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Domingo, 27 de julio de 2008

¡Hola a todos! Aquí traigo un nuevo capítulo de "Strenght", donde al fin podrán conocer algo del pasado de los hermanos... algo que ellos nunca cuentan. También a aparecido alguien más en la vida de Paris y de Castor. ¿Quién es? Mejor dejo de complicarlos. Antes del capítulo, les agradezco a todos los que leyeron el Shot "Revenge" que publiqué el jueves. ¡Muchas gracias!


    “- Conoces su verdadero apellido ¿cierto? –preguntó mientras su gatuna mirada se clavaba en la de Preston- Entonces podemos investigar sobre su pasado…”

    - Y así fue que llegué a este parque…
La chica hablaba, pero Paris parecía ido. Sin embargo, muy pronto ella se quedó callada con la mirada fija sobre el rubio, sin perder detalle de ese rostro níveo y de esas esmeraldas muertas. La cicatriz en su mejilla derecha, con arañazos que parecían recientes, parecía haber sido hecha hacía no mucho tiempo atrás… mas para ella, esa marca en el rostro masculino aumentaba la hermosura dramática del rubio.
- Ya te pregunté, pero… -titubeó en preguntar ya que recibió una mirada ofuscada del rubio que la miraba por primera vez en el día, pero su curiosidad le pudo- ¿Cómo fue… que te hiciste esa marca?
Inmediatamente el rubio se paró e hizo un ademán para comenzar a caminar, pero ella lo detuvo colocándose en frente, sin esperarse que él la tomara por el mentón rápidamente para obligarla a levantar la vista y mirarlo hacia los ojos. Después de todo, el le sacaba casi treinta centímetros de altura.
- Realmente eres una molestia… -le dijo- Te pasas tu tiempo preguntando cosas que no te interesan…
- Sí me interesan…
Ella movió el mentó zafándose del agarre, y tras hurgar en su bolso, le tendió una tarjeta a Paris. Como éste no la tomaba, le levantó la mano en contra del forcejeo del rubio, y se la dejó, para luego estirar sus brazos y poder atraer al joven tras agarrar su sudadera.
- Se me hace tarde, rubio… -le susurró en el oído- Nos vemos…
Y antes de irse, le dio un tierno beso en la mejilla, en el centro de su cicatriz, para luego desaparecerse en la plaza, seguramente rumbo hacia el café o la escuela. Sin embargo, Paris había quedado sin poder moverse. ¿Qué le haría pensar en darle un beso? Si después de todo, él era un asesino, él había acabado con la vida de su hermano, él los había arrastrado hacia ese barrio peligroso y bajo.
Saliendo de sus pensamientos recordó la tarjeta que ella le había dejado, y la miró tratando de encontrar algo interesante en ella. “Café Las Estrellas” decía el membrete. Estando a punto de arrojar el papel, se le ocurrió voltear la tarjeta, para ver escrita en ella, con una perfecta letra manuscrita y una inicial capital, un nombre… el nombre de la chica.
- Dafne… -leyó- Incluso sus nombres son parecidos…

