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Jueves, 17 de julio de 2008

  Hola! ¿Cómo están? Traigo el último OneShot de romance, y para el próximo cambio de género porque literalmente estoy harta de escribir romances. La idea para este me la dio un amigo, y como yo quería drama, le dejé tres finales diferentes. Así que ustedes elijan a dónde termina la historia para ustedes... Novedoso ¿verdad? Bueno, espero que les guste, y los dejo con la fichita técnica de este Shot, así después pueden leer tranquilos.



Nombre: "Destino"
Autora: yop, ThunderGirl_vw
Género: romance dramático, por el simple hecho de que stoy harta de los romances.
Dedicatoria: a Principe_Leo, más que nada porque él me dio la idea para el Shot.
Música: nada para este tampoco... T_T


    Se bajó del colectivo un poco preocupado. Si bien era la segunda vez que estaba en esa ciudad, esta vez estaba caminando solo, y lo que menos quería era terminar perdido, para que su hermano tuviera que ir a buscarlo. Miró su reloj, y se cercioró de que estaba llegando puntual, así que comenzó a caminar en sentido contrario de la mano de la calle, para llegar a la plaza donde había quedado en encontrarse con una chica.
    De cabello negro y lacio atado en una coleta bajo la nuca, torso formado y ojos marrones, Alex llamaba la atención por su porte tan seguro y confiado, caminando por una ciudad que no le era conocida, como si se desplazara por el más familiar de los ambientes. Sumido en sus pensamientos, llegó a la plaza y comenzó a mirar en todas las direcciones, tratando de dilucidar si su cita había llegado.
    En eso, su mirada se detuvo en una figura femenina que le llamó la atención. Recostada contra una columna que había en la plaza, la chica tenía las manos sostenidas en sus bolsillos, y el rostro inclinado hacia delante, de forma que el ondeado cabello castaño claro le cubría las facciones.
    Era ella… no había duda.
    Sólo se conocían por chat, ya que tras una larga historia que no sentía deseos de recordar, su hermano le había terminado de pasar el correo de la chica, y así habían comenzado a hablar. Sólo se conocían por fotos, y ahora que estaba de visita a la ciudad por invitación de su hermano, no había dudado en decirle que se encontraran.
    Armándose de valor, comenzó a caminar hacia la fémina, que parecía no haberse percatado de la existencia de nadie en aquella ruidosa plaza. Una vez que estuvo cerca, le tocó el hombro, con cuidado, para llamarla.
    La fémina alzó una mirada celeste y fría, cruelmente asesina de toda la buena intención del muchacho, como si éste la hubiera despertado de una realidad preciosa. Dejando al morocho helado por la mirada, ella se movió con lentitud gatuna para sacarse los auriculares que traía puestos.
    Sus miradas se cruzaron por unos instantes. La de él sin saber que decir, y la de ella, cada vez más alegre y brillante, como la de alguien que se encuentra con un amigo después de mucho tiempo.
    - ¿A… Alex? –preguntó ella, con duda, y cambiando su sórdida mirada por una exuberantemente alegre.
    - ¿Maia?
    Sin siquiera atreverse a moverse, y dudando hasta en la forma en que debían saludarse, se quedaron mirando por un momento, analizándose mutuamente, reconociéndose y tratando de guardar esa imagen, porque sabían muy bien que sólo se verían por ese día.

