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S?bado, 12 de julio de 2008

Hola! Al fin otro capítulo! Pateé toda la semana -de exámenes- para que llegara este dia para poder escribir la historia. Antes de dejarlos con la lectura, les agradezco a todos los que leyeron el OneShot "Rojo vs Azul", porque ese es muy importante para mí. Muchas gracias por leer siempre! ¡Éxitos!

“y aquella frase rondando su mente, era una sentencia de muerte en vida, grabándole con fuego la culpa en sus huesos, para que nunca más pudiera volver a sonreír”.

    - ¿Te encuentras bien?
    La voz de la mesera se escuchaba cada vez más nítida, mientras el rubio divagaba en sus pensamientos, con la mirada ida, y las pupilas dilatadas, como si estuviera viviendo el más terrible infierno en vida.
    - Hey… ¿Qué te pasa?
    La morocha vio que el rubio tenía la mano derecha sobre la barra, y el rostro inclinado hacia la izquierda, sin mirar a nada en concreto, así que decidió llamarle la atención de alguna manera. Colocó su mano sobre la del chico y la apretó un poco, pero como este no reaccionaba, lo tomó suavemente del rostro, y lo movió lentamente hasta que sus miradas se encontraron.
    - ¿Estás bien? -preguntó ella por tercera vez.
    De un manotazo le sacó la mano del rostro, y ella se asustó, inclinándose un poco hacia atrás. Había algo en ese chico que le llamaba la atención, y no eran sus bellas facciones, ni su cuerpo alucinante… sino que era la mirada, esos jades tan oscuros, casi muertos, que denotaban que algo le faltaba.
    - Lo… lo siento… -se disculpó- ¿Quieres algo… de beber?
    - Esto… -él la enfocó con sus ojos, y se percató que era muy parecida a cierta persona, nada más que de contextura más pequeña- Quiero… -miró hacia la barra para encontrar algo- Café…
    La chica comenzó a preparar el café, mientras trataba de sacarle conversación a Paris, quien se limitaba a responder con monosílabos, perdido en el andar de la chicuela, quien le resultaba cada vez más embriagante.
    De curvas justas, y piel blanca, no llegaba al metro sesenta de altura. Tenía el cabello lacio cortado en capas, y las manos más finas y suaves que había visto en toda su vida. Se dio cuenta de que ella le hablaba pero, sumido en sus pensamientos, no escuchó nada, hasta que se dio cuenta de que la chica estiraba una mano hacia el rostro del joven.
    - Esa cicatriz es muy… grande…
    Con cuidado, rozó la marca desde arriba hacia abajo con dos de sus suaves dedos, dejando a Paris petrificado, quien se estremeció al sentir el tacto de la fémina, sobre esa parte de su rostro que tan a menudo lastimaba el mismo. Sin embargo, ese tacto lo asustaba, lo inhibía, le traía recuerdos que no quería soportar… no podía hacerlo…
    Cerró los ojos, y apartando con fuerza la mano de la chica de su rostro, se levantó raudamente para salir hacia algún lugar más despejado a la mayor velocidad que sus piernas le permitían, porque esa voz, esos recuerdos, esa noche… eran demasiado, lo que le había hecho prometer, y aquella frase rondando su mente, era una sentencia de muerte en vida, grabándole con fuego la culpa en sus huesos, para que nunca más pudiera volver a sonreír.
   
    Recostado en el sofá con desgano, la mano izquierda sobre su cabeza, y sosteniendo un libro en la derecha, Castor pretendía estudiar, mientras que lo único que cruzaba en su mente era lo que le había dicho Paris esa mañana. Aún no entendía porque su hermano había querido salir pero, de algún modo, eso lo hacía feliz.
    De pronto, alguien golpeó la puerta con insistencia. Pensando que podría ser el rubio, el gemelo se levantó raudamente de su asiento, y se dirigió hacia la mirilla, para observar con desgano que se trataba de Preston. Corrió la cadena de la puerta, deslizó la llave, y abrió mostrando la mejor sonrisa que pudo.
    - ¿Pasó algo? -preguntó al ver el gesto del castaño.
    - Hubo un incendio en el norte de la ciudad, y del Hospital llamaron a todos los paramédicos, así que me mandaron a buscarte… -lo tomó lo la muñeca, y lo empezó a jalar- ¡Vamos! ¿O es que no vienes? Además son horas extras bien pagas, y que yo sepa te falta dinero, como a todos…
    - Es que Paris… -murmuró mientras alcanzaba a tironear su campera, las llaves de la casa y la billetera- Paris salió y…
    - Tu hermano está bien… No te preocupes…
    La no muy forzada discusión continuó por unos momentos, y muy pronto el rubio estuvo abajo del edificio donde vivía, colocándose el casco que Preston le daba, para posteriormente subirse a la moto de su amigo y dirigirse al Hospital. Después de todo, eran horas extras que no le venían mal… quizás con eso iba a poder comprar comida diferente, ya que últimamente no estaba ganando bien.
    Preston aceleró cuando vio que no venía nadie, y salió rápidamente hacia el Hospital, mientras de camino se encargaba de sermonear a su amigo, diciéndole que se preocupaba demasiado.
    Tras haber estado más de una hora divagando por la calle luego de salir corriendo de aquel lugar, Paris llegó al viejo edificio donde vivía. Empujó la desvencijada puerta, y comenzó a subir por la escalera que lo llevaba al segundo piso, donde estaba su departamento.
    Al llegar, recordó que no tenía la llave para entrar, ya que nunca le había pedido a su hermano una copia, así que no le quedó más remedio que golpear la puerta. Al cabo de un rato, como nadie abría, volvió a golpear la puerta, pero nuevamente nadie salió a abrirle.
    Agachó el rostro, y su lacio y blondo cabello ocultó las lágrimas que amenazaban con salir de sus jades. Sonrió lentamente, y comenzó a bajar las escaleras. Después de todo, que Castor hubiera abandonado su carrera y que ahora vivieran en ese barrio de clase casi baja, era culpa suya.
    - Es lógico que Castor se haya ido… -murmuró despacio, y comenzó a caminar sin rumbo fijo.

“[…]Creo que estoy enloqueciendo…
¿A dónde fuiste? ¿Y qué es lo que encontraste?[…]”

    Mientras tanto, Castor se encontraba en al sala de emergencias del Hospital, bajando a un herido de la ambulancia, mientras Preston le explicaba a los doctores la situación por la que había pasado, y que lo habían revivido en la ambulancia. Luego de dejar al hombre, los dos amigos e Iris, volvieron a la ambulancia para retornar al lugar del incendio, ya que muchas personas todavía necesitaban cuidados médicos, y no había casi paramédicos.
    - Estás preocupado…
    Ubicada en la parte trasera de la ambulancia junto con el rubio, Iris parecía la paciencia personificada, ya que permanecía inmutable ante esa situación. Sentada con las piernas cruzadas, vestida con el pantalón azul y la camisa blanca del uniforme, la morocha se veía ensordecedoramente femenina, siempre luciendo esa cantidad casi exagerada de delineador en sus ojos, que los resaltaban de forma gatuna y hechizante.
    - Es verdad… -dijo el rubio, desviando la mirada, mientras estiraba sus dedos para tocarse los aros que tenía en las orejas- Es que hace más de un año que Paris no salía solo…
    - Quizás sintió ganas de caminar… -dijo Preston, que mientras conducía, esquivaba los autos a la perfección- No te preocupes…
    - Tampoco tengo forma de comunicarme con él…
    - Ya llegamos… -anunció el castaño, estacionando de forma agresiva, en el primer espacio que encontró.
    - No te preocupes, rubio…
    Iris le sonrió, y quizás fue eso lo que lo tranquilizó… al menos por unos momentos.

     Y ahí estaba. El único día que salía temprano del café, y el cielo se había nublado, y amenazaba con llover. Se paró en la mitad de la vereda, y colocando una de sus pequeñas manos sobre sus ojos, entrecerró sus párpados para poder ver el cielo a la lejanía.
    - Hay refucilos…
    Suspiró. Tampoco tenía forma de cambiar el clima, así que la morocha decidió ir a la plaza donde la llevaba su abuelo cuando ella era chica: estaba segura que llovería, pero eso no la iba a detener, así que continuó caminando unas cuadras, hasta que al fin llegó a la plaza.
    Al llegar, decidió seguir el sendero de ladrillos que había, porque ese la llevaba directamente al corazón del lugar, donde estaba la fuente en la que ella solía arrojar monedas para que los deseos se cumplieran. Sin embargo, al llegar, vio que había una silueta conocida en uno de los fríos bancos de mármol.
    Se trataba del rubio que había visto esa mañana en el café. Sentado con las piernas separadas, y el brazo izquierdo apoyado en una de sus rodillas, tenía el rostro inclinado hacia delante, y estaba rasguñando la cicatriz de su rostro.
    Al ver esa escena, la chica se acercó casi trotando, y tomó la mano del joven, quien la miró con la duda en sus ojos enrojecidos, que denotaban que había estado llorando.
    - Te vas a lastimar así, no lo hagas… -le suplicó.
    - Déjame… no te importa…
    Trataba de hacer fuerza con el brazo, pero los ensordecedores truenos que surgían del grisáceo firmamento, le impedía escuchar los ruegos de la chica. Era demasiado: esas marcas… quemaban.
    La lluvia comenzó a caer espesa y poderosa desde el cielo, limpiando la sangre que tenía en su mejilla, pero aún así, continuó forcejeando con la chica, que le suplicaba que no se lastimara.

    - ¡Me voy!
    - ¡Castor, espera!
    Preston lo tomó del brazo, ya que solía ser la única forma de detenerlo en sus ataques de locura y preocupación, e intentó voltearlo, pero el rubio dio vuelta la muñeca con una agilidad pasmosa, y terminó él sosteniendo a su amigo.
    - Voy a buscar a mi hermano, y no vas a detenerme…
    - No lo pienso hacer… -contestó Preston, sacando la mano de su amigo- Vamos a buscar mi moto… Yo te acompaño…
   
    - ¡Cállate!
    El rubio aventó su brazo mientras se paraba, empujando a la chica, quien retrocedió asustada unos pasos, con sus ojos clavados en la iracunda, pero triste, mirada jade del joven, que avanzaba hacia ella. Sin preocuparse por la pérfida lluvia que los mojaba hasta los huesos, Paris se acercó a la chica, tomándola del mentón y alzándole el rostro, para que pudieran verse.
    - ¿Por qué tienes tanta curiosidad? No me conoces… -su voz sonaba casi ronca- ¿Por qué te empeñas en hablarme?
    Ella no se animó a decir nada. La mirada en los ojos de ese chico… trasmitía una profunda tristeza y soledad.
    - Olvídate de mí…
    Y se fue… No le importó abandonar a esa desconocida en una plaza tan solitaria. En ese momento, solo quería que la lluvia limpiara sus recuerdos.


¡Y aquí lo dejo! Según mi diagrama, tendrán que esperar al próximo capítulo para enterarse algunas cosillas de Castor... y bueno, de Paris que puedo decirles... Está medio deprimido, ténganle paciencia. ¡Gracias por leerme! ¡Nos vemos en el próximo artículo!



Tags: literatura, novela, drama, gemelos, hermanos

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Aldair_88
Domingo, 13 de julio de 2008 | 5:46
Me gust? mucho este cap!! Paris est? incorporandose poco a poco a la vida. Me gusta tu forma de escribir, ha cambiado desde tu primer novela, me gusta como describes las situaciones y los sentimientos. Es un placer compartir estas historias. Eres muy buena. Te felicito
Domingo, 13 de julio de 2008 | 10:43
Muy buen cap?tulo!! Pobre ni?o, tan triste, espero que su nueva amiga lo ayude. Me intriga que es lo que lo llev? a ese estado de depresi?n.
Te felicito por la trama, cada cap?tulo es m?s interesante que el anterior.
Autor: BlueBrain
Lunes, 14 de julio de 2008 | 7:01
Me gustan mucho las frases que pones cuando empiezas el cap?tulo, definen en gran parte los sentimientos de los personajes. Verdad que has cambiado mucho en tus escritos, has crecido mucho como esritora y es un orgullo el haber sido testigo de ello.
Te felicito por esta nueva novela, de trama tan humana y sencible.
Lunes, 14 de julio de 2008 | 12:09
?Muchas gracias chicos! Realmente me alegro que les guste, y Blue muchas gracias por fijarte en las frases que puse al principio, que las busco a lo largo del cap?tulo exclusivamente para eso.
Gracias tambi?n a Niisan y Aldair pot leerme siempre!!
xlove
Martes, 15 de julio de 2008 | 23:59
como me gusta esta historia, esta muy bien desarrollada. la verdad todos los capitulos me gustan muchisimo, segui asi, la historia esta quedando muy buena.
Autor: Leona_Negra
Lunes, 06 de octubre de 2008 | 20:22
wow... pobre chica que sustos le han pegado pero es muy dif?cil resistirse a hablarle al due?o de una mirada como esa....

como siempre me encant? el capi, por ahora me voy a seguir leyendo n_n
Autor: May
Domingo, 04 de enero de 2009 | 13:44
Jejejeje, me gustan tus personajes, me recuerdan un poco a los de una historia que escrib? hace mucho, as? que me siento familiarizada xlove

 

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