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Domingo, 15 de junio de 2008

¡Al fin! ¡No lo puedo creer! ¡La inspiración ha vuelto a mí! Ahora ya se qué es lo que me quita la inspiración... En fin, le comento que éste es el último capítulo de la historia, pero no se preocupen que va a tener un epílogo así se quedan todos felicies y contento y yo saco todo el drama que tengo en mi interior, y que está bogando por salir. Bueno... si leen... quizás se enteren cuál es el dios romano que ha estado persiguiendo a Juno... El resto de las dudas, la semana que viene en el epílogo...


Los últimos rayos del sol iluminaron a Nocturna por última vez, para luego sumir la ciudad en otra noche oscura… quizás en la única noche tan tormentosa en la ciudad, desde hacía mucho.
    Juno estaba recostada contra una pared, mirando a través del opaco y negro vidrio de su casco, el plan que trazaba Thor sobre un mapa de la ciudad, para poder capturar al último grupo de rebeldes… y principalmente… al dios romano. Cuando el nórdico terminó de hablar, la diosa se acercó hacia la puerta y reposando su mano sobre el picaporte, antes de salir, comenzó a hablar:
    - Ese plan es casi perfecto… -volteó levemente el rostro- Pero el dios romano es sólo mío… y nadie lo va a tocar…
    Un fuerte golpe se sintió, y todos los dioses que miraban a Juno, voltearon a ver a Thor, para encontrarse que él había estampado sus manos contra la mesa, haciendo saltar las biromes y marcas en el mapa.
    - Thor… -murmuró Balder, sin atreverse a decir nada más…
    - Haz como quieras… -le contestó Thor a Juno- Después de todo eres tanto o más caprichosa que él, y nada de lo que diga podrá detenerte…
    Ella no contestó, y se limitó a abrir la puerta e irse hacia el depósito para comenzar a cargarse las armas que iba a llevar durante esa noche. Sin prestarle atención a que Minerva la iba siguiendo junto con Diana, la diosa se detuvo frente a sus armas, y comenzó a cargarse con todas las que solía llevar, agregando algunas dagas y municiones.
    - Juno…
    - Detente, por favor… -pidió Diana- Tienes que darte cuenta… te va a matar…
    La aludida detuvo sus movimientos, y con suma tranquilidad, se giró sobre sí misma para quedar de frente a las otras dos diosas, y responderles con palabras casi humanas, muy poco frecuentes en la reina de los dioses, la más vengativa de todos dentro  del olimpo.
    - No se preocupen… -les puso una mano al hombro por unos segundo, y luego se giró para terminar de colocarse las armas- Que yo soy invencible… -comenzó a caminar hacia su moto, y su voz volvió a la normalidad- ¡¡TODOS A SUS PUESTOS DE ATAQUE!! ¡YA!
   
    El sonido de pasos retumbó en la oscuridad absoluta de esa noche, ya que ni siquiera los reflectores se habían encendido, para sorpresa de los rebeldes, que creyeron verse favorecidos con ese acontecimiento. Los diez rebeldes se escabulleron por las calles, para esconderse tras los pilares de los tanques de un tanque de agua, que se encontraba a casi cien metros de la avenida que separaba la ciudad en Este y Oeste.
    El líder hizo unas señas con las manos, y comenzaron a avanzar divididos en grupos, para dirigirse a los lugares estratégicos, donde estaban los reflectores y los cañones que apuntaban al cielo, en defensa de la ciudad. Mientras tanto, Schneider y los dos cabecillas que le seguían en jerarquía, observaban todo desde el último piso de la distribuidora de agua, tras haber tomado el local con éxito, y sin intervenciones de los dioses.
    De pronto, un estrepitoso sonido similar a un rugido comenzó a sentirse en la planta, y poco a poco las cámaras de vigilancia que el director estaba observando, se fueron cortando una a una, dejando sólo interferencia. Desesperado por lo que estaba pasando, los tres humanos trataban inútilmente de reparar las cámaras, pero el rugido parecía intensificarse y acercarse.
    En un instante, la puerta de la oficina se cayó hacia delante, rompiendo sus cerrojos, y una deslumbrante moto negra conducida por una figura de curvas inconfundiblemente femeninas hizo su aparición. Ágilmente les disparó en el corazón a los dos cabecillas, para luego colgarse la pistola en la pierna, y sacar una extraña arma, que apuntó a un atónito Schneider.
    - ¿Quién eres? -preguntó el hombre.
    - La reina de los dioses… y tu peor pesadilla…
    Al jalar el gatillo del arma, un pequeño resorte salió impulsado, y se clavó en el pecho del hombre, y un alto voltaje le fue descargado directamente en su cuerpo. Cuando quedó inconciente, Minerva entró a la sala, y activando las cámaras nuevamente, se comunicó con el radio en una frecuencia encriptada, y comenzó a darles las órdenes a los otros dioses. Mientras tanto, Juno ató a los cabecillas, y a Schneider, a quien también amordazó y vendó sus ojos, para poder interrogarlo cuando despertara.
    - ¿Encontraste algo de utilidad? -le preguntó Juno a Minerva.
    - Ya les pasé las ubicaciones de los rebeldes a los demás dioses, y se están haciendo cargo de ellos… -respondió- Mira en las cámaras…
    Juno se acercó con parcimonia, para ver como todos y cada uno de los grupos de rebeldes iban siendo aniquilados por los dioses, acabando con lo último de las rebeliones en la ciudad… Ahora quedaba un solo cabo por atar, y la reina de los dioses lo iba a hacer ella misma.
    - ¿Encontraste al romano? -inquirió al cabo de unos segundos.
    - No, no aparece en ninguna de las cámaras que montamos en la ciudad.
    En eso, dos nórdicos enviados por Thor llegaron al lugar, y tras recibir las explicaciones de Minerva, y las órdenes de Juno, éstas dos partieron llevando consigo al malherido director, a quien dejaron a manos de algunas de las Horas, para que se encargaran de darle fin, ya que Juno ya se había dado tiempo de interrogarlo, casi una hora antes.