    - ¿Eh? ¿Tu hermano los invitó?
    Había pasado casi una hora desde que se habían encontrado, y caminando sin rumbo habían terminado en una heladería, hablando de muchas cosas, pero al mismo tiempo de nada.
    Con la cuchara en la boca y, mientras formulaba esa pregunta, Maia se había encargado -inconcientemente- de dejar sin palabras una vez más la joven muchacho que intentaba contarle el motivo de su arribo a la ciudad.
    - Así es… -respondió asintiendo, mientras devoraba una cucharada de su helado- Quería presentarnos a su novia, y de paso mostrarnos el nuevo departamento al que se mudó, por lo que terminamos viniendo para acá…
    - ¿Su novia? ¿La que estudia Ciencias Económicas? –Maia pasó su lengua sobre el helado, atrayendo la atención de Alex, quien se esforzó por disimular- ¿Cómo se llama?
    - Darla… -guardó silencio tratando de recordar el apellido- No me acuerdo el apellido…
    - ¿¡Darla Vander!?
    - ¡Esa misma! –miró la expresión de sorpresa en el rostro de la chica- ¿La conoces?
    - Esa chica es amiga de la facultad de mi hermano… -comenzó a explicar, dejando de comer su helado- Ella lo invitó el año pasado a una fiesta, y él me llevó a mi. Después, el me presentó a Darla, pero ella estaba con su novio, y el comenzó a decirme que le quería dar mi correo a su hermanito… -suspiro- Y ya sabes el resto de la historia…
    - Así que fue ella la culpable de que comenzáramos a hablar…
    Se quedaron en silencio. Después de todo, la estaban pasando de maravilla, y no tenían porqué detenerse a pensar en el cómo y porqué se habían conocido… eso era algo del destino, y ninguno lo iba a criticar.
    En silencio, el morocho volteó para ver que Maia estaba seleccionando el chocolate del helado, para luego acercarse la cuchara con delicadeza, tornando ese simple hecho, en algo casi pecaminoso.  Sin embargo, ella sentía que Alex la observaba...
    - ¿Qué sabores pediste? –preguntó ella, volteándose en la silla, para quedar de frente al muchacho.
    -  Vanilla y Crema del Cielo… -se giró para quedar frente a la chica- ¿Y vos?
    - Frutilla y Chocolate… ¿Quieres probar?
    Esa era la oportunidad que tanto había estado esperando Alex: había meditado una y otra vez, pero finalmente se le presentaba en bandeja de plata. Tranquilamente, observó como ella separaba una parte del chocolate con la cuchara, y luego se la ofrecía con una sonrisa, que el morocho devolvió ampliamente.
    Con suavidad tomó la mano de la fémina que sostenía la cuchara, y con el índice de la mano derecha quitó el helado, para luego, con una agilidad pasmosa, tomarla de la nuca y acercarla dulcemente hasta pasarle el helado por los labios, y luego besarla y deleitarse con esa mezcla de sabores, permitiéndole a sus bocas conocerce.
    Lentamente, comenzaron explorar más la dulzura del momento, acentuada por el frío chocolate que aún permanecía en sus bocas, haciendo que Alex la acercara por sus hombros, y ella le acariciara el cuello con su mano derecha. Poco a poco, el aire comenzó a faltarles, y debieron separarse lentamente.
    Sin embargo, Maia estiró su cuchara, y tomó parte del helado de vainilla del chico, quien la miraba sorprendido. Después, se lo llevó a la boca para atraparlo con sus labios, y acercarse al morocho, para esta vez probar otro sabor del helado.
    - Bonita forma de comer el helado… -dijo él sonriendo al separarse, mientras le acariciaba la mano.
    - Cierto, cierto… -se miraron a los ojos- Pero fuiste tú quien empezó…
    Se volvieron a quedar un rato más en silencio, sin animarse a decir nada. Quizás eso fue lo que cambió el destino. Minutos después, y tras ver mucha gente caminar, Maia sintió deseos de ir a pasear.
    - ¿Vamos a caminar, Alex?
    - Dale… Vamos…
    Y así se les fue la tarde: caminando de la mano, mirando locales, ojeando libros en una librería, escuchando música en una casa de venta de discos, viéndola probarse ropa en las casa de moda… Quizás fue demasiado perfecto, pero fue culpa del destino que sólo fuera por ese día, fue culpa del destino que terminara así.
    Junto con el atardecer, llegó la hora en que ambos sabían que tenían que despedirse, sabiendo que era muy probable que nunca más pudieran volver a verse. Se quedaron parados uno frente al otro, en la misma plaza, en el mismo lugar donde habían cruzado sus primeras palabras. Irónico. El destino era irónico. No sabían que decirse, ni qué hacer, ni cómo reaccionar. Había tantas cosas que cruzaban por sus mentes, pero no las iban a decir.
    - Fue… -la voz de Maia titubeó- un gusto… haberte conocido…
    Quizás ni siquiera volvían a tocarse.
    - Sí… -la voz de Alex era ronca- A mi también… me gustó…
    Quizás ni siquiera volvían a hablarse.
    - Nos estamos viendo…
    Quizás ese era el adiós.
    Maia sonrió, y se dio vuelta para comenzar a caminar hacia la parada del colectivo. De pronto, Alex sujetó su brazo firmemente, y luego la obligó a girar hasta quedar de frente a él, para atraerla delicadamente por la cintura, y volver a deleitarse con sus labios, en un beso cada vez más salvaje. Con delicadeza, ella alzó sus brazos y los enredó en el cuello del morocho, y permanecieron así abrazados aún después de unos minutos.
    Definitivamente ese era el adiós.
    Quizás… el destino se había equivocado con ellos.



