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S?bado, 13 de septiembre de 2008

Hola a todos!! La verdad es que estoy muy contenta porque el jueves ésta página cumplió dos años de vida, ya, y es un gran honor que me hayan felicitado, y todos los que me pidieron los extras no publicados!! Realmente me hace muy feliz tenerlos en este blog. Bueno, centrándome en el tema, éste es el episodio final de Strenght; espero que les haya gustado la historia y muchísimas gracias a quienes la siguieron.


“No sabían que decir, no sabían como actuar… sólo eran concientes de ese sentimiento de culpa que los invadía”.

    Y ahí estaba. Sentado en el desvencijado sofá, Castor tenía las piernas dobladas y un poco separadas, apoyando sus codos cerca de sus rodillas, y cubriendo su rostro con las manos, cuando el cabello se encargaba de ocultar las lágrimas que amenazaban con salir de sus esmeraldinos ojos de mirada entre culposa y triste. Al ver esto, Preston que estaba sentado a su lado lo movió lentamente, pasándole la mano por los hombros, haciéndole sentir que lo apoyaría pasara lo que pasara… por más de que lo que el rubio acababa de contarle, era mucho peor de lo que él había esperado escuchar.
    - Yo los maté… -decía el rubio- a un montón de gente, lo peor es que disfrutaba estar en la mafia… Y ahora van a buscar a Iris…
    - No te preocupes, Castor, no te preocupes…
    La voz del mayor era apacible, y trataba de calmar a su amigo con las palabras. Quizás se había propasado al decirle eso de Iris, pero sabía que era la única forma de que el rubio entendiera… ya que era demasiado terco: tanto o peor que la morocha.
    - Vamos al departamento de Iris a buscarla… ¿quieres? –preguntó el castaño, cuando vio que Castor se tranquilizaba, mientras le corría el cabello del rostro.
    - Vamos… pero está lejos, y…
    - Tengo la moto, no te preocupes…
    No tardaron ni cinco minutos en buscar los abrigos, y cerrar el departamento, para luego subirse en la motocicleta, con Preston conduciendo a toda velocidad, y Castor tratando de sostenerse del asiento, para no caerse. En casi media hora, llegaron a un barrio de clase media, donde un bonito edificio de frente de ladrillos vistos, y amplios balcones, se alzaba casi a mitad de cuadra, muy cerca de otros edificios.
    Dejaron la moto en cerca de la acerca, colocándole el seguro a la rueda y los cascos para evitar un robo, y subieron por el ascensor hasta el sexto piso. Doblaron en el pasillo por la derecha, hasta encontrar la puerta de madera, que tenía las letras 2F en dorado en la parte alta. Con nerviosismo, Castor tocó el timbre, esperando y rogando que Iris le abriera.
Sin embargo, cuando la puerta se corrió, se apareció ante los dos jóvenes, una chica que no era Iris. De cabellos rojos, largos y desmechados, tenía los ojos marrones de forma exquisitamente gatuna, y un largo y níveo cuello que inmediatamente llamó la atención de Castor; llevaba un jean gris y sandalias negras, mientras que una blusa blanca resaltaba su busto pequeño y altanero. Al ver semejante aparición, el rubio no atinó a decir nada, mas Preston se adelantó.
    - ¿Laila? –preguntó, con estudiada sorpresa- ¿Qué haces acá? ¿Tu hermana no se encuentra?
    - “Hola Preston, yo también me alegro de verte” –ironizó la pelirroja, mientras le daba una seca a su cigarro- Y no, mi hermana no está en casa…
    - ¿Tu hermana? –dudó Castor al fin, saliendo de su ensimismamiento. Esa forma de fumar, y esos ojos gatunos le recordaban mucho a Iris.
    - Tú debes ser el amigo que ella me comentó… -dijo con voz oscura- Iris es mi hermana, un gusto, mi nombre es Laila…
    - ¿No sabes donde puede estar? –interrumpió nuevamente Preston, apurando con el gesto a la chica.
    - No se… Iris salió pero… -miró su reloj de muñeca- ya debería haber vuelto… Preston, tú recuerdas la dirección de mi apartamento ¿verdad? Quizás que ella fue para allá, porque habíamos quedado en vernos hoy, y como se retrasaba, yo vine para aquí, y entonces capaz que…
