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Domingo, 22 de junio de 2008

Hola a todos! ¿Cómo están? Bueno, al fin les traigo el Epílogo de la historia "Fire & Forget", al tercera de mi autoría que escribo para este blog. Antes de dejarlos con el texto, quiero agradecerles a aquellos que siempre me leen, y más que nada a los que comentan, que me hacen sentir muy feliz, y a los que les agradezco el apoyo que me demuestran. Bueno, no digo más nada y los dejo con el final de la historia.



    Tu postura era perfecta, tu sola presencia era intimidante, y sin embargo, por momentos tu mirada parecía una caricia. Estabas parada con las piernas levemente separadas, y apuntándome con tu pistola, al tiempo que tu blondo cabello ondeaba salvaje con el viento.
    Sostenías firme y bien derecha tu arma, a pesar de que tu pierna derecha estaba lastimada: tenías un corte en la pantorrilla, y la sangre divina de tu cuerpo se escurría a través del pantalón que se había roto. Sin embargo, tú no mostrabas ningún indicio de debilidad, ningún gesto que indicara que estabas herida.
    Era imposible seguir firme tras ver tu figura recortarse delante de la luna que crecía segura en el nocturno firmamento oscuro. Sonreí. Realmente era imposible. Bajé mi arma y caminé hasta llegar a tus cercanías, haciendo que tú te afirmaras en el suelo… pero tampoco mostrabas indicios de temor…
    Cuando estuve a tu altura me detuve, para comenzar a explorar con mis dedos el cañón de la pistola que ahora rozaba mi cuello, y luego ir bajando a través de tu mano, para acercarme suavemente hasta tu cintura, y atraerla de forma brusca, para poder deleitarme con tu boca, como hacía tantos años que no podía.
    Correspondiste a mi beso, y éste se tornó una batalla en la que ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder… pero así de rápido como esto empezó, levantaste tu pierna izquierda y me pegaste con ella en una de mis pantorrillas, obligándome a apartarme por el dolor.
    Ahora eras tú quien se acercaba, sólo para empujarme en contra de un árbol, y asestarme un golpe a puño cerrado en mi boca, que hizo que unas gotas rojas se escurrieran por mis labios. Pero tú no les diste tiempo a continuar su rumbo hacia mi mentón, porque rápidamente las secaste con tu lengua, mientras me dedicabas una de esas tus miradas, tan llenas de rencor como de cariño.
    Te golpeé en la base de la muñeca haciendo que soltaras la pistola con la que no dejabas de apuntarme, y apretando tus brazos con mis manos, te acorralé en contra del árbol. Pero tú no eras -ni nunca serás- alguien a quien yo pueda acorralar: sólo contigo siempre tuve la sensación de estar en presencia de la peor y más indomable de las fieras.
    Intenté hablarte, quise decirte algo con la mirada, pero tú no me lo permitiste. Te sacudiste rápidamente, y en tus intentos de zafarte de mi agarre, mis pies no pudieron sostenernos, y patinaste por la pequeña ladera de tierra, arrastrándome contigo.

***

    - ¡Minerva!
    La voz de Thor se escuchaba a la distancia, pero la diosa no le hizo caso. Seguida por Diana y por otras cinco diosas, Minerva se dirigía a buscar a Juno… sabía que algo había pasado, y si bien era conciente de que la reina de los dioses era capaz de hacer cualquier cosa, la amistad que mantenían como humanas la movía, mezclando su personalidad humana y divina.
    Al percatarse de que la diosa no tenía intenciones de detener su marcha, Thor desenfundó su pistola, e inclinando su pistola, mientras ladeaba su rostro, disparó de forma tal que la bala rozó la bota izquierda de Minerva, haciendo que esta les ordenara a las Estrellas Fugaces que se detuvieran.
    - ¡Minerva! –volvió a llamar él, al acercase un poco- Somos aliados, debes decirme a dónde vas… Juno seguramente está peleando contra ese dios…
    - Precisamente… -contestó ella- Por esta alianza, te pido que esperes aquí… Patrullen la ciudad junto con el resto de las diosas romanas… Que Diana y yo tenemos unos asuntos pendientes que terminar…
    - ¡Ustedes! –ordenó esta última a las cinco diosas que las seguían- ¡Quédense aquí y defiendan este paso con sus vidas!
    - ¡Esperen! ¡Minerva no puedes entrometerte! -pero las palabras de Thor se perdieron en el eco de la noche- Como gusten… -masculló al fin de unos segundos interminables, para luego voltear y caminar hacia su moto- ¡Balder! ¡Divídanse en seis grupos y patrullen toda la ciudad!
    - ¿Tú a dónde vas, Thor? –preguntó el aludido.
    - A buscar a Victoria… Juno la va a necesitar.