2 años después
    - ¡Deja de revolcarte en el asiento de mi auto!
    La poderosa voz de Maia hizo que los dos niños de siete y ocho años que estaban sentados en su auto, la miraran con los ojos abiertos y llenos de lágrimas, mientras ella continuaba quejándose de la situación.
    - ¡Rage! –le dijo a su mejor amiga- Dime porqué tienes que cuidar de tus sobrinos, y cómo es que me vi involucrada yo también…
    - ¡No te quejes tanto! –contestó al aludida, mientras le pasaba la mano sobre la cabeza a su amiga- Es que mis tíos tuvieron una reunión de emergencia, y me pidieron que los cuide… y como no quería venir sola…
    - Ahí es donde me veo involucrada yo ¿verdad? –terminó de bajar a los chicos, y cerró las puertas.
    - Exactamente…
    Casi diez centímetros más alta que Maia, Rage tenía el cabello rojo y lacio, ojos verdes y piel blanca, y siempre esbozaba una sonrisa. Sin embargo, Maia se notaba que había crecido con el paso de los años: tenía la piel un poco bronceada, el cabello más oscuro, y sus glaciales ojos celestes eran los únicos que habían resistido al tiempo.
    Media hora después, y con los sobrinos de Rage caminando delante de ellas, ambas pudieron al fin hablar tranquilas. Se conocían desde que tenían 14 años, y desde entonces habían sido inseparables, entendiéndose sólo con las miradas. Y eso mismo era lo que le decía a la colorada, que su amiga no estaba del todo bien.
- Así que terminaste con Diego, ¿verdad, Maia?
    - Si… -contestó, mientras se pasaba la mano por el cabello, acomodándose el flequillo- La relación estaba muy desgastada ya… Después de todo –suspiró- un año y medio fue mucho tiempo…
    - Esa no fue la causante de la ruptura, así que no te trates de convencer a ti misma de eso…
    - ¡Oye! –la castaña alteró al escuchar esas palabras- ¿A que te refieres con eso, Rage?
    - ¡Lo sabes muy bien a que me refiero! –contestó inflexible dejando de caminar, pero luego suavizó el tono de voz- Aún no lo has olvidado ¿verdad? Al chico ese…
    Maia ladeó la mirada, y observó a los sobrinos de su mejor amiga caminando a lo lejos. Se acomodó la capucha de la campera en los hombros, y luego enfundó sus manos en los bolsillos. Ese silencio necesitaba tomárselo antes de responderle… aún cuando Rage era su mejor amiga.
    - No… -respondió volviendo a enfrentar con al mirada, las esmeraldas de su amiga- Supongo que encuentros pasajeros como ese, deberían olvidarse, y más porque ya hace dos años de eso… -guardó silencio, y luego continuó- Pero es entendible, yo era muy chica, sólo tenía 17 años, y supongo que de alguna forma…
    - Deja de mentirte… -interrumpió- Bien sabes que no es por eso… Dentro de ti, todavía esperas encontrar a alguien como él… ¿o no?
    - Desgraciadamente para mí, tienes razón… una vez más…
    - ¡Tía! ¡Tía!
    La voz de los dos pequeños comenzó a sonar cada vez más cerca, hasta que ambos terminaron colgados del jean de la colorada, quien hacía esfuerzos titánicos por sacárselos de encima.
    - ¿Qué pasa? –preguntó cansina- No griten, por los dioses, calma…
    - ¡Upa! –contestó la pequeña- ¡Quiero que me cargues!
    - ¡Ya estás grande para eso!
    Maia se dio cuenta de que Rage no quería cargar a sus sobrinos, así que le llamó la atención a la pequeña.
    - ¿Quieres que yo te cargue? –la niña la miro sonriendo- Bueno… salta a mi espalda…
    Haciéndole un gesto de que no se preocupara a su amiga, la castaña se agachó, y muy pronto la niña estuvo subida a sus espaldas, jugando con la capucha de la campera, la cual tenía piel falsa en los bordes, como una verdadera campera esquimal.
    Mientras intentaba detener a la niña, Maia vio una silueta conocida que se acercaba caminando al lado de alguien más. Sin embargo, justo cuando iba a poder enfocar a esa persona, la niña le colocó la capucha quitándole toda la posibilidad de ver, y obligándola a agachar la cabeza.
    - Rage… ¡Rage! –llamó a su amiga- ¿Lo viste?
    La colorada se dio vuelta, quedando frente a su amiga, para ver como un chico morocho de torso formado, y postura confiada, se había detenido a casi treinta metros de ellas, dándoles las espaldas, con otro joven delante de él.
    - Está ahí… -contestó ella- ¿Ése es… él?
    - No sé… no alcancé a verlo…

