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Domingo, 01 de junio de 2008

Hola chicos!! Siento no publicar los sábados, pero por cuestiones de tiempo me veo obligada a puclicar los domingos. Bueno, no quiero hacer muchos comentarios, hoy no estaba demasiado inspirada, muy a mi pesar... Los dejo con la lectura.


    Un amanecer más… otro cielo anaranjado, otro día del año, otra noche muerta… y una ciudad de dioses. Ese día, nadie salió a la calle.
    La noche anterior, las cuatro alarmas anunciaron estado de sitio en Nocturna, y ninguno de los osados mortales se animaron a propasarlo, para continuar con la típica vida de paz que llevaban mientras el sol estaba alto en el firmamento… ya que esa paz era gracias a los dioses…
    …y ahora los dioses reclamaban lo que era suyo, para terminar con las guerras internas en el paraíso terrenal.
    Esa mañana, las campanas de las escuelas no sonaron, los despertadores no se activaron, los vehículos no se encendieron, y las ventanas no se abrieron.
    Desde ese momento, Nocturna era una ciudad de dioses, territorio prohibido para los humanos… incluso los que allí vivían.
    Juno… ¿qué es lo que pretendes?
    No tienes la fuerza para controlar todo esto… no tienes la fuerza para oponerte a mi… no necesitas oponerte a mi…
    ¿Será que quieres lograr algo, Juno?
    No entiendo tus ideales, ni tus actitudes… No ganas nada con oponerte, ni con rebelarte… No podrás ganarme…
    No lo permitiré…


***

    Parada frente a una mesa en una sala privada del hangar, Juno escuchaba las explicaciones de Electra y Thyr, mientras Thor, de pie a su lado, interrogaba a los recién llegados.
    Con Minerva y Balder al lado de los dos líderes de los dioses, la diosa más vengativa parecía no sorprenderse por las palabras oídas, aparentando conocer los planes por anticipado. Y es que ella no los conocía, simplemente los intuía, ya que al dios romano, lo conocía más que cualquier otro.
    Al terminar el relato, la diosa romana de la sabiduría permaneció en silencio, ya que sabía que en este caso, sería ella el estorbo para Juno, porque el dios romano les había dado indicaciones a los humanos rebeldes, de tenderle una emboscada, para poder debilitar a la reina de los dioses.
    Su mente dotada elaboraba cientos de hipótesis, pensaba planes y su lógica los desasía, logrando llevarla a un estado de nervios que disimuló muy bien, pero que cierta diosa percibió. Después de todo, en su vida como humanas eran muy amigas, y se conocían demasiado bien… incluyendo hasta los secretos más oscuros que habían guardado desde la era mitológica.
    - Trae a Diana y a Victoria… -le ordenó Juno a Minerva, trayéndola a la realidad.
    - Sí, mi diosa.
    Sin decir más nada, salió del salón en busca de Diana que, como diosa de la caza, se encontraba revisando el armamento, y cargando a las motos con más armas y municiones de lo normal. Tras ubicarla a ella y a Victoria, volvió al salón, donde los otros dioses las esperaban, ya sin Electra, que había vuelto al patrullaje de la ciudad.
    - Explíquenles la situación rápidamente, no tenemos tiempo que perder, Juno… -reprobó Thor.
    - Siento exasperarte -replicó ella irónicamente- pero la fuerza bruta no resuelve todo, y Diana, diosa de la caza, es la más indicada para esto.
    - Puede ser, pero quizás no sea lo más indicado… -contestó Thor.
    Juno ignoró todos los comentarios de Thor, y esperó que Thyr les explicara lo que acababa de acontecer, para luego quedarse en un silencio absoluto producto del razonamiento interno de esas poderosas mentes, todas concentradas en un mismo objetivo: acabar con el dios romano, que lo único que quería era oponerse a ellos, logrando disolver la oposición que controlaba a Nocturna.
    Sin embargo, algo no entendían…
    ¿Acaso el dios romano quería que desapareciera el control de los dioses?
    Todo eso resultaba demasiado misterioso, y ninguno de los presentes podía obtener una idea suficiente que se asemejase a lo que en realidad pasaba por la mente del todopoderoso.
    - Diana… ¿Alguna idea para defender el acantilado Oeste? -preguntó Juno.
    - Sí, mi diosa -alegó ella- Sólo hay dos entradas a cada uno de los acantilados, ya que es imposible entrar desde el río, y tampoco pueden bajar desde la ciudad hacia las carreteras esas, porque las laderas que llevan a ese lugar tienen minas y trampas que solo los dioses podemos saber donde están, de esa forma es imposible que logren entrar.
    - De acuerdo -dijo Thor- si sólo hay dos entradas en cada acantilado debemos hacer cuatro grupos de ataque.
    - Como quieran, pero las diosas guardaremos el lado oeste, y ustedes guardarán el lado este… -acotó Juno.
    - ¿Por qué de esa forma?
    - Porque así ustedes deberán cuidar a muerte nuestra zona, o sino la alianza entre nosotros de derrumbará, y los planes contra el dios nórdico se vendrán abajo, perjudicándonos a todos -explicó la diosa de la sabiduría.
    Silencio nuevamente.
    Ambos dioses líderes se miraron y se observaron, se analizaron, se comprendieron…Esto no era solamente una idea, sino que también era un reto entre ellos, para probar cuál de los dos era el mejor, cuál de los dos era el más indicado para controlar la ciudad porque, bien sabían Juno y Thor, las cosas entre ellos no eran fáciles, y deberían dividir el control nuevamente para no estallar en guerrillas internas.
    - De acuerdo… -aseguró Thor- Será de esa forma… Thyr, Loki y Balder irán al lado este…
    - Diana, Libia y Venus irán al oeste… -ordenó Juno.
    - Juno… -Minerva agachó el rostro en señal de respeto y comenzó a hablar- Déjame ir a atacar a mi también…
    - No… -respondió la aludida- tú te vendrás conmigo y con Victoria, tenemos asuntos pendientes que resolver… pero no será hasta mañana.
   
