cabecera

twitterfeedfeedburner

youtube fav da

   

Viernes, 19 de septiembre de 2008

Hola!! ¿Cómo están? La verdad, yo no puedo creer que finalmente llegó el final de esta historia. Hasta el momento, les confieso que es mi favorita, la que más me gustó escribir, la que más disfruté. Les agradezco sinceramente a todos los que leyeron, a los que comentan y a todos los que se pasan por acá. ¡Gracias chicos!


“Porque esas últimas palabras refulgían en sus mentes… porque ambos creían que era su culpa”

    María Lancaster. Era una jovencita de apenas diecisiete años, de figura esbelta y estilizada, cabellos rubios lacios y largos, que caían en un pequeño flequillo dorado, que resaltaba la intensidad de sus ojos esmeralda. Siendo la hija menor de la prestigiosa familia Lancaster, la cual era dueña de dos empresas multinacionales, y un grupo de acciones, tenía dos hermanos mayores, gemelos: Paris y Castor.
    Al igual que sus hermanos, María siempre había sido la mejor alumna del renombrado instituto escolar al que asistía, y en ese su último año, estaba logrando los mejores méritos de todo su historial académico. Sin embargo, eso nunca era suficiente: sus padres la felicitaban, sus hermanos la halagaban… Dallas le sonreía… y eso le molestaba.
    Sabía muy bien que ninguno de esos tres individuos, eran personas simples: todos ocultaban grandes secretos que a ella le molestaban, ya que a sus ojos, los hacían personas más interesantes… como así también sus padres siempre estaban diciéndole que siguiera los pasos de Paris, que no se juntara con gente como los amigos de Castor, que conociera a un chico como Dallas… Siempre esos tres… siempre ellos.
    Quizás hubiera estado mejor sin ellos.
    Quizás la tendrían en cuenta, si les mostraba que ella también podía ocultar cosas, y realizar planes.
    Quizás…

    Era una tarde de otoño, cuando María estaba recostada en la cama doble, que tenía en su gran habitación en suite, en la mansión de sus padres.  Cansada ya de estar leyendo el material para la semana de exámenes en su Instituto, dejó el libro abierto sobre la cama, y dirigiéndose hacia la ventana la abrió, sintiendo cómo la brisa fría mecía sus cabellos, hasta que unas risas inundaron sus oídos. Como estaba asomándose por la ventana que daba al parque trasero de la mansión, bajó la vista hasta poder enfocar con sus esmeraldas, a los causantes del alboroto.
    En el patio, Dallas y Paris intentaban lavar el coche deportivo del morocho, pero ese intento se había frustrado, cuando comenzaron a mojarse, tirándose con los baldes llenos de agua, evento que disgustaba ampliamente a los sirvientes, ya que ellos debían arreglar el desastre después; en eso, el rubio se acercó con la manguera de agua hacia su amigo, pisando en el trayecto la rejilla que había quedado tirada sobre el césped. Desde la ventana, María vio cómo Dallas tomaba al rubio del brazo, cayendo uno sobre el otro sobre el césped, para luego comenzar a reírse nuevamente: y era así, desde que esos dos se habían conocido.
    Y le molestaba.
    Acabando de confirmar sus últimas intenciones, María se adentró en su habitación en busca de su teléfono móvil, y discando un número que conocía muy bien, dio inicio a un plan, que cambiaría a la familia Lancaster para siempre. Y así, mientras esperaba que atendieran la llamada, pensó las palabras que diría especialmente, para que tuvieran el efecto que ella estaba deseando.
    - ¿Diga?
    - ¡Renge! Habla María… María Lancaster…
    Renge era el último guardaespaldas que la familia Lancaster había contratado, dado a un pequeño altercado en un negocio con una familia japonesa, y en ese entonces, María se había empeñado en quedar bien con el hombre, porque sabía que quizás algún día, podría obtener algo de él. Recordando que en ese momento en que sus padres estaban de viaje en Londres, aprovechó la oportunidad, para hablar con Renge.
    - Señorita Lancaster… ¿En qué puedo ayudarla?
    - Dime María, por favor… -la voz de la rubia sonaba inocente y tímida, mientras buscaba en su agenda, unos números y direcciones que tenía bien escondidas- Necesito que me ayudes con algo… Pero quiero contártelo personalmente…
    - Señorita María… No creo que esto esté bien…
    - ¡No me importa, quiero verte! –silencio. María sonrió, y continuó hablando con su voz inocente- Hay una habitación que no se usa en la mansión… ¿Hoy a las 18? ¿Cuándo Paris y Dallas se hayan ido? ¿Me esperarás ahí?
    - La esperaré…
    La rubia cortó la comunicación, sonriendo cínicamente: su plan funcionaría a la perfección. Sabiendo cómo convencería a ese matón, preparó todas las cosas que creyó necesarias, junto con la lista de teléfonos y direcciones, y cuando la hora se cumplió, cuando ya no había nadie más que ella en la casa, se dirigió a esa habitación para encontrarse con Renge.
    Así, tras convencer al guardaespaldas, y obligarlo indirectamente a seguir sus órdenes, preparó una reunión en el departamento que le pidió a Renge que alquilara bajo un nombre falso, con unas personas que habían tenido disputas con sus padres en el pasado. De esta forma, casi dos semanas después de convencer al guardaespaldas, aconteció la tan esperada reunión, Sentada en un gran living con dos hombres de casi cuarenta años en el living, y con Renge a sus espaldas, María recibió al último invitado, Takahashi Shiro, haciendo la inclinación correspondiente, según las tradiciones de su país.
    Sabiendo que el recién llegado era el empresario japonés con el cual sus padres habían tenido un gran conflicto, el cual al mismo tiempo era el jefe de la mafia japonesa, María se pasó la mano por el cabello, en un gesto que era una señal para Rengue. Establecidos al lado de Shiro, se encontraban Sir Lester Graham y Mónica Ridicci, dos empresarios de gran fortuna, también enemistados con sus padres.
    - Y dime, María…-comenzó la mujer, encendido un cigarrillo- ¿A qué se debe esta reunión con los enemigos de tus padres?
    - Tengo una propuesta para hacerles… -comentó la rubia, acodándose en el apoyabrazos de su sillón- Y estoy segura que les interesará…
    - Si hacemos esta “alianza”…  ¿qué te asegura, que no te vamos a traicionar? –esta vez, era Sir Lester quien hablaba.
    - Eso… -María volteó sus ojos, para ver que Renge asentía levemente- Llamen a sus industrias, a sus casas, y a sus empresas por favor…
    Sospechando de la pequeña Lancaster, los tres llamaron a sus lugares, encontrado todos los sitios tomados por los hombres de Renge, las familias secuestradas, y las acciones congeladas. Salvo Shiro, los otros dos enfocaron a la niña con sus ojos, observando cómo ella sonreía con malicia; después de todo, había aprendido desde chica cómo se manejaban los negocios a ese nivel, y estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario.
    - ¿Cuál es tu propuesta? –finalizó Takahashi.
    De esa forma, María logró armar un grupo secreto, para poder desheredar a sus hermanos, y lograr obtener ella el control total de las empresas de sus padres. Ayudada por Renge, mantuvo bajo vigilancia a los otros tres miembros del grupo, y con el permiso de Takahashi, obtuvo el control de los yacuzas de su ciudad.   