    - Acaba de bajar la niña…
    El más alto de los dos varones sacó un atado de cigarrillos, y con tranquilidad encendió uno, para luego enfocar a su hermano, que lo había obligado a detenerse. Quizás esa chica era la que le había afectado tanto a su hermano.
    - Alex… -dijo dándole una seca a su cigarrillo, y luego soltando el humo con parcimonia- ¿Estás seguro de que esa es ella?
    - Sí… Nunca me olvidaría de ella…
    El morocho perdió su vista en la nieve que comenzaba a caer pacíficamente, inundando toda la peatonal con un dejo blanquecino.  Luego sonrió, y enfocó con sus ojos marrones, a su hermano, que parecía más tranquilo que nunca.
    - ¡Por dios, Alex! –se quejó el mayor- Ya tienes 22 años, anímate y ver a hablarle… Que no pierdes nada con saludarla…
    - ¿Seguro?
    - ¡Seguro! –arrojó el cigarro en la nieve- Mejor aprovecha ahora que se quitó la capucha…

    - Viene para acá, Maia…
    La castaña se tensó al escuchar esas palabras. Estaba nerviosa, y el eco de las pisadas que se acercaban, para ella eran el único sonido existente en esa concurrida peatonal. De pronto, vio que Rage estaba sonriendo, y sintió una mano que le tocaba el hombro dulcemente, invitándola a darse vuelta.
    Se giró con lentitud, y creyó que su sangre dejaba de fluir al ver a aquel morocho de ojos ambarinos y cabellos negros delante de ella, sonriéndole como aquél día hacía ya dos largos años. El tiempo también había pasado para él, ya que parecía haber perdido unos kilos de peso, y tenía ojeras un poco marcadas.
    Mas él la veía preciosa. Con jeans ajustados, botas sobre el pantalón, y la campera negra ajustada, el cabello castaño más oscuro y los mismos ojos celestes, Maia parecía estar igual.
    - ¿Alex? –preguntó ella.
    - Hola, Maia…
    - ¿Qué… qué estás haciendo… acá?
    - Ahora vivo en esta ciudad… -miró de reojo a Rage que observaba tras ellos, y luego volvió a mirar a su castaña- Mi hermano se casó, así que mi familia se mudó a la ciudad…
    Quizás esa era una nueva oportunidad.
    - Hace mucho tiempo que no hablábamos…
    Quizás ahora tenían otra posibilidad.
    - ¿Quieres ir a tomar un helado?
    Quizás esta vez dirían las palabras.
    - Me encantaría.
    Quizás… el destino no se había equivocado.