    Nada… Todo era… silencio… Un eterno, seguro, oscuro, impertérrito, frío, sosegado, calmado, helado y abominable silencio, muerto solo por el murmullo de los motores de las motos que se acercaba lentamente, y el acelerado latir de su corazón.
    Nuevamente, Juno estaba de rodillas en el suelo y sosteniéndose con sus manos, mientras la sangre divina rodaba ahora también por la frente, ocultando uno de sus acaramelados ojos, como si en realidad se tratase de lágrimas de sangre. Metros más a la derecha de ella, Júpiter trataba de ponerse de pie, mientras sostenía su brazo derecho, con la mano, ya que en la caída se había lastimado.
    Fue en esa situación en que Diana y Minerva los encontraron. Detuvieron sus motos bastante lejos de Juno, y corrieron para ir a buscarla pero ella las detuvo levantando su mano izquierda, indicándoles que guardaran la distancia.
    - Esto es algo… entre… él y yo… -les dijo mientras se ponía de pie, y las miraba de frente- No se metan…
    Por alguna extraña razón, ambas diosas se quitaron los cascos para ver mejor a su diosa, que en ese momento no era solamente eso, sino que también era… su amiga. Con la postura erguida, el cabello rubio y sedoso ondeando con el viento, la mirada acaramelada resultaba desafiante.
    Diana se colocó una mano en la cabeza, tratando de controlar su castaña cabellera que se movía salvajemente, mientras trataba de sostener la mirada de Juno… Pero Minerva, a su lado, la enfocaba con sus ojos jade, tan desafiantes y llenos de fiereza, como el día en que fue declarada diosa de la sabiduría y la guerra.
    Esa pequeña tensión fue tan pasajera como el viento que rápidamente volvió a calmarse, justo cuando Juno cerraba sus ojos y les sonreía, indicándoles que todo iba a estar bien.
    - No se preocupen… -dijo volteándose y comenzando a caminar hacia Júpiter, que se había puesto en pie- La victoria me pertenece…

***

    Jana cerró su carpeta de clases, y suspiró mientras ocultaba sus hermosos ojos verdes en un parpadeo. Con cansancio enfocó hacia su compañera de banco y mejor amiga, quien dormía apaciblemente en horas de clase.
    - Amber… -dijo con cansancio moral en su voz- Las clases ya terminaron…
    La rubia se movió en su lugar, y luego estiró sus brazos abiertamente, mientras bostezaba con calma y tranquilidad. Aún con un poco de modorra, se acomodó el cabello, y dirigió con disimulo su mirada hacia Milo que, con un vendaje en su brazo derecho, hablaba con Seth.
    - ¿Dormiste bien, Amber?
    Lune se acercó al grupo, mientras miraba como su hermana Mia se alejaba con unas conocidas hacia la puerta de la escuela. Luego, volvió sus ojos color café hacia las dos amigas, dirigiéndose una sonrisa cómplice.
    - Bueno, amigas… Me tengo que ir...
    Sin más, Amber se levantó, y se fue, dejando un aula vacía al terminar el primer día de clases luego de una semana en que la ciudad había sido por completo de los dioses. En el salón, sólo quedaban tres personas, cuyas miradas se reconocieron instantáneamente… después de todo, los dioses se reconocían a sí mismos.
    - Vaya, Jana, Lune… no eligieron mal su apariencia, después de todo… -silencio, acompañado de esas sonrisas cómplices que sólo tres deidades podrían dedicarse- ¿O debería decir Minerva y Diana?
    - Hay muchas cosas que no sabes, Milo… -contestó la castaña- Con su permiso, Mia me está esperando…
    Nuevamente alguien más dejaba el salón, y Jana comenzó a acomodarse su campera, mientras se colocaba el bolso, pero el morocho la detuvo por el brazo, obligándola a voltearse levemente, para que sus miradas se cruzaran una vez más.
    - Ella te está esperando… -contestó Jana, a una pregunta muda- Ve a buscarla…
    Milo sonrió.
    - Gracias…