    Eran ya casi las cinco de la tarde cuando el turno de Castor terminó, y este se las arregló para escaparse de Preston e Iris, quienes lo habían estado persiguiendo para preguntarle cosas personales que él no pensaba responder. Con la mochila que llevaba colgada de un hombro con sus libros, y vistiendo el uniforme de paramédico, decidió salir hacia su casa, porque nuevamente se había retrasado y no le había avisado nada a su hermano… y la última vez que eso ocurrió, nada bueno pasó.
    Acababa de traspasar el umbral del hospital, y esperaba mientras la reja automática de la entrada a Emergencias se corriera, cuando un par de motos con algunos hombres corpulentos se detuvieron delante de él.
    - ¡Cas, amigo! –dijo el que parecía ser el líder, mientras se sacaba el casco y dejaba al descubierto su identidad- ¡Pensaba que habíamos vuelto a perderte el rastro!
    - Milton…
    El rubio estaba helado. Era la segunda vez que tenía en frente a Milton Schwender, y debía reconocer que no era algo que le gustaba demasiado. Si bien en el pasado habían sido amigos, ahora realmente no quería tener nada que ver con él.
    - ¿Quieres venir con nosotros? -preguntó desde la moto, indicándole que podía sentarse en el asiento trasero- ¡Tienes que ponerte al tanto!
    - Pero…
    - ¡Vamos Castor! –contestó cambiando su tono de voz- ¿O es que ya no quieres juntarte con nosotros?
    - ¡No! No es eso… -se apresuró a justificarse. Después de todo, él sabía que a esa clase de personas no tenía que tenerlas en contra.
    - ¡Castor!
    Sin que él tuviera tiempo a reaccionar o darse cuenta de lo que estaba pasando, Iris se le colgó del brazo derecho, obligándolo a voltearse, para luego tomar el rostro del joven entre sus manos, y darle un corto beso en la boca, justo delante de todos los pandilleros.
    - ¡Te estaba buscando, amor! –dijo, haciéndole un gesto casi imperceptible al rubio- Nos están esperando, vamos...
    - Parece que tienes un compromiso… -refutó Milton, aún desde su moto.
    - Perdonen pero mi novio se viene conmigo…
    Ignorando los gestos y susurros del rubio, Iris volteó y comenzó a caminar hacia donde estaba Preston, mientras lo llevaba del brazo. Continuó alejándose lentamente, pero ella no bajó su guardia hasta que los pandilleros se hubieron ido, haciendo rechinar los motores de sus motos.
    - ¿Por qué hiciste eso? –preguntó Castor enojado, soltándose del agarre de Iris- ¡Fue demasiado peligroso!
    - ¡Que exagerado! –contestó ella, mientras encendía un cigarrillo, para luego soltar el humo en frente de Castor, obligándolo a retroceder- Es más que obvio el porqué: porque no quería que esos matones te llevaran.
    - Tienes que reconocer que esta vez ella tiene razón –agregó Preston, mientras le sacaba el cigarrillo de la boca, y lo tiraba al suelo para apagarlo.
    - Si me vas a dar la razón no me quites el cigarrillo, por favor… -volvió a encender otro- Vamos Castor… que te acompañamos a tu departamento…
    El rubio iba a decirle algo, pero calló al sentir que Preston le apretaba un hombro y le decía que le convenía más darle la razón que llevarle la contra. Maldiciendo el reloj que le mostraba que ya llevaba más de cuarenta minutos de atraso, apuró el paso sin dejar atrás a los otros.
    Casi media hora después, seleccionó la llave correcta de su llavero, y abrió la puerta, que emitió un agudo chirrido indicando que había sido abierta. Una vez que pasaron Preston y la morocha, Castor pasó las trabas, y dejando su bolso sobre el desgastado sofá, comenzó a buscar a su hermano.
    No tardó mucho en encontrarlo en su habitación, sentado en el suelo y con al espalda recargada en el lateral de la cama, mientras sostenía un álbum de fotos entre sus manos.
    - ¿Recuerdas el cumpleaños de Dallas, hermano? –le preguntó, sin mirarlo.
    - Sí… -sintió una punzada en el corazón al oír ese nombre- ¿Cómo olvidarlo?
    Desde atrás del marco de la puerta de la habitación de Paris, Iris y Preston observaban la situación, hasta que este le hizo un gesto a la fémina, indicándole que se iban de ahí. Se escabulleron como mejor pudieron, volviéndole a poner las trabas a la puerta, y dejando a los hermanos solos.
    Ya en la calle, Preston comenzó a caminar hacia su apartamento, al mismo tiempo que comenzaba a molestar a su amiga.
    - Castor te gusta… ¿Verdad? –afirmó dándole un codazo.
    - No molestes… -la fémina le dio la última seca a su cigarrillo, y sacó uno nuevo que encendió y comenzó a fumar al instante- Dime una cosa, Preston… ¿Tú no estás interesado en saber sobre el pasado de Castor?
    - Por supuesto -refutó mientras se ataba nuevamente la cola en su cabello- Pero Castor no nos va a contar nada… Lo único que me dijo, es que Pearson no es su apellido real.
    - Conoces su verdadero apellido ¿cierto? –preguntó mientras su gatuna mirada se clavaba en la de Preston- Entonces podemos investigar sobre su pasado…

“[…] Siempre todo parece borroso,
salvo cuando miras hacia el pasado […]”