5 años después
    - ¡Me voy!
    La maleta rebotó sobre la cama cuando ella la azotó para cerrarla. Estaba tratado de ser fuerte, y de no arrepentirse de que lo que estaba por hacer, pero dentro de ella sabía que era lo correcto.
    - ¡Maia, espera!
    Alex se acercó y tomándola por la muñeca, la acorraló contra la pared, para que pudieran hablar. Pero la impresión fue demasiado… ella estaba llorando. Triste, sorprendido, sin palabras para describir lo que sentía, aflojó la tensión en la muñeca de la fémina y se alejó unos pasos hacia atrás.
    - Lo siento…
    - Alex… No te disculpes… Yo también tengo la culpa… -cerró los ojos y las lágrimas se detuvieron- Estos cinco años que estuvimos juntos, fuero hermosos… Pero nunca pudimos ser sinceros con nuestros sentimientos…
    - ¿A dónde te vas a ir?
    - Me voy a Francia a un intercambio junto con Rage…
    - ¿Vas a volver?
    - No se… Quizás sí… Quizás no…
    Ella se acercó lentamente, y enredando sus brazos en el cuello masculino mientras él la tomaba del talle, se permitieron disfrutar del último beso, para luego irse y probablemente no volverse a ver.
    Sólo cuando la puerta se cerró, Alex se dio cuenta que entre ellos faltó el diálogo, que nunca había tenido oportunidad de decirle cuanto la quería y cuánto ella significaba para él.
    El destino nunca se equivoca. Quizás fue por eso que los puso a prueba, para que supieran si de verdad podrían estar juntos… y ellos mismos escribieron el destino que ahora los estaba separando.
    Sentado en el borde de la cama, recordando esos cinco años perfectos que había vivido, se hizo una promesa para sí: nunca más volvería a evitar decir algo… no quería volver a arrepentirse por no decir lo que sentía, no quería dejarla ir… no por una segunda vez, sabiendo que quizás no hubiera una tercera.
    - Te quiero… Siempre te quise…
    Las palabras resonaron en el vacío de la habitación, y fue así que prometió esperarla, buscarla, pero volverla a encontrar, porque ahora sabía que ella era dueña de la mitad de su corazón, y que no podría vivir sin esa parte.
    El destino no se equivocó…
    Él no iba a permitir que eso sucediera.


¡Eso fue todo! Les comento que en la última parte lloré como una condenada mientras lo escribía. No se si quedó bueno, pero a mi me emocionó (si ya sé: pedazo de pedazo de 20 años, llorando por tonterías como esta... sin comentarios al respecto). Espero que les haya gustado, y que me digan con que final se quedan. ¡Nos vemos en el próximo artículo!

Tags: literatura, cuento, one-shot, shot, romance, drama

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Jueves, 17 de julio de 2008 | 1:31
me encanto la historia por dios, q conmovedora. estoy sin palabras y eso es algo muy dificil de lograr.
gracias por la dedicatoria, me gusto muchisimo.
Autor: BlueBrain
Jueves, 17 de julio de 2008 | 6:55
Estupenda historia!! Yo tambi?n me emocion?, me hubiera gustado que quedaran juntos. Bellisima historia de amor. Te felicito
Jueves, 17 de julio de 2008 | 18:48
Sos como Gardel, que cada vez canta mejor, vos, cada vez escribis mejor!!
Preciosa historia, muy tierna, si tengo que elegir elijo el segundo final cuando vuelven a encotrarse y quedan juntos.
Te felicito, de las m?s lindas historias que has escritoxsi
Autor: Aldair_88
Viernes, 18 de julio de 2008 | 5:50
Ke bonita y ke triste esta historiaxcry muy dulce y me hizo llorar, ke buena eres escribiendo, gracias por compartirlo con nosotros
Viernes, 18 de julio de 2008 | 14:07
?Hola! ?Much?simas gracias por leerme! Me alegro que les haya gustado, yperd?n a todos por haber escrito una historia as? de triste, pero quer?a cortar un romance, de una vez por todas :D
Gracias por acompa?arme, y nos vemos en el pr?ximo art?culo!!
xangel

 

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