    El sol se estaba ocultando en un atardecer cobrizo e imponente, que  Amber observaba acodada en la baranda de la vereda, que servía de resguardo para el pequeño desnivel que había delante. Su cabello parecía tan dorado como el sol, y su figura era la de siempre, con la ropa mal puesta y arrugada, la camisa fuera de la pollera, y las medias a distinta altura.
    - ¿Qué miras?
    La voz era familiar, era conocida… era como una caricia que viajaba por el viento, y que le rozaba la piel como si le estuviera pidiendo permiso para acercarse… nuevamente…
    - El ocaso… -contestó ella- ¿Aún te duele, Milo? –indicó con la mirada el brazo del morocho, al voltear a verlo.
    - Algo… -dijo él, parándose a su lado para contemplar el cielo nuevamente- Estos cuerpos humanos son muy frágiles…
    - Esa es la gracia… Parecería que nunca lo vas a entender… -se miraron por unos segundos desafiándose con la mirada, pero luego ella volvió a mirar el atardecer- Lo que me gusta de los humanos es que sus cuerpos son tan frágiles como la paz que logran mantener, pero sus corazones son tan fuertes como la eternidad, porque después de todo ellos son parte de nosotros, ellos tienen una parte de los dioses dentro de sí, y eso es lo que nos permite utilizar cuerpos humanos para estar en este mundo…
    - Esa lógica es incoherente… -acotó él- ¿Qué le ves de divertido a tener que usar armas y vendajes porque tu cuerpo humano no es tan fuerte como tu cuerpo divino?
    - Eso, precisamente… El hecho de que algo sea difícil, de tener que luchar por lo que se quiere… -hizo una pausa, y continuó hablando- Hace casi 23 años, cuando la guerra con los humanos amenazaba con llegar a un punto autodestructivo para ellos, Ops y Odín decidieron bajar a la tierra para detener a los humanos, por una causa puramente existencialista para los dioses, escudándose en un falso deseo de re-enseñarles lo que es la paz… La única condición que pusieron era que dispararían por los humanos, y olvidarían por los dioses, porque lo que estaban haciendo era realmente imperdonable…
    - Juno… ¿Por qué luchas?
    - Porque si los humanos desaparecen… los dioses dejamos de existir…
    Milo sonrió. Ahora lo entendía. Aquello que nunca había entendido, lo comprendió con esa sola frase.
    Los humanos, con ese cuerpo frágil y esa paz inestable, eran la fuente del origen de los dioses, así como los dioses eran los que crearon a los humanos. Por más extraño que fuera, cada dios tenía una parte humana dentro de sí, y cada persona tenía una parte de dios en su corazón.
    - Por eso son invencibles… -murmuró, pero a pesar de no haber dicho palabra, Amber lo entendió, y sonrió tomándole de la mano.
    - Está anocheciendo... -dijo ella.
    - ¿Y qué vas a hacer?
    - Disparar y olvidar… Después de todo, ahora que tú entendiste mis motivos puedo acabar con esta guerra.


¡FIN! Espero sinceramente que les haya gustado, y nuevamente gracias por leerme. Les comento que el fin de semana que viene comienzo a publicar una nueva historia, titulada "Strenght" que no va a ser tan larga, pero espero que sea de su agrado. Los dejo, y espero sus comentarios... ¡Hasta el próximo artículo!

Tags: literatura, novela, acción, drama, suspenso, mitología

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Aldair_88
Domingo, 22 de junio de 2008 | 9:27
xlove ?SENSACIONAL FINAL!!!!! xhappy MUY BUENO, COMO TODA LA NOVELA!!! y tal como yo esperaba Milo y Amber kedaron juntos, sospechaba ke Amber era Juno, pero ni se me ocurri? ke Milo fuese J?piter!!!
Te felicito, cada novela es m?s atrapante ke la anterior y es un placer entrar al blog y compartir estos escritos tan originales xangel
Domingo, 22 de junio de 2008 | 14:04
Muy buen Final para tan atrapante historia!! xfun, me encant? esta novela y el final, muy inseperado de Milo como J?piter. Te felicito por la imaginaci?n y me gusta mucho tu forma de relatar la historia. En una s?la palabra: EXCELENTE!!! xhappy
Autor: BlueBrain
Lunes, 23 de junio de 2008 | 6:53
Estupendo final!!!
Muy buena historia, muy atrapante, me gusta mucho como escribes y esta historia en particular, me gust? la tem?tica del personaje hablando en off, muy intrigante.
Te felicito xhappy
Lunes, 23 de junio de 2008 | 23:23
?CHICOS! ?MUCHAS GRACIAS! Much?simas gracias por leerme, y me alegra que les haya gustado tanto esta historia. Prometo no decepcionarlos con la que viene. xangel

 

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