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S?bado, 23 de agosto de 2008

¡Hello! ¿Cómo están? Al fin traigo otro capítulo de Strenght, retomando el curso de la historia, con algunas cositas que seguramente les van a llamar la atención. Gracias a todos los que leen, y miles de gracias a los que dejan comentarios.


“no dudaba de su pasado… ese porte la asustaba, la inhibía… pero ella no se iba a dejar amedrentar”.

    - Deberías dejar de fumar… Eres joven para morir…
    - Gracias por tu preocupación, pero no la necesito…
    Ubicado en un departamento bastante conocido para él, Preston estaba recargado con total comodidad sobre el sillón reclinable, con los pies apoyados sobre la mesa ratona, mientras sostenía en su mano derecha un arete femenino, el cual inspeccionaba manteniéndolo cerca de su rostro. Mientras tanto, su interlocutora permanecía parada frente a él, sosteniendo un cigarrillo en su mano, el cual fumaba con una elegancia jamás antes vista por el castaño.
De reojo y reprochándose mentalmente por mirar a esa niña con otros ojos, Preston cubrió con su mirada a la fémina. De cabellos rojos y ojos marrones con forma gatuna, sólo tenía dieciocho años, pero sus curvas y la forma altanera de su busto, estaban logrando dejar al joven sin aliento.
- Volviendo al tema…
Al hablar, la chica apagó su cigarro en el cenicero intentando ocultar el sonrojo de sus mejillas producto de la mirada de Preston, y moviendo las piernas del castaño y sentándose sobre la mesa ratona, lo enfocó con su mirada felina, justo cuando el fingía agobio y fastidio.
- ¿Estás seguro de lo que quieres hacer?
- Todo sea por mi amigo Castor…

***

    Estaba sentado con las piernas separadas, acodado sobre sus rodillas, y con el torso inclinado hacia delante, de forma que el cabello le cubriera los ojos. Y es que haber recordado el momento que cambió su vida y la de su hermano, traumaba su mente de una forma que jamás lo había esperado.
    - Eso es lo que querías saber… -Paris hablaba con la voz ronca- Por mi culpa, murió mi mejor amigo…
    - Él te dijo que vivieras, y fueras feliz por él también…
    - ¡Pero lo dijo para que yo no me fuera con él! –se quejó, mirando a la chica que tenía arrodillada a sus pies- No sabes lo que se siente…
    Dafne se encontraba arrodillada a los pies del rubio, mientras que sostenía las manos del chico con las de ella y, por alguna extraña razón, él no oponía resistencia. Sin embargo, la morocha estaba decidida a lograr que ese ángel que tenía frente a sí, sonriera.
    - Tienes razón, no lo sé… -contestó, mientras se colocaba de pie y tomaba el rostro varonil entre sus manos- Pero puedo ayudarte a ser feliz, para que cumplas los deseos de tu amigo…
    - ¿Cómo puedes decir eso? Si soy un asesino…
    - ¡No lo eres! Y aunque lo fueras, no me importaría… -al decir esto, alzó el rostro del joven, y lo miró con sus ojos de diferentes colores- Me seguirías gustando pasara lo que pasara…
    No podía… No quería lastimar a esa criatura tan bella y cariñosa que tenía frente a sí, que le decía las palabras más hermosas que había escuchado desde que tenía memoria. Mas no quería estar con ella, porque sabía que la lastimaría, como siempre lastimó a todos aquellos que se le acercaban.
    - ¿¡Es que no entiendes!? –Paris la miró con dolor en sus ojos, pero ella no se movió- ¿No te das cuenta de que yo lastimé así a mi hermano? ¡Si yo le hubiera dicho a Dallas que no quería correr, él seguiría vivo, y entonces esos renegados que perdieron contra nosotros no hubieran delatado a mi hermano, enviándoles a la policía a su mafia! ¡Si yo no hubiera aceptado esa locura, Castor podría estar estudiando Medicina, y no viviríamos en esta pocilga! ¡Yo le arruiné la vida a mi hermano! ¡YO!
    Y para Dafne, cada vez que el rubio hacía énfasis en su persona, le destrozaba el corazón, haciéndola sentir una inútil que no podía darle la tranquilidad que él necesitaba. Sin embargo, soltó el rostro del chico al sentir en el dorso de su mano, las frías lágrimas que salían desobedientes de las apagadas esmeraldas de Paris. Al ver esto, ella lo movió lentamente hacia atrás, y subiéndose sobre el sillón, de forma que sus piernas quedaran a cada lado de las del rubio, lo abrazó de la forma más tiernamente posesiva que él jamás sintió.
    - Déjame ayudarte, Paris… -le susurraba en el oído- Déjame estar contigo...
    - Te voy a lastimar…
    - No lo vas a hacer… Por favor, déjame ayudarte porque no soporto verte así…
    Dafne sintió como él la abrazaba por la cintura, atrayéndola hacia su cuerpo, mientras apoyaba su frente en el hombre femenino, dejándola acariciarle el blondo cabello, de una forma que le traía la tranquilidad que jamás pensó encontrar.
   