    La pelirroja no se dio cuenta de que en el medio de su explicación, ambos jóvenes ya habían salido nuevamente hacia el ascensor, y eso lo comprobó al asomarse y ver la moto de Preston salir casi arando por la transitada avenida. Pensando que el plan estaba saliendo tal cual lo habían planeado, buscó el gran llavero que tenía –de donde también colgaba un peluche con cuerpo de espiral- y saliendo hacia la acera, se tomó un taxi hacia la dirección donde había enviado al castaño.
    Quince minutos después de salir nuevamente en moto, los dos jóvenes arribaron al departamento de Laila. El edificio era bastante parecido al de Iris, pero a la legua se notaba que se trataba de un lugar de apartamentos para estudiantes… lo que decía que la pelirroja no debía ser muy grande. Al ver que el ascensor no funcionaba -o quizás alguien había dejado la puerta abierta- comenzaron a subir las escaleras hasta el quinto piso, por un tramo en que esta tenía forma de caracol.
    Sin embargo, al llegar al quinto piso, Castor se encontró con que su amigo había desaparecido. Quizás algo había pasado… quizás los habían encontrado… quizás ella se encontraba mal… Apurando el paso, se acercó hasta la puerta que le habían dicho, y golpeó nervioso, esperando encontrar a la morocha.
    Pero pasados unos cuantos golpes cada vez más fuertes, la puerta se abrió lentamente: eso era una mala señal, quizás alguien había entrado, y seguramente Iris ya no se encontraba ahí, y… La puerta se azotó de golpe, dejando a Castor dentro del apartamento. Se giró rápidamente hacia la misma, y sus ojos se quedaron cautivados en una morocha de cuerpo curvilíneo, cabellos negros de rulos casi perfectos, y mirada felina, que lo miraba fijamente.
    - ¡Iris! –el rubio se acercó a pasos largos, rodeando a la fémina con sus brazos, y apretándola contra su cuerpo- Te estuve buscando… Preston me dijo que el tonto de Milton te había estado siguiendo, y vine a buscarte porque no quiero que nada te pase, y…
    - ¿Por qué no quieres que nada me pase, Castor? –la chica no le correspondía al abrazo, pero él la apretó más fuerte, haciéndole cosquillas en el cuello con su blondo cabello, y los piercings fríos en sus orejas.
    - Porque… -silencio. Tenía que decírselo, lo iba a hacer- Te quiero Iris… y no quiero que nada te pase, así que por favor…
    Las palabras se agolparon en la boca del rubio, porque los labios tibios de la fémina rozaron los suyos, silenciándolo, y haciendo que cediera a esa exploración lenta y pasional, en la que Iris comenzó a ganar, a alzar sus manos hasta el cuello masculino, atrayéndolo lentamente. En ese momento, Castor pensó que el sabor a nicotina en los labios de la morocha, eran el mejor sabor que jamás había sentido.
    - Nadie me está siguiendo, Castor…
    La voz de la chica sonaba confiada y segura, y la tranquilidad que emanaba de sus ojos color caoba, hizo que él la apartara un poco al moverla desde su cintura, para poder enfrentarla con sus jades, ahora cargados de duda.
    - Nadie me está siguiendo… -repitió, y cuando vio que el rubio iba a interrumpirla, lo silenció colocando su dedo índice sobre los labios de él- Como últimamente estabas depresivo, Preston le pidió ayuda a mi hermana para hacer que afrontaras tú pasado… Tienes que saber que no puedes vivir de lo que pasó, y necesitas arreglar la situación con Paris…
    - O sea que todo fue una mentira… -recalcó él alejándose, pero Iris no lo dejó.
    - No, fue un gesto de preocupación… Que me dio la oportunidad perfecta para decirte que te quiero… y que te necesito a mi lado, porque estoy dispuesta a ayudarte, nene…
    Nuevamente sus miradas se enfrentaron, tratando de encontrar en la otra, las respuestas que tanto habían buscado, porque si algo tenía que afirmar, era que con ella, Castor había encontrado la tranquilidad que no sentía desde hacía muchos años. Y fue la segunda vez que se perdió en un tierno beso con Iris, cuando decidió que quería quedarse así, deteniendo el tiempo, para poder estar con ella.

