del pasillo.
    En realidad, el trayecto hasta el autobús que debería haber tomado sólo cinco minutos, llevó más de veinte, porque hicieron muchas paradas para sacarse fotos, firmar autógrafos y hasta dejarle un beso marcado con el prominente labial de Amy, en la mejilla a una fanática que no dejaba de molestarles. En el camino, pasaban por una pared espejada cuando te quedaste prendada de tu figura, reflejada en el cristal. Pero no, no eras narcisista, simplemente adorabas el vestuario que habían tenido para ese concierto.
    Llevabas una falda tableada roja con líneas verticales y horizontales gruesas en color negro, y otras paralelas a éstas pero más finas en color blanco, lo suficientemente corta como para dejar a la vista escasos cinco centímetros de la calza negro brillante que tenías por debajo. Con botas acordonadas que te llegaban a la mitad de la pantorrilla, tenías una camisa rojo bordó de mangas cortas y abombadas, cubierta por un corsé de cuero negro que te llegaba hasta abajo del pequeño busto, subiendo en forma de pequeños breteles hasta prenderse tras tu cuello. Y tu cabello, color caoba largo y rebajado, cubría con su flequillo de lado tu frente, enmarcando dos hermosas turquesas que se perdían en ese infinito reflejo.
    - ¡Loreley! ¡Come, baby, come!
    Ladeando tu rostro, enfocaste los ojos amarronados de Matt, que te miraban embelesado por la apariencia que tenías. Meneaste tu cabeza levemente, y comenzaste a caminar: definitivamente, tu rubio jamás perdería la costumbre de hablar mezclando idiomas… eso era parte de lo que te había encantado en él.
    Cuando por fin escaparon a todos los fanáticos y seguidores, una multitud de guardaespaldas los acompañó hasta el autobús de viaje, mientras tú y tus amigos se subían, saludando a todos los fanáticos. Ni bien las puertas se cerraron, el coche comenzó a andar, camino hacia el hotel, que estaba a tres horas de viaje por autopista; inmediatamente, los cinco se miraron sonrientes: acababan de dar uno de los mejores espectáculos de su vida, y lo habían disfrutado al máximo.
    Pero cuando tú estabas por decir algo, Matt te agarró por la cintura, y arrastrándote a través de ese espacio con sillones y mesas que había dentro del autobús, te llevó hasta la parte que se escondía tras una puerta, la cual cerró luego de voltear un cartelito que decía “no pasar”, y que tenía una guitarra garabateada en una esquina. En la parte del colectivo de viaje en que estaban, había una cama de plaza y media, colocada al lado de la ventana derecha, que fue justo donde Matt te sentó, para luego alejarse, sin quitarte la mirada de encima.
    Tus ojos se perdieron en ese hermoso guitarrista.
    De cabellos rubios lacios y pesados que estaban un poco largos, sus ojos eran marrones acaramelados, contrastando fuertemente con su piel bronceada de color trigueña, y su altura llegaba al metro ochenta y cinco. Llevaba una camisa negra de seda, prendida sólo en los botones a la altura el abdomen, dejando ver el reflejo del piercing que tenía en el ombligo, el cual tú le habías insistido que se hiciera. El jean que tenía era de tiro bajo, color gris veteado, con un cinto de cuero que tenía una hebilla plateada bastante singular, rematando la vestimenta con borceguíes negros y una fina cadena de plata en el cuello.
    Definitivamente, el vestuario era exquisito.
    - ¿Te gusta lo que ves, Loreley?
    La voz de Matt iba cargada con un pequeño toque de lascivia, mientras se pasaba la mano por debajo de la camisa levantándola levemente, obligando a que tus ojos siguieran ese recorrido casi instintivamente.
    - Obviamente… -respondiste, con el mismo tono en tu voz- ¿Y a ti?
    Mientras preguntabas, ibas subiendo tu mano desde tu rodilla hacia la pequeña calza negra que asomaba bajo la escasa falda tableada. No hizo falta demasiado más, para que él se abalanzara sobre ti, para rozar tus labios con los suyos, y luego atraerte de la nuca, profundizando ese beso, dejando que mientras te acostaba sobre la cama sintieras su aliento cálido en tu nuca. Comenzaste a subirle las manos por la espalda, y fue entonces cuando sucedió.
    Primero un fuerte golpe que provenía desde la parte delantera del autobús, que ahora estaba a tus pies, empujó a Matt hacia delante por sobre tu cuerpo, mientras que tú te caías de lado hacia el piso. Sin embargo, en ese momento, era como si la gravedad se perdiera, como si estuvieran en ese punto de la montaña rusa en que al dar la vuelta completa, parece que flotaras…
    Es que eso estaba pasando.
    Antes de que te dieras cuenta, el coche parecía ir de lado, y tú rodaste por el piso hasta golpear tu espalda contra la pared contraria a la cama, soltando un quejido de tu boca, cuando sentiste la moldura de la madera grabarse en tu piel. Pero antes de que pudieras reaccionar, un chirrido muy fuerte inundó tus sentidos, y lo que antes era el piso, pasó a convertirse en una pared: el colectivo parecía estar volcando, y tú estabas dentro, junto con tu grupo.
    Tu cuerpo rodaba de un lado al otro, cuando sentiste un golpe muy fuerte, seguido de un grito que te heló el cuerpo: de alguna forma, Matt había rodado por el piso, y volviendo hacia la cama, su pierna se había golpeado con el borde de madera, y a través del jean, sangraba copiosamente. Sus ojos se cruzaron en ese momento, y estiraste tu mano para tratar de agarrar la de él, pero el colectivo dio un nuevo salto, arrojándote lejos una vez más.
    Golpeaste nuevamente de espaldas contra la pared justo cuando el vehículo se detenía, pero esta vez, algo no andaba bien. Respirabas con dificultad, abriste los ojos, le tendiste la mano, le llamaste, no te contestó… te desmayaste…
    ¿Volverías a despertar?