    Corriendo por las calles desiertas, Juno iba delante de Minerva, sin dirigirle palabra, y sumida en sus propios pensamientos. Ella conocía al dios romano, y sabía cómo iba a reaccionar, sólo hacía falta que mordiera el anzuelo para que terminara haciendo lo que ella quería.
    Justo cuando la mente de la diosa planeaba cientos de estrategias, el rugir de una moto se escuchó acercándose desde la lejanía, y pronto una moto todo-terreno de color negro cruzó a su lado, justo cuando el conductor, ataviado con la misma ropa que usaban las divinidades giró levemente el rostro para mirarla.
    - ¡Maldito! –masculló la diosa, para luego ordenarle a Minerva- ¡Busca a Thor y dile que lo encontré! ¡Y que no molesten!
    Sin decir más nada, la diosa aceleró su moto y comenzó a perseguir al dios romano por las calles de la ciudad, casi jugando a las escondidas, si bien ambos sabían perfectamente que eso no duraría por demasiado tiempo. Aumentando la velocidad, se dirigieron hacia la parte norte de la ciudad, unas sierras elevadas que hacía de fortaleza perfecta, permitiéndoles a los dioses observar con cuidado las amenazas externas.
    Las sierras del norte tenían un solo camino asfaltado únicamente conocido por los dioses, cuyo recorrido era muy tortuoso, y cada vez más se adentraba en uno de los últimos bosques que habían sobrevivido a las Guerras. Al ver hacia dónde se dirigía, Juno se inclinó hacia delante, y aceleró aún más, para poder seguirle el ritmo al dios romano.
    Ni bien se adentró en el bosque, frenó en una curva y girando bruscamente el volante de la moto, hizo que la parte trasera patinara para enderezarla para la recta, pero al ver una silueta negra que la desafiaba en silencio, frenó y se quedó retándolo sólo con su intimidante postura.
    - ¡Vamos, Juno! -dijo él, creído- ¡No sabía que te habías vuelto tan lenta!
    Sus movimientos no se hicieron de esperar, y volcándose sobre el manubrio, comenzó a ascender nuevamente, para ir hacia lo profundo de la sierra.
    - Maldito asqueroso… -murmuró la diosa, aún en su lugar- Así no lo voy a alcanzar nunca…
    Aceleró en vacío, y haciendo rechinar las cubiertas contra el piso, comenzó a avanzar en el camino, sin insinuar a doblar en la curva. Cuando el asfalto estuvo cerca de terminar, se inclinó hacia atrás al tiempo que hacía un ademán con sus manos firmes en el manubrio, provocando que su moto saltara, y que aterrizara en la ladera pedregosa de la sierra.
    Vislumbrando las luces de la moto del romano a través de los árboles de la sierra, continuó subiendo, hasta alcanzar un camino natural adyacente a la parte asfaltada, que iba más arriba que el anterior. Miró hacia abajo, y observó que el dios estaba justo al lado de ella, pero en el camino inferior.
    Con su seguridad tan típica y tan desbordantemente insultante, hizo saltar la moto nuevamente, para acomodarla sobre la pequeña ladera descendente, y alcanzar el camino justo detrás del romano, que no parecía esperar tremendo acto casi suicida por parte de la diosa.
    - ¡Ahora vas a ver a quien provocaste! –gritó ella.
    Manteniendo firme el manubrio con la mano izquierda, con la otra sacó la pistola que había usado contra Schneider, para asestarle con perfecta puntería en la espalda al dios romano, descargándole corriente suficiente como para que éste perdiera el control de su moto, pero no como para que quedar inconciente.
    Tal como ella predijo, al sentir la potente descarga, el romano no pudo controlar su motocicleta, y tras zigzaguear unos metros, comenzó a inclinarse hacia la izquierda, haciendo que el dios fuera arrastrado en el piso bajo su moto.
    Sin embargo, éste movimiento no había sido planeado por Juno, quien sin querer atropellar al dios, se vio obligada a hacer un movimiento brusco para esquivarlo. Fue muy tarde cuando se percató de que estaban unidos por el resorte que tenía la pistola que ella sostenía, y cuando la soltó, perdió el equilibrio, y resbaló unos metros, dándose el cuerpo contra el piso.
    El panorama era impensado.
    Juno estaba tirada boca abajo en el piso, con la moto a unos metros, y la cabeza justo en el canto del asfalto. El romano, casi diez metros más lejos, se encontraba de lado, aún temblando por el shock eléctrico, y tratando de sacarse la moto de encima.
    Mientras luchaba por liberarse, sintió que no podía respirar, y como pudo, se liberó del casco que lo asfixiaba, dejando libre un rostro que había permanecido por mucho tiempo oculto.
    - Al final me muestras tu rostro…
    La diosa se sostenía de rodillas y con las manos contra el piso, dándole la espalda al romano. Poco a poco, se fue levantando, dejando ver a un lado de ella, el casco que se había partido a la mitad por culpa del golpe que había sufrido minutos antes.
    - Juno… -dijo él, mientras se levantaba- Siempre supe que eras tú…
    Dos pares de ojos del mismo color se cruzaron cuando ellos se voltearon, y dos cañones de pistolas se apuntaron como acto reflejo. Había demasiadas cuentas pendientes, demasiadas explicaciones… demasiados olvidos que no podía ser perdonados…
    El largo cabello de la diosa ondeaba con el viento, y los ojos del romano refulgían en la oscuridad, mientras el eco de las motos de los aliados de ella se acercaba lentamente.
    Sonrieron… Aún apuntándose con las pistolas, aún sabiendo que querían matarse, aún siendo concientes de que lo suyo jamás podría volver a ser algo, se dieron unos segundos para saludarse como habían querido hacerlo desde hacía tantos años… sonrieron…
    - Ha pasado tanto tiempo, Juno, mi amada…
    - Sólo 19 años, Júpiter… sólo diecinueve…