“[…] Cayendo a la oscuridad,
durmiendo entre las piedras […]”


    Los días pasaron, y con el tiempo, no le fue demasiado difícil conocer los gustos de Paris y Dallas, junto con la mutua y exagerada dependencia que ambos tenían para con el otro. Sabiendo esto y con Shiro trabajando para ella, pactó con la mafia japonesa para que comenzaran a correr carreras en la quinta autopista, esperando que un día su hermano fuera para ese lado. El pacto consistía en que los yacuzas correrían, pero debían perder la carrera, para luego poder tomar venganza.
    El precio de esa parte del plan, eran el 30% de las acciones de una de las multinacionales de su padre, para Takahashi Shiro.
    Con ese mismo pasar de los días, usando los contactos de Lester, María averiguó que Castor formaba parte de la mafia que se reunía en la discoteca Luxor, y con ayuda de un pacto con Mónica Ridicci, preparó un plan para delatar al grupo de Castor, y lograr desprestigiarlo con sus padres.
    El precio de esa parte del plan, eran el 30% de las acciones de una multinacional para Lester Gram., y el 15% de ambas multinacionales, para la Sra. Ridicci.
    Así fue, como tras un año de planear los acontecimientos, María dio la orden de ejecutar el plan el día en que ambos gemelos cumplían 21 años.
    Los yacuzas bajo el mando de Takahashi Shiro corrieron contra Dallas y Paris, perdiendo la carrera en el momento culminante; por este acontecimiento, tomaron venganza con los dos, usando una de sus camionetas negras sin patente para perseguirlos, y chocarlos desde atrás, haciendo que el auto de los dos amigos, impactara de frente con un árbol.
    Por otro lado, con las direcciones que Lester le dio a María, el hijo mayor de Mónica fingió ser Castor cortándose el pelo como el gemelo, y fue a declarar en la policía que habían realizado el asesinato de un empresario y su familia, tras realizar una gran cantidad de transferencia con la mafia, la cual se escondía en Luxor.