¡Esto fue el primer capítulo! ¿Qué les pareció? ¡Ah! Todo en esta historia es mío, salvo la letra de la canción. La letra original está en inglés y es de la canción "Ever Dream" del grupo NightWish. El resto, me pertenece. Bueno, sólo les digo que gracias mil a quienes leen, me gustaría saber sus opiniones, y si quieren votar, fíjense que hay nuevas votaciones en el blog, por si quieren dejarme su opinión ahí también. Nos estamos leyendo!!

Tags: literatura, novela, música, drama, psicológico, angst

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Foxys
S?bado, 27 de septiembre de 2008 | 2:47
AHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!! por dios muher!!! el primer capitulo ha estado increible!!! me dejaste pasmada con el ultimo parrafo!
que ya me estaba ruborizando y ?Zaz! xcrisis ooooh cuando me contaste el "boseto" no me lo imagin? asi!!!! xlovexlove genial!

foxyta quiere mas! xcool :D
Autor: BlueBrain
S?bado, 27 de septiembre de 2008 | 6:36
espectacuar inicio del relato, rematado con un accidente!!! No lo pod?a creer!! Que bueno este cap?tulo, YA QUIERO M?S!!!
Autor: Aldair_88
S?bado, 27 de septiembre de 2008 | 6:52
xfun ??SSIIII!!! Est? confirmado!!! Eres extraordinaria escribiendo!!!
xemotion Me gust? muchisimo este cap. Ke rom?ntica la escena del bus, rematada por el accidente, ked? sin aliento, estar? esperando al pr?ximo cap. con gran ansiedad. Ke buena y atrapante la forma de iniciar la novela.
Una intriga... ?kien relata...?
S?bado, 27 de septiembre de 2008 | 19:46
Genial este primer cap?tulo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Muy bueno al descripci?n del recila, me encant? que estuviera cortado el relato por la letra de la canci?n. L?stima que en lo m?s rom?ntico sucede el accidente.
Espero con ansian el segundo!!
S?bado, 27 de septiembre de 2008 | 23:38
wuaw increible final, me parece muy bueno este primer capitulo, quiero saber q pasaaaa!!!

bueno felicidades por el estreno!!!

salu2
Domingo, 28 de septiembre de 2008 | 13:17
Hola!!! Antes que nada, muchas gracias a todos los que leyeron, y me dejaron comentarios, me alegro mucho que les haya gustado... y perd?n por poner el accidente en la mejor parte, es que mi musa me dictaba cosas no santas, y era o hacerle caso, o seguir mi coronograma de cap?tulos... T_T
En fin, muchas gracias por leer!

 

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