No se preocupen, que la semana que viene en el epílogo, que va a ser larguito, aclaro y termino todo. Esa era la idea... que se queden con duditas hasta el perfecto final. En fin ¡Gracias a todos os que leyeron esta historia! Perdonen mis ocasionales faltas de inspiración, y me encantaría leer sus comentarios, a ver qué les pareció la historia. La semana que viene, "Dispara y Olvida, ¿El Fin De Los Dioses?" en el epílogo de "Fire&Forget". ¡Nos vemos en el próximo artículo!

Tags: literatura, novela, mitología, acción, drama, suspenso

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Aldair_88
Domingo, 15 de junio de 2008 | 9:43
sab?a ke ten?a ke ser su esposo!!!! J?piter es el nombre romano de zeus, esposo de Juno!!! me encant? este cap y estar? toda la semana esperando el ep?logo.
No niego un poco de tristeza de terminar la novela, porque como siempre, me gustar?a ke durase un poco m?s porke est? muy buena. xemotion
Domingo, 15 de junio de 2008 | 12:26
excelente final!!! Al fin frente a frente con su oponente!! xok Ahora quedo con la intriga hasta el ep?logo la semana que viene. Esta fue de las novelas m?s atrapantes que has escrito, me gust? muchisimo la trama. Te felicito una vez m?s. Admiro tu imaginaci?n para escribir xemotion
Autor: BlueBrain
Lunes, 16 de junio de 2008 | 8:26
?Qu? final!!! Me has dejado con muchas dudas, pero espero se aclaren en el ep?logo. Esta ha sido de las mejores novelas que has publicado. Tu rendido admirador te felicita una vez m?s xemotion
Jueves, 19 de junio de 2008 | 14:37
?Chicos! Me alegro que les haya gustado tanto! Prometo resolver todas las dudas en el ep?logo... As? que a esperar al s?bado a la noche a que postee el final.

?Gracias a todos por leerme!

 

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