    Sin embargo, no muy lejos del lugar, Preston estaba en la acerca, sentado sobre su moto, con Laila a su lado, la cual trataba de encender un cigarrillo, que el castaño le había arrugado.
    - ¿Crees que se irá a enojar conmigo? –preguntó él, tratando de observar la ventana del apartamento de Laila.
    - No lo conozco a Castor, pero por lo que mi hermana y tú me han contado… no lo creo…
    - ¿Crees que podrás volver al departamento esta noche?
    - No lo conozco a Castor, pero por lo que mi hermana y tú me han contado… no lo creo… -repitió mecánicamente la pelirroja, cerciorándose de que ese cigarro que tenía en sus manos, definitivamente no iba a encender.
    Preston ladeó sus ojos sin mover su rostro, para observar a la chica que tenía a su lado. Laila sólo tenía dieciocho años, pero su carácter era más maduro y fuerte que el del normal de las chicas: siempre se guardaba lo que sentía, pero él estaba seguro de que podía llegar a ser muy dulce. Escudriñó con cuidado el perfil de la chica, las largas pestañas, las incipientes pecas típicas de toda colorada, la nariz respingona, la boca tentadoramente carnosa…
    Realmente sería interesante catar los besos de esa chica. Volvió su mirada hacia la ventana, siendo conciente de que esta vez no iba –ni quería- recriminarse esos pensamientos que estaba teniendo para con la hermana de su ex, la cual era su amiga, y a quien le llevaba seis años.
    - Laila...
    - Dime…
    La pelirroja soltó el cigarrillo, preparándose para otra pregunta sobre Castor y su hermana. Realmente estaba celosa de lo que Preston había tenido con Iris, pero ella no podía hacer nada, ya que él le llevaba seis años, y estaba segura que el castaño jamás le invitaría, dado que…
    - ¿Saldrías conmigo?
    Sus miradas se cruzaron, y ambos sonrieron. Quizás no todo era imposible.

“[…] cayendo dentro de la oscuridad…
tú eras la fuente de mi fortaleza […]”