“[…] cayendo hacia las profundidades
¿alguna vez podrás volver? […]”


    Esa noche, se había acostado bastante tarde esperando los informes de sus “socios”, pero finalmente, había podido dormirse. Sin embargo, lo que María Lancaster jamás esperó, fue que su móvil comenzaría a sonar a la madrugada. Estirando su mano con cansancio, reconoció que la melodía era el identificador de llamadas de su padre, y decidida, atendió.
    - ¡María! –la voz de su padre era una mezcla de indignación y preocupación- ¿Has visto al inútil de Castor?
    - ¿Padre? –meditó las palabras- No, no le he visto. Se que iba a Luxor… ¿Qué pasó?
    - Paris iba con Dallas en el coche, y tuvieron un accidente corriendo unas carreras… Llama a Castor, y dile que venga al Hospital General cuanto antes… -hizo una pausa, y agregó- ¡Y llama a los dos abogados, que tú conoces sus números!
    - Ahora los llamo… ¿Dallas estaba con Paris? ¿Cómo está?
    ¬- Dallas murió…
    Y colgó. Y lloró.
    María jamás pensó que Dallas moriría esa noche… jamás quiso que él dejara este mundo, pero las circunstancias así lo quisieron. Por más que ella lo quería, por más que lo adoraba, por más que envidiaba a Paris por estar siempre al lado del morocho… ahora nada podía hacer.
    Llamó a los abogados que su padre le dijo, y luego con desgano y bajando las escaleras hacia el coche donde la esperaba un chofer, llamó a Castor.
- ¡Castor, imbécil! –dijo cuando el rubio le atendió al fin- ¿Dónde demonios estás? ¡Paris tuvo un accidente y está en el Hospital General! ¡¡Vente para aquí ya!!
- ¿Paris… está… bien? –la voz de Castor tardó en hacerse escuchar- ¿Y Dallas…?
- Paris está muy lastimado… pero Dallas… -María tragó saliva. Saber eso, le dolía más a ella que al rubio- Dallas está muerto… Fue un accidente de autos…
    No dijo más, no lo creyó necesario.

    Casi cuarenta minutos luego de que su padre la llamara, María llegó al Hospital, encontrándose a sus padres hablando con los abogados, fuera de una habitación de lujo, en un solitario pasillo blanco. Sin entrar a la habitación donde estaba Paris, se reunió con sus padres, justo para escucharlos hablar con los abogados sobre los dos gemelos… justo lo que ella quería. Sus padres, sin ningún esfuerzo de parte de la fémina, habían decidido desheredar a los mayores.
    María sonrió para sí. Si la muerte de Dallas justificaba su victoria tan fácilmente, entonces ésta no había sido un desperdicio.
    Sin embargo en ese momento, y para sorpresa de los presentes, un chico de poco más de metro ochenta, rubio, y con la ropa cubierta de polvo y sangre, caminaba casi a rastras por el pasillo hacia donde ellos estaban, siendo seguido por dos enfermeras que vanamente trataban de detenerlo. Empujando a las dos mujeres, el rubio pasó al lado de su hermana, para entrar en la habitación donde se encontraba Paris.
    En ese momento, esos dos pares de jades ahora opacos y tristes se cruzaron, y Castor se acercó como pudo hasta el lecho de su hermano, arrojándose de rodillas al piso, colocando sus manos sobre Paris. Mas el mayor, con la mitad del rostro vendando, al igual que todo su brazo derecho, y su torso, no dejaba de llorar, ahora inclinado hacia delante, y abrazando a su hermano, mientras susurraba el nombre de Dallas.
    Porque esas últimas palabras refulgían en sus mentes… porque ambos creían que era su culpa… porque ninguno podía estar tranquilo, lloraron…
Castor se sentó en la cama manchando las blancas y níveas sábanas con la sangre empapada en su ropa, y abrazando a Paris continuó pidiéndole perdón, y tratando de estar a su lado, aún cuando las enfermeras insistieron en curarles las heridas, y la fractura del brazo izquierdo.
    Fue entonces cuando María supo que había perdido algo muy importante para ella: a Dallas. Ella lo quería, sabía lo que sentía por él… pero así también era consciente de que el morocho sólo existía para su mejor amigo: Paris. Quizás por eso, en ese momento, la rubia creyó que la muerte de Dallas era lo mejor.
    Pasó la noche en el Hospital, y finalmente fue testigo de ver a sus dos hermanos mayores escuchar a sus padres decirles que habían deshonrado a la familia, avergonzándolos ante la sociedad… y que por eso, los desheredaban, quitándole toda relación con la familia Lancaster, incluso su apellido: ahora, la legítima heredera, era María.
   
