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Domingo, 29 de junio de 2008

¡Chicos! Al fin les traigo el primer capítulo de esta nueva historia. Les comento que el nombre de los protagonistas viene dado por Castor y Pólux... pero como el nombre de Pólux no me gusta, lo cambié por Paris, también por aquel personaje de la guerra con Troya. Sin embargo, otros dos protagonistas tienen nombres cuyas iniciales recuerdan a Damón y Pitias. En fin, los dejo con la lectura, y espero que les guste.


    "- Paris… vive… vive mi parte también…   
    Y esa mano… nunca más volvió a acariciar su rostro".


    Era de noche, el camino estaba oscuro… Sin embargo, la sonrisa de esa persona a su lado era lo único que necesitaba para ser feliz.
    - ¡No lo puedo creer! -dijo- ¡Les ganaste!
    Sentado en el asiento del acompañante, miró por el espejo lateral del auto, y comprobó que no los seguían. Se giró hacia el otro lado, y vio que esa persona sonreía ampliamente… y se sintió feliz. Sus ojos verdes desbordaban la alegría que sus palabras exhibían, y su blondo cabello brillaba por las escasas luces de la carretera.
    - No… Les ganamos –le contestó quien conducía- Nosotros dos juntos, les ganamos…
    Ambos voltearon para encontrar su mirada con la del otro. Unos, eran zafiros oscuros y calmados, tranquilos y apasionados al mismo tiempo, que le sonreían y brillaban sólo para él. Los otros, eran verdes esmeraldas, brillantes y decididas, confiadas y altaneras que mostraban una mirada llena de vida.
    Aquella persona que conducía tomó con su mano derecha la izquierda del rubio, y la colocó sobre la palanca de cambios del coche, recibiendo una mirada esmeralda llena de preguntas.
    - Así me ayudas a conducir… -le explicó- Como cuando éramos niños.
    No respondió. En silencio, continuaron así por unos minutos, mientras hablaban y reían, felices por haber ganado esa carrera, felices por haberlo hecho juntos… felices simplemente por estar ahí.
    Pero de pronto algo pasó. Algo los chocó, empujándolos al vacío, a la oscuridad… a la desesperante agonía, al saber que el tiempo no se puede volver hacia atrás, y que las cosas no van a cambiar… al saber que la culpa fue de suya, y nada más que de suya.
    No supo -o no quiso saber- qué fue lo que pasó en esos instantes, sólo que ese rubio de vivas esmeraldas despertó siendo otro, con su mejilla izquierda sangrando, el cinto de seguridad cortándole bajo el brazo.
    Salió del auto como pudo, percatándose de que había chocado de frente contra un árbol, y que algunas personas había a su alrededor. Sin embargo, sólo le importaba una: aquel ser dueño de esos zafiros en los que solía perderse en miradas infinitas.
    Corrió hacia el lado del conductor, y comenzó a jalar la puerta con todas sus fuerzas, pero estaba derruida, y logró arrancarla por la desesperación. Vio a esa persona inclinada sobre el airbag abierto, con un gran pedazo de metal incrustado en su hombro, y la cabeza sangrando.
    El rubio se abalanzó desesperado, enganchando su propio brazo con el metal, cortándose desde el hombro hasta el codo del lado izquierdo, pero pudiendo liberarlo, para alejarse del auto, y caer sentado en el suelo, con ese hermoso par de zafiros ocultos tras los párpados.
    No se animaba… no podía decir nada…
    Esa desesperación… era agobiante…
    - Paris… -dijo al fin abriendo los ojos azules, y volteando su rostro para ver el del rubio.
    - No digas nada… -sollozó, con las lágrimas saliendo e sus ojos- Vas a estar bien…
    Las manos del rubio sostenían su espalda, y la otra le tomaba de la mano, como obligándolo a permanecer con él. Pero la soltó, para tocar la herida en la mejilla del dueño de esas esmeraldas, ahora cada vez más oscuras y desesperadas. Le acarició el rostro, sintiendo como el otro sollozaba cada vez peor.
    - Paris… vive… -comenzó a toser, pero se recuperó levemente- Se feliz y vive…
    - No… no digas eso… ¡No lo permito!
    - Paris… vive… vive mi parte también…   
    Y esa mano… nunca más volvió a acariciar su rostro.
    Y sus lágrimas caían surcando sus mejillas… eran frías… frías… frías…

"[...] tú eras la fuente de mi fortaleza,
y desde entonces he tratado de todo [...]"