    Era ya de noche, cuando el mayor de los gemelos llegó hasta el penoso edificio donde vivía. Dafne se había empeñado en acompañarlo, pero sabiendo que ese no era un barrio recomendable para una chica de su edad, Paris se había encargado de acompañarla él hasta la casa, y luego dirigirse hacia su hogar. Sí, porque ese departamento mugriento y destartalado, era su hogar después de todo, porque Castor estaba en él, su hermano.
    Subió las escaleras con desgano, ignorando el monótono rechinar de estas, hasta que al fin llegó a su departamento. No le costó encontrar la llave, y mientras bostezaba, abrió la puerta con desgano, sólo para encontrar que su hermano lo estaba esperando con la cena servida, mientras se sacaba el típico delantal blanco que usaba para cocinar. Sonrió ante la escena: Castor siempre había sido un desastre cocinando, y ese delantal era la prueba.
    - Castor, yo… -aventuró Paris.
    - Perdóname…
    Ambos hermanos permanecieron observándose por unos segundos, que les parecieron eternos. No sabían que decir, no sabían como actuar… sólo eran concientes de ese sentimiento de culpa que los invadía. Paris clavó su mirada en los piercings en las orejas de su hermano, y Castor fijó sus jades en la cicatriz del mayor. Ambos creyendo que era su culpa… ambos buscando perdón.
    - Perdóname, Paris… -dijo la voz firme de Castor, ladeando la vista- prometo no interponerme más entre tú y Dafne… Es que fue mi culpa el accidente de esa noche, Dallas me advirtió que no jugara con fuego, pero no le hice caso… Es mi culpa que él haya muerto, porque se cuanto lo querías tú… Perdóname, aunque se que sólo una disculpa no va a cambiar nada…
    Silencio.
    Paris no sabía cómo reaccionar, qué hacer, qué decir… Quizás las palabras tenían más fuerza de la que él esperaba, y quizás sus pensamientos lo estaban engañando. Apretó sus ojos con fuerza, imitando el gesto con sus puños, mientras que con su mano derecha, rozaba la cicatriz que tanto dolor les había causado a ambos.
    - No es cierto, Castor… -dijo al fin, con la voz entrecortada- No pidas perdón porque fue mi culpa… Si yo no hubiera querido ir a esa carretera, si no hubiera pasado por ese lugar, Dallas no estaría muerto… si yo hubiera sido más fuerte desde el principio, tú no hubieras abandonado la universidad y tu vida para cuidarme. Soy yo quien tiene que pedirte disculpas…
    Silencio. Ensordecedor y rotundo silencio.
    Paris abrió sus ojos, y Castor movió su rostro, y dos pares de esmeraldas se cruzaron, como no habían hecho en mucho tiempo. Pero no había odio en ellas, no había culpabilidad… por primera vez en demasiados meses, demasiados días, ambos sintieron que se libraban de las cargas de su pasado, ambos sintieron que podían comenzar a vivir nuevamente.
    Paris y Castor se convirtieron en los hermanos que sólo fueron cuando niños: unidos, confidentes, cariñosos… lo que siempre habían querido ser, y lo que siempre debieron ser: Castor y Paris, Paris y Castor… sin importar lo que fuera, sin importar lo que pasara… siendo simplemente, hermanos.

“[…] y ahora quiero para ti,
 todos mis deseos […]”


***

Un año después
    - ¡Bestia! ¿¡No ves que casi me pegas con el corcho!?
    Las risas resonaron en la habitación.
    Preston estaba parado en el extremo opuesto de la mesa, con respecto a Iris, pero al destapar la botella de sidra el corcho salió disparado hacia donde se encontraba la morocha, distraída, propinándole un gran susto, que causó la risa de todos los presentes. Mientras Castor trataba de calmar a su novia, Preston terminó de servir las seis copas, ayudado por Laila, quien se las fue entregando a cada uno, hasta quedarse con la propia en la mano.
    Finalmente, fue Castor quien calmó a Iris, y atrajo la atención de todos, al alzar una copa, mirando a su hermano Paris, el cual se encontraba sentado al lado de Dafne.
    - Quiero hacer este brindis por Paris, para celebrar tu ingreso a la Universidad de Derecho -alzó la copa- Dallas estaría orgulloso… Yo estoy orgulloso de ti, hermano…
    Paris agradeció con la mirada y una amplia sonrisa, que fue seguida de un “¡Salud!” por parte de todos, para luego beber el contenido de las copas, obligando a Preston a volver a llenarlas, vaciando finalmente la dichosa botella.
    - Y bueno… -volvió a decir Castor, tomando a Iris de la mano, visiblemente- También Iris y yo, queremos anunciar que nos vamos a casar…
    - ¡Al fin! –acotó Paris, alzando la copa- ¡Felicidades, Castor!
    - ¡Salud! –volvió a repetir Preston, y todos bebieron sonoramente- Y ya que estamos en declaraciones y anuncios varios… -comenzó a decir, mirando a Laila, quien le sonreía provocadoramente- Les anuncio que Laila y yo estamos saliendo…
    - Desde hace casi un año… -finalizó ella.
    - ¡Salud! –repitió Paris, terminando el contenido de su copa, para luego insinuársele a su novia- Ahora tendríamos que decir algo nosotros, Dafne…     
    - ¿Algo como que nos vamos a casar? –la voz de la chica sonó juguetona, mientras se apegaba al cuerpo del rubio- Al menos espérate que yo cumpla veintiuno ¿quieres?
    Las risas estallaron en el ambiente, una vez más, mientras los seis jóvenes disfrutaban su vida, sabiendo que habían podido vencer las dificultades.
    Pero fueron esos mismos conflictos, los que les enseñaron a esos dos hermanos, que debían estar juntos para poder sobrellevarlas, que debían confiar en sus amigos para poder avanzar, que debían querer a sus parejas para poder resistir…después de todo, lo más importante en las relaciones humanas, es la confianza: sin ella, el trato hacia otros se pierde, y las consecuencias que se sufren son devastadoras para todos.
    Castor y Paris lo aprendieron de la peor forma, pero finalmente comprendieron que la única manera de salir adelante, es aprender de sus errores, por más graves que estos hayan sido. La culpa les sirvió para unirse nuevamente, y poder ser los unidos hermanos que siempre debieron ser.
    Sin embargo, ninguno sabría nunca, que la culpa no había sido de ellos, que Dallas no había muerto por sus errores, que Castor no había sido golpeado por mera coincidencia, que Paris no había corrido por mero infortunio…
    Ninguno sabría nunca, que esa fatídica noche hacía ya dos años, había sido planeada por alguien más… una persona de la cual nunca desconfiarían, nunca dudarían…
    Todo había sido organizado por…