“[…] Esperé todo este tiempo,
Y desperdicié tanto… […] “
   
    Habían pasado dos horas ya, cuando el menor de los gemelos arribó a viejo y desgastado edificio. Subió las destartaladas escaleras a tropezones pensando que su hermano podía haber cometido alguna locura -como muchas veces en el pasado había intentado-, y llegando a la puerta, la abrió con mal contenido nerviosismo. Mas al entrar, lo que encontró no fue el panorama que más hubiera esperado hallar.
    Una chica de cabellos castaños oscuros, pequeña y menuda, estaba sentada en una de las esquinas del sofá con el torso inclinado de lado, con Paris abrazándola por la cintura y su rostro reposando sobre el pecho de la fémina. En ese momento, Dafne abrió los ojos, y fue entonces cuando Castor se percató de que ella tenía el ojo izquierdo de color ambarino, y el ojo derecho del color azul más profundo que hubiera visto… no… ese era el exacto mismo color y expresión que Dallas tenía en sus ojos.
    - Shhh… -la niña se llevó un dedo a la boca pidiendo silencio, mientras movía lentamente al rubio, hasta dejarlo recostado sobre el sofá- Paris está durmiendo… No deberías despertarlo…
    Lo que más le molestó a Castor, fue la dulzura en cada gesto y movimiento de la fémina que, por su forma extraña de vestirse, hubiera esperado otras actitudes. Vio que ella se había parado, y acercándose a pasos largos y de forma ligera con el típico andar que usaba en la mafia cuando quería acechar a una presa, la agarró con fuerza por un brazo, y comenzó a arrastrarla hasta la puerta, apenas dándole tiempo para tomar su mochila y su uniforme escolar.
    A pesar de la resistencia que la fémina oponía, Castor se había acostumbrado desde su adolescencia a tratar con esas manías, así que no le fue demasiado difícil arrastrarla hasta la puerta del edificio, y luego aventarla hacia la vereda. Desde donde estaba, Dafne vio la silueta del rubio que terminaba de bajar los últimos escalones, emergiendo de las sombras con el semblante opacado por la ira, mientras los platinados reflejos en los piercings en sus orejas eran lo único que iluminaban ese rostro.
    No dudaba de su pasado… ese porte la asustaba, la inhibía… pero ella no se iba a dejar amedrentar.
    - Deberías irte y no volver… -las palabras de Castor retumbaban con dureza- No eres bienvenida, por favor no nos molestes más… -hizo una pausa, y volteó para darle la espalda y comenzar a caminar hacia la escalera- Tú no sabes nada de lo que hemos pasado, vete...
    - Jamás pensé que fueras tan tonto, Castor… -al oír su nombre, el rubio detuvo su caminata- Tú no eres el único que ha sufrido, Paris también tiene derecho a ser feliz, y tú no deberías impedírselo…
    Al escuchar esas palabras, el gemelo volteó hacia donde había aventado a la morocha, pero ella ya no estaba allí. Suspiró. Quizás había algo de cierto en eso… o es que quizás no quería ver a su hermano salir lastimado nuevamente. Castor jamás se perdonaría haber arruinado la vida de su hermano, ni las decisiones erradas que había tomado: si bien sabía que estar en la mafia siempre le había gustado, pero no… eso nunca nadie lo sabría.
    No tardó demasiado en forzarse a acabar con esos pensamientos que lo atormentaban, para luego voltearse y comenzar a subir por la ruidosa escalera, en la que momentos antes había arrastrado a la morocha. Lo que menos comprendía, era cómo Paris había podido dejarla entrar en el departamento… al tiempo que lo que más lo turbaba, era la tranquilidad en el rostro de su hermano, cuando éste dormía sobre el regazo de la niña.
    Alcanzó el departamento con la mente perdida en divagaciones, y la abrió con tranquilidad al colocar la llave en completo silencio; sin embargo, y por segunda vez en la noche, al entrar se llevó una sorpresa.  Esta vez, Paris estaba sentado en el sofá, con las piernas extendidas y cruzadas, y los brazos abiertos sobre el respaldar del sofá, mientras lo miraba con dureza.
    - ¿De dónde conoces a esa? –preguntó Castor acercándosele.
    - Del café al que voy a desayunar todas las mañanas… -la tranquilidad en el tono de voz del mayor, hizo que el otro sintiera por momentos, que su hermano había vuelto a ser el de antes- ¿Tienes algún problema?
    - ¡Claro que lo tengo! ¡Si es una niña que aún va a la escuela! ¿Cómo puedes acostarte con esa per…?
    Pero no alcanzó a terminar la frase, que Paris se había parado rápidamente, para acercársele y tomarlo por el cuello de la camisa, acercando sus rostros hasta que la furiosa mirada esmeraldina del mayor, caló en Castor. El rubio sintió escalofríos al ver esa mirada en su hermano, ya que desde hacía más de un año y medio, éste estaba demasiado frágil anímicamente como para demostrar tanto.  Sin embargo, pronto comprendió el error que había cometido.
    - No te atrevas a hablar así de ella… -amenazó el mayor- ¡Ella no es una cualquiera!
    - Lo siento –se disculpó- No quise…
    - De acuerdo… -contestó Paris, soltándolo- No la vuelvas a echar así…
    - ¿A dónde vas?
    - A dormir…