***

    - Paris… Paris…
    Ese eco… esa voz… esa voz era su ancla al mundo, porque de no ser por él, ya hubiera muerto hace mucho…Una mano le acarició el rostro, aquella vieja cicatriz… Sin embargo, aún con los ojos cerrados, sentía frías las mejillas, sentía húmedos sus labios…
    Comenzó a abrir sus ojos, esas esmeraldas muertas y sin vida, opacas como las hojas secas en un otoño interminable y eternamente solitario.  Frente a él, estaban dos esmeraldas iguales a las de él, pero diferentes… eran duales, la mezcla exorbitante de alegría por verlo despertar, y tristeza llena de remordimiento.
    - Castor… -dijo al fin, abriendo sus ojos y volteando en la cama para darle la espalda y no verlo.
    - Paris debes levantarte…
    Paris era su hermano gemelo, mayor que él sólo por unos minutos, sin embargo, desde niños había sido su ejemplo y su guía, el único que le prestaba atención… y ahora verlo en ese estado, sin fuerzas para vivir, sin fuerzas para existir…
    Se arrodilló en la cama, inclinándose sobre su hermano, corriéndole el cabello de la oreja, para poder decirle que debía ser fuerte, que él lo iba a ayudar, que no lo iba a abandonar… pero lo único que consiguió fue verlo llorar nuevamente, haciéndole sentir que su corazón se desgarraba… porque era su culpa…era su culpa que su hermano estuviera así…
    Sin darse cuenta, Castor también lloraba… abrazando a su hermano, acompañándolo en silencio, hasta darse cuenta que se había dormido una vez más.
    Se levantó sin hacer ruido, dejando a Paris dormir tranquilo, y le dejó el desayuno sobre la mesa de luz, con una carta pidiéndole que se alimentara, ya que el mayor a veces se negaba a comer.
    Salió sin mirar atrás. Tenía que ir al Hospital, porque pronto entraba a trabajar, y a ese paso iba a llegar tarde. Ya eran las tres de la tarde, y casi no le quedaba tiempo, por lo que decidió tomar una cortada, para caminar menos.
    Al final de la cortada, oscura y para nada transitada se veía el resplandor del sol nuevamente. Caminando a paso rápido salió hacia una peatonal transitada y llena de bares con sillas en las veredas, y trató de doblar a la izquierda, pero algo chocó contra él, y varios papeles blancos volaron por los aires.
    El rubio giró su mirada, y vio a una niña de escuela, con el cabello teñido de un platinado muy exquisito, y el flequillo atado hacia atrás, como la moda lo dictaba. La chica alzó la mirada y lo observó anonada.
    De casi un metro ochenta y cinco, Castor tenía el cabello dorado como el oro, lacio y dócil, la tez blanca y suave… Tenía tres aros como argollitas en la parte superior de la oreja izquierda, y dos más en el lóbulo de la derecha… Pero lo que más le llamó la atención a la niña, fue el gesto de su mirada tan… dual… Alegre y triste al mismo tiempo.
    - Lo siento… -le contestó él, mientras le tendía los papeles que había tirado, y trayéndola a la realidad.
    Rápidamente, sin siquiera detenerse a escuchar el débil ‘gracias’ que la colegiala murmuró, continuó su camino hacia el Hospital, porque no quería llegar tarde a su trabajo. Quince minutos después, arribó a la sala de emergencias.
    Castor trabajaba en ese Hospital desde hacía un año, cuando se había mudado con su hermano Paris a esa ciudad, para vivir ahí. Entró ensimismado como siempre, para dirigirse a la sala, y activar el beeper que debía llevar, y luego comenzar a revisar las ambulancias que acababan de dejar para reabastecimiento.
    - ¡Castor! ¿Es que ya no saludas a tu mejor amigo?
    - Preston, amigo, no te escuché llegar…
    El rubio se volteó para saludar a su amigo, pero se topó con la mirada ambarina que fingía enojo, de forma divertida. De torso complejo y un poco más alto que Castor, Preston tenía el cabello castaño largo, y atado en una cola a la altura de su nuca.
    - Claro… lo saludas a él, pero de mi te olvidas…
    Una chica de tez morena y cabellos negros como el ébano, sus ojos marrones oscuros se resaltaban su mirada neutra, sólo aumentada por el delineado excesivo en sus párpados, que le daba un toque exquisito que sólo dos hombres podrían ignorar… Los dos que tenía delante. Parada al lado de tanta masculinidad, su metro setenta de altura se veía disminuído.
    - Iris… -dijo el castaño, en tono burlón- Recién llegas… ¿Cómo pretendía que te saludara?
    Ignorando al rubio que se iba hacia la sala de emergencias nuevamente, los dos siguieron sus pasos mientras discutían, como lo hacían desde que eran niños, ya que se conocían desde la más tierna infancia.

