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Domingo, 10 de agosto de 2008

Hola a todos!! Aquí les traigo otro capítulo de "Strenght", y les pido disculpas por no haber escrito mi OneShot de este jueves, es que la inspiración se me fue por las ramas, y terminé escribiendo algunas cositas para mí. En fin, no me desvío tanto del tema y les comento que corté el capítulo en la mejor parte, pero por no alargarlo... En fin, los dejo con la lectura...


“es que quizás, estaba esa posibilidad de entregarse y encontrar la paz que siempre había buscado, pero para alguien como él… no lo creía posible”.

    - ¿Ves esto? -le preguntó con el tono más hiriente que pudo usar- Estas dos cicatrices, y algunas otras… son las consecuencias de un accidente de autos… que yo mismo causé…
    - No me importa…
    Las palabras de Dafne retumbaron en la mente de Paris, impidiéndole procesar la información que había escuchado. ¿Es que acaso podía existir una persona a la que no le importase su pasado? La mano tibia y suave de la chica rozó su mano derecha, y ese tacto lo hizo reaccionar, mirándola fijamente. ¿Por qué ella tenía ese poder sobre él? ¿Acaso… se estaría enamorando?
    No… si pasaba eso, sólo la haría sufrir y él no quería lastimarla, ya había arruinado demasiadas vidas con su tonto accionar, y…
    - Rubio… -esa forma de llamarle- No me importa lo que te haya pasado, ni lo que hayas hecho porque para mí sigues siendo hermoso… -le colocó la mano en las mejillas, y acercó su rostro al de él- Sigo queriendo estar contigo, y poder ayudarte, y darle vida a tus ojos…
    - No seas tonta… -él le sacó las manos, y la tomó el mentón para mirar esos ojos de diferentes colores- Ni siquiera sabes cuál es mi nombre…
    - Entonces dímelo…
    Dudó. Realmente dudó. Pero no pudo resistirse a esas manos dulces, y a esa mirada azulina y ambarina.
    - Paris… me llamo Paris…
    - ¿Lo ves? -Dafne sonrió, y al rubio le pareció lo más hermoso que había visto- Hasta tu nombre es perfecto.
    Paris movió sus labios casi en una sonrisa, y se dejó llevar nuevamente por el beso de la Dafne. Realmente estaba empezando a sentir algo por ella, y la tranquilidad que la fémina le daba, esa sensación de estar completo, no se comparaba con nada.
    Así fue que pasó un mes en el que todas las mañanas iba a desayunar al Café donde trabajaba la chica, y ocasionalmente la acompañaba a la escuela. Sin embargo, sabiendo que sólo era una niña en el último curso de la preparatoria, no quería lastimarla, no quería que algo malo le pasase a ella, ya que -aunque Paris no lo quisiera- había comenzado a significar mucho para él.

“[…] Aún continúa dando vueltas en mi mente
¿Cómo me arrepentiré de las cosas que dije? […]”