    Las luces de la mañana del sábado entraban por la derruida persona de su habitación, reflejándose de lleno en su rostro, casi obligándolo a despertar. Quejándose, Castor volteó en su cama, dispuesto a dormir un rato más, pero decidió levantarse para preparar el desayuno antes que nada, así que se duchó rápidamente y, tras cerciorarse de que Paris aún dormía, fue hacia la cocina.
    Buscó algunos ingredientes, y luego comenzó con su matutina tarea de preparar el desayuno. Sin embargo, golpearon la puerta distrayéndolo de la cocina; con calma, se acercó hasta la puerta y susurró en vos baja que pronto abriría, así que corrió a su dormitorio para colocarse una camisa, y rumbear hacia la puerta mientras terminaba de abotonarla.
    Al llegar, apoyó su brazo derecho en el marco, y abrió tras quitar el seguro, sólo para bajar su mirada, enfocando a la persona que menos deseaba ver en ese momento, quien sin dejarse amedrentar por su presencia, le sonreía amablemente.
    - Tú… -dijo con asco.
    - Buenos días, Castor…


¡Esto es todo! Los dejo hasta la semana que viene, y espero poder publicar algún artículo entre los días de semana. ¡Éxitos! Espero comentarios, y nos vemos en el artículo próximo!

Tags: literatura, novela, drama, hermanos, castor

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
S?bado, 23 de agosto de 2008 | 7:07
que buen cap?tulo!!! xfun
As? que fue Dallas el que denunci? a los mafiosos y estos tomaron revancha!! Muy buen descenlace, no me lo esperaba.
Y ahorita la morrucha esta, que estaba con Preston, ?que se trae Preston entre manos?. Cada entrega es m?s atrapanta que la anterior.
S?bado, 23 de agosto de 2008 | 10:11
Hola! Gracias por leer, pero siento decir que no fue Dallas quien los denunci?... Nunca dije eso en el cap :P En fin, gracias por leer, y por seguir la historia!
Domingo, 24 de agosto de 2008 | 1:17
huy, como me gusto este capitulo, aguante paris y dafne una genia. segui asi que esta historia me gusta muchisimo.
Autor: Aldair_88
Domingo, 24 de agosto de 2008 | 7:03
ke enredada la historia!! ?porke echo a Dafne? ?Est? celoso de Paris? Cada cap. el mejor que el anterior y ahorita un nuevo personaje me intriga mucho, la mujer ke estaba con Preston. Me encanta como escribes, siempre mantienes la intriga hasta el final
Domingo, 24 de agosto de 2008 | 18:33
me qued? una intriguita... No me parece que Dalla denunciara a los mafiosos sino los que perdieron la carrera con Paris y Dallas, ?pero el accidente, quien lo caus?? Para m? fue la fatalidad. Tambi?n me llam? la atenci?n el nuevo personaje femenino ?que se trae Preston?
Muy bueno el cap. me encanta como escribes y esta historia es muy sencible.
Domingo, 24 de agosto de 2008 | 20:03
Hola!! Muchas gracias por leer!
Les comento que la chiquita que acaba de aparecer, es un personaje secundario bastante importante. Y con respecto al accidente de Paris, una camioneta negra los choc? (figura en el cap?tulo donde Paris recuerda, y tambi?n antes)... ?Qui?nes eran los que la conduc?an? Cada hermano piensa algo diferente al respecto... xcrisis

 

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