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Domingo, 18 de mayo de 2008

Gente! Antes que nada les pido disculpas por publicar esto hoy, pero resulta que empecé un curso, y los viernes vuelvo tardísimo, así que por tres meses, lo más seguro es que publique las historias los domingos y no los sábados. Espero que comprendan, y ahora los dejo con un capítulo nuevo:


Había pasado una semana desde que Milo había dejado de dirigirle la palabra, y Seth no parecía preocuparse demasiado por eso. Tranquilo y apacible como siempre, ignoraba descaradamente al profesor que hablaba de la 2da Guerra Fría, limitándose a viajar por un mundo que sus ensoñaciones estaban creando.
    El timbre del anuncio de fin de hora sonó estridente y sin piedad, marcando el final de las ideas que el castaño estaba disfrutando. Con parcimonia se levantó de su asiento, y sin reparar en las voces de sus amigos que lo llamaban para almorzar juntos, se dirigió hacia el patio.

    - ¡Amber, mastica!
    Sentadas bajo un árbol en el patio de la escuela, Amber deglutía con fiereza una hamburguesa cuyo tamaño era considerablemente mayor que el que podía ingerir y, a pesar de sus titánicos esfuerzos por devorarla antes de que Mia terminara la propia, se había terminado atragantando, y recibiendo un reto por parte de Jana.
    - Te dije que masticaras… -reprochó cansina, mientras le daba unas palmaditas en la espalda a la rubia.
    - ¡Pero está rica! –comentó mientras volvía a la carga con la hamburguesa.
    - ¡Mastica!
    No hubo caso. La rubia continuó devorando a su manera, sin darse cuenta de que un Seth la miraba embobado desde lo lejos. El castaño nunca había pensado, que lamerse la mayonesa de los dedos podía ser algo tan sugerente, pero Amber lograba hacerlo algo pecaminoso.
    Inconcientemente, sus piernas comenzaron a moverse, y sus pasos lo llevaran, como rienda de su accionar, hacia la cercanía del grupito, donde tres de las chicas lo miraron sorprendidas, salvo Amber que ladeó la cabeza para buscar una servilleta y limpiarse los dedos.
    - Amber… -dijo al fin- ¿Podemos hablar?
    La rubia levantó la mirada decidida, y la fijó en la del castaño, leyendo lo que sin palabras él le decía. Pasados unos segundos, volvió a mirarlo de forma somnolienta, y con cansancio se incorporó, para luego comenzar a caminar a su lado. Unos pasos más lejos, cuando se cercioraron de que nadie los escucharía, comenzaron a hablar.
    - ¿Qué pasa? –preguntó Amber.
    - Quería saber si esta tarde te quieres volver caminando conmigo… -inquirió Seth, y la rubia entendió la indirecta.
    - ¡Por supuesto! –sonrió embobada… y cierto morocho de ojos acaramelados vio esa sonrisa taladrarle hasta los huesos.
    - Nos vemos a la salida, entonces…
    Sin decirse más, ambos separaron su camino, y la chica volvió con su grupo de amigas, que la esperaban impaciente. Al sentarse de nuevo, tres pares de ojos curiosos se fijaron en ella, pidiéndole una lista detallada de cada palabra que había cruzado con Seth.
    - Me pidió que nos fuéramos juntos, nada más… -explicó.
    - ¡¡Que bueno!! ¡Al fin vas a tener novio!
    Mia comenzó a aspaventar con las manos y hacer gestos, mientras Amber bostezaba abiertamente delante de ella, pasando de los comentarios de la melliza. Sin embargo, Jana y Lune se observaron subrepticias, a sabiendas de lo que eso significaba.
    
    Un poco más lejos, los pasos de Milo resonaban altivos por el vacía y escueto pasillo de la escuela. Con la mirada encendida, y el porte más perfecto que nunca, el morocho había decido irse temprano de las clases ese día: tenía algo que hacer, y con eso se iba a asegurar la victoria absoluta.
    Esa tarde, luego del receso del almuerzo, las cuatro amigas se reincorporaron al cursado, pero cerca de las tres, el director anunció por los altavoces que, debido a un inconveniente acaecido entre los docentes, las clases deberían terminar temprano ese día.
    Jana buscó con la vista a Lune, pero ella negó presurosa, ya que no había escuchado nada: debían ser medidas demasiado drásticas para que ella no se enterara de nada. Tras esa noticia, la morocha buscó a Amber, pero ésta ya se estaba levantando para irse con Seth, como si nada hubiera pasado.
    - ¡Amber! -la llamó despacio, reteniéndola por la muñeca, por lo que recibió una mirada asesina muy diferente a la habitual de la rubia- ¿Qué hacemos?
    Con cuidado, la rubia se acercó al oído de su mejor amiga y, hablando lento mientras esbozaba una macabra sonrisa, le susurró:
    - Nosotros nos adelantamos…
    Y sin más palabras, se fue al lado de Seth que la esperaba impaciente, y comenzaron a caminar, mientras charlaban de todo un poco. Mas Jana y Lune no parecían tan despreocupadas.