    Castor suspiró. Acababa de salir del hospital y tenía la mochila cargando en uno de sus hombros, cuando la voz de Iris retumbó a sus espaldas, pidiéndole que la esperara. Y no es que no le gustara estar con ella… pero tras haberles contado parte de lo que pasó hacía un año, no se sentía muy cómodo estando junto a ella.
    - ¡Castor! -la morocha se puso a su altura- Quiero revisar una prueba para un examen de admisión en una Especialización que hice… ¿Podrías ayudarme?
    - Son las ocho de la noche, es tarde ya… -Castor quiso caminar unos pasos, pero ella lo retuvo por la muñeca- Quiero ir a casa, no quiero dejar a Paris sólo…
    - Por favor…
    Castor la observó con cuidado. La mirada gatuna de Iris era algo que no se podía rechazar, y el ondeado y oscuro cabello enmarcaban perfectamente su rostro. De piel trigueña, estaba vestida con un jean y botas por encima de él, junto con una blusa sin mangas color ámbar que resaltaba el marrón de sus ojos. Suspiró vencido: realmente no podía ignorarla, así que comenzó a caminar junto a ella.
    Media hora más tarde, Castor estaba sentado en el suelo sobre una alfombra junto a Iris, quien no paraba de revisar una gran multitud de libros de medicina, mientras él se limitaba a sostener la prueba para el examen en sus manos. Estaba pensando en irse, hasta que las palabras que Iris pronunció, fueron como una bomba para él.
- ¿Por qué te costó tanto contarnos de tu pasado, Castor? –Iris continuaba revisando los libros- ¿Es que no confías en nosotros?
    - Es que no es algo que te incumba… -respondió el rubio, ladeando el rostro.
    - ¡Si me incumbe! ¡Somos amigos! ¿O no? Los amigos confían los unos en los otros, se apoyan, y si tú no estás disp….
    Iris no pudo terminar la frase, porque Castor se acercó hacia ella tomándola por los hombros, mientras la enfocaba con sus ojos duales, esos jades muertos que expresaban ira y tristeza al mismo tiempo.
    - No quiero que te metas, es algo que puede lastimarte, y…
    En un descuido, el rubio aflojó la presión sobre la fémina, pero esta aprovechó la oportunidad para empujarlo a él, haciendo que cayera de espaldas sobre la alfombra, mientras ella se colocaba arriba, trabándole un brazo con el de ella, mientras entrelazaba los dedos de su otra mano con la de él.
    - Me interesa, porque tú me interesas…
    No le dijo más nada, y él no intentó refutarle sus palabras. Simplemente comenzaron a besarse, y a tratar de olvidar algunas cosas, aunque fuera sólo por un momento. Y es que quizás, estaba esa posibilidad de entregarse y encontrar la paz que siempre había buscado, pero para alguien como él… no lo creía posible.

    Era tarde y su hermano no volvía. Quizás se había cansado de cuidar de él.
    Paris estaba recostado en el sofá, vestido sólo con un jean, y mientras que con su mano izquierda tocaba las cicatrices en su pecho, con su mano derecha sostenía su mejilla, aquella que había sentido la última caricia de alguien que había muerto por su culpa. De pronto, unos golpes se hicieron sentir en la puerta, y el gemelo no dudó en levantarse, para ir y abrir levemente la puerta.
    Sin embargo, nunca pensó que delante de él pudiera tener a la camarera del Café, esa chica de apariencia extraña y ojos de diferente color, que lo hacía sentir vivo una vez más. Pero no… no podía lastimarla. Intentó cerrar la puerta, pero ella colocó su pie en el espacio que la cadena le permitía abrirse.
    - Por favor… -le suplicó- Hace una semana que no vas al Café, y estaba preocupada por ti…
    Paris suspiró. Realmente ella lo perseguía.
    - ¿Cómo supiste la dirección? –preguntó dejándola entrar, y cerrando tras ella.
    - Hace como dos semanas te seguí, porque si te preguntaba no me darías tu dirección…
    Dafne se quedó observando el lugar. Sabía que Paris no vivía en un buen barrio, y que no podía costear algo más caro, pero nunca pensó que fuera así. El sofá parecía desvencijado, y las cortinas de las ventanas si bien limpias, estaban rotas, y había algunas manchas de humedad en el cielorraso, por no mencionar que la puerta crujía cuando se abría.
    - ¿Por qué no has ido al Café? –preguntó volviéndose hacia él, y dejando su mochila y su guardapolvo en una punta del sofá, donde le indicó el rubio- ¡Estaba preocupada por ti!
    - No tengo obligación de ir… Nosotros dos no somos nada…
    Sí… quizás lo mejor era tratarla mal para alejarla, y evitar así lastimarla de otras formas.