¡Y ahí termina! No, mentira... falta el epílogo, que es un flashback hacia el pasado, a ese fatídico día. Les agradezco a todos los que lean, y les comento que esta es mi historia favorita hasta el momento, creo que Paris y Csator son los mejores [y más profundos] protagonistas que creé, ya que ambos tienen muchos detalles. Gracias a todos, y nos estamos leyendo.

Tags: literatura, novela, drama, misterio, hermanos

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Autor: BlueBrain
S?bado, 13 de septiembre de 2008 | 6:58
Estupendo final para una muy buena historia. Quedo desesperado esperando el anunciado ep?logo para al fin conocer los detalles de esa terrible noche.
Te felicito, Trueno, por escribir tan bien. Eres de mis autores preferidos
Autor: Aldair_88
S?bado, 13 de septiembre de 2008 | 7:05
ke tierno final, todos juntos, con sus amores y en paz, al final los hermanos lograron apaciguar sus recuerdos y perdonarse a s? mismos.
Me ha gustado muchisimo esta historia, tan humana y tan tierna.
PD: tambi?n me kedo esperando el final-final, tengo r?gran intriga por saber ke pas? esa noche
S?bado, 13 de septiembre de 2008 | 11:40
Me gusto muchisimo este cap, y la verdad no me esperaba ese final, ya tengo mis sospechas de quien puede ser el q planeo todo, pero quiero saber!!!!!.

buenisimo como siempre, tus descripciones de situaciones y sentimientos son tan claras que uno se puede imaginar todo fasilmente. esta historia esta buenisima.
S?bado, 13 de septiembre de 2008 | 18:45
Qu? buena esta novela!! Me gust? muchisimo el final, fue tan rom?ntico como a mi me gusta y muy tierno. Te felicito una vez m?s por tu talento para escribir. Sigo opinando que deber?as dedicarte a esto.
Espero ansiosamente el final, para descubrir que pas? en ese fat?dico d?a.
Domingo, 14 de septiembre de 2008 | 0:19
Hola!! Chicos gracias mil!! Como me alegro que les haya gustado, y m?s todos los personajes!! La verdad, Laila me dej? super conforme a m?, si bien apareci? muy poco, creo que el personaje est? muy logrado ?ustedes que piensan? Bueno, les agradezco que hayan le?do, y el s?bado que viene podr?n leer el Ep?logo de Strenght: Sin Verdad.
?Nos vemos!
Autor: Foxys
Mi?rcoles, 17 de septiembre de 2008 | 18:56
AHHHHHHHHHH! porque tardo tanto en leer estas maravillas! (me le? todo lo que me quedaba de un saque entre ayer y hoy XD jejejje)....y.....

ME ENCANTO!!!! xfunxfunxfun mis felicidades!! y presioso el final! muy dulce y te deja conenteo! :P (me hac?a a la idea de que le ibas a por un final trajico XD ajjaja)

bueno de nuevo te digo: ME ENCANTO!

 

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