    Tras una hora caminando, finalmente llegaron al edificio donde vivía Preston. En un barrio de clase media bastante diferente a donde habitaban los dos gemelos, el castaño tenía un modesto pero acogedor apartamento. Subieron con el ascensor hasta el sexto piso, y luego se adentraron en un ambiente ordenado y hogareño, bastante diferente a lo que Iris se había imaginado.
    Luego de preparar bebidas, y encender la computadora, buscaron una biblioteca de archivos de diarios en la red, y comenzaron a buscar noticias relacionadas con el apellido real de los hermanos: “Lancaster”.
    Pasaron un buen rato sin encontrar nada demasiado importante, a excepción de una gran cantidad de noticias y recortes que hablaban de la familia Lancaster, la más acaudalada del país, poseedora de una gran fortuna, gran cantidad de tierras, y dueña de dos empresas multinacionales de gran renombre.
    - Me cuesta creer que viviendo en ese barrio, Castor y Paris puedan tener relación alguna con estas personas… -dijo Iris, mientras sacaba otro cigarrillo- ¿Puedo fumar en la terraza? –preguntó señalando hacia el balcón.
    - Por supuesto… -Preston se levantó y le tendió su campera- Úsala que a esta altura hay mucho viento… Yo voy a continuar buscando, quizás encuentre algo…
    - Está bien… Gracias…
    Se miraron por unos segundos, quizás recordado lo que habían tenido en el pasado, pero muy pronto él giró hacia el otro lado, y se dirigió hacia la computadora, para continuar buscando algo que le dijera el porqué del comportamiento de esos dos hermanos.
    Las horas pasaban y continuaban buscando algo, pasando recortes de diarios por el monitor de la computadora, esperando encontrar algo en aquella biblioteca virtual, la más grande de su ciudad.    Sin embargo, casi a la media noche, Preston logró encontrar algo que les revelaría unos cuantos secretos.
    Se levantó de la silla trastabillando con los zapatos de Iris, y a oscuras se dirigió hacia el sofá donde la fémina se había quedado dormida, cerca de dos horas atrás. Colocó una mano sobre el brazo de la chica, y la movió lentamente, haciendo que esta soltara un quejido adormilado.
    - ¡Despierta Iris! -le dijo en voz baja, pero suficientemente audible como para que se despertara- ¡Que al fin encontré algo que nos servirá!
    - ¿En serio? ¿Qué encontraste? -preguntó levantándose, y alisándose los bucles con las manos
    - Ven y míralo por ti misma…
    Con cuidado la llevó hacia la computadora, para luego prender una de las luces, haciendo que a ambos les ardieran levemente los ojos, como consecuencia de pasar varias horas alumbrados sólo con la luz del monitor.
    - ¿Es esto? –Iris señaló un artículo de diario que se veía en la computadora.
    - Eso mismo… -indicó sentándose en una silla al lado de la fémina- Es un artículo de hace casi un año y medio, que salió en la sección de sociales del diario nacional…
    La chica se quedó en silencio mientras leía un artículo que parecía interminable, mientras su rostro se desfiguraba en sorpresa cada vez más y más, hasta que por fin terminó de leer, y se volteó hacia Preston.
    - ¿Estás seguro de que es esto? -preguntó- Aquí dice: “Por sucesos que la familia Lancaster se niega a dar a conocer al público” -comenzó a leer el artículo- “acaban de informar que con ayuda del abogado de la familia, han modificado el testamento, desheredando a sus primogénitos, dos gemelos de aproximadamente 20 años. Fuentes no declaradas aseguran que se debe a que uno de los dos fue el causante de un accidente automovilístico, mientras que problemas personales del menor hubieran sido el punto detonante”
    Iris se quedó en silencio. Quizás ahora entendía más la carga que ambos hermanos llevaban, ambos culpándose a sí mismos de la desgracia del otro, sabiendo que por alguna locura de la juventud, terminaron arruinando sus propias vidas.
    - Eso no es todo… -Preston corrió a Iris, y comenzó a leer otro artículo- Escucha lo que dice este artículo, de dos meses después del otro: “Tras la desaparición de sus primogénitos, la familia Lancaster ha asegurado que no es necesaria una búsqueda de la policía para hallarlos, y ha declarado que es superflua la necesidad de la prensa en encontrarlos, alegando que la heredera única y absoluta de la cuantiosa fortuna, será ahora Maria Lancaster, la menor de los tres hermanos, y la única mujer. Fuentes no declaradas anuncian que la misma familia alejó a los dos primogénitos”.
    - ¡No puede ser! -dijo Iris- Entonces realmente se trata de ellos… Castor y Paris realmente son los hijos mayores de la gran familia Lancaster…
    - Así es… Sin embargo, no pude encontrar nada acerca del accidente automovilístico de Paris…


¡Esto ha sido todo por hoy! Gracias a los que lo leyeron, a los que comentan, y recuerden que hay neuvas votaciones, relacionadas con los personajes de esta historia. ¡Nos vemos en el próximo artículo!

Tags: literatura, novela, drama, angustia, hermanos

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Domingo, 27 de julio de 2008 | 12:27
?Pero que bueno est? este cap?tulo!! Al fin se aclaran algunas dudas sobre el pasado de los hermanos. Excelente la trama.
Autor: Aldair_88
Domingo, 27 de julio de 2008 | 12:42
Muy bueno el cap, al fin Paris parece ir despertando y tenemos algunas pistas sobre el pasado de todos no solo de lo hermanos, ya ke parece ke Preston e Iris han tenido un romance. Me encanta esta novela, se me hace largo esperar una semama para el proximo cap.
Autor: Foxys
Domingo, 27 de julio de 2008 | 15:40
wiii, por fin nos das informacion :P jejeje muy bueno el cap como siempre xok
Lunes, 28 de julio de 2008 | 1:18
haaa q bueno q se pone esto, cada vez mejor.
Autor: BlueBrain
Lunes, 28 de julio de 2008 | 6:24
Estupendo cap?tulo!! Ya tenemos algunas pistas sobre los protagonistas, ?que es lo malo que habr?n hecho para perder la fortuna de sus padres? Muy intrigante la trama.
Lunes, 28 de julio de 2008 | 13:32
?Gracias por leer! La verdad que me sorprend? al ver tantos comentarios en este cap?tulo. La verdad es que sent? que era momento de ponerle algo de intriga a la trama... no se preocupen, ya tengo pensado un thriller largo largo para escribir, muahahaha... Aqu? pronto se develar?n m?s secretos... y problemas. ?Gracias por comentar, nuevamente! xangel

 

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