    Casi dos cuadras detrás, Milo iba siguiendo, cual sigiloso felino, los pasos de Seth y Amber, que parecían charlar amenamente, a juzgarse por la sonrisa que Amber le dedicaba al joven, y que era muy diferente a la que el morocho le había visto. Salió bruscamente de su ensimismamiento al ver que ambos se habían detenido, así que se frenó en seco, para esconderse detrás de un poste de la luz, y observar.
    Con la ira golpeando en su pecho, vio como Seth levantaba una mano de Amber para entrelazar sus dedos con los de él, para luego acercar la mano de la fémina y darle un beso mientras la miraba provocador.
    Ante tal acción, Amber acortó las distancias al pasarle la mano por el cuello, haciendo que Seth la enlazara por la cintura, para luego cubrir su boca con la de él, y perderse en un beso.
    Milo estaba a punto de explotar, cuando Amber, sin dejar de besar a Seth, abrió los ojos y miró hacia donde estaba el morocho: eso sin duda era una provocación… y él se la iba a cobrar con creces.


***

    - ¡Diana! ¿Tú también viniste?
    Minerva venía caminando presurosa, mientras detrás de ella Victoria se esforzaba por seguirle el paso rápido que ésta llevaba. Cuando estuvo cerca, vio que Leto, Venus y todas las diosas se encontraban en el lugar, a excepción de Juno, a pesar de ser solo las tres y media de la tarde.
    - Si, yo llamé a las diosas, pero casi todas habían venido por su cuenta… -respondió, con una mirada preocupada que se disimuló por el casco.
    - No hiciste sonar la alarma del toque de queda ¿verdad?
    - No… sería demasiado obvio… -contestó, meneando la cabeza- Sólo la escuela del Este es la que ha tenido esa salida tan espontánea, ninguna de las otras cinco escuelas de la ciudad lo tuvieron, si bien los Ángeles Negros ya están enterados de esto… Si hubiera hecho sonar la alarma…
    - …hubieras hecho que el viejo de Schneider sospechara de alguien de esa escuela… -terminó la frase Minerva.
    En eso,  el decidido taconeo de los pasos de Juno retumbaron en el lugar, y ésta pronto se hizo presente entre las diosas, quienes doblaron una rodilla agachándose para recibir a la reina de los dioses.
    A juzgarse por la forma de caminar, y por el hecho que ya venía con la ballesta colgada en la espalda, su postura denotaba que estaba bastante preocupada, algo que nunca había demostrado hasta ese momento.
    - ¡Minerva! ¡Diana! ¡A la sala! ¡¡YA!! -ordenó a voz en cuello, a lo que las otras sintieron su piel erizarse por la indiscutible autoridad que emanaba Juno- ¡¡Venus!! ¡Te encargas de que todos se carguen con sus armamentos! ¡Lo más que puedan llevar! ¡¡Y esperen órdenes!!
    Dicho todo, entró a donde las otras dos diosas la esperaban, azotando la puerta. Dio unos pasos, y repasó mentalmente todo lo que iba a decir, sintiendo que Minerva y Diana no se animaban a decir palabra.
    - Esto es obra del dios romano… -dijo al fin.
    - ¿¡Que!?
    - ¿A que te refieres, Juno? -preguntó Minerva.
    - A que ese imbécil le dijo al viejo de Schneider que comenzara la rebelión esta noche, para tomarnos por sorpresa…
    Silencio. Esas palabras eran demasiado extensas para comprenderlas fácilmente. Al final, Minerva volvió a hablar:
    - Entonces… eso sólo quiere decir una cosa…
    - Cierto -enfatizó Juno- Que el dios romano sospecha de alguien en esa escuela…
    - ¿Qué vamos a hacer? -preguntó Diana.
    - Cazarlo como a un perro, y demostrarle quienes mandan aquí… -Juno sonrió por debajo del casco- Vamos a adelantar el plan que teníamos… ¡Empezamos esta noche!


Esto fue todo por hoy, espero que les haya gustado, que lo lean, que comenten, y nos vemos en el próximo artículo!! Éxitos!!


Tags: literatura, novela, mitología, acción, dioses, romanos, nórdicos

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
Domingo, 18 de mayo de 2008 | 9:04
NNNOOOOO!!!!! xwinter termin? el cap?tulo en la mejor parte!!! Ahora me quedo con la intriga hasta el pr?ximo!!!
Muy bueno. Que bien que lo majena Amber a Milo, es una maestra xhappyxhappy
Autor: Aldair_88
Domingo, 18 de mayo de 2008 | 9:16
excelente cap?tulo!!! ?ke se trae ahora Juno??? Me has dejado con la intriga. Te felicito, muy buen cap.
Domingo, 18 de mayo de 2008 | 13:17
?Qu? bien describes las escenas de amor y los sentimientos de los personajes! Me gust? mucho el cap?tulo. Pobre Milo, lo est? haciendo reventar jajajaja
?Que se traen las diosas entre manos???
Domingo, 18 de mayo de 2008 | 23:13
?Chicos muchas gracias por leerlo! Me alegro que les haya gustado el cap?tulo, y les agradezco a los que comentaron: su opini?n es muy importante para mi! Greacias y nos vemos en el pr?ximo art?culo!! xlove

 

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