***

    - ¡Castor! ¡Que te estoy llamando!
    - ¡Voy, voy!
    Pero no había rastro. Sentado frente al sofá junto a Dafne, Preston y Laila, Paris acababa de ver el anuncio de una noticia de extrema importancia, que lo hizo pararse de pronto, y llamar a los gritos a su hermano, quien por alguna razón, se estaba demorando en la cocina, riéndose con Iris.
    - ¡¡Que vengas ya, maldición!!
    Esta vez, fue Castor quien soltó a su novia, y corriendo por el departamento donde vivía con ella, llegó hasta el televisor donde, parado al lado de su hermano, observó una noticia que jamás había pensado ver: la familia Lancaster había sufrido un accidente con su jet privado, cuando iban en un viaje de negocios a Grecia; según las noticias, su única hija María Lancaster, había asumido la dirección de las multinacionales, y el control de las tierras, junto con…
    La televisión se apagó.
    Cinco pares de ojos se enfocaron en el mayor de los gemelos, quien con el cable del televisor en su mano, permanecía de pie con el rostro inclinado hacia delante, de forma que nadie viera su expresión. ¿Un recordatorio del pasado? ¿Una mera coincidencia? Fuera el motivo que fuera, no le interesaba… y eso Castor lo entendió.
    En ese momento, ambos tenían la fortaleza suficiente para continuar adelante, para saber que tenían amigos y parejas que los apoyaban... y para saber que más allá de eso, se tenían el uno al otro, porque eran hermanos: eran inseparables.


¡Esto fue todo! Gracias mil a quienes leyeron, a mi mami por su apoyo contínuo... y nos estaremos leyendo en el próximo artículo. Aprovecho este párrafo de relleno, para comentarles que el sábado empieza el primer capítulo de una nueva historia escrita por mí, llamada "LoveSong" acerca de una cantante que viveuna realidad que cambia constantemente. ¡Espero les guste! ¡Éxitos!

Tags: literatura, novela, hermanos, drama, acción

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
S?bado, 20 de septiembre de 2008 | 6:39
xemotion ?Excelente Ep?logo!!!!!!!!!!!!!!
As? que la culpable era la malcriada hermana menor
Estupendo e insospechado final.
Te felicito por tu talento para escribir y crear tramas tan buenas.
xangel
Autor: Aldair_88
S?bado, 20 de septiembre de 2008 | 6:54
Con una familia as? no s? para k? Castor entr? en la mafia, una obra de arte, la hermanita (agradecida por ser hija ?nica, me repatingo en la silla).
Muy bueno el ep?logo. Me tom? por sorpresa ver kien era el culpable, kien menos uno se imagina.
Eres estupenda escribiendo y sabes ke soy tu fiel lectora. Te admiro mucho amiga y ke siempre tengas tan fertil imaginaci?n, porke me encanta leer tus novelas xok
S?bado, 20 de septiembre de 2008 | 13:23
wuow, ya me habia imaginado q era ella, pero nunca pense que fuera tan perversa, este capitulo estubo increible, fue de lo mejor. segui asi y espero con ansias esa nueva historia. felicitaciones por la espectacular historia q has escrito.
S?bado, 20 de septiembre de 2008 | 20:45
genial el ep?logo!!!
Lo que menos me esperaba, que mala la hermanita, una vibora!!
Esta novela fue genial desde el principio al final. Muy humana y muy tierna y con mucho suspenso. Te felicito, sos mi escritora preferida
S?bado, 20 de septiembre de 2008 | 21:48
Hola!! Chicos much?simas gracias!! No saben cu?nto me alegro de que les haya gustado esta historia, y sinceramente les agradezco todo el apoyo y su constancia para leer y comentar siempre! Gracias!!

PD: a los que me pidieron, en poco les voy a estar enviando el primer especial de Strenght.
Autor: Foxys
Domingo, 21 de septiembre de 2008 | 9:59
ooooh!!! xlove niniiia! genial el epilogo!!! no me hubiera imaginado que la culpaple hubiera sido la peque?a!!! genial! genial!! disfrut? mucho con esta novela! y espero con ansias la proxima!!!xemotionxemotion
Autor: May
S?bado, 10 de enero de 2009 | 15:18
No puedo creerlo!!!, yo siempre pens? que el culpable de todo hab?a sido Dallas (no s?, por su advertencia a Castor, creo), pero no me imagin? que hab?a dsido la perrita de la hermana, que para colmo tambi?n mat? a los padres por ambiciosa, y mira que involucrarse con la Yakuza... bueno, bueno FABULOSA HISTORIA de principio a fin!!!!

 

HTML permitido: <strong>, <s>, <em>, <u>, <a>, <img>
Nombre:





 

   

 

design & stories copyright by truenoazul_vw
+2011+