    Eran sigilosos… silenciosos… sus pasos se perdían entre los matorrales que delimitaban el inicio de la ladera que llevaba al camino del acantilado. Los rebeldes cruzaron los matojos según sus planes.
    Uno de ellos, intentó avanzar para reconocer el territorio, pero accidentalmente pisó una mina que explotó inmediatamente, haciendo que su eco retumbara por toda la ciudad, sumando un sonido que se perdió en el silencio absoluto en que se hallaba la ahora desierta ciudad.
    El sol de mediodía fue testigo de esa calamidad. La mina explotó justo bajo los pies del rebelde, evitando siquiera que sus compañeros pudieran reconocerlo. El jefe del grupo ignoró la reciente baja, y sabiendo que por ese lado no podrían descender, intentó ladear el acantilado, buscando otro lugar por donde llegar al camino inferior.
    Desde el otro lado, los tres nórdicos los observaban. Hábiles en cómo capturar grupos, seis rebeldes no presentaban gran dificultad. Decidieron atacar de frente, para mostrarle su poderío.
    El rechinar de un motor resonó por todo el lado este, y los rebeldes se pusieron el guardia, sólo para ver como una moto negra con un hombre en ella se acercaba a toda velocidad.
    Comenzaron a disparar, pero por alguna razón, él podía esquivar todas las balas. Se acercó acelerando, y frenando en seco, ladeó la rueda trasera derrapando en dirección a los humanos, mientras disparaba acertadamente en las piernas del jefe del grupo.
    Ante tal horror, los otros cinco se dividieron en dos partes, escabulléndose por lados opuestos, como habían planeado. Thyr salió por un lado, y tomando por la nuca a uno de ellos, le giró el rostro en la dirección contraria hasta que su cuerpo se desplomó sin vida, para luego dispararle a quemarropa al otro rebelde, que lo miraba horrorizado.
    Por su parte, Balder, sabio como siempre, se escondió entre los matojos y disparó hacia el suelo, obligando a los humanos a correrse inconcientemente hacia la ladera donde cayeron sobre las minas, tiñendo los verdes pastos de color bordó, como sello indiscutible de una nueva victoria divina.
    Otra victoria… otro disparo…
    …otro olvido…

***

    ¿Por cuánto tiempo, Juno? ¿Por cuánto fingirás que no te afecta y que puedes acabar con todos sólo para logar lo que tú quieres?
    Es que acaso… No, no puede ser…
    Pero si eso es lo que quieres, lo tendrás… muy pronto, te enfrentarás a mí… y se muy bien que de ahí, no vamos a salir ilesos.


Esto ha sido todo por hoy, el capítulo no me termina de gustar, pero bueno... mi musa inspiradora se ha ido volando con tanto estudio. Me gustaría que me dejaran comentarios... ¡Éxitos! ¡Nos vemos en el próximo artículo!

Tags: literatura, novela, mitología, acción, drama, suspenso

<@[email protected]> Comentarios:

Domingo, 01 de junio de 2008 | 13:06
Me tiene los sesos fritos el tanto pensar qui?n es el Dios que habla en tercera persona y cu?l es el objetivo de Juno!!!
Muy interesante este cap?tulo. Me puso los nervios de punta
Autor: Aldair_88
Lunes, 02 de junio de 2008 | 6:07
ke buen cap!!! Pero yo tambi?n estoy con una gran intriga sobre los Dioses. ?xk pelean??kien habla en off?xquest
No seas cruel, cuenta un poco m?s, plis,xbad, cada cap me deja pensando.
Autor: BlueBrain
Lunes, 02 de junio de 2008 | 6:31
Este cap es de los mejores!!!
Que bien describes los ataques y que duros son los dioses para pelear!!
Excelente entrega. Cada d?a escribes mejor xhappy
Martes, 03 de junio de 2008 | 23:07
?Chicos! Que bueno que les haya gustado, me alegro! Espero poder develar todas sus dudas...a l debido tiempo ;)
No se preocupen, y nos estamos leyendo! ?Gracias por leer y comentar!

 

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