    Iris soltó una bocanada de humo, pero continuó manteniendo su cigarrillo en la boca. Estaba sentada en la cama, con sólo una sábana cubriendo su cuerpo, la cual sostenía encima de su busto con la mano libre. Entrecerró los ojos para ver a Castor que, acostado a su lado, la escasa luz que entraba por la ventana resaltaba su torso desnudo y esbelto, mientras que sus piercings en las orejas brillaban insistentemente.
    - Da miedo… -dijo él al fin, sentándose al lado de ella, mientras cubría sus piernas con la sábana- Saber que la culpa fue mía…
    - Es lo de menos… -contestó ella- No importa quien tenga la culpa, lo que importa es si estás dispuesto a sobrellevar lo que hiciste, y a aprender de ello…
    - No es fácil, Iris… Siempre tengo esos malditos recuerdos de lo que una vez fui, y de los errores que cometí…
     - Entonces busca obtener algún provecho de ellos… -el gemelo la miró abriendo sus ojos, y ella se limitó a apagar el cigarro en el cenicero- Aprende de tus errores, Castor, y no escapes de tu pasado.
    Él ladeó el rostro, porque sabía que lo que la fémina le estaba diciendo, era lo que él había estado negándose a hacer durante todo ese tiempo. Y es que el simple hecho de ver a Paris, era el más doloroso recuerdo de la envidia insana que le tenía cuando chicos, y de cómo un sentimiento tan vulgar e indecoroso, los había llevado a su propia ruina.
    - ¡Maldición! –Castor se bajó de la cama, y comenzó a vestirse rápidamente.
    - ¿Qué pasa? ¿A dónde vas? –preguntó Iris.
    - Al departamento… No le avisé a Paris que volvería tarde…

    Mientas tanto, Paris estaba sentado en el sofá de su destartalado departamento, con las piernas separadas, las espaldas recargadas en el respaldar, y el brazo izquierdo sobre él, al tiempo que en su mano izquierda sentía como Dafne lo acariciaba, rogándole qué era lo que le había pasado.
    - Paris, por favor… -le dijo- No soporto ver todas tus marcas, y el dolor en tus ojos, y no saber qué es lo que te atormenta… Déjame ayudarte…
    Arrodillada en el piso frente a él, tenía la visión más perfecta que jamás había pensado del cuerpo del rubio. De torso marcado, y brazos musculados, las marcas en su mejilla derecha parecía ser cortes con metal, mientras todo su brazo derecho tenía una gran cicatriz que daba la sensación de haber desgarrado la piel al engancharse con algo.
    También tenía unas cicatrices en la parte derecha del torso, que salían desde abajo del brazo, pero éstas daban la sensación de ser quemaduras. Realmente Debería haber estado en un accidente horrible para tener todas esas marcas en su cuerpo, las cuales no desmerecían en absoluto su belleza.
    - Está bien… -dijo Paris, enfrentando sus esmeraldas, con la dual mirada de Dafne- Te voy a contar lo que pasó hace un año…
    Ella apretó su mano, y se preparó para escuchar.
    - Todo ocurrió la víspera de mi cumpleaños 21…


¡Esto es todo! Gracias por leer y nos vemos en el próximo artículo (que espero que sea el susodicho OneShot)...

Tags: literatura, novela, drama, hermanos, accidentes

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Aldair_88
Domingo, 10 de agosto de 2008 | 13:20
que bueno este cap?tulo, qued? con ganas de m?s xwinter debes prometerme no cortarlo en la mejor parte!!! no s? si aguanto una semana esperando...
Autor: BlueBrain
Lunes, 11 de agosto de 2008 | 5:56
Hay algo que me confunde.. ambos hermanos piensan que tienen la culpa por el fatal accidente xquest
Excelente esta entrega, ambos parece que van encaminando sus sentimientos y Dafne est? decidida a abrir el coraz?n de Paris. Me gusta esta historia, pero yo tambi?n quedo con ganas de leer m?s
Lunes, 11 de agosto de 2008 | 19:22
Muy bueno el cap?tulo!! Al fin los hermanos se animan a ser felices. Muy buena la historia, quedo con ganas de leer m?s porque es imposible preveer como continuar?
Lunes, 11 de agosto de 2008 | 23:41
me gusto mucho este cap, aunque me quede con ganas de mucho mucho mas.
espero con ansias el proximo
Martes, 12 de agosto de 2008 | 23:46
Hola!! Chicos muchas gracias por leerme!! Me hace muy feliz!! Les comento que Blue est? en lo correcto... ambos hermanos se echan la culpa ?pero alguno es realmente culpable?

 

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