    La tarde pasó tranquila, hasta que esa noche la alarma de emergencia sonó en toda la sala. Una enfermera se dirigió hacia el teléfono, y atendió con prisas.
    - ¿Qué pasó? -preguntó Castor, acercándose para tomar nota y dirigirse al lugar- ¿A dónde debemos ir?
    - A ningún lado… -le respondió la enfermera- Es un barrio bajo y peligroso, y corren el riesgo de que los ataquen… Lo siento, pero no los vamos a socorrer…
    Castor se quedó helado, quieto, ido…Estaba pasando lo mismo que aquella noche… esa noche… esa vez en que su mundo y el de su hermano cambiaron por un tonto arrebato infantil.
    - Vamos igual, somos paramédicos y es nuestro trabajo…
    La voz de Preston sonó altanera y decidida, grave y masculina, haciendo que la enfermera murmurara un ‘como gusten’. El castaño apretó su mano sobre el hombro del rubio, trayéndolo a la realidad.
    - Sí… vamos…
    Se estaban subiendo en la ambulancia, junto con Iris, y desoyendo las quejas de la enfermera que les decía que se trataba de un barrio peligroso, encendieron la sirena y se fueron en busca del herido.
    Al llegar al lugar, se dieron cuenta de que se trataba de un accidente de auto: el conductor habría perdido el control de su coche, y se había estrellado de lado contra la entrada de un callejón.
    Abriendo el auto con palancas, Castor y Preston le dieron lugar a Iris para que revisara al herido, y se cerciorara de que era posible sacarlo del coche sin lastimarlo. El castaño acercó la camilla, y tras colocarle un protector en el cuello, lo subieron y lo ataron, para que no corriera riesgos.
    Sin embargo estaban subiendo la camilla a la ambulancia cuando varios autos los rodearon. Unas siluetas no muy amigables se veían recortadas por las luces de los coches, que les apuntaban directamente a los tres paramédicos.
    - ¡Maldición! -se quejó Iris- ¿Qué hacemos ahora? Estoy segura que ellos no van a querer negociar…
    - Yo los hago negociar a la fuerza… -acotó Preston.
    - Esperen…
    - ¡Castor! ¡No me digas que vas a dejar que nos agarren esos!
    - No, Preston… -contestó el rubio- Suban a la ambulancia… y si ven algo raro, salgan rápido sin preocuparse…
    - ¿Qué vas a hacer? –inquirió Iris, mientras revisaba al accidentado.
    - Voy a negociar con ellos…


Esto ha sido todo por hoy, espero que les haya gustado y que me dejen sus comentarios. Nos vemos en el próximo artículo y gracias por leerme.

Tags: literatura, novela, drama, suspenso, hermanos

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: principe_leo
Domingo, 29 de junio de 2008 | 1:32
wuaw, me gusto mucho la historia y q suspenso al final, definitivamente voy a seguirla hasta que termine, excelente trabajo trueno, sigue asi.
Domingo, 29 de junio de 2008 | 13:10
Excelente primer cap?tulo!! ya me enganch?, parece una historia muy original. ?Claro que la seguir? leyendo! Me gusta mucho como esfrib?s
Autor: Aldair_88
Lunes, 30 de junio de 2008 | 6:13
xfun muy inkietante el pr?logo!! Ya desde el inicio, esta novela es atrapante. ?kien estaba con Paris y muri??
Me gusta mucho como escribes y esta novela parece de las mejores. Te felicito xemotion
Autor: BlueBrain
Lunes, 30 de junio de 2008 | 6:35
Muy bueno el primer cap?tulo, ya me has dejado intrigado con el accidente del prologo y el final del cap. fue muy atrapante. Te felicito por esta nueva novela que se ve desde el principio ya muy interesante
Lunes, 30 de junio de 2008 | 22:52
?Chicos! Me alegro que les haya gustado! Muchas gracias por leerme y seguir todo lo que escribo. Que bueno que les gust?. Les comento que desde el principio, con esta historia quer?a centrarme m?s en las relaciones entre los protagonistas... Espero que me salga lo que quiero...xwrite
Autor: Leona_Negra
Domingo, 05 de octubre de 2008 | 1:18
Que emotivo, me ha encantado el comienzo, la le? xq me la recomend? un amigo y de verdad se lo agradezco, parece que esta genial esta historiaas? q enseguida me ir? a leer lo d+

Felicidades, eres una gran escritora!!!
Domingo, 05 de octubre de 2008 | 1:24
Hola!! Muchas gracias!! Me alegro que te haya gustado, ya se quien te recomend? que me leyeras, y me alegro mucho que te haya gustado!! ^^
Autor: May
Domingo, 04 de enero de 2009 | 12:48
Me gusta la forma en la que escribes xok, se nota que lees mucho xsi... eso es bueno, muy bien realizado